Noviembre de 2024. Más trabajos en la zona del Alto Tajo. Nueva ABI114, ¿será C-8, sima perdida de Comando?

 Nueva ABI-114, ¿será C-8, sima perdida de Comando?, y otras cosillas por la zona.

Otra vez una mañana suelta para acercarnos al territorio, para seguir "mordiendo" alrededor del área donde presumiblemente han de estar algunas de las simas "C" de Comando que todavía no hemos encontrado.

ABI-014, conocida de hace mucho, se acaba ahí donde veis

A base de ir "royendo la galleta", al final han de aparecer, si bien no queda más remedio que completar la búsqueda en un área suficientemente representativa y luego valorar "quién es quién" de entre las que aparezcan. Laborioso, aburrido y a veces desesperante, pero es la manera, y además de vez en cuando aparece algún agujero nuevo.

Vamos a seguir ampliando el perímetro del área ya prospectada y donde estimábamos estarían C-9, C-10 (esta sí apareció) y C-11... C-8, según los datos del grupo Comando, también puede estar por ahí.

De la última sabemos que ha de ser de pequeña envergadura, insignificante, porque eso da a entender Comando en su memoria de trabajo. Por su escasa importancia no fue topografiada.

Aspecto del pinar en esa parte, con esas depresiones tan atractivas que indican carstificación y posibles accesos al subsuelo...

Detalle de una de esas depresiones a favor de fracturas. Esto es frecuente en casi toda la zona del Alto Tajo donde trabajamos

En el entorno ya localizamos en el pasado una pequeña cavidad (ABI014) que por sus dimensiones y aspecto podría ser esa, pero podría haber otras similares y conviene comprobarlo por lo que todavía no aventuraremos nada.

El trabajo de prospección

Alcanzamos las cuadrículas a barrer temprano, ya empieza a hacer fresco, 1 ºC marca el termómetro del coche. Iniciamos el barrido grabando un track de guía con el GPS. Circunvalaremos y progresivamente iremos dando vueltas dejando las líneas recorridas a unos 10-12 m, y así hasta completar todo el trocito.

Al poco, nos encontramos un agujero en el suelo con diámetro algo menor de un metro y profundidad aproximada de otro metro, abierta a ras, aparentemente un hundimiento reciente. Se cataloga como POSABI-075, quién sabe si la limpieza del fondo nos ofrecerá alguna sorpresa.

POSABI-075, a ras de suelo, pequeño hundimiento sin continuidad, pero quién sabe si hurgando un poco en el fondo... 

Poco después toca pasar junto a la pequeña cavidad conocida como ABI-014 a la que no hemos bajado porque se ve el fondo y sin continuidad. 

Se abre en un embudo descendente, con resalate rocoso en alguno de sus lados, y se desfonda en unos 3 m. El desnivel total quizá alcance 5 m. Dadas sus características, siempre hemos pensado que podría tratarse de la sima C-8.

Aspecto de la entrada a la pequeña sima ABI-014, que no alcanzará más de 4 o 5 metros de profundidad

Aprovechamos que estamos allí para ojear y documentar mejor la posibilidad POSABI-058 que se apuntó hace algunos años. Es en realidad un pequeño hundimiento, pequeñísima dolina 1 m de diámetro y taponada con sedimentos, pero que podría merecer la pena tantear limpiando su fondo de restos y tierra suelta.

POSABI-058, un "hoyo" entre la hierba repleto de restos vegetales y sedimentos, algún día quizá la limpiaremos por si acaso...

Continuamos dando vueltas y de repente, en lo más intrincado y complejo de prospectar por la enorme densidad de enebros que lo cubren todo, nos encontramos una boca entre las ramas que se desfonda verticalmente. Se marca como nueva cavidad ABI-112.

ABI-112, nueva, de escasa profundidad... ¿será la sima C-8 perdida?

La boca no es de grandes dimensiones y casi parte desde el nivel de la superficie, sin embudo descendente. Parece abrirse a favor del cruce de dos diaclasas.

