Esquí de fondo en Somport (Valle del Aspe- Francia)

Paco Cuesta, Luis y Paco Toquero

2-3 de marzo de 2013

Para mí suponía el retorno al país vecino, donde estuvimos la última vez que se organizó una salida de esquí de fondo y también para retomar una actividad que por unas causas o por otras no había podido practicar desde hacía tres años.
Salimos el viernes, Paco Q., Luis y yo (Paco T.) en dirección a Canfranc donde nos alojaríamos, Ángel se descolgó en último momento lo que nos hizo cambiar un poco los planes iniciales. El viaje de unas 4 horas y media resultó ameno y si problemas, a pesar de las malas previsiones meteorológicas para ese día. El viernes no dio  para más, cenar en el restaurante del hotel y dormir, para al día siguiente empezar con muchas ganas.

Las Majadillas



23 de Febrero de 2013

Participantes: Paco Toquero, Arantza, Rebeca, Manuel, Marta y Mª Carmen

Marta junto a Manu y Rebeca en su primer día de cuevas.
La visita a las Majadillas fue consecuencia de una llamada Paco Toquero al grupo Mineralogista de Madrid porque iban a visitar la cueva y a lo mejor necesitaban ayuda de espeleólogos. Así que por una parte el objetivo era echarles una mano, si la necesitaban, y por otra parte hacer una visita en paralelo a la cueva sin interferir en su actividad.

Llegamos a la entrada de la cueva sin apenas dificultad. Manuel tuvo que dejar su coche a unos metros de la entrada por un charco grande pero no hubo mayor problema. Estaba todo precioso, había nevado, pero el espesor de nieve no era muy grande, lo que hacía que hubiera un bonito contraste entre el pardo de los matorrales y el suelo cubierto de blanco.

Sima de Juan Herranz I (otra vez)

3 de febrero de 2013
Participantes: Manu, Jesús Canfran, Mª Carmen, Chus y Rebeca
El primer domingo de febrero unos cuantos avezados espeleólogos nos dirigimos a la nunca antes visitada Juana I. El motivo de la visita era que Chus y Maricarmen practicasen un poco y que Rebeca, Manu y Canfrán aprendiesen de una vez a instalar como dios manda. De paso íbamos a ver cómo es el pasamanos que hay para llegar al pozo que baja hasta abajo de la sima, para la próxima.

Cueva La Chifletera. Lanzarote.

Lunes 11 de febrero de 2013.

Participantes: Rebeca (Abismo), Andrea (ex-Abismo), Ana y Álvaro.

Por motivos de trabajo la semana del 6 al 12 de febrero nos desplazamos a Lanzarote. Una de las visitas previstas fue la Cueva de la Chifletera, en el Parque Nacional del Timanfaya. Como está dentro del parque es necesario pedir permisos, ya que está prohibida la práctica de la espeleo.

La cueva es un tubo de basalto formado durante las erupciones de entre 1730 y 1736. Es bastante horizontal, aunque según nos dijeron, para salir por la boca que da a la playa es necesario llevar cuerda y aparatos (cosa bastante difícil volando a bajo coste…). 

Para llegar hasta la boca contamos con la inestimable ayuda de Miguel, uno de los Guardas Forestales, sin él habría sido imposible encontrarla, pues la boca es muy pequeña y está muy disimulada entre el malpaís. Entramos a las 11 de la mañana.
Boca de entrada o jameo

FONDO EN LA NIEVE DEL PIRINEO


 8 al 12 de febrero de 2013

Varios socios de Abismo, aficionados al esquí de fondo, hemos retomado la costumbre de salir juntos. Los dos años anteriores casi no se pudo por falta de nieve y éste, de los ocho o nueve interesados, cuatro hemos conseguido no descolgarnos de la propuesta. Miguel, Ana, Paco Q y Nacho.

Nudos más utilizados en espeleología


Básicamente, un nudo es un ingenio que permite agarrar una cuerda a un firme, a otra cuerda o a nosotros mismos. También los hay que cubren otros cometidos: corredizos, autobloqueantes, etc. Éstos son un elemento esencial en la cadena de seguridad, de ahí la conveniencia de dominar su ejecución y correcta elección.
Cuando hablamos de nudos de instalación hacemos referencia a los empleados en la colocación de cuerdas para salvar desniveles o franquear dificultades.
Son muy pocos los nudos que vamos a necesitar, por ello hemos de conocerlos a la perfección. Procura hacerlos ordenados, o lo que es lo mismo: “peinados”;  quédate con su imagen gravada en tu memoria, de esta forma reconocerás de un vistazo si está bien o mal confeccionado. Finalmente, practícalos hasta que te salgan con los ojos cerrados.

