TORCA LA SIMA - GÁNDARA (06-06-2026)

 Participantes: Toño Herreras, Rafa Coronado, Juan Manuel López, Miguel A. Diego, Jesús Guinea Alberto Campanero e Israel.

Tras un auténtico tira y afloja con Toño durante los dos fines de semana anteriores, por fin conseguimos cuadrar una salida a Cantabria. Tenemos muchos proyectos pendientes, pero al disponer de menos tiempo para preparar algo de mayor envergadura, decidimos organizar una visita a Torca la Sima.

Son muchas las ocasiones en las que hemos recorrido el Sistema de la Gándara, explorando sus inmensas galerías e incluso descubriendo algunos rincones que ni siquiera aparecen reflejados en la topografía. ¿Serán zonas que dejaron sin topografiar deliberadamente por el valor de algunas de sus formaciones? Quién sabe...

Con la idea ya en la cabeza comenzamos a estudiar la cavidad y preparar la actividad. Poco a poco el grupo fue creciendo hasta reunir a siete participantes: Jesús Guinea, Miguel A. Diego, Israel, Alberto Campanero, Juanma López, Toño Herreras y yo, Rafa Coronado.

La espectacular boca de Torca la Sima se abre en la loma de Peña Becerral, a unos 950 metros de altitud. Su impresionante pozo de entrada, con aproximadamente 155 metros de caída libre, es una de esas verticales que no dejan indiferente a nadie.

Pozo de 155m desde la 2º Cabecera

El diámetro del pozo se mantiene prácticamente constante durante la primera mitad del descenso, ensanchándose progresivamente hasta convertirse en el techo de la impresionante Sala de los Espejos.

Las cabeceras, equipadas con anclajes químicos y cadenas, se encuentran en perfecto estado de conservación. Conviene, eso sí, prestar especial atención a la longitud de las cuerdas, ya que existe un rápel de aproximadamente 53 metros. Nosotros resolvimos la instalación sin ningún problema utilizando cuerdas de 60 metros más un cordino.

Apretados en las Cabeceras del P155

La Sala de los Espejos continúa siendo uno de los rincones más espectaculares de la Travesía. Los escalones invertidos y el extraordinario pulido de las paredes que conforman la falla ofrecen un espectáculo geológico difícil de olvidar.

Sala de los Espejos (Base del P155)

Desde este punto únicamente hay que seguir la dirección de la falla, superando varios resaltes y pequeñas trepadas, algunas de ellas equipadas con cuerda fija, hasta alcanzar el pozo de 65 metros.

Este se divide en dos verticales consecutivas: una primera de unos 17 metros, accesible mediante un pasamanos fijo, y una segunda de unos 44 metros que se desciende en dos rápeles.

La roca en este sector se encuentra algo descompuesta, por lo que es importante extremar la precaución para evitar la caída de piedras sobre los compañeros. Además, por esta zona discurre un pequeño aporte de agua que termina sumiéndose en el siguiente pocete, de unos 10 metros de profundidad. En este punto existe una cuerda fija que agiliza la progresión evitando así mojarte.

Recuperando la cuerda en la Base del P.65

Pocos metros después aparece un paso entre bloques algo estrecho e incómodo para los más corpulentos, aunque se supera sin excesiva dificultad. No puede considerarse un paso selectivo, ya que, en caso necesario, es posible instalar una cuerda por la parte superior de los bloques y evitar completamente el estrechamiento.

A partir de aquí el meandro cambia completamente de aspecto y nos recuerda que estamos en Gándara. Las paredes adquieren ese característico tono claro y amarillento, con ese aspecto arenoso tan propio del sistema.

Meandro de Acceso al Sistema del Gándara

En un pequeño cruce debemos ascender por el meandro de la izquierda. Una cuerda fija facilita la subida para, pocos metros más adelante, volver a descender hasta conectar con la gatera que da acceso al mítico Pozo de 40, puerta de entrada a la Sala del Ángel.

