miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cueva de La Autopista (Gandia 24/10/15)



De la Autopista !….. Con este nombre y 11 km de topografía, la verdad que uno se espera grandes galerías, grandes avenidas y grandes carteles en todos sus desvíos…
Resultó parecer más bien, un barrio de la judería de alguna ciudad antigua donde sus callejuelas y estrechos callejones despistan a cualquier nuevo visitante.
Se trata de una cavidad con un gran entramado laberíntico de gateras, meandros, rampas y bueno también algunas galerías, una divertida cueva de desarrollo donde se pone a prueba el buen sentido de la orientación.
Llevaba ya  mucho tiempo nuestro compañero Arturo de Valencia, intentando convocar una visita a esta hermosa cavidad. Al final logramos reunirnos en Camporrobles para cenar el Viernes, Arturo, Montse, Irene y yo, que aunque me encontraba en periodo de recuperación de una lesión en la rodilla, ya tenía mono de cueva, por lo que me animé a probar sin forzar demasiado, ya que es una cavidad donde no es necesario equipo de verticales y podría parar en algún cruce si me notara con molestias. Buena degustación nos preparó nuestro amigo Arturo a mesa puesta, que nos dieron las tantas de la madrugada antes de la aventura…
El Sábado madrugamos para ir hasta el Real de Gandía y cierto es, que pagamos peaje poco antes de llegar a la cueva. Allí aparcamos en una urbanización junto a la Autopista que dio lugar a la aparición hace unos años, de esta nueva cavidad valenciana.