Sima de La Cierva

Fecha: 12/01/2013
Participantes: Toño, Javi, Paco Q, Arantza, Manuel


Ya hacía algún tiempo había pensado en visitar esta sima, la más profunda de la provincia de Guadalajara, más aun cuando hacían escasos dos meses se había llevado a cabo la eliminación de un bloque inestable junto a la cabecera del P30 que entrañaba riesgo. Toño y Javi llevaron a cabo esta encomendable labor.

Aprovechando que más de uno tendría mono de hacer espeleo después de las navidades y de paso desoxidarnos un poco, al final nos reunimos 5 personas para visitar la sima. 

Quedamos a las 8:00 de la mañana en el club, para coger el material que el martes ya habíamos preparado y nos pusimos camino hacia Villanueva todos excepto Paco que quedaría con nosotros en la misma boca de la sima.

APROXIMACIÓN
La aproximación la realizamos cómodamente en coche con el que es posible llegar hasta la misma boca de la sima. Aunque el camino estaba algo embarrado y los coches patinaban mucho conseguimos llegar, eso si hasta arriba de barro. Una vez allí con un frio que pela nos enfundamos los monos, preparamos y revisamos sacas y material.
Nuestro grupo de valientes espeleólogos

Gota a Gota, nueva revista espeleológica en formato digital

Con la llegada de este 2013 nos hemos enterado del nacimiento de la revista espeleológica GOTA A GOTA, que se edita en formato digital.



Se trata de un proyecto de nuestros compañeros del G. E. V. (Grupo de Espeleología de Villacarrillo, Jaén), y esperamos que siga adelante con éxito, pues se trata de una magnífica herramienta de difusión que a todos nos viene bien.

FELIZ 2013 ESPELEOLÓGICO


Que hagamos mucha espeleo.
Que nuestros sueños se hagan realidad.
Y que el 2013 nos regale algún descubrimiento importante en nuestras zonas de exploración.
Un placer compartir otro año más con vosotros.

Cueva del Gorgocil


15 de diciembre de 2012

Participantes: Paco Q., Manu, Isma, Rosa, Rebeca.
  
Como última actividad para cerrar el año espeleológico del Club Abismo y con la promesa de Paco Q. de invitarnos a una gran juerga en su casa tras la actividad, decidimos visitar la cueva de Gorgocil. Esta cavidad tiene su boca junto al embalse de Beleña y a veces no se puede visitar pues el nivel del agua tapa completamente la boca de entrada.

Sistema del Gándara (…un poco más) (08-12-2012)

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Por motivos laborales, no pudimos hacer una gran incursión subterránea durante el pasado puente de la constitución, y al final quedó en un sencillo pero gran fin de semana  de espeleo.
Cinco éramos los magníficos que nos sumergimos en las entrañas del sistema de la Gándara (Ángel, J.Canfranc, Manuel, Toño y Miguel).Para Toño, Manuel y J. Canfran era la primera vez que conocían esta magnifica red.
                                                   Toño en una galería con  cristales yeso fibroso

Algunas fotos del 2012


Jesús Foguer nos vuelve a deleitar con este vídeo, una selección de fotos tomadas en las actividades de este año.

Preparación para la travesía Rubicera-Mortero de Astrana



9 noviembre, expedición a Rubicera

Cuando volví, ellos ya no estaban, no oía sus voces y no atisbaba reflejo alguno de sus luces. El ruido del río subterráneo dificultaba la percepción de cualquier sonido de mis compañeros. Apresuré mi paso aguas arriba intentando recuperar la cola del grupo. Pero nada aparecía al fondo de la galería. Esta empezaba a resultarme extraña, pero los hitos presentes me confundían. Una cueva nunca es igual hacia un lado que hacia otro, de ahí que siempre haya que mirar atrás, echar ese vistazo furtivo sobre nuestros pasos. Al fin y al cabo esa era una de las misiones de esta segunda incursión a Rubicera, aprenderse bien el camino, no caer en sus trampas.