Cómo ha cambiado esta zona con el paso de los años... Nuevas instalaciones, un pasamanos aéreo y diferentes mejoras en el equipamiento hacen mucho más cómoda la progresión. Aun así, todavía puede verse por debajo el pequeño pasamanos equipado con spits que tantos de nosotros hemos instalado y recorrido en innumerables ocasiones.

La Sala del Ángel es, sencillamente, un espectáculo. Nunca defrauda.

El Sistema de la Gándara está repleto de rincones increíbles y siempre ofrece algo que sorprende, pero en esta ocasión emprendemos el camino de regreso con la idea de salir relativamente pronto de la cavidad.




Las galerías hasta El Delator son muy cómodas y permiten recorrer cientos de metros casi sin darse cuenta. Siguen conservando muchos detalles interesantes, aunque el intenso tránsito de visitantes ha dejado huella y algunas zonas presentan un deterioro evidente.

Tras superar El Delator aprovechamos para visitar algunos rincones de la gran galería principal antes de dirigirnos al pasamanos del Pozo del Oso. Desde allí únicamente queda superar una pequeña rampa ascendente para alcanzar la salida.

Jesus G. En el Pasamanos del Oso

Al llegar al exterior, alguno de nosotros no pudo evitar sorprenderse por el tamaño de la boca de la cueva. Hacía muchos años que algunos no visitábamos Gándara y todos recordábamos una pequeña salida entre bloques... Ahora casi podría entrar un todoterreno. Jaja.

Ya fuera de la cavidad, un corto tramo de sendero nos devuelve a la carretera, donde habíamos dejado el segundo vehículo.

Una actividad muy entretenida, en la que, como siempre, no faltaron las risas, el buen ambiente entre compañeros y esas conversaciones que terminan alargándose hasta altas horas de la madrugada.

¡Gracias a todos!

JUANIN NO PERO LA CARRERA SI...

     La verdad que íbamos con la intención de hacer Torca Juanin, pero como muy bien puntualiza nuestro amigo Toño, no era el momento mejor para poder realizarla. Así que decidimos por unanimidad realizar la "cueva de la Carrera". Por lo visto una gran desconocida para muchos pero que, después de haberla visitado, no deja indiferente a nadie.

    Nos alojamos en Arredondo muy cerca del punto donde tendríamos que dejar los coches para poder hacer la aproximación a la cueva. A esta aventura fuimos Israel, Toño, Rafi, Esthela, Irene y yo (César).

         

    Después de estar divagando durante un rato y viendo todas las posibilidades decidimos salir rumbo al punto de partida hacia esta nueva aventura... Y como muy bien dijo Jack "vayamos por partes"

    Una vez dejados los coches en el punto de partida, nos tocaba la aproximación a la cueva por una subida un poco angosta y mas si le añadimos que nos estaba lloviendo. Menos mal que a medio camino mas o menos nos encontramos con una pequeña cueva, la 1849, que nos sirvió de refugio inesperado para poder seguir nuestro camino. Durante la subida pudimos observar que hay piedras marcadas en azul que nos van a ayudar a encontrar la boca de la cueva.


    Cuando pensábamos que aun nos quedaba tramo para seguir subiendo se nos presento delante de nosotros la entrada a LA CARRERA. Es una gatera de unos 3 metros que se puede apreciar que fue desobstruida y donde corre bien de viento que da acceso a "el tubo del verano" al principio tienes que ir un poco agachado pero enseguida te incorporas.

    En breve te encuentras con el cruce de "la galería de los zarpazos". La galería es de unos 20 metros mas o menos y en ella podemos observar oseras y zarpazos de osos que nos pueden indicar que invernaban. Al fondo de la galería encontramos un pozete en el que hay que tener mucho cuidado en asomarse y por el cual se ve perfectamente como baja cauce.

                                   


    De vuelta al "tubo del verano", no he comentado que estaba todo balizado, continuamos por la galería y nos encontramos con un desfonde que tendremos que ir con cuidado y que nos da a parar al "pozo de la nariz" (P23), el cual entre rampas y pasamanos termina en un pequeño volado de unos 12 metros. Hasta aquí es el único material que tendremos que usar en todo el recorrido.