La aproximación a la entrada es corta tras recorrer la cuneta de la Autopista.
Una vez dentro, cada uno con dos topos incompletas diferentes en la mano, una del G.E. Murta y la otra de grado 3, realizada por Miguel Ángel Guerrero.  En los primeros metros ya nos dimos cuenta del verdadero entramado donde nos estábamos metiendo... Nuestro primer objetivo fue llegar a la Sala del P.50 y para ello decidimos avanzar por las galerías más orientales, La Polseguera…  
Con detenimiento en cada cruce, por más que mirábamos las topos, más perdidos creíamos encontrarnos, al final resultó que entre todos íbamos por el camino correcto y estábamos interpretando bien esos croquis incompletos que portábamos, hasta que de repente en un punto Arturo comenta… - Por aquí ya he pasado yo hace un buen rato - , Como era posible que tras bajar y subir rampas, atravesar gateras y pasos complicados hasta empezar a sudar, no había servido de nada…  - Que no cunda el pánico -, Llevamos catadióptricos que hemos ido dejando en cada cruce... Al final decidimos separarnos por parejas en cada paso dudoso hasta que alguno asegurase la correcta dirección.
Es una red tan laberíntica que aun sabiendo el lugar de la topo donde te encuentras, dudas de por donde se debe continuar, además existen varios niveles y galerías que no se muestran en las topos, lo que hace que no pierdas la vista atrás constantemente hasta que no llegas a otro nuevo cruce, que concuerde con el dibujo.
Cada uno metido en una diferente galería, de repente Arturo grita: - ¡ He encontrado el P 50 !-, Fabuloso, cuando llegamos los demás allí no había ningún P.50…, - ¿Arturo, donde está el pozo? -,
-El P50 es el punto topográfico número 50 marcado en ésta tablilla, junto a una pegatina de Bart Simpson- Ahmm, vale…
Al fin en el primer objetivo, empezamos a interpretar mucho mejor la topo… Allí observamos las primeras bellas formaciones de aragonito, muy bien conservadas para ser la primera gran sala que visitamos. Hasta ahora todo eran galerías fósiles de poco interés.
Nuestro segundo objetivo fue la Sala de las Maravillas, donde pensamos poder comer. Hasta llegar a ella tardamos otro poco, cada vez que nos dividíamos en algún cruce dudoso terminábamos por comunicar con los demás compañeros por otro lado, …por lo que el camino correcto era por donde aún no se había metido nadie…. La sala se encuentra escondida en un nivel superior, con un estrecho conducto de acceso ascendente que mi olfato en seguida detectó. Por fin podíamos reponer fuerzas.
La Sala de las maravillas es lugar muy diferente al resto de la cavidad, existen formaciones más familiares típicas de otras cuevas y varias excéntricas bien conservadas.
Nos asomamos al patio que existe en los laterales para asomarnos al Pozo del Alucine. Realmente alucinamos con la hermosura del pozo, dejando pendiente para otra vez el bajar a los -82m, la cota más profunda hasta ahora de la cavidad, aunque destacamos que habría que mejorar las cabeceras.
Como se nos había dado muy bien hasta ahora, nos propusimos más objetivos… ¿Cuánto tiempo nos llevaría llegar a la Sala Blanca?. Bueno…, vamos a por ella.
Pasamos por la Pasarela del Diablo, la verdad que había que andar pendiente de tomar referencias en algunos pasos, para no perdernos a la vuelta.
Tras varias bifurcaciones, llegamos a una sala que por sus bellas formaciones estaba claro… era El Jardín.
Parecía una autentica huerta de lechugas, repollos, coliflores, espárragos y algún que otro ramo de flores. La verdad que nos asombramos de la buena conservación de todas las formaciones que a partir de allí fuimos encontrando.
Los techos parecían tener merengue…
El puro color blanco resalta por todas partes y nos sobraban lugares para fotografiar.
Muy cerca de El Jardín se encuentra la Sala Blanca. Si todo hasta ahora nos había impresionado, esta sala era ya un lugar de ensueño, finos cristales de aragonito por todas partes nos obligaban a movernos con mucha delicadeza para no romper nada.
 La visita al laberinto estaba mereciendo la pena, así que topo en mano y a decidir un último objetivo…
Continuamos hacia el norte pasando varias rampas, hasta llegar al Paso de Rascayú, momento en que Arturo nos tarareó una vieja canción con ese título...
Cansados de ver flores y hortalizas de Aragonito en cada sala que atravesábamos, llegamos a nuestro objetivo, La Sala del Champiñón.
Pues sí, en la entrada una auténtica seta de cardo nos daba la bienvenida…
La Sala se encontraba repleta de champiñones por todo el techo y paredes, la mayoría más bien cerrados, supongo que por la  falta de sol…
Otros, al ser casi Noviembre, ya comienzan a abrirse...
En fondo de esta curiosa Sala encontramos otro bello jardín, muy bien cuidado por cierto y con centros de flores meticulosamente preparados…
Ya cansados de explorar nos marcamos nuestro último objetivo… salir sin perdernos de la cavidad y así lo hicimos en muy poco tiempo la verdad.
Al salir de la sala, encontramos unas auténticas plumas de bádminton,…
Mencionar que la cavidad la hemos encontrado en muy buenas condiciones de conservación para encontrarse tan accesible  y nos gustaría poder encontrarla algún día igual. La verdad que aunque la entrada sea tan accesible a cualquiera, la forma laberíntica hace que no todo los visitantes lleguen muy lejos. Desde aquí queremos dar la enhorabuena a los valencianos por su respeto mostrado en esta cavidad y esperamos que tomemos nota todos los espeleólogos de que es posible visitar haciendo el mínimo de huella.
Me gustaría agradecer también a Miguel Ángel Guerrero, ya que no es tan fácil atreverse con la topografía de esta cavidad y aunque algunas galerías no coincidan con la escala, el dibujo es muy demostrativo. Esperemos que pronto se termine de explorar la cueva entera ya que aun quedan muchos metros de topografía.

Jesús Fernández

3 comentarios:

  1. Espectacular esta cavidad. Esperemos que se conserve así de bien por muchos años.
    Ahora me veo obligado a visitarla en el futuro cercano.
    Me gustan las cuevas laberínticas y si además tienen premio......
    ¿Quien me lleva?

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    1. Pues la verdad es que sí, a mí de las cuevas que más me han gustado y yo encantada de volver.

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    2. Un grupo de 4 vamos este sábado 13 de febrero. Si queréis uniros encantados. En esta cueva es tan fácil perderse que cuanta mas gente buscando el camino correcto mejor.

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