Sima Txomin IV

Fecha salida: 27/02/2026 - 01/03/2026

Participantes: Jota, César, Irene, Toño, Manu, Johny, Jesús y Marta.


Aún recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de visitar esta maravillosa sima gracias a mis compañeros de Abismo. Yo solo llevaba un año haciendo espeleo y aquello me dejó sin palabras. No es de extrañar que desde ese momento en mi cabeza siempre rondara la idea de volver a aquel impactante lugar algún día. Han tenido que pasar 9 años para volver a enfrentarnos al tremendo pozo, y poder volver a disfrutar de la impresionante vista que ofrece la famosa Sala Blanca. 





El viernes por la tarde ponemos rumbo a nuestra querida Cantabria. Allí se nos unirían nuestro compañero Jota y dos amigos de la tierra, Manu y Johny, un gusto compartir la aventura con vosotros. Aún llegando tarde, la hora del salida ya estaba fijada a pesar del disgusto de algunos. Siguiendo la ubicación de Jota, que ya había ido días antes a inspeccionar el terreno, y tras descubrir un camino por el que no se llega a la sima, alcanzamos el aparcamiento de la Boca Cuco. Nos cambiamos y a eso de las 9:45 estamos entrando en la gran mina. 


Nada más comenzar nuestra aventura, Jesús nos comunica que se retira de la expedición. Con mucha lástima nos despedimos de él, teniendo muy presente que esto es una actividad de ocio donde lo primordial es disfrutar y pasarlo bien. Tranquilo Jesús, volveremos cuando haga falta para que conozcas la sima. 

Una vez orientados con Irene en cabeza leyendo la topo, siguiendo las marcas que hay en todo momento localizamos el inicio de la instalación. Sin perder tiempo, Jota se pone en marcha instalando el pasamanos descendente que consta de varios tramos y termina en un pozo de 20 metros. Ya la sima ofrece unas formaciones de extraordinaria belleza, destacando la increíble colada en la pared de nuestra espalda que parece un gran órgano musical. A buen ritmo Jota nos va montando una gran instalación, y aprovechamos la espera para asimilar el gran pozo de 235 metros que se ocultaba bajo nuestros pies. Todo acompañado de nuestras charlas, risas e incluso alguno se anima a entonar alguna que otra canción. Especialmente César siempre aporta ese toque de humor y esa buena energía que acompaña y anima al grupo.


Una vez descendido el pozo de 20, nos situamos en una sala donde podemos juntarnos todos cómodamente. Ahí termina la primera cuerda, en nuestro caso de 60 metros. Doy el relevo a mi compañero y comienzo la instalación del gran pozo. Estaba nerviosa, la instalación me imponía un poco y sentía mucha curiosidad por lo que me iba a encontrar. Se inicia con un breve pasamanos para superar un pequeño gour. Tras bajar una rampa de escasos metros, a mano izquierda mirando la pared encontramos la cabecera del pozo. Ésta se encuentra en un bloque en el techo a nuestra espalda donde tendremos que pendulear para llegar hasta él. Hay un spit muy bien puesto, justo en el final de la rampa ya rumbo a la cabecera que facilita mucho la instalación. Lo primero que pensé cuando lo vi es "¿cómo narices voy a llegar hasta ahí?" Con paciencia y tomando posiciones un tanto incómodas consigo poner el primer spit con seguridad. Para instalar el siguiente te quedas "chorizado" como dice Jota, con una gran agujero debajo de tus pies que guarda en la oscuridad un imponente pozo de 110 metros. En esa posición tan cómoda encima topamos con un spit pasado imposible de usar. Instalamos uno que queda un pelín más lejos. Durante todo el desarrollo, vemos sobre todo instalación de spit acompañado en algunos tramos con parabolt de 10, incluso de 12. En nuestro caso empleamos spit en todo el pozo y solo parabolt de 10 en algún tramo del pasamanos inicial descendente. 

Con la cabecera volada en Y ya lista, comenzamos el descenso. Despacio y con buena letra, como se suele decir, vamos localizando los distintos fraccionamientos. Tras una tirada larga, hay una segunda cabecera. Decidimos saltarnos algún fraccionamiento aunque realizamos los suficientes pensando en aligerar la subida. Para el pozo empleamos 3 cuerdas de 55, 65 y 60 metros, en ese orden. En mi opinión, la instalación cuadra mejor con una primera cuerda de 50 metros, ya que dejamos unos 8 metros recogidos en el fraccionamiento de cambio de cuerda y no tuvimos ningún problema en alcanzar el final del pozo. A lo largo de la bajada, encontramos bastantes opciones de instalación por lo que aunque algunos de los spit eran inservibles, siempre dabas con un sustituto. 