No se ve bien el fondo por la vegetación, y no es fácil acercarse al borde. No obstante, sondeada con piedras, se quedan a escasa profundidad, parece que acaba ahí cerca de la entrada.

Puede que no os lo creáis, pero la sima ABI-112 está ahí...

Por su localización y características, a falta de bajar y explorarla, también podría ser la sima C-8, así que tenemos un dilema entre ABI014 y ABI112. Lástima que los compañeros de Comando no hicieran una descripción más detallada y dibujaran un croquis, ayudaría mucho a aclarar cuál de ellas es.

Continuamos echando la mañana dando vueltas. Encontramos algunos pequeños hundimientos, pequeñas depresiones que indican carstificación en estos llanos, pero poco más.

Finalmente completamos el área elegida y abandonamos el territorio.

No es que tenga mucho que ver con la prospección y exploración de cavidades, pero como me gustan estas cosas... "pedo de lobo" bien grandote, posiblemente Lycoperdon, me dicen los que saben.

Consideraciones sobre la sima C-8 y las simas localizadas en el área

En relación con la sima perdida de Comando C-8, según los datos aportados en su memoria de exploraciones de 1993 se situaría a 300 m de C-6 con rumbo 55º N.

Conocemos la localización C-6 y las dos cavidades candidatas, a falta de estudio, son:

ABI112 (nueva localizada hoy): A 412 m de C-6, rumbo 58º N.

ABI014 (conocida ya): A 180 m de C-6, rumbo 84º N.

Con estos datos, la sima C-8 más bien podría ser la localizada hoy, ABI112. Si no aprece alguna otra candidata en el entorno, y si tras estudiarla resulta ser una cavidad de pequeña envergadura (Comando anota que se descendió sin instalar porque no continúa, y comenta que por eso no se hizo topografía), podríamos asumir que es realmente C-8.

Con esta captura de la foto aérea en Google Earth podéis ver la situación relativa de esas dos pequeñas simas, pensamos que la última, ABI-112, es mejor candidata a que sea la perdida C-8

Entonces sólo nos quedará estudiar ambas y levantar sus correspondientes planos topográficos, dejándolas definitivamente acabadas.

F. J. Rejos

Trabajos en la Sima de Alcorón

 Trabajos en la sima de Alcorón, visita y documentación de la "galería perdida", 6 de octubre de 2024



Nos dirigimos José Luis, Silvia y Javi Rejos a la zona de exploraciones del Alto Tajo (PeViZa), concretamente al refugio de la Zapatilla. El objetivo planteado es acceder al pequeño pozo que hay a media rampa de la sima cercana y que creemos que es el acceso a la galería descrita por la SEII en 1978 (06).

Topografía original de la SEII, la galería que tratamos se desplaza y anota como "Segundo piso"