  
    

    En este punto y dejando la cuerda a nuestra espalda, seguimos de frente donde encontramos algún reflectante luminoso durante el resto de la cueva. Nos encontramos con "la galería del momento actual" es bastante cómoda  si que en algún momento tienes que ir subiendo entre bloques y en algún momento gatear pero en general es muy cómoda. 



    Siguiendo la galería nos encontramos con una cuerda ya instalada por la que tendremos que subir, y que tras un pequeño meandro "Escalada en abanico",  saldremos a "la sala del volcán"

     

    Continuando por la galería y pasando por una pequeña diaclasa llegamos a una colada de color rojizo preciosa siendo muy difícil de subir por ella, ninguno probamos a hacerlo. La dejamos a la izquierda y continuamos por la galería que nos lleva a la formación del volcán... Aquí ya sabéis, fotos, fotos, fotos...


    Seguimos por la galería hasta que no nos dejo continuar ya que hay un abismo y avanzar es imposible. Aquí es donde decidimos tomar un descanso y comer un poco para recuperar energías. De vuelta a la cuerda de subida y antes de pasar otra vez por el volcán nos encontramos con una cuerda que nos da acceso a "la galería de la viuda negra". Esta parte la dejamos para otra aventura. 
    
    Al llegar a la cuerda del pozo de 23 cogimos las indicaciones que nos dio Toño (compañero espeleólogo y amigo de nuestra gran amiga Arantxa) y dejando la cuerda a nuestras espaldas (otra vez) nos fuimos a la izquierda para poder encontrar una sala de paredes blancas. Pero antes de ello tendríamos que pasar por una sala bastante grande y un paso que no invita nada a pasar, pero NADA. Menos mal que investigando un poco y pasando entre bloques pudimos descenderlo y volver a subirlo para pasarlo de buena gana.

                      

     Pues ya de vuelta a "el tubo del verano" y a la gatera de salida, un poco encharcada debido a la llovida que nos había tocado sufrir durante la subida. Nos tocaba la bajada. Como os podéis imaginar habiendo llovido, con la vegetación de la zona, las super botas que llevamos, pues alguno dio con los huesos y el culo en el suelo (el menda),casi no viendo el momento de llegar al coche. 

    Ya cambiados y de camino al alojamiento, no se de quien fue la idea de parar en un bar en el que Irene, Toño y Rafi conocían de alguna ocasión anterior y del cual guardaban un buen recuerdo... Que mejor manera de terminar esta aventura que en compañía de una buena rubia y de gente maravillosa a tu lado. 

    TRAVESURA REALIZADA

César Juan Membrillas









 

Sima Txomin IV

Fecha salida: 27/02/2026 - 01/03/2026

Participantes: Jota, César, Irene, Toño, Manu, Johny, Jesús y Marta.


Aún recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de visitar esta maravillosa sima gracias a mis compañeros de Abismo. Yo solo llevaba un año haciendo espeleo y aquello me dejó sin palabras. No es de extrañar que desde ese momento en mi cabeza siempre rondara la idea de volver a aquel impactante lugar algún día. Han tenido que pasar 9 años para volver a enfrentarnos al tremendo pozo, y poder volver a disfrutar de la impresionante vista que ofrece la famosa Sala Blanca. 





El viernes por la tarde ponemos rumbo a nuestra querida Cantabria. Allí se nos unirían nuestro compañero Jota y dos amigos de la tierra, Manu y Johny, un gusto compartir la aventura con vosotros. Aún llegando tarde, la hora del salida ya estaba fijada a pesar del disgusto de algunos. Siguiendo la ubicación de Jota, que ya había ido días antes a inspeccionar el terreno, y tras descubrir un camino por el que no se llega a la sima, alcanzamos el aparcamiento de la Boca Cuco. Nos cambiamos y a eso de las 9:45 estamos entrando en la gran mina. 