Tras un total de 9 fraccionamientos y superando algún error de novato por mi parte, por fin tocamos suelo de nuevo tras un precioso volado de 40 metros. Gracias equipo por la paciencia en la espera. Toño, siempre es un honor contar con tu opinión, tu gran apoyo y tu gran experiencia. Detrás fueron llegando el resto de compañeros y a eso de las 14:30 estábamos ya todos abajo comiendo y bebiendo un poco. Después de reponer fuerzas, ponemos rumbo a la famosa Sala Blanca. El camino está marcado con catadióptricos. Ascendemos por el caos de bloques hacia una llamativa colada donde rápidamente se visualiza la cabecera del pozo de 18 metros, que se nos antojó más corto y que cuenta con un único fraccionamiento de chapa fija. Luego toca introducirse entre bloques, superando la parte más estrecha que presenta la cavidad. Las cortas estrecheces pronto dan lugar a una sala donde ya se puede apreciar excéntricas de llamativo color blanco, preludio de lo que nos espera más adelante. Accedemos a la gran sala tras una pequeña trepada y el espectacular paisaje nos recibe dejándonos una vez más boquiabiertos. Paredes y techos cargados de abundantes excéntricas y formaciones de un precioso color blanco. A diferencia de la primera vez que la visité, en esta ocasión vimos varias zonas balizadas y especialmente protegidas por su delicadeza y valor. En nuestro progreso siempre tenemos en mente intentar dejar el menor impacto posible. Tras unas cuantas fotos obligatorias y disfrutar de la maravillosa vista, iniciamos el regreso. 




El cuerpo ya se iba preparando para el esfuerzo del ascenso. Estaba claro que íbamos a entrar en calor. Con muy buena coordinación en unas dos horas estábamos de nuevo en la mina. Me ofrecí a desinstalar el pozo, aprovechando así para entrenar un poco más. Jolín lo que pesaba la saca a medida que iba metiendo cuerda. Jota me dio luego el relevo y se desinstaló su parte de instalación. Deshicimos nuestros pasos en la mina y sobre las 21:00 llegamos a los coches donde nos esperaba Jesús con ilusión. Intercambiamos anécdotas con alegría y pusimos fin a la aventura con una riquísima cena. Sin duda fue una jornada increíble, un esfuerzo que merece la pena y una total satisfacción por mi parte. Tranquilo Jesús, que volveremos.

MONTEJAQUE HOY ,HUNDIDERO CUEVA DEL GATO

 

¡HISTORICO!

Impresionante como esta el embalse obsoleto a causa de aluviones de lluvia y material orgánico acumulado.

enlace a video:

https://youtu.be/eEUo_r73ouc?si=JKTz2_9BEFnK6ABB


Espeleonavidad 2025 – Sima Diana

Marta, Aran, Santi, Miguel, Toño, César, Irene, Txomin y Vir

Como viene siendo tradición cada Navidad, desde el club organizamos la salida a una sima de nuestra querida Castilla la Mancha para festejar otro año más lleno de cuevas juntos.

Este año hemos elegido el 27 de Diciembre para hacer la sima Diana, en Villanueva de Alcorón, porque la mayoría todavía no la conocemos (¡a pesar de lo cerca que la tenemos!), y es una sima relativamente fácil y bonita. Además, aprovechando que este año estoy realizado el curso de perfeccionamiento que sacó la FCMEC, ¡quiero animarme a instalar yo y poner en práctica todo lo aprendido!

Nos reunimos a las 8 am en el club César, Irene, Marta, Miguel, Santi, Toño, Txomin y la que escribe (Vir) para recoger el material que habíamos dejado preparado el día antes, y salimos hacia Villanueva de Alcorón, donde se nos une Aran. Finalmente no puede venir Amparo, a la que echamos mucho de menos…

El tracking para llegar a la sima es muy sencillo y en seguida dejamos los coches en el aparcamiento que hay a unos 200m. Nos enfundamos la ropa térmica y los monos, no sin hacer el payaso, como habitualmente cuando nos juntamos. Y, por supuesto, con nuestras correspondientes decoraciones navideñas. Ya listos iniciamos la aproximación a la cavidad por el sendero cubierto por parches de nieve.