Antecedentes
Como ya hemos comentado en otras ocasiones y en alguna de las memorias de Abismo para la zona, la topografía más conocida (Lobetum, en el Catálogo de Cavidades de Guadalajara) (04), ilustra hasta lo más profundo conocido de la cavidad, más allá del pilón de agua que hay al final de las escaleras construidas hace años.
Existe, sin embargo, otra topografía, quizá más bien un croquis por su sencillez, que presentó la SEII (antes EPE) en su trabajo de recopilación de exploraciones llevadas a cabo en esos territorios (06).
Esta topografía, más antigua, no presenta las galerías por debajo del pilón, solo la gran sala de derrubios bajo la entrada y por la que descienden las escaleras. Pero sí que presenta, y en la descripción se hace mención específica, una galería a la que se accedería a través de un pozo con entrada de dimensiones reducidas y de 5 m de profundidad. Tal galería es llamada “segundo piso” en el plano y se dirige, bajo la rampa de bloques y derrubios, rumbo a la entrada pegada al borde de la sala (roca caja, entendemos).
Cuando tuvimos acceso a la bibliografía de la SEII ya habíamos dado por finalizados los trabajos de reexploración y estudio de la cavidad (01; 05), pero no habíamos localizado el pozo que comentamos.
Anotamos entonces como trabajo pendiente la búsqueda del pozo y la reexploración de la galería subyacente que se describe en el trabajo como “una estrecha galería descendente de 30 m de desarrollo”.
Conocida su existencia, ya habíamos buscado el pozo de acceso a esa galería en alguna ocasión (02), sin éxito posiblemente porque el intento no se llevó a cabo de forma sistemática, no se había estudiado previamente el plano y los datos disponibles, es decir, se aprovechó un rato suelto entre otros trabajos “a ver si la encontrábamos”.
En enero de este año 2024 (03), preparados y habiendo hecho los deberes, con las topografías existentes en la mano y apuntes sobre la información disponible, iniciamos el rastreo en el área de la sala donde debería estar el pozo, que por otra parte, podría haberse tapado de forma natural, o quizá durante alguno de los trabajos de construcción o mantenimiento de la escalera existente.
La topografía original de EPE dibuja la escalera que salva el pozo de entrada pegada a la pared rocosa suroriental, y luego traza su descenso por la rampa, entre los bloques y derrubios, de manera algo irregular (se anota en el plano “sendero”) y no del todo coincidente con su trazado real.
Su trazado, especialmente la posición de los puntos de giro, resulta muy relevante para ubicar el pozo que buscábamos, pero las discrepancias no nos ofrecían todas las garantías, más aun teniendo en cuenta que en la incursión previa no se había encontrado la entrada.
La topografía más moderna (E. Valero, Lobetum 04) traza más claramente la escalera, pero también presenta algunos desajustes que nos descuadran un poco. Parece que al topografiar la cavidad la posición de la escalera en la rampa fue, al menos parcialmente, estimada, lo cual no es raro porque, en realidad, su posición exacta no es lo más importante desde el punto de vista espeleológico.

Topografía de Lobetum, la más conocida y presente en el Catálogo de Cavidades de Guadalajara... pero sin la galería que comentamos

Como decimos, con ambos planos en la mano y viendo entre qué curvas de escalera debería estar el pozo, el pasado enero logramos ubicar el que debía ser el pozo de descenso a la galería pendiente.

Estudiando la entrada y descenso al pozo que da paso a la galería bajo la sala

Aunque miramos diversos lugares más por si acaso, es el único acceso que se ajusta a lo descrito, y su posición es muy concordante con los tramos de escalera y el plano antiguo de EPE.
En aquella ocasión, sin embargo, no llevábamos material, ni era nuestro objetivo descender, apartando la reexploración y documentación para otro momento.

Reexploración y documentación del conduco pendiente
Ya en la boca, que se sitúa prácticamente al lado de la escalera en uno de sus quiebros y pegada a la pared occidental de la sala, vemos que puede descenderse por dos orificios cercanos, relativamente estrechos pero fáciles de franquear.

Preparando la escala como ayuda para el descenso

Ambos conectan con un espacio más amplio justo por debajo, y que se pega al muro de la sala bajo los escombros. El descenso será de unos 5 m tal y como se indica en la bibliografía.
Decidimos bajar por el de abajo (al norte) y recurrimos a la escala como apoyo, aunque parece que podría destreparse con no mucho riesgo.

Comenzando el descenso, la entrada al pozo es angosta, luego se ampliará bastante en una pequeña sala bajo los bloques

Un un anillo de cuerda alrededor de un gran bloque, bien firme y cementado sobre el suelo, enganchamos la escala y con su ayuda descendemos los tres a la pequeña sala bajo las entradas.

Bajo la entrada el pozo se amplía, como decíamos

Abajo la pequeña sala, realmente un hueco entre los bloques y escombros se prolonga en algunas direcciones. Hacia el norte (sentido descendente de la sala) se avanzan algunos metros comprobando que parecen existir conexiones con la parte superior, pero impenetrables.

Desde la base del pozo la sala se prolonga un poco a través de huecos entre los bloques, más o menos hacia el norte (descenso de la sala), pero se hacen impenetrable a poca distancia

Volviendo a la escala la continuidad se hace evidente en dirección opuesta, hacia el sur, a través de conductos más o menos angostos pegados a la pared rocosa.