Nada más comenzar nuestra aventura, Jesús nos comunica que se retira de la expedición. Con mucha lástima nos despedimos de él, teniendo muy presente que esto es una actividad de ocio donde lo primordial es disfrutar y pasarlo bien. Tranquilo Jesús, volveremos cuando haga falta para que conozcas la sima. 

Una vez orientados con Irene en cabeza leyendo la topo, siguiendo las marcas que hay en todo momento localizamos el inicio de la instalación. Sin perder tiempo, Jota se pone en marcha instalando el pasamanos descendente que consta de varios tramos y termina en un pozo de 20 metros. Ya la sima ofrece unas formaciones de extraordinaria belleza, destacando la increíble colada en la pared de nuestra espalda que parece un gran órgano musical. A buen ritmo Jota nos va montando una gran instalación, y aprovechamos la espera para asimilar el gran pozo de 235 metros que se ocultaba bajo nuestros pies. Todo acompañado de nuestras charlas, risas e incluso alguno se anima a entonar alguna que otra canción. Especialmente César siempre aporta ese toque de humor y esa buena energía que acompaña y anima al grupo.


Una vez descendido el pozo de 20, nos situamos en una sala donde podemos juntarnos todos cómodamente. Ahí termina la primera cuerda, en nuestro caso de 60 metros. Doy el relevo a mi compañero y comienzo la instalación del gran pozo. Estaba nerviosa, la instalación me imponía un poco y sentía mucha curiosidad por lo que me iba a encontrar. Se inicia con un breve pasamanos para superar un pequeño gour. Tras bajar una rampa de escasos metros, a mano izquierda mirando la pared encontramos la cabecera del pozo. Ésta se encuentra en un bloque en el techo a nuestra espalda donde tendremos que pendulear para llegar hasta él. Hay un spit muy bien puesto, justo en el final de la rampa ya rumbo a la cabecera que facilita mucho la instalación. Lo primero que pensé cuando lo vi es "¿cómo narices voy a llegar hasta ahí?" Con paciencia y tomando posiciones un tanto incómodas consigo poner el primer spit con seguridad. Para instalar el siguiente te quedas "chorizado" como dice Jota, con una gran agujero debajo de tus pies que guarda en la oscuridad un imponente pozo de 110 metros. En esa posición tan cómoda encima topamos con un spit pasado imposible de usar. Instalamos uno que queda un pelín más lejos. Durante todo el desarrollo, vemos sobre todo instalación de spit acompañado en algunos tramos con parabolt de 10, incluso de 12. En nuestro caso empleamos spit en todo el pozo y solo parabolt de 10 en algún tramo del pasamanos inicial descendente. 

Con la cabecera volada en Y ya lista, comenzamos el descenso. Despacio y con buena letra, como se suele decir, vamos localizando los distintos fraccionamientos. Tras una tirada larga, hay una segunda cabecera. Decidimos saltarnos algún fraccionamiento aunque realizamos los suficientes pensando en aligerar la subida. Para el pozo empleamos 3 cuerdas de 55, 65 y 60 metros, en ese orden. En mi opinión, la instalación cuadra mejor con una primera cuerda de 50 metros, ya que dejamos unos 8 metros recogidos en el fraccionamiento de cambio de cuerda y no tuvimos ningún problema en alcanzar el final del pozo. A lo largo de la bajada, encontramos bastantes opciones de instalación por lo que aunque algunos de los spit eran inservibles, siempre dabas con un sustituto. 