¡Empieza la Espeleonavidad 2025!
¡Empieza la Espeleonavidad 2025!

Comienzo la instalación, observada muy de cerca por Marta, que será la segunda en bajar y quien me irá echando un cable vigilando mis nudos y el cierre de los mosquetones… ¡Esto de la instalación de una sima da mucho respecto cuando eres novato! Mientras yo voy escurriéndome los sesos y decidiendo si hacer ochos o mariposas en cada fraccionamiento, el resto pasa el gélido rato en el exterior cantando villancicos y bailando para entrar en calor (no negaremos que alguna canción del Dúo Dinámico también cayó). No nos aburrimos nunca.

Comienzo la instalación, siempre supervisada por la gran Marta Guti que, además de experiencia, siempre aporta diversión.
Instalando la cabecera, siempre supervisada por la gran Marta Guti que, además de experiencia, siempre aporta diversión.

La espera mientras instalamos. Villancicos, bailes, y posturas cómodas de Irene y Miguel mientras esperan a poder seguir bajando.

Poco a poco vamos bajando todos por los dos primeros pozos, y en la base de la rampa nos dividimos en dos grupos; mientras yo sigo instalando hasta el fondo del P.29, Toño instala el P.23, por donde bajan también Aran, Irene y Santi. La idea es hacer la ruta circular, de manera que los que bajen por uno de los pozos realicen luego la subida por el otro. Cuando llego al último fraccionamiento del P.29… ¡sorpresa! Aparece el aviso de fin de cuerda. Me quedo blanca por un instante, ya que habíamos cogido una cuerda de 60m, tal y como indica el Club Viana en su Ficha Técnica de reequipación (y que el resto de clubes siempre seguimos a rajatabla gracias a su detalle y precisión), así que debería dar pero soltando la cuerda veo que nos faltarían unos 3m más para poder llegar al suelo… Sospecho que, al ser mi primera instalación, he ido dejando demasiada comba en los fraccionamientos. ¡Errores de novata! Decidimos desinstalar el fraccionamiento anterior, donde se encuentra Marta, y yo ajusto todo lo posible la coca del último anclaje para tener algo más de cuerda y poder llegar al fondo. Justo, pero sin problema. Para futuras visitas a esta sima, sugerimos llevar una cuerda de 65m en vez de 60m para ir con mayor tranquilidad.

Atasco en la base de la rampa que da acceso al P.29.


Instalando el último fraccionamiento del P.29 después de haberme dado un infarto al ver el aviso del final de cuerda (benditos avisos prenudo final), y el compi César fiándose por completo de mis fraccionamientos.


Fotacas de Miguel y Aran en la sima, cortesía del móvil pepino de Aran.

Una vez que nos hemos reunido todos en la base, una gran sala de enormes dimensiones con bastantes bloques caídos, Santi y Marta se acercan a explorar la bajada del P.7, para la que, en teoría, hace falta una chapa de spit. Sin embargo, ven que la cabecera se encuentra reequipada con anclajes químicos en el techo y, de hecho, hay una cuerda puesta con unos estribos. Algo parecido pasa en el P.23, donde, salvo el primer anclaje de cabecera, en lugar de los spits indicados por el Club Viana, todo el pozo ha sido reequipado con tensores químicos. 

Anclajes en químico a lo largo del P.23, a pesar de que en la ficha técnica de 2016 se indica que hay spits. Algún reequipador misterioso ha facilitado el trabajo para descender y ascender el pozo.

 

Volvemos a reunirnos todos y empezamos a sacar las provisiones: empanadillas, bocatas, termos de caldo calentito y, por supuesto, polvorones y turrones, ¡que es navidad! A estos últimos se une un brindis con cava, con sus correspondientes fotos y vídeos de los cánticos y los bailoteos, acompañados siempre de unas cuantas risas, que esas nunca faltan.

 

Ya comidos y felices retomamos el regreso a la superficie (no sin antes dejar tiempo a Txomin para que realice su habitual búsqueda de artrópodos troglobios). 

Txomin rastreando la presencia de artrópodos (aka "bichitos de los suyos") en la sala tras bajar el P.29. Milpiés troglobio que encuentra en unas maderas descompuestas.