La continuidad se hace más evidente en sentido opuesto, descendente

El acceso es en principio descendente y muy empinado (unos 45 º, aunque salvando pequeños resaltes). Tras salvar el primer resalte la continuidad es a través de un paso bastante estrecho y descendente (con un resalte justo adyacente, de 1,5 m aproximadamente).
Intenta bajar José Luis, pies por delante. Lo “cata” y concluimos que se puede forzar, pero el ascenso puede ser complejo por la estrechez y un quiebro que hace justo tras el estrecho.


Avanza junto a la roca caja, a través de huecos que dejaron los escombros y bloques, descendiendo pequeños resaltes

De hecho para salir, sin haber completado el descenso, le vino bien la mano de los compañeros, y se hacía daño en la espalda.
Probamos y comprobamos que un bloque en la entrada se puede mover, y tras aflojarlo logramos sacarlo, y también bastante morralla. Ahora el descenso es mucho más cómodo y la vuelta será fácil porque, superados los brazos, puedes sentarte y maniobrar para completar el ascenso.
Baja ahora Javi Rejos, sin problemas, el descenso es muy cómodo y seguro.
Abajo comprobamos que la galería se hace más o menos horizontal. Como estimación, habremos bajado, hasta este punto, otros 4 m desde e la base de la escala, es decir unos 9-10 m desde la entrada en la sala.


Se aprecia el aspecto del la galería, entre grandes bloques empotrados, y otros sedimentos no tan estables

Avanzamos pegados a la roca (la pared de la sala bajo los derrubios), toda la galería sigue siendo esencialmente lo mismo, conductos entre bloques, algunos de considerable tamaño aparentando ser roca caja, pero son grandes losas sobre el techo que constituyen parte de los escombros en la sala por encima de esta galería.
Se discurre de este modo, pegados a la roca viva, pero entre los mencionados bloques, como otros 15 m, a veces forzando puntos algo más angostos, pero fáciles en cualquier caso.




De este modo se alcanza un punto donde la progresión se hace imposible, pues los huecos que dejan los escombros ya no son franqueables.

Al final la continuidad es imposible, los huecos entre bloques y sedimentos son ya impenetrables

Encima de esta parte más profunda hay huecos ascendentes que trepamos, subimos sobre la base de la galería unos 6 m. Sigue siendo lo mismo, se prolonga horizontalmente pocos metros en uno otro sentido hasta hacerse imposible la continuidad, pudiendo bajar por otros sitios a la galería por la que vinimos, e incluso acercándonos a José Luis que permanece encima del paso estrecho descendente y estableciendo contacto visual (las luces) a través de huecos entre los bloques, impenetrables.

Sobre nuestras cabezas a veces se abren pasos ascendentes, pero se trata de distintos niveles de la misma galería, entre los bloques. Esta fotografía se tomó desde arriba tras trepar a esa parte supeior

Completada la revisión de la galería, habiendo desechado su continuidad penetrable, volvemos para que nos pasen la cámara fotográfica y un distanciómetro, para documentar el conducto con imágenes y tomar algún dato de las distancias. 
Acabado, retrocedemos y salimos hasta la base de la escala, y nos vamos ya a la sala principal.
En el ascenso pudimos comprobar que es fácil trepar a la salida por las repisas y huecos de la pared, sin necesidad de recurrir a la escala.

Aspecto de la pequeña sala bajo la entrada del pozo, es fácil subir sin la ayuda de la escala por las repisas y salientes de las paredes, aunque con cierto riesgo

Las medidas groseras tomadas arrojan, como dato aproximativo, un descenso desde la sala de unos 9-10 m, y un recorrido de alrededor de 20 m (desechando los ramales ascendentes), algo menos de lo que apunta la antigua descripción.
Toda la galería, como decimos, es realmente el hueco existente entre los grandes bloques y derrubios del suelo de la sala descendente, y la roca caja (pared oriental de la sala, bajo los escombros), discurriendo pegada a ella con rumbo hacia las escaleras de la entrada. No nos parece tan larga como apuntaron en la topografía original, pero ésta, en cualquier caso, es muy ilustrativa. Lo documentado se ajusta muy bien a lo esperado cuando estudias el plano y la descripción.