Tras un total de 9 fraccionamientos y superando algún error de novato por mi parte, por fin tocamos suelo de nuevo tras un precioso volado de 40 metros. Gracias equipo por la paciencia en la espera. Toño, siempre es un honor contar con tu opinión, tu gran apoyo y tu gran experiencia. Detrás fueron llegando el resto de compañeros y a eso de las 14:30 estábamos ya todos abajo comiendo y bebiendo un poco. Después de reponer fuerzas, ponemos rumbo a la famosa Sala Blanca. El camino está marcado con catadióptricos. Ascendemos por el caos de bloques hacia una llamativa colada donde rápidamente se visualiza la cabecera del pozo de 18 metros, que se nos antojó más corto y que cuenta con un único fraccionamiento de chapa fija. Luego toca introducirse entre bloques, superando la parte más estrecha que presenta la cavidad. Las cortas estrecheces pronto dan lugar a una sala donde ya se puede apreciar excéntricas de llamativo color blanco, preludio de lo que nos espera más adelante. Accedemos a la gran sala tras una pequeña trepada y el espectacular paisaje nos recibe dejándonos una vez más boquiabiertos. Paredes y techos cargados de abundantes excéntricas y formaciones de un precioso color blanco. A diferencia de la primera vez que la visité, en esta ocasión vimos varias zonas balizadas y especialmente protegidas por su delicadeza y valor. En nuestro progreso siempre tenemos en mente intentar dejar el menor impacto posible. Tras unas cuantas fotos obligatorias y disfrutar de la maravillosa vista, iniciamos el regreso. 




El cuerpo ya se iba preparando para el esfuerzo del ascenso. Estaba claro que íbamos a entrar en calor. Con muy buena coordinación en unas dos horas estábamos de nuevo en la mina. Me ofrecí a desinstalar el pozo, aprovechando así para entrenar un poco más. Jolín lo que pesaba la saca a medida que iba metiendo cuerda. Jota me dio luego el relevo y se desinstaló su parte de instalación. Deshicimos nuestros pasos en la mina y sobre las 21:00 llegamos a los coches donde nos esperaba Jesús con ilusión. Intercambiamos anécdotas con alegría y pusimos fin a la aventura con una riquísima cena. Sin duda fue una jornada increíble, un esfuerzo que merece la pena y una total satisfacción por mi parte. Tranquilo Jesús, que volveremos.

MONTEJAQUE HOY ,HUNDIDERO CUEVA DEL GATO

 

¡HISTORICO!

Impresionante como esta el embalse obsoleto a causa de aluviones de lluvia y material orgánico acumulado.

enlace a video:

https://youtu.be/eEUo_r73ouc?si=JKTz2_9BEFnK6ABB


Espeleonavidad 2025 – Sima Diana

Marta, Aran, Santi, Miguel, Toño, César, Irene, Txomin y Vir

Como viene siendo tradición cada Navidad, desde el club organizamos la salida a una sima de nuestra querida Castilla la Mancha para festejar otro año más lleno de cuevas juntos.

Este año hemos elegido el 27 de Diciembre para hacer la sima Diana, en Villanueva de Alcorón, porque la mayoría todavía no la conocemos (¡a pesar de lo cerca que la tenemos!), y es una sima relativamente fácil y bonita. Además, aprovechando que este año estoy realizado el curso de perfeccionamiento que sacó la FCMEC, ¡quiero animarme a instalar yo y poner en práctica todo lo aprendido!

Nos reunimos a las 8 am en el club César, Irene, Marta, Miguel, Santi, Toño, Txomin y la que escribe (Vir) para recoger el material que habíamos dejado preparado el día antes, y salimos hacia Villanueva de Alcorón, donde se nos une Aran. Finalmente no puede venir Amparo, a la que echamos mucho de menos…

El tracking para llegar a la sima es muy sencillo y en seguida dejamos los coches en el aparcamiento que hay a unos 200m. Nos enfundamos la ropa térmica y los monos, no sin hacer el payaso, como habitualmente cuando nos juntamos. Y, por supuesto, con nuestras correspondientes decoraciones navideñas. Ya listos iniciamos la aproximación a la cavidad por el sendero cubierto por parches de nieve.

¡Empieza la Espeleonavidad 2025!
¡Empieza la Espeleonavidad 2025!

Comienzo la instalación, observada muy de cerca por Marta, que será la segunda en bajar y quien me irá echando un cable vigilando mis nudos y el cierre de los mosquetones… ¡Esto de la instalación de una sima da mucho respecto cuando eres novato! Mientras yo voy escurriéndome los sesos y decidiendo si hacer ochos o mariposas en cada fraccionamiento, el resto pasa el gélido rato en el exterior cantando villancicos y bailando para entrar en calor (no negaremos que alguna canción del Dúo Dinámico también cayó). No nos aburrimos nunca.