Visitamos el sumidero de Mata Asnos


Mata Asnos, otro interesante sumidero de la serranía (Carrascosa de la Sierra, Cuenca)
6 y 7 de octubre, 2012

 Ripple-marks, un techo sorprendente

Tas la exitosa convocatoria del pasado mes de enero para visitar la Sima del Campo, también conocida como El Sumidero (El Pozuelo, Cuenca), donde nos reunimos una docena de abismeros, me picaba la intención de organizar una a Mata Asnos, todo un clásico entre las cavidades de la zona centro.

Eliminación de los bloques en la Sima de la Cierva

Limpieza de bloques inestables en la Sima de la Cierva (Villanueva de Alcorón, Guadalajara)


A principios del pasado mes de febrero se publicaba en el blog Mundo Subterráneo la noticia de que se habían movido unos bloques en la cabecera del segundo pozo de esta sima, generando una situación muy peligrosa.
La voz de alarma la dio, muy acertadamente, Tomás (Tomahau, del grupo Karst), y poco después estaban en al ajo Ángel (Mortacleto, del Piezo y miembro de la Federación Madrileña) y Pepe (Pepe Serrano, del Viana), siendo este último el que contactó con Abismo para ver si sabíamos algo del asunto.
Rápidamente nos pusimos a estudiar el asunto, contactando con los mejores conocedores de la sima, aquellos que desobstruyeron los pasos y entrada al pozo implicado. La idea era reunir un grupo de interesados en echar una mano e ir a dejar limpio y libre de peligro el paso afectado.
Sin embargo, aunque en Abismo había varios que creían prioritario resolver el tema, por unas causas u otras el plan fue demorándose (cursos, obligaciones, anulaciones de última hora, otras salidas...), alcanzando el verano.
A finales de octubre consultamos a Pepe, Tomás y Ángel a ver si se sabía algo nuevo, pues el tema se alargaba demasiado, había que salir a resolverlo. La única información era de Tomás, que en su momento pasó bajo los bloques, constatando la peligrosidad de la situación.
Esta información nos daba muchas esperanzas de éxito, pues indicaba que el paso no estaba totalmente tapado, y por lo tanto posiblemente "había hueco" para trabajar "cómodamente".
Así que lanzamos una convocatoria, algo precipitada, para acercarnos a la sima el sábado 10 de noviembre, por lo menos a valorar la situación in situ, pero de todas formas armados con un arsenal de equipo desobstructor por si se podía aprovechar y dejar algún trabajo hecho.
Al final, dado que parte del personal de Abismo se subía a Cantabria el mismo fin de semana, sólo quedamos Toño y yo, pero esto no nos detenía. Por haber convocado con poca anticipación, tampoco pudieron apuntarse compañeros de otros grupos, aunque la gente del Viana precisamente estaría trabajando por la zona ese fin de semana.