Yo encabezo la subida por el P.23, seguida por Txomin, Marta y por último Aran que va desinstalando. Le ha gustado tanto este pozo que ha pedido repetir, y razón no le falta porque las paredes son espectacularmente bonitas para lo modesto que es; llenas de espeleotemas amarillos con forma de medusa que, junto con las patitas de elefante de la gran sala inferior, son indicativos de la gran cantidad de agua que circulado por esta cavidad. Por el P.29 suben César, Miguel, Santi, Toño y cierra el grupo Irene, que va deshaciendo mis apretados ochos… 

Impresionantes las formaciones amarillas que recubren las paredes del P.23, con forma de medusas.

Cuando llego de nuevo al inicio de la rampa R.3 está Toño esperándome, y me muestra una corrección de la instalación en ese punto que hizo bajando, en la que ha cosido a través del anclaje la cuerda de inicio de R.3 + P.29 a la cuerda que terminaba el P.14 (y que yo había dejado anudada en la base del mismo). La verdad es que da gusto ir siempre con gente tan experimentada y que te enseñan tanto. ¡A veces pequeños detalles en la forma de instalar incrementan mucho más la seguridad, tan necesaria en esta práctica!

El supermaestro instalador Toño iniciando la bajada, y una servidora novata frente al fraccionamiento de inicio de la rampa con las cuerdas cosidas.

Poco a poco vamos saliendo todos de la cavidad y nos reunimos en la boca para hacernos la “fotofinish” antes de volver a los coches. 

Antes de regresar a nuestros hogares guadalajareños, decidimos parar a tomar unas cerves y unos cafés para despedir la jornada. Como el bar de Villanueva de Alcorón está cerrado, decidimos ir a Sacedón (aunque Aran ya no pueda acompañarnos), tierra de nuestro querido compañero Javi Rejos. Así que, por supuesto, le llamamos para que se nos una y contarle la experiencia. La verdad es que ha sido una espeleonavidad muy divertida, llena de risas y de anécdotas. ¡Ya sólo queda despedir el año y planificar la siguiente salida para inaugurar el que viene!

La verdad es que le he cogido el gustillo a esto de instalar, así que habrá que ir eligiendo nueva sima…

¡Nos vemos en la siguiente!

Vir

Desde el Club Abismo deseamos que hayáis pasado unas felices fiestas, ¡y que nunca os falte una sonrisa! (ni una braga con nuestro logo, que son bien calentitas y molonas).






 

TRAVESÍA TONIO-CAÑUELA (23-Nov-2025

Marta, Israel, Roberto, Juan Manuel, César, Jesús

 


Cuando oyes Tonio-Cañuela es sinónimo de un mito de la espeleología cántabra. El paso de los años le han quitado épica, pero mantiene su majestuosidad. Llevaba muchos años queriéndola hacer. Así que cuando Sergio (Presi) me preguntó qué proponía para esta salida, no lo dudé: si me das la oportunidad me gustaría hacer “El Tonio”.

Tras desayunar, vestirnos ya con el traje de exploración, nos dirigimos a Cañuela a dejar uno de los coches. De ahí a las cabañas de Buzulucueva. Para mí, fue una sorpresa saber que ya se podía ascender en coche, ahorrándonos la calcetinada desde Socueva.

Hace muchísimo viento, aunque la temperatura es muy superior a la esperada en esta temporada. Nos refugiamos tras una de las cabañas para terminar de equiparnos y nos dirigimos a buscar la boca. Vamos un poco despistados siguiendo el track y el propietario de una de las cabañas nos indica el camino correcto por señas desde la distancia.

Un grupo de personas de pie sobre pasto

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Israel, “Jota”, Marta, César y Rafa, justo antes de iniciar la travesía. Foto: Jesús Guinea

La planificación y el liderazgo de la actividad lo va a llevar Marta, que por cierto lo hizo fantásticamente bien. Por otro lado, contamos con la espléndida información de Pepe Serrano (Viana)

Ya en la entrada, “Jota” y Marta van instalando la cuerda, en medio van Israel y Rafa y cerrando César y yo desmontando y recogiendo cuerdas.

Un hombre acostado en una roca

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Israel bajando el P15 de entrada. Foto: Jesús Guinea

 

Una vez dentro se van sucediendo los pozos y pasamanos sin olvidarnos de la Diaclasa Vertical que es el punto que a mí al menos, es el que más me preocupa. Vamos tranquilos, pero sin perder tiempo. Vamos instalando y recogiendo en el orden establecido. Tenemos que reservar la cuerda de 60 para el P13 (-55 m).