Comienzo la instalación, siempre supervisada por la gran Marta Guti que, además de experiencia, siempre aporta diversión.
Instalando la cabecera, siempre supervisada por la gran Marta Guti que, además de experiencia, siempre aporta diversión.

La espera mientras instalamos. Villancicos, bailes, y posturas cómodas de Irene y Miguel mientras esperan a poder seguir bajando.

Poco a poco vamos bajando todos por los dos primeros pozos, y en la base de la rampa nos dividimos en dos grupos; mientras yo sigo instalando hasta el fondo del P.29, Toño instala el P.23, por donde bajan también Aran, Irene y Santi. La idea es hacer la ruta circular, de manera que los que bajen por uno de los pozos realicen luego la subida por el otro. Cuando llego al último fraccionamiento del P.29… ¡sorpresa! Aparece el aviso de fin de cuerda. Me quedo blanca por un instante, ya que habíamos cogido una cuerda de 60m, tal y como indica el Club Viana en su Ficha Técnica de reequipación (y que el resto de clubes siempre seguimos a rajatabla gracias a su detalle y precisión), así que debería dar pero soltando la cuerda veo que nos faltarían unos 3m más para poder llegar al suelo… Sospecho que, al ser mi primera instalación, he ido dejando demasiada comba en los fraccionamientos. ¡Errores de novata! Decidimos desinstalar el fraccionamiento anterior, donde se encuentra Marta, y yo ajusto todo lo posible la coca del último anclaje para tener algo más de cuerda y poder llegar al fondo. Justo, pero sin problema. Para futuras visitas a esta sima, sugerimos llevar una cuerda de 65m en vez de 60m para ir con mayor tranquilidad.

Atasco en la base de la rampa que da acceso al P.29.


Instalando el último fraccionamiento del P.29 después de haberme dado un infarto al ver el aviso del final de cuerda (benditos avisos prenudo final), y el compi César fiándose por completo de mis fraccionamientos.


Fotacas de Miguel y Aran en la sima, cortesía del móvil pepino de Aran.

Una vez que nos hemos reunido todos en la base, una gran sala de enormes dimensiones con bastantes bloques caídos, Santi y Marta se acercan a explorar la bajada del P.7, para la que, en teoría, hace falta una chapa de spit. Sin embargo, ven que la cabecera se encuentra reequipada con anclajes químicos en el techo y, de hecho, hay una cuerda puesta con unos estribos. Algo parecido pasa en el P.23, donde, salvo el primer anclaje de cabecera, en lugar de los spits indicados por el Club Viana, todo el pozo ha sido reequipado con tensores químicos. 

Anclajes en químico a lo largo del P.23, a pesar de que en la ficha técnica de 2016 se indica que hay spits. Algún reequipador misterioso ha facilitado el trabajo para descender y ascender el pozo.

 

Volvemos a reunirnos todos y empezamos a sacar las provisiones: empanadillas, bocatas, termos de caldo calentito y, por supuesto, polvorones y turrones, ¡que es navidad! A estos últimos se une un brindis con cava, con sus correspondientes fotos y vídeos de los cánticos y los bailoteos, acompañados siempre de unas cuantas risas, que esas nunca faltan.

 

Ya comidos y felices retomamos el regreso a la superficie (no sin antes dejar tiempo a Txomin para que realice su habitual búsqueda de artrópodos troglobios). 

Txomin rastreando la presencia de artrópodos (aka "bichitos de los suyos") en la sala tras bajar el P.29. Milpiés troglobio que encuentra en unas maderas descompuestas.

Yo encabezo la subida por el P.23, seguida por Txomin, Marta y por último Aran que va desinstalando. Le ha gustado tanto este pozo que ha pedido repetir, y razón no le falta porque las paredes son espectacularmente bonitas para lo modesto que es; llenas de espeleotemas amarillos con forma de medusa que, junto con las patitas de elefante de la gran sala inferior, son indicativos de la gran cantidad de agua que circulado por esta cavidad. Por el P.29 suben César, Miguel, Santi, Toño y cierra el grupo Irene, que va deshaciendo mis apretados ochos… 

Impresionantes las formaciones amarillas que recubren las paredes del P.23, con forma de medusas.