Sábado 10 de noviembre, partimos hacia La Cierva
A las 08.45 h ya estábamos en el coche con todo el material. Rumbo a las parameras, la niebla nos abraza en los altos de la Alcarria y más tarde en los páramos cercanos a Villanueva, pero al menos no llueve mucho, sólo el típico chirimiri propio de las nubes que nos envolvían.
Pasamos de largo Villanueva de Alcorón y alcanzamos el desvío de la pista que lleva hacia la sima. Ninguno de los dos habíamos ido antes, pero teníamos preparado un “track” en papel, así que pusimos el cuentakilómetros a cero y andando.
El “todoterreno” de Toño se enfrentó muy bien a la pista. El primer tramo ascendente, un poco descompuesto, fue superado sin problemas cuidando de no acertar al cárter con algún bloque. Arriba, el problema fueron los grandes charcos que había en ciertos sitios. Sin embargo, el suelo estaba bastante firme, pedregoso bajo el barro, que no era mucho.
Así, zigzagueando para sortear charcos, cantos y hoyos, alcanzamos la primera paridera, la segunda... y finalmente, a unos 3,5 km, un desvío a la izquierda donde nos detuvimos pensando en buscar la boca. Era el momento de recurrir a la tecnología moderna, y el GPS salió de la mochila indicándonos que la sima estaba más o menos en la dirección de ese ramal izquierdo. Seguimos con el coche, pues lo permitía, con el GPS en modo búsqueda, y resulta que el camino, tras girar bruscamente a la izquierda, se dirige a la entrada, aparcando a pocos metros de ésta.
Llovizna de vez en cuando, pero ya con el mono puesto prácticamente no nos mojamos. Preparamos ahora todo el material para el descenso, empaquetando cuidadosamente los desobstructores y la Hilti entre la cuerda, para evitar que rompan las sacas y además protegerlos de los golpes.
Finalmente, comenzamos la instalación. Vamos cargados con tres sacas (dos de ellas “ligeras” por el hierro que transportan: maza, maceta, puntero, cortafríos, barra de uñas, parabolts, equipo de burilar completo, y cómo no, la Hilti y sus brocas), pero no nos desanimamos. Ya veremos al subir...
Instala Javi: Pasamanos desde la sabina cercana, spit sobre la boca y cabecera con dos parabolt a la derecha. Dos parabolt más unos metros  debajo, para tirar ya directos. Ya cerca del fondo comprueba que ha dejado un rocecillo, vuelta a subir unos 8 metros a buscar el anclaje, que no aparece. Al final optamos por desviar a un spit malato y ahora sí, abajo. Más tarde, en la subida, comprobaríamos que nos saltamos un anclaje bastante por encima, un hermoso parabolt con chapa que no sé como no lo vimos ninguno de los dos. En fin, cosas que pasan.
En el fondo del P.40 nos reunimos los dos. No conocemos la sima, pero con la topo en la mano nos orientamos y tomamos rumbo W alcanzando rápidamente el P.31, que se franquea fácilmente por una repisa en la izquierda, asegurada con un pasamanos en fijo.
Continuamos ahora descendiendo a la izquierda por una galería baja, a modo de laminador inclinado, pero relativamente cómoda. Vamos pasándonos las sacas y de este modo llegamos al punto más bajo de este tramo. Desde allí ahora hay que subir un poco para descender de nuevo atravesando una parte más estrecha.
Se trata de una corta rampa descendente de escasa altura, un laminador inclinado, que fue desobstruido por los primeros exploradores. Impresiona el trabajo que estos debieron llevar a cabo para desobstruir el paso, quitando numerosos bloques y dejando otros colocados a los lados.

Búsqueda y valoración del problema
No sabíamos muy bien donde estaban los bloques a eliminar, pudiendo estar en esta parte de aproximación a la entrada del P.30, o bien en el comienzo vertical del mismo, que es bastante estrecho.
Enseguida vemos que el problema no está en el exterior del pozo. Los bloques que hay allí son estables, de los retirados en las primeras exploraciones.
Al asomarnos a la boca del pozo el problema se hace evidente: Los localizamos unos 2,5 m bajo la entrada a la vertical. La entrada al pozo es más o menos estrecha y redondeada, pero inmediatamente debajo se transforma en una grieta orientada de SE a NW, en principio bastante estrecha. Allí, en su extremo SE, prácticamente bajo la cabecera, hay un tapón de tierra y cascotes y sobre él descansan los dos bloques.
Es evidente que antes estaban más arriba, posiblemente atascados en la parte estrecha sobre el tapón terroso. En algún momento se soltaron y afortunadamente sólo descendieron hasta su ubicación actual, pues de haber entrado en la grieta podrían haberla atascado completamente, dificultando mucho su eliminación.
Para estudiar cómo meterles mano, montamos la cuerda en la cabecera del P.30 y Javi baja hasta el lugar, suficientemente amplio como para maniobrar y trabajar con cierta comodidad. Se podrán soltar mazazos bastante buenos sobre los cantos, aunque no con toda la libertad y potencia deseables.