 

Ave parada en la rama de un árbol

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Rober iniciando el descenso de la “diaclasa vertical” Foto: Jesús Guinea

 

En el P7 (-13 m) nos despistamos y la cuerda sube con el nudo final. Nos damos cuenta de inmediato y con una pequeña trepada recuperamos la cuerda sin problemas. Tomamos nota para que no nos vuelva a suceder.

Ya en la diaclasa, “Jota” la supera el primero y Marta nos va indicando a los demás como pasarla sin dificultad. En mi caso, con eso que confundo la derecha y la izquierda, me quedo bloqueado en un punto que no me deja respirar. No me queda otra que volver subir para arriba y volverlo a intentar siguiendo las indicaciones de mis compañeros.

Ascendemos el pequeño resalte que pasa y descendemos dos pequeños pozos que nos dejan en la cabecera el P13 (-55 m) Para recuperar la cuerda nos quedamos sobre el caballete “Jota” y yo que desmontamos sin problema.

Imagen que contiene exterior, pasto, hombre, esquiando

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Acceso al P16(-33m). Foto: Jesús Guinea

 

Se suceden los pozos y llegamos al P16 (33 m) sabemos que es difícil de recuperar la cuerda pero en vez de fraccionarlo a -20, seguimos descendiendo hasta el final. Se nos rizan un poco las cuerdas y pasamos un mal rato, hasta que conseguimos recuperarla.

Se suceden una serie de pequeños resaltes y el P19 (-22 m) que nos deja sobre el Meandro de la Borrasca. Aquí cambiamos el orden pues Marta me lo ha reservado para que lo instale y tenga el privilegio de ser el primero en descender a la sala Olivier Gillaume. Es espectacular el rappel desde el techo y contemplar una sala tan inmensa.

 

César descendiendo desde la Sima de Tonio a la sala Oliver Guillaume. Foto: Jesús Guinea

 

Tras descender todos nosotros el último pozo, desmontamos y ensacamos la cuerda. Ya se ha acabado la verticalidad, ahora el paisaje cambia por completo y nos recorremos la cueva de Cañuela buscando su salida de la forma más cómoda posible. Antes de proseguir, hacemos parada a comer algo y beber agua.

Desde arriba se divisa perfectamente la sucesión de catadióptricos que indican el descenso y salida de la sala hacia la Antesala. En algunos momentos tenemos que parar para consultar la reseña y comprobar que vamos por el camino correcto. En la Sala de la Encrucijada, no somos capaces de encontrar la galería de bulevar, así que nos dirigimos a la salida por los conductos inferiores que nos lleva por fin a la Galería Oeste, muy cerca de El Puente.

Esta galería ya me resulta familiar de una visita anterior, por lo que la recorremos hasta alcanzar el pasamanos, de ahí en pocos minutos alcanzamos la salida de la cueva.

 

Imagen rotada de una roca

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César contemplando las magníficas formaciones de Cañuela. Foto: Jesús Guinea

 

Ya en el exterior notamos el calor bochornoso que hace en el valle. Al descender nos pasamos de largo el camino que conduce al puente lo que nos obliga a rectificar y volver sobre nuestros pasos. Por fin llegamos a la carretera. Los conductores van a buscar los coches, mientras Marta, Israel y yo hacemos amistad con perro del lugar.

Un grupo de personas sentadas en el suelo

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Marta e Israel con nuestro amigo perruno esperando a los coches para volver al albergue. Foto: Jesús Guinea

 

Una actividad muy gratificante, de las que hacen afición. Esperemos que pronto salga alguna más para seguir disfrutando del mundo subterráneo.



 

 

Cueva Fresca

Boca de entrada Cueva Fresca
PARTICIPANTES: César, Irene, Esthela, Rafi y Alberto

FECHA: 13-9-2025

DURACIÓN: 10 h

APROXIMACIÓN: 33 min desde Las Casucas (Asón)