Cuando llego de nuevo al inicio de la rampa R.3 está Toño esperándome, y me muestra una corrección de la instalación en ese punto que hizo bajando, en la que ha cosido a través del anclaje la cuerda de inicio de R.3 + P.29 a la cuerda que terminaba el P.14 (y que yo había dejado anudada en la base del mismo). La verdad es que da gusto ir siempre con gente tan experimentada y que te enseñan tanto. ¡A veces pequeños detalles en la forma de instalar incrementan mucho más la seguridad, tan necesaria en esta práctica!

El supermaestro instalador Toño iniciando la bajada, y una servidora novata frente al fraccionamiento de inicio de la rampa con las cuerdas cosidas.

Poco a poco vamos saliendo todos de la cavidad y nos reunimos en la boca para hacernos la “fotofinish” antes de volver a los coches. 

Antes de regresar a nuestros hogares guadalajareños, decidimos parar a tomar unas cerves y unos cafés para despedir la jornada. Como el bar de Villanueva de Alcorón está cerrado, decidimos ir a Sacedón (aunque Aran ya no pueda acompañarnos), tierra de nuestro querido compañero Javi Rejos. Así que, por supuesto, le llamamos para que se nos una y contarle la experiencia. La verdad es que ha sido una espeleonavidad muy divertida, llena de risas y de anécdotas. ¡Ya sólo queda despedir el año y planificar la siguiente salida para inaugurar el que viene!

La verdad es que le he cogido el gustillo a esto de instalar, así que habrá que ir eligiendo nueva sima…

¡Nos vemos en la siguiente!

Vir

Desde el Club Abismo deseamos que hayáis pasado unas felices fiestas, ¡y que nunca os falte una sonrisa! (ni una braga con nuestro logo, que son bien calentitas y molonas).






 

TRAVESÍA TONIO-CAÑUELA (23-Nov-2025

Marta, Israel, Roberto, Juan Manuel, César, Jesús

 


Cuando oyes Tonio-Cañuela es sinónimo de un mito de la espeleología cántabra. El paso de los años le han quitado épica, pero mantiene su majestuosidad. Llevaba muchos años queriéndola hacer. Así que cuando Sergio (Presi) me preguntó qué proponía para esta salida, no lo dudé: si me das la oportunidad me gustaría hacer “El Tonio”.

Tras desayunar, vestirnos ya con el traje de exploración, nos dirigimos a Cañuela a dejar uno de los coches. De ahí a las cabañas de Buzulucueva. Para mí, fue una sorpresa saber que ya se podía ascender en coche, ahorrándonos la calcetinada desde Socueva.

Hace muchísimo viento, aunque la temperatura es muy superior a la esperada en esta temporada. Nos refugiamos tras una de las cabañas para terminar de equiparnos y nos dirigimos a buscar la boca. Vamos un poco despistados siguiendo el track y el propietario de una de las cabañas nos indica el camino correcto por señas desde la distancia.

Un grupo de personas de pie sobre pasto

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Israel, “Jota”, Marta, César y Rafa, justo antes de iniciar la travesía. Foto: Jesús Guinea

La planificación y el liderazgo de la actividad lo va a llevar Marta, que por cierto lo hizo fantásticamente bien. Por otro lado, contamos con la espléndida información de Pepe Serrano (Viana)

Ya en la entrada, “Jota” y Marta van instalando la cuerda, en medio van Israel y Rafa y cerrando César y yo desmontando y recogiendo cuerdas.

Un hombre acostado en una roca

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Israel bajando el P15 de entrada. Foto: Jesús Guinea

 

Una vez dentro se van sucediendo los pozos y pasamanos sin olvidarnos de la Diaclasa Vertical que es el punto que a mí al menos, es el que más me preocupa. Vamos tranquilos, pero sin perder tiempo. Vamos instalando y recogiendo en el orden establecido. Tenemos que reservar la cuerda de 60 para el P13 (-55 m).