Estudiando la situación in situ
El bloque superior es menor y está completamente suelto, apoyado sobre el de debajo. Sus dimensiones aproximadas son de 40 x 30 x 20 cm, y se mueve con relativa facilidad, pero elevarlo en brazos por la estrecha entrada al pozo sería muy complicado.
El de debajo es bastante mayor, alargado, permaneciendo apoyado en uno de sus extremos sobre el tapón terroso, e incrustado por el otro en la grieta, en el aire sobre el pozo. Se mueve al tocarlo, y podría tomar el camino del fondo con riesgo de empotrarse debajo bloqueando el descenso. Sus dimensiones están cerca de 70 x 40 x 30 cm, siendo más estrecho en uno de sus extremos.
Finalmente, comprobamos que se apoyan sobre un tapón de tierra y cascotes situado en la parte estrecha de la grieta. Dicho amasijo, además, contiene también otros bloques menores y el conjunto podría ser peligroso, pues de desfondarse generaría una granizada de cascotes, algunos de tamaño importante.

Cara a cara con los bloques
Vista la situación, optamos por aligerar los bloques rompiéndoles fragmentos. Decidimos arrojar pozo abajo aquellos cantos de tamaño menor a un puño, y elevar los mayores que podrían generar algún atasco pozo abajo.
Comenzamos limpiando bien el lugar de tierra y cascotes y moviendo el bloque pequeño para poder atizarle bien. Entonces sale de la saca la pesada maceta de albañil y entra en funcionamiento sobre éste.
A base de golpes estudiados, recolocando la piedra para hacerlos bien efectivos y sujetando para que no se caiga nada grande, logramos ir rompiéndolo y sacándolo a trozos. Los fragmentos van siendo colocados fuera con mucho cuidado, evitando que puedan rodar y caer sobre el que está trabajando. Finalmente queda un resto suficientemente manejable para elevarlo y de este modo el primer bloque queda eliminado.


Toño peleando con uno de los bloques
Ahora le toca al grande. Lo movemos un poco para sacudirle con menos riesgo de que se caiga y empezamos a pegarle. Resulta más duro de pelar que el anterior, y sólo salen pequeñas lajas. Finalmente Javi pasa el relevo a Toño, pues los brazos ya no sujetan bien la maceta y vemos que al final se escapará de las manos.
Baja Toño con nuevos bríos, recoloca un poco el bloque, y otra vez se oyen mazazos fuertes. El bloque “canta” muy bien, es muy duro el condenado.
Tras media hora de darle por aquí y por allá, sacando cascotillos y gravilla menuda del sus aristas, Toño grita de alegría, pues se ha partido un extremo pudiendo retirar una parte bastante grande.
Ahora sigue dándole con ánimo, pero no hay forma, sólo consigue convertirlo en una “bola” sin aristas que va a resultar difícilmente fragmentable sólo a golpes.
Sin embargo, ahora se mueve más fácilmente, y lo recoloca sobre la grieta preparándolo para la siguiente fase. Ha llegado el momento de sacar la Hilti de su saca.
Estudiando el tamaño, llegamos a la conclusión de que ya pasaría bien por el orificio de entrada al pozo, y nos planeamos montar un conjunto de polea-bloqueador e intentar izarlo. Parece factible.
Toño toma la Hilti y taladra la “bola” en la cara más idónea, instalando un parabolt de 10 y roscando en él una gruesa anilla, atando una cuerda vieja a la misma.



Instalando el parabolt y la anilla en el bloque mayor
Toño sale del pozo dejando el bloque en posición adecuada, y pasamos la cuerda por la polea y el basic. Ahora viene la parte difícil, elevar el bulto.
La estrategia es que Javi tira de la cuerda bajo la polea, moviendo y recolocando el bloque para que pase por el estrecho, mientras Toño tira del otro extremo. El bloque comienza a elevarse y a base de tirar y recolocarlo, finalmente logramos que salga del pozo, quedando sobre él a un palmo de la polea.




Ascenso de la "bola" hacia la cabecera
El siguiente paso es quizá el más delicado, pues hay que sostener la piedra en vilo para desbloquear el basic y acto seguido empujarla para que quede apoyada en el bode del pozo. Todo ello, manteniéndonos los dos fuera de su posible trayectoria de caída en caso de que algo falle.