Tras un pequeño y no tan grave madrugón comienza, a las 9:48, con muchas ganas, la aproximación a la boca de Cueva Fresca desde las Casucas, en Asón. Sabíamos que era corta, lo que nos alegraba aún más, pero esa felicidad no duraría mucho... El día se presenta despejado, con una temperatura agradable, 18 grados, para ser exactos, la cual ascendería, rápidamente, unos grados más a lo largo del día. El comienzo de la ruta es suave y agradable, por un ancho camino paralelo al cauce del río Asón. Vestidos con los monos, pronto nos empezaron a entrar los calores. Al cabo de unos minutos llegamos al punto donde nos hemos de desviar del camino: un ancho y verde prao. Todo muy bonito, pero... ahí es cuando nos concienciamos de lo que nos queda, una subida corta, pero lo suficientemente empinada como para cagarnos en todo. Tras atravesar el prao, encontramos el senderito que nos llevará a la boca de la cueva. Es un pequeño camino, entre avellanos y otros árboles, sin mucha pérdida, dado que está muy pisado por, seguramente, muchos otros espeleólogos. Es realmente empinado. Se puede observar cómo algunas zonas de los troncos de los árboles están pulidas por el agarre de otras personas a lo largo del tiempo. 169 m de desnivel, sudados como cerdos, llegamos, 33 minutos después de la salida, a la boca de nuestro objetivo: Cueva Fresca.

Tras ponernos los aparatos y un pequeño avituallamiento nos disponemos a entrar a la cueva, nos sin antes informar al 112. ¿Nuestra sorpresa? Nada de señal móvil, lo que, a priori, no supondría un problema porque, teóricamente, no se necesita cobertura para llamar a emergencias. El caso es que no llegaba señal ni para eso. Anduvimos un rato de arriba abajo en las proximidades de la boca, probando incesantemente a ver si en algún punto el móvil pillaba señal para llamar. Sin suerte, la mitad del equipo decidimos ir bajando para ver si en algún punto podíamos hacer la llamada. Llegamos al prao, una zona abierta, despejada de árboles y alejada de las paredes del cañón. Mismo resultado. Tocó volver al punto de partida, las Casucas, para coger WiFi y así pedir, en nuestro caso, a Sergio, el presi, que llame a emergencias y les informe de nuestra entrada a la cueva... No podíamos creernos que no funcionase ni una llamada a emergencias en todo el valle de Asón...

Una vez solucionado el problema, tocó subir otra vez. Esta vez con todo el equipo puesto. Terrible.

Finalmente, a las 12:18, comienza nuestra entrada a Cueva Fresca. Una boca de morfología triangular, bastante amplia, de la que soplaba una agradable y fresca brisilla.  A unos pocos metros se abre ante nosotros una cúpula de notables dimensiones notables, que da pie al inicio de los laminadores. Durante este paso, el flujo de aire ha de atravesar un paso más estrecho y, por ello, sopla con mayor intensidad hacia fuera de la cavidad. No sin deslomarte un poco, atravesamos fácilmente los laminadores, y, tras una pequeña trepada de unos 2-3 m con ayuda de una cuerda instalada, llegamos a una alta galería que nos daba la bienvenida a las entrañas de la cueva. La cavidad está bien señalizada, con numerosos hitos, catadióptricos y alguna flecha pintada a lo largo de todo el recorrido. Relativamente fácil de seguir, pero eso sí, siempre orientados, con topo en mano, y muy atentos. Mencionar, también, que la cueva está instalada (al menos, el recorrido principal). Aún así, llevamos material, por si acaso.

Siguiendo la galería llegamos al primer pasamanos, que superamos sin dificultades. Solamente comentar el estado de la cuerda de uno de los tramos del pasamanos que, aunque en este caso actuaba más como quitamiedos, la camisa estaba deshilachada dejando a la intemperie el alma de la cuerda. Por lo demás, salvo un poco de óxido en chapas y mosquetones (aspectos que se repetían en el resto de la instalación), parecía estar en condiciones aceptables.


Primer pasamanos

Pasado el pasamanos, sin desviarnos de la galería principal, llegamos a un tramo dominado por el barro, donde algún que otro hundimiento hasta la rodilla y resbalón hubo. Una zona bastante incómoda, donde las botas de agua hubieran sido de agradecer. Continuamos hasta llegar a otro pasamanos, en el Bloque 64, con muchos pies si tienes cierta altura. Rápidamente llegamos a la Fuente de los Macarrones, aunque, no sé, para mi son más espaguetis que otra cosa. Muy chula.

Fuente de los Macarrones

El trayecto principal de la cueva no alberga formaciones espectaculares. Sin embargo, si te vas fijando más detalladamente tiene algún que otro espeleotema curioso desarrollados a partir de una caliza bioclástica masiva en la que no pasan desapercibidos los enormes bioclastos de bivalvos. Es curioso cómo la pasta de esta caliza presenta varias coloraciones a lo largo del recorrido, desde rojos intensos hasta grises azulados, según algunos.