Comentario final sobre la buscada galería o "piso inferior" 
Un objetivo pendiente durante bastante tiempo fue localizar y documentar ese conducto pero, lo que son las cosas, resulta que después de acabada la reexploración y demás trabajos, hablando con alguno de los históricos de Abismo nos enteramos de que el pequeño pozo y la galería era bien conocida y había sido visitada en el pasado por miembros de Abismo, aunque nada escrito se conserva.
En fin, si nos pasa esto dentro del propio grupo, cómo vamos a extrañarnos de encontrar continuamente cavidades con indicios inequívocos de exploración pretérita, incluso con puntos topográficos, y sin embargo nada encontramos en las fuentes accesibles.
Seguramente las viejas memorias de los grupos que anduvieron por las parameras del Alto Tajo contengan valiosa información, aunque quizá nada se escribió al respecto.
En cualquier caso, resulta muy difícil hacerse con esa documentación y nosotros seguiremos documentando lo que hallamos.

Bibliografía citada

(01) Abismo (2015). Año 2015. Zona de exploración “Pinares al norte de la carretera de Peñalén” (Peñalén, Villanueva de Alcorón y Zaorejas). Memoria inédita, 115 p. (+ planos).

(02) Abismo (2019). Exploraciones Club Abismo 2019. Zona de exploración “Pinares al norte de la carretera de Peñalén” (Peñalén, Villanueva de Alcorón y Zaorejas). Memoria inédita, 55 p. (+ planos).

(03) Arias, J. L. & Rejos, F. J. (2024) "Año 2024, comenzamos con la zona de Abismo en el Alto Tajo, y ya de paso, más cositas por allá". [Blog del Club Abismo, febrero de 2024]

(04) Fernández Tabera, M. & Martín Yebra, P. (1982). "Catálogo de cavidades de la provincia de Guadalajara". Madrid. 

(05) Rejos, F. J. (2016). "Avances en la zona de Abismo en el Alto Tajo (PeViZa: Peñalén, Villanueva de Alcorón y Zaorejas)". [Blog del Club Abismo, marzo de 2016]


(06) SEII (1978). "El triángulo Villanueva - Zaorejas - Peñalén”. Jumar, 2:1-44.




PeViZa, Zona de Abismo en el Alto Tajo, trabajos de otoño 2024

Día 06/10/2024, seguimos buscando "Ces"


Un domingo por la mañana, aprovechando que no estamos a mucha distancia, decidimos acercarnos a la zona a ojear alguna cuadrícula, conscientes de que es un área algo "improductiva" y que posiblemente lo único que vamos a encontrar será alguna seta.

Asplenium ruta-muraria, un pequeño helecho bastante frecuente en las rocas de estas parameras

Pero bueno, al menos nos oxigenaremos un poco tras las últimas semanas que han sido intensas de trabajos varios.

La idea, rastrear algún trocito para "cuadrar" mientras paseamos y nos oxigenamos.

Directos a la pista que nos acerca a los límites del área prospectada, en un territorio que llamamos "Hoyanco", en el término de Zaorejas.

Sabemos que alrededor del área ya rastreada han de estar varias C de Comando que todavía no han aparecido (C-9 y C-11), y la idea es seguir ampliando lo ya visto hasta que aparezcan.

Con la metodología habitual, pasada tras pasada GPS en mano con resolución de 10 m, prospectamos algo más de cuatro hectáreas, hasta la pista, sin éxito. No aparece ninguna cavidad nueva ni tampoco las perdidas que buscamos. Hay indicios en esa parte, pero no demasiados (algún hundimiento pequeño, grietas colmatadas, etc.).

Los indicios superficiales, hundimientos, grietas y  otras formas sugerentes son bastante frecuentes en esta parte


Acabado el trocito, con los track guardados en el GPS, como todavía tenemos más o menos media hora antes de partir, decidimos tocar un poco el último trocito del término de Villanueva que queda sin prospectar, cercano ya a la carretera.

