¡HISTORICO!
Impresionante como esta el embalse obsoleto a causa de aluviones de lluvia y material orgánico acumulado.
enlace a video:
https://youtu.be/eEUo_r73ouc?si=JKTz2_9BEFnK6ABB
El Club Abismo nace en Guadalajara en 1991 con el objetivo de practicar la actividad espeleológica, tanto en su faceta eminentemente deportiva (visitas a cavidades y barrancos), como en la de exploración (catalogación y documentación de cavidades), formativa (cursos) y divulgativa (publicaciones y actividades cara al público).
¡HISTORICO!
Impresionante como esta el embalse obsoleto a causa de aluviones de lluvia y material orgánico acumulado.
enlace a video:
https://youtu.be/eEUo_r73ouc?si=JKTz2_9BEFnK6ABB
Como viene siendo tradición cada
Navidad, desde el club organizamos la salida a una sima de nuestra querida
Castilla la Mancha para festejar otro año más lleno de cuevas juntos.
Este año hemos elegido el 27 de
Diciembre para hacer la sima Diana, en Villanueva de Alcorón, porque la mayoría
todavía no la conocemos (¡a pesar de lo cerca que la tenemos!), y es una sima
relativamente fácil y bonita. Además, aprovechando que este año estoy realizado
el curso de perfeccionamiento que sacó la FCMEC, ¡quiero animarme a instalar yo
y poner en práctica todo lo aprendido!
Nos reunimos a las 8 am en el club
César, Irene, Marta, Miguel, Santi, Toño, Txomin y la que escribe (Vir) para
recoger el material que habíamos dejado preparado el día antes, y salimos hacia
Villanueva de Alcorón, donde se nos une Aran. Finalmente no puede venir Amparo,
a la que echamos mucho de menos…
El tracking para llegar a la sima es muy sencillo y en seguida dejamos los coches en el aparcamiento que hay a unos 200m. Nos enfundamos la ropa térmica y los monos, no sin hacer el payaso, como habitualmente cuando nos juntamos. Y, por supuesto, con nuestras correspondientes decoraciones navideñas. Ya listos iniciamos la aproximación a la cavidad por el sendero cubierto por parches de nieve.
| ¡Empieza la Espeleonavidad 2025! |
Comienzo la instalación, observada
muy de cerca por Marta, que será la segunda en bajar y quien me irá echando un
cable vigilando mis nudos y el cierre de los mosquetones… ¡Esto de la
instalación de una sima da mucho respecto cuando eres novato! Mientras yo voy
escurriéndome los sesos y decidiendo si hacer ochos o mariposas en cada
fraccionamiento, el resto pasa el gélido rato en el exterior cantando
villancicos y bailando para entrar en calor (no negaremos que alguna canción
del Dúo Dinámico también cayó). No nos aburrimos nunca.
Instalando la cabecera, siempre supervisada por la gran Marta Guti que,
además de experiencia, siempre aporta diversión. |
Poco a poco vamos bajando todos por
los dos primeros pozos, y en la base de la rampa nos dividimos en dos grupos;
mientras yo sigo instalando hasta el fondo del P.29, Toño instala el P.23, por
donde bajan también Aran, Irene y Santi. La idea es hacer la ruta circular, de
manera que los que bajen por uno de los pozos realicen luego la subida por el
otro. Cuando llego al último fraccionamiento del P.29… ¡sorpresa! Aparece el
aviso de fin de cuerda. Me quedo blanca por un instante, ya que habíamos cogido
una cuerda de 60m, tal y como indica el Club Viana en su Ficha Técnica de
reequipación (y que el resto de clubes siempre seguimos a rajatabla gracias a
su detalle y precisión), así que debería dar pero soltando la cuerda veo que
nos faltarían unos 3m más para poder llegar al suelo… Sospecho que, al ser mi
primera instalación, he ido dejando demasiada comba en los fraccionamientos. ¡Errores
de novata! Decidimos desinstalar el fraccionamiento anterior, donde se
encuentra Marta, y yo ajusto todo lo posible la coca del último anclaje para
tener algo más de cuerda y poder llegar al fondo. Justo, pero sin problema.
Para futuras visitas a esta sima, sugerimos llevar una cuerda de 65m en vez de
60m para ir con mayor tranquilidad.
Atasco en la base de la rampa que da acceso al P.29. |
Fotacas de Miguel
y Aran en la sima, cortesía del móvil pepino de Aran. |
Una vez que nos hemos reunido todos
en la base, una gran sala de enormes dimensiones con bastantes bloques caídos, Santi
y Marta se acercan a explorar la bajada del P.7, para la que, en teoría, hace
falta una chapa de spit. Sin embargo, ven que la cabecera se encuentra
reequipada con anclajes químicos en el techo y, de hecho, hay una cuerda puesta
con unos estribos. Algo parecido pasa en el P.23, donde, salvo el primer
anclaje de cabecera, en lugar de los spits indicados por el Club Viana, todo el
pozo ha sido reequipado con tensores químicos.
Anclajes en
químico a lo largo del P.23, a pesar de que en la ficha técnica de 2016 se
indica que hay spits. Algún reequipador misterioso ha facilitado el trabajo
para descender y ascender el pozo. |
Volvemos a reunirnos todos y
empezamos a sacar las provisiones: empanadillas, bocatas, termos de caldo
calentito y, por supuesto, polvorones y turrones, ¡que es navidad! A estos
últimos se une un brindis con cava, con sus correspondientes fotos y vídeos de los cánticos y los bailoteos, acompañados siempre de unas cuantas risas, que esas nunca faltan.
Ya comidos y felices retomamos el
regreso a la superficie (no sin antes dejar tiempo a Txomin para que realice su
habitual búsqueda de artrópodos troglobios).
| Txomin rastreando la presencia de artrópodos (aka "bichitos de los suyos") en la
sala tras bajar el P.29. Milpiés troglobio que encuentra en unas maderas descompuestas. |
Yo encabezo la subida por el P.23,
seguida por Txomin, Marta y por último Aran que va desinstalando. Le ha gustado
tanto este pozo que ha pedido repetir, y razón no le falta porque las paredes
son espectacularmente bonitas para lo modesto que es; llenas de espeleotemas
amarillos con forma de medusa que, junto con las patitas de elefante de la gran
sala inferior, son indicativos de la gran cantidad de agua que circulado por
esta cavidad. Por el P.29 suben César, Miguel, Santi, Toño y cierra el grupo
Irene, que va deshaciendo mis apretados ochos…
Impresionantes las formaciones amarillas que recubren las paredes del
P.23, con forma de medusas.
Cuando llego de nuevo al inicio de
la rampa R.3 está Toño esperándome, y me muestra una corrección de la instalación en ese punto que hizo bajando, en la que ha cosido a través del
anclaje la cuerda de inicio de R.3 + P.29 a la cuerda que terminaba el P.14 (y
que yo había dejado anudada en la base del mismo). La verdad es que da gusto ir
siempre con gente tan experimentada y que te enseñan tanto. ¡A veces pequeños
detalles en la forma de instalar incrementan mucho más la seguridad, tan
necesaria en esta práctica!
El supermaestro instalador