Continuamos recto dejando a mano derecha el paso hacia el cañón de Eboulis, superamos el pasamanos de Tracastín, algo más complejo, que cruza una grieta de 2 m de anchura con una caída muy interesante, y llegamos a la Vira de la Araña. En este punto, Rafi y Esthela instalan una cuerda que da a una galería unos 10-15 m por debajo, por si a la vuelta la tuviésemos que usar. A mano izquierda cae una cuerda de unos 3 m que tenemos que ascender para llegar al pasamanos. Probablemente este sea el de mayor dificultad, con algunos volados, pero, con algo de maña, se supera fácilmente. La altura y elasticidad, desde luego, ayudan.

Vira de la Araña




Cuerda instalada




Pasado este trecho entramos en la amplia y alta galería de la 5ª Avenida para, unos minutos después, llegar a la imponente Sala Rabelais. Una cúpula enorme en la que casi ni a con la máxima potencia de nuestros frontales alcanzábamos a ver sus límites. Impresiona. Por si fuera poco, en uno de los laterales se encuentra, probablemente, el espeleotema más grande de este sistema cavernoso: una estalagmita grisácea gigantesca. Tristemente, ya que no era nuestro objetivo principal y dada la limitación de tiempo, no pudimos acercarnos más, pero merece mucho la pena.

Rostros Tenebrosos a la entrada del
 Cañón Rojo
Tras andar sobre un caos de bloques a través de esta espléndida sala, observamos la entrada que va hacia el Cañón Rojo, aguardada en su pared frontal más alta por unas coloraciones en la roca que simulaban rostros tenebrosos que te seguían con la mirada. Aquí nos desviamos del Cañón Rojo hacia la derecha (importante estar atento si sigues nuestra misma ruta, ya que fácilmente continuarías por la cómoda galería del cañón) y nos introducimos en la Diaclasa de los Parisinos. En este tramo desaparecen por completo las grandes y amplias cavidades que acostumbrábamos, para adentrarnos en pasos mucho más estrechos y liosos, con numerosas pequeñas galerías con las que confundirse fácilmente. En este punto nos llegamos a liar un pelín, pero enseguida nos reorientamos y continuamos nuestro camino. Estando bien orientado y siguiendo hitos y catadióptricos no debería haber excesivo problema.



Dejando al lado un profundo y vertiginoso pozo de 70 m llegamos a la Zona Gaterosa. Para ello hay que destrepar un repecho de unos 6 m de caída cuya primera impresión puede echarte para atrás. Sin embargo, una vez te pones a ello, haciendo un poco de “parkour”, se supera de forma más o menos sencilla. Parece más de lo que es. Tras esto llegamos a una estrecha diaclasa la cual hay que pasar sin saca. Aquí hay que ir de arriba abajo, por donde más fácilmente te resulte pasar, según tamaño de la persona. Es un paso tedioso, sobre todo para los más corpulentos.

Superado el tramo, haciendo unos zig-zags, con cuidado de no equivocarnos de galería y lidiando de forma descendente con un par de pequeños pozos llegamos al que sería casi el fin del trayecto de ida. Un pozo de 15 m fraccionado que baja por una estrechez muy incómoda. La fatiga en este punto ya destacaba. Por ello, la mitad del grupo decidimos esperar, en el fondo de un alto pozo, mientras el resto acababa de estudiar el último tramo. En el último fraccionamiento del pozo en cuestión, la cuerda tenía un nudo porque había un empalme de cuerdas. Por ello decidieron instalar, en este último fraccionamiento, otra cuerda en buenas condiciones y dejarla instalada. Finalmente, el grupo llegó hasta unas marmitas de aguas cristalinas, correspondientes al río subterráneo de Tibia, donde, si querías continuar, necesitarías equipamiento para no calarte entero. Allí había montado otro pasamanos, el cual no pasaron, pero si observaron que estaba en buenas condiciones.

Rápidamente subieron de vuelta, nos reagrupamos y, siguiendo el mismo trayecto que a la ida, pusimos rumbo al exterior. Desinstalamos la cuerda que instalamos en el pozo de la Vira de la Araña y, ágilmente, 10 horas exactas después, a las 22:18, salimos de la cueva.