Un pinar denso de silvestre y laricio, con herbazales altos, es frecuente


Rastreamos como una hectárea más, sin resultados ni indicios. Esta parte es poco prometedora, pero nunca se sabe, así que habrá que tener paciencia.

Por ahí anduvimos zascandileando, sin éxito

Sólo comentar que ya hay gente con cestas por los pinares, a las setas. Nosotros por nuestra parte bien poco vimos, aunque no íbamos a eso. Ocho nízcalos contamos mientras pateábamos.

De estos, sólo vimos unos cuantos, pero empiezan a salir


En fin, por lo menos el objetivo de tomar el aire sí se cumplió.

F. Javi Rejos

TRAVESÍA SIMA CUESTA DEL CUIVO - MORTERO DE ASTRANA

14 de Septiembre de 2024

Había sido una semana de intensas lluvias. Eso nos tuvo dudando hasta el último momento. Sabíamos, sin embargo, que  pese a los volúmenes caídos el martes y el jueves, el viernes ya no llovería (como luego nos confirmaron - llovió hasta la madrugada del viernes) y que el fin de semana las predicciones auguraban un sol espléndido.

Según pudimos informarnos, estas cavidades tienen un régimen hidrogeológico de carga muy rápida, pero descarga también rápida, por lo que, aunque esperábamos encontrarnos caudales más altos que en otros momentos, pensábamos que sería viable hacer la travesía sin demasiados problemas.

Por si acaso, preparamos algo de material extra e imprimimos algunas otras topos para poder recurrir a un plan B en caso de abortar misión. Además, decidimos echar cuerda vieja para ir cortando y dejarla atrás, sin recuperar, al menos durante las primeras bajadas. De este modo, podríamos regresar si nos daba mala impresión la cantidad de agua.


Finalmente, el día de mi cumple decidimos ponernos en marcha y abordar la travesía planeada. Nos levantamos con calma, para dar más tregua a la meteorología y a la cueva y fuimos primero tranquilamente a examinar que las cuerdas estaban puestas a la salida por Mortero. Después regresamos al coche, preparamos las cosas y nos dirigimos hacia la sima de la Cuesta del Cuivo. De camino pudimos ver la cantidad de agua que había en el sumidero del río Cubieja, que no era poca. Allí, en la boca de la sima, nos pusimos el neopreno los que no habíamos querido sudar de más durante la caminata. Me costó un buen esfuerzo embutirme en mi neopreno nuevo. Eso sí, debo decir que no pasé ni pizca de frío que, para lo que soy yo, ya es mucho decir.

Toño fue instalando y, dejando la cuerda puesta, según lo planeado, fuimos bajando. Al llegar a la base del P13 de la entrada vimos ya agua donde habitualmente no hay. Todo parecía indicar que, efectivamente, el caudal iba a ser algo alto. Sin embargo, pensábamos que no habría puntos demasiado conflictivos. Temíamos en parte al meandro de Falopio y, también, a la confluencia con el río Leolorna, pero habría que valorarlo sobre la marcha.

¡ATENCIÓN! Las cuerdas que dejamos instaladas en fijo durante la primera parte de la sima son viejas y no es una instalación que vaya a tener ningún mantenimiento, por lo que no conviene fiarse. El Club Abismo, por supuesto, no es responsable de ellas. En general, instamos a cualquiera a revisar siempre las cuerdas y anclajes que encontremos a nuestro paso.



Continuamos, pues, de la misma forma, hasta llegar a las primeras marmitas en el meandro del Caramelo. La verdad es que empezamos a mojarnos y a disfrutar como enanos en esta zona, hasta abandonar el curso de agua activo y tomar los primeros baños de barro en el meandro SPA. Como nos gusta mucho hacer el ganso, pasamos un buen rato haciendo fotos divertidas en esta zona de sugerentes piscinas de agua marrón y zonas de "arenas movedizas". Bajamos los pozos pequeñitos que nos encontramos en esta zona dejando también la cuerda puesta y, finalmente, llegamos a una zona donde, tras subir un pequeño resalte a la izquierda llegamos a la sala de la lavadora, donde retomamos el curso del río.