Depositando el bloque fuera del pozo
El bloque es mucho más manejable y finalmente logramos sostenerlo, desbloquear la cuerda y dejarlo con cuidado en el suelo.
Ahora se inicia una nueva fase, pues hay que llevar la “bola” por la rampa ascendente, estrecha e irregular, hasta arrojarla más allá, evitando cualquier posibilidad de que vuelva a caer.
Utilizamos una cinta de carga atada a la argolla o rodeando el bloque, según conviene en cada momento. Toño tira desde fuera y Javi empuja detrás, a modo de escarabajos peloteros.
Arrastrando la "bola" rampa arriba
En el punto más estrecho el condenado bloque se atasca constantemente, pero al final, pasando la cinta alrededor del mismo, logramos que ruede sobre las aristas del suelo y quede por fin fuera del paso. Es el momento de retirar la argolla y arrojarlo más allá, donde quedará como testigo del trabajo realizado. Lo más duro y difícil ha acabado.
Volvemos una vez más hacia el pozo, ahora para portear los fragmentos y pequeños bloques que previamente habíamos ido subido y colocado entorno a la cabecea. Nos llevamos al exterior de la rampa de entrada todo lo que pudiera ofrecer algún peligro, dejando aquellos que están bien sujetos y es imposible que se muevan.
Finalmente, Javi vuelve a bajar al lugar donde estaban los bloques para estudiar el tapón de tierra sobre el que se apoyaban. Tal y como sospechábamos, no resulta demasiado fiable, y menos ahora tras los golpes y pisoteo sufridos. Decidimos limpiar la zona para eliminar cualquier riesgo.


Situación tras la limpieza, a falta de
retirar el tapón de tierra y cascotes
Con la maza vamos moviendo los cascotes mayores, que se suben, y arrojamos pozo abajo los más menudos y la tierra. La idea de limpiar esa parte de sedimentos ha sido muy acertada, pues bajo la tierra, semiocultos, había al menos otros dos bloques de buen tamaño. De hecho tuvimos que romper a golpes uno de ellos, pues era demasiado grande para subirlo sin riesgo.


Esquema de la situación
Finalmente la zona quedó limpia y ya no ofrece riesgos al transitar por allí, aunque siempre conviene ser prudentes y en la bajada comprobarlo, limpiando cualquier canto o resto que pueda quedar por allí.

Retirada y vuelta a casa
Nos retiramos arrastrando otra vez las tres sacas, que parece que ahora pesan algo más, ¿por qué será?. Antes de subir nos paramos en la base del primer pozo para picar algo de comer, viendo desde abajo la tenue luz de la tarde que todavía entra en la boca, 40 m sobre nosotros.
Para subir las sacas, decidimos anclarlas a la cuerda e izarlas desde arriba con la polea y el bloqueador, pues parece que el pozo no ofrece irregularidades que puedan engancharlas. No obstante, Toño se sube con una de las tres, encargándose de desmontar el desviador y los anclajes previos a la cabecera externa.
Ya arriba entre los dos ponemos en marcha el asunto y en un rato tenemos las sacas en cabecera. Poco después estamos en el coche recogiendo todo, y aunque comienza a llover con fuerza, estamos satisfechos del trabajo acabado.
Hacia las 18:00 h salimos ya hacia la pista, intentando alcanzar la carretera antes de que la noche se cierre más, pues recordamos los baches, charcos y pedrolos varios.
Habíamos pensado hacer una visita a los compañeros del Viana, que nos consta están en el refugio de la sima, pero vamos un poco apurados y por decidimos no entretenernos. Otra vez será.
Finalmente, habiendo tomado un cafecito caliente en Cifuentes y superados los chubascos que nos cayeron volviendo, alcanzamos Guadalajara hacia 21:00 h, devolviendo el material al local y separándonos hasta la próxima aventura. Misión cumplida.

Un detalle importante
El lugar donde estaban los bloques está limpio, pero es importante tener en cuenta que el volumen de cascotes menores arrojados pozo abajo ha sido grande.
Por ello, es posible que hayan quedado piedras en repisas u oquedades del pozo, las cuales suponen siempre un gran peligro.
Por ello, recomendamos encarecidamente a los próximos visitanes que extremen las precauciones en el descenso de los pozos y limpien la vía de descenso de todo resto que pueda suponer peligro. En ese sentido, las próximas visitas pueden ofrecer el mismo riesgo que la exploración de una nueva sima.
Toño Herreras y Javier Rejos

Entrada destacada

Cambiamos el día de apertura de nuestro local al JUEVES!!

Os comunicamos que, a partir del 13 de febrero, nuestro local pasará a abrirse los jueves de 20:30 a 21:30 , en lugar de los martes como ve...