Irene estudiando


Crónica de la salida a la Sima PR-9, o Sima de Aguadero II. 15 de Marzo de 2025

 

El día amanece despejado en Alcaucín, donde hemos pasado la noche los integrantes del Club Abismo que vamos a realizar la actividad: Amparo, César, Aran, Irene, Vir y Txomin. Ha sido un mes excepcionalmente lluvioso y es prácticamente el primer día soleado tras varias semanas de precipitación casi ininterrumpida. Parece que tenemos una breve ventana de buen tiempo para nuestra actividad, así que vamos a aprovecharla. Eso sí, como la caliza de los sistemas kársticos es “una esponja”, damos por hecho que en la cavidad nos caerá todo el agua retenida por la roca las semanas anteriores.

El acceso por la pista hasta el lugar donde dejaremos los vehículos se presenta mucho mejor de lo esperado, sin apenas barro. Llegamos poco después de las 9:30 am, y comenzamos a preparar el material y a ponernos el equipo necesario. Nos desplazamos a pie hasta la entrada de la cavidad “Aguadero II” o PR-9, donde nos llama la atención que justo en la boca, que está un poco por debajo del nivel el suelo, el aire es bastante más cálido que el del exterior.

La cavidad es visitada con cierta frecuencia por espeleólogos, y tiene ya chapas instaladas. La instalación de las cuerdas la realiza Aran, que además ya conocía la sima,  e Irene la ayuda a revisar un spit que parecía no entrar bien en la cabecera. La primera parte de la cavidad es una diaclasa estrecha. No puedo evitar observar que en las paredes de la zona superficial de esta entrada corretean varios grillos del género Petaloptila, un habitante frecuente en cavidades del sur y del litoral ibérico. Avanzamos poco a poco descendiendo por la diaclasa, observando los espeleotemas de las paredes, bajo el goteo incesante del agua en nuestros cascos. El descenso se realiza en varios fraccionamientos y algún pasamanos corto, hasta la zona más profunda de la cavidad (a unos -60 m). Aquí, la diaclasa se abre en una sala no muy amplia, pero bastante alta, y con un suelo constituido por bloques caídos. De aquí pasamos a la siguiente sala, pero para llegar a ella hay que realizar una última bajada de unos tres metros. En esta zona profunda cabe destacar la impresionante cantidad de espeleotemas (banderas, coladas y estalagmitas, entre otras), además de una de las formaciones más emblemáticas de la cavidad, una columna inclinada como resultado de un fractura sufrida en un terremoto datado en 1884.

Realizamos una parada en la actividad para comer, hidratarnos y reponer fuerzas en la zona de los bloques caídos. Por un descuido, cayó parte de nuestra comida y otro material importante (cantimplora, botiquín y un frontal de repuesto) en un hueco entre los bloques, lo que nos obligó a invertir cierta cantidad de tiempo en mover, y levantar algunos bloques para poder recuperarlas. Tras no poco esfuerzo por parte de todos los miembros del equipo, finalmente pudimos recuperarlo todo, pero la demora con respecto a la planificación inicial nos impidió realizar la segunda cavidad planificada para el día, la sima “Aguadero I”. Al salir de nuevo a la superficie, empapados por todo el goteo, el frío del exterior hizo que nos refugiáramos en la entrada hasta que todos los miembros del equipo estuvieran fuera, y comenzamos la vuelta a los coches sin demora.

La valoración del estado de la instalación y la conservación de la cavidad es muy positiva. No encontramos basura ni otros restos de actividad humana reseñables y, además de los grillos antes mencionados, se pudieron observar otros invertebrados en la cueva como un himenóptero (posiblemente un bracónido), un coleóptero leiódido, varios colémbolos, y varias arañas posiblemente de la familia Linyphiidae. Los espeleotemas encontrados no parecían sufrir más degradación que la sufrida por causas naturales como la actividad sísmica de la zona y el paso del tiempo.



Imágenes de la salida a la Sima Aguadero II (PR-9): 1) Equipo completo antes de la entrada en la sima, al fondo: Txomin, Aran, Vir e Irene; abajo: Amparo; derecha: César. 2) Irene repasando el anclaje para asegurar que el spit entrara bien. 3) Vir tras la columna caida. 4) De izquierda a derecha: Irene, César, Amparo, Vir y Txomin. 5) Aran, Irene y Amparo. 6-8) Diversos espeleotemas observados 










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