lunes, 27 de julio de 2015

Travesía Vallina-Nospotentra y sala Pin

Sábado 18 de julio de 2015

Tras una intensa semana de vacaciones montañeras y playeras me esperaba el colofón de mi curso de iniciación a la espeleología, que tanto recomiendo a todo aquel que se sienta atraído por esta maravillosa aventura de conocer el mundo subterráneo.
La noche anterior había transcurrido tranquila, sentados en torno a unas buenas raciones de rabas y patatas amenizadas por la jovial charla de reencuentro con todos los compis de Abismo que desde diversos puntos de España, y a lo largo de toda la tarde, habían llegado al restaurante, hotel y albergue Coventosa donde nos alojábamos, en pleno corazón del valle de Asón.
Decidimos levantarnos con tiempo para desayunar a eso de las 9, con la clara intención de prepararlo todo y estar saliendo hacia destino en torno a las 10. Durante el desayuno, el Señor Cuesta, coordinador del curso, dividió a cursillistas y expertos en dos grupos para dirigirnos a diferentes cavidades: Coventosa y Vallina. Mi compañero de curso, Javi, y yo, fuimos asignados a esta última e íbamos a contar con la inestimable ayuda de Paco Cuesta, Arturo, Mari Carmen, Jesús y Sergio. ¿El objetivo? – En realidad, dos:
  1.  Realizar la travesía Vallina-Nospotentra. Este segundo nombre estuvo llamando mi atención todo el tiempo por su sonoridad y falta de significado. Posteriormente deduje que debe ser la adaptación española de la versión inglesa Lost Post Entrance.
  2. Encontrar la famosa sala Pin, cuyo nombre me resultaba igualmente gracioso, aunque no pude adivinar su significado y que prometía más de lo que podía demostrar.
Nos empaquetamos en dos coches solamente pues el apartadero en la curva de la pista de acceso a la cavidad es bastante pequeño. Una vez disfrazados de espeleólogos y sufriendo el calor y la humedad del verano cántabro comenzamos la marcha pendiente arriba en busca de la alcantarilla que, según los veteranos, marcaba el desvío para acceder a la boca de Vallina

Camino de la entrada
Disfrazá

Cueva de Conventosa

A las 10:00 de la mañana ya estábamos listos el grupo de Espeleólogos para marchar a la cueva que teníamos asignada, pero tuvimos que esperar al menos 15 minutos para poner todo a punto. Nada más realizar la salida del albergue, apenas andados unos 300 metros, encontrarnos una serpiente o culebra por el camino y uno de nuestros integrantes tuvo que volver a desenchufar el teléfono, pues su carga ya había terminado, mientras tanto, Santos examinaba la culebra y nos contaba el gran número de serpientes que tiene expuestas en su casa.

De nuevo con la incorporación de nuestro compañero iniciamos el camino para desviarnos a los pocos metros por un camino que se alejaba de la carretera para adentrarse en la montaña y acortar el camino de acceso hacia la cueva. En la parte más alta de camino nos cruzamos con un grupo de chicos que preparaban a unos niños para la realización de la visita de la cueva, surgiendo entre nosotros comentarios, “si los niños pasan, entones yo también”.

lunes, 6 de julio de 2015

Bodegas de San Martín

Las Bodegas de San Martín, otro grupo de cavidades artificiales junto al arroyo Dueñas (Marchamalo, Gu)



Introducción

Continuamos documentando las cavidades que fueron excavadas por el hombre en nuestro entorno. Presentamos ahora algunos datos de un grupo peculiar que se sitúa junto al arroyo Zaide, también conocido como Dueñas, muy cerca de la Finca San Martín y en un paraje conocido precisamente como Las Bodegas.

Se trata de un conjunto de cuevas excavadas en la margen derecha del arroyo, a distintos niveles sobre el mismo. Se sitúan justo junto a la carretera de Marchamalo a Yunquera, cuya construcción debió destruir alguna cueva más.