 

Ave parada en la rama de un árbol

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Rober iniciando el descenso de la “diaclasa vertical” Foto: Jesús Guinea

 

En el P7 (-13 m) nos despistamos y la cuerda sube con el nudo final. Nos damos cuenta de inmediato y con una pequeña trepada recuperamos la cuerda sin problemas. Tomamos nota para que no nos vuelva a suceder.

Ya en la diaclasa, “Jota” la supera el primero y Marta nos va indicando a los demás como pasarla sin dificultad. En mi caso, con eso que confundo la derecha y la izquierda, me quedo bloqueado en un punto que no me deja respirar. No me queda otra que volver subir para arriba y volverlo a intentar siguiendo las indicaciones de mis compañeros.

Ascendemos el pequeño resalte que pasa y descendemos dos pequeños pozos que nos dejan en la cabecera el P13 (-55 m) Para recuperar la cuerda nos quedamos sobre el caballete “Jota” y yo que desmontamos sin problema.

Imagen que contiene exterior, pasto, hombre, esquiando

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Acceso al P16(-33m). Foto: Jesús Guinea

 

Se suceden los pozos y llegamos al P16 (33 m) sabemos que es difícil de recuperar la cuerda pero en vez de fraccionarlo a -20, seguimos descendiendo hasta el final. Se nos rizan un poco las cuerdas y pasamos un mal rato, hasta que conseguimos recuperarla.

Se suceden una serie de pequeños resaltes y el P19 (-22 m) que nos deja sobre el Meandro de la Borrasca. Aquí cambiamos el orden pues Marta me lo ha reservado para que lo instale y tenga el privilegio de ser el primero en descender a la sala Olivier Gillaume. Es espectacular el rappel desde el techo y contemplar una sala tan inmensa.

 

César descendiendo desde la Sima de Tonio a la sala Oliver Guillaume. Foto: Jesús Guinea

 

Tras descender todos nosotros el último pozo, desmontamos y ensacamos la cuerda. Ya se ha acabado la verticalidad, ahora el paisaje cambia por completo y nos recorremos la cueva de Cañuela buscando su salida de la forma más cómoda posible. Antes de proseguir, hacemos parada a comer algo y beber agua.

Desde arriba se divisa perfectamente la sucesión de catadióptricos que indican el descenso y salida de la sala hacia la Antesala. En algunos momentos tenemos que parar para consultar la reseña y comprobar que vamos por el camino correcto. En la Sala de la Encrucijada, no somos capaces de encontrar la galería de bulevar, así que nos dirigimos a la salida por los conductos inferiores que nos lleva por fin a la Galería Oeste, muy cerca de El Puente.

Esta galería ya me resulta familiar de una visita anterior, por lo que la recorremos hasta alcanzar el pasamanos, de ahí en pocos minutos alcanzamos la salida de la cueva.

 

Imagen rotada de una roca

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César contemplando las magníficas formaciones de Cañuela. Foto: Jesús Guinea

 

Ya en el exterior notamos el calor bochornoso que hace en el valle. Al descender nos pasamos de largo el camino que conduce al puente lo que nos obliga a rectificar y volver sobre nuestros pasos. Por fin llegamos a la carretera. Los conductores van a buscar los coches, mientras Marta, Israel y yo hacemos amistad con perro del lugar.

Un grupo de personas sentadas en el suelo

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Marta e Israel con nuestro amigo perruno esperando a los coches para volver al albergue. Foto: Jesús Guinea

 

Una actividad muy gratificante, de las que hacen afición. Esperemos que pronto salga alguna más para seguir disfrutando del mundo subterráneo.

Entrada destacada

Cambiamos el día de apertura de nuestro local al JUEVES!!

Os comunicamos que, a partir del 13 de febrero, nuestro local pasará a abrirse los jueves de 20:30 a 21:30 , en lugar de los martes como ve...