Allí nos bañamos en las pozas para lavarnos el barro y nos hacemos las fotos de rigor antes de meternos por el meandro de Falopio. Si bien no es un meandro especialmente agobiante y estrecho, sí que nos obliga a buscar los pasos que, en cada punto son más fácilmente penetrables, para nuestro cuerpo y para las sacas. Además, se hace largo, pero lo pasamos relativamente bien hasta casi el final, donde una última estrechez, obliga a pasar el meandro por arriba, en oposición, buscando algunos pies y empotrando el cuerpo. Sin embargo, Carmen, la primera en probar y que ha encabezado todo el trayecto por el meandro sin problemas, sufre la inocentada y, no habiendo subido lo suficiente, se encaja en la estrechez, a media altura y sin apoyo bueno para los pies. Esto nos obliga a ingeniar un mecanismo rápido para polear a pulso, utilizando un puente de roca. Nos dejamos las fuerzas allí, pero conseguimos, haciendo equipo sacarla un poco hacia arriba para que pudiera salir. Un pequeño susto y, sobre todo, un poco de agobio. 

Mientras descansa Carmen, trato de forzar el paso por abajo. Normalmente no tengo problema pero es demasiado estrecho y me atoro. Tampoco encuentro apoyo fácil para salir, así que Rafa, que ha pasado por arriba me deja apoyarme en su cabezota con un pie para empujarme hacia afuera. ¡Se nos está complicando salir del meandro y no por el agua! Finalmente pasamos todos por arriba, que es por donde deberíamos haberlo hecho desde un principio. Se pasa "con la gorra", como dice Toño. Para haberlo sabido antes...

En seguida, se abre el espacio y salimos a una zona más cómoda. Hemos perdido 2 horas con toda la tontería, pero impongo algo de cordura y pido comer algo y beber para reponer fuerzas en la sala del Roscón. Ahora continuamos los pozos que terminan en la sala del arco. Algunos bonitos, con su marmita en la base, pero también con su buena cascada. Esto nos obliga a ponernos la capucha del neopreno para que no se nos cuele el agua helada por el pescuezo. Una vez abajo, admiramos el arco y, sin detenernos, continuamos por el cauce del río Cubieja que fluye vivamente pero tampoco presenta ningún problema y es un tramo muy cómodo hasta llegar a la confluencia con el río Leolorna.


Una vez allí tomamos a la derecha. Como ya había hecho la travesía Rubicera-Mortera, este tramo lo conozco. Sé que todavía nos queda un buen rato, teniendo en cuenta las rampas de salida, el caos de la entrada y la subida del Mortero, todo ello unido al cansancio que llevamos. La verdad es que vamos un poco lentos y, entre el primero que sube  y el último, pasa un ratico largo, durante el cual, los que esperan empiezan a pasar bastante frío. Mojados y en Cantabria, ya en estas fechas, se pierde calor muy rápido. Así que nos vamos dando el relevo y algunos van tirando para el coche.

Qué gustazo quitarnos el neopreno y ponernos ropa calentita. Y qué lujo las hamburguesas que se marcó César. Dormimos como bebés y al día siguiente nos reímos un buen rato de las anecdotillas de la expedición.

Como siempre, una gran experiencia por las cuevas y por la compañía. No se me ocurre una forma mejor que esta para celebrar mi cumpleaños. 💚

SIMA LA RAJA

Recién terminado el curso de iniciación de este año en Abismo, nos sentimos con el culo un poco inquieto y decidimos hacer una sima que en su día se realizaba en curso también y que se puede instalar en doble vía, para así poder ir practicando y dando forma a nuestros prometedores cursillistas....

Quedamos a las 9:00 en el club, no es hora Santi (perdona Santi por tenia que decirlo), previo desayuno en la churre, para no perder la costumbre. Y entre desayuno, organizar coches etc..., salimos a las 9:30 dirección a la sima, Israel, Toño, Olga, Amparo, Andrea, Irene y un servidor (César), allí nos encontraríamos con la incansable Arantxa y con la gran sorpresa de ultima hora... Rafi.

La cosa es que, entre pitos y flautas, nos presentamos en la sima a las 11:15 ya que quisimos dejar los coches justo al lado de la boca de la cavidad y no tener que andar 500 metros!!!! 

Fuimos al parking que nos indicaba en la Sima Diana la cual nos dejaba a escasos 500 metros de la sima la Raja, pero algunos, que habíamos estado en la Raja hace un año, sabíamos de un camino que, pasando cerca de la sima Manuel Mozo, nos dejaría justo en la boca de la sima, por lo que decidimos volver sobre nuestros pasos y tomarlo. En su día, no nos fue complicado llegar, pero, en esta ocasión, el camino estaba en un estado deplorable, por lo que os aconsejo que, si tenéis algo de aprecio a vuestro coche, toméis la decisión de dejarlo en el parking de Diana.

Sí..., no tenemos mucho aprecio por los coches y nos metimos hasta la boca de la sima. 

Y entre ponernos la ropa de trabajo y aparatos, decidimos cómo afrontar la sima.

Primero Super Toño, luego iría yo (que haber si aprendo), luego Rafi, Andrea (que ya va dejando temores aparte), Arantxa, Israel, Amparo, Olga y cerrando la cuadrilla Irene.


En su día (2018) se decidió equipar La Raja como "sima escuela" debido a los frecuentes colapsos que se producían en las Juanas en los cursillos de iniciación, montándola en doble vía, ejecutando un proyecto de instalación de unos 34 tensores químicos.

El propio nombre de la sima nos indica lo que nos vamos a encontrar, y es que la entrada a ella es una alargada grieta que nos da entrada a un pozo de 45 metros. Al comienzo de la entrada haremos la instalación a un árbol situado justo a la orilla de la grieta y descendemos por una pequeña rampa de unos  metros para encontrarnos ya con la cabecera del pozo de 45 metros fraccionados en varios tramos. Debemos tener cuidado al bajar esa pequeña rampa (sobre todo si hay algún compañero debajo) no vaya a ser que arrastremos piedras y puedan caer encima de alguien. 

Terminando la bajada del pozo nos encontraremos con 2 rampas, una de unos 5 metros y otra de escasos 10 esta ultima entre unos bloques y donde nos lleva a una vertical de 5 metros que entre bloques y piedras varias (vuelvo a insistir en tener cuidado con esto) nos presentamos en la cabecera del ultimo pozo de 20 metros el cual se encuentra fraccionado en 2.


 
Habiendo bajado ya los 90 metros de esta cavidad, ésta todavía nos da la opción de progresar unos metros mas dirección noroeste donde vemos una rampa de 10 metros en los cuales aconsejo no destreparlos sino poner cuerda ya que hay bastante barro y estarías expuesto a una buena caída.

Después de tomarnos un pequeño refrigerio y de reponer fuerzas nos disponemos a volver a la superficie, quedándonos Amparo y yo a desinstalar la sima (cualquiera vuelve a casa diciendo al presi que no lo hicimos). 

Y después de unas 4 horas de disfrutar de este maravilloso deporte y (sin que se me olvide) dar las gracias y recuerdos al grupo Catiuscas que nos cruzamos con ellos. 





Nos volvimos para casa no sin antes parar por Trillo para tomarnos la recompensa de lo campeones... Pero eso es otra historia


César Juan Membrillas



CURSO INICIACIÓN A LA ESPELEOLOGÍA XVIII


CURSO INICIACIÓN A LA ESPELEOLOGÍA XVIII

Arnés, hierros, cuerdas, casco, frontal, chapas, mono, botas... ¿Nos dejamos algo más? Ahh sí... Y ¡¡𝗠𝗨𝗖𝗛𝗔𝗦 𝗚𝗔𝗡𝗔𝗦!! 
En el 🅒🅛🅤🅑 🅐🅑🅘🅢🅜🅞 lo tenemos todo preparo para dar la bienvenida a nuestro
𝐂𝐮𝐫𝐬𝐨 𝐝𝐞 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐥𝐚 𝐞𝐬𝐩𝐞𝐥𝐞𝐨𝐥𝐨𝐠í𝐚 XVIII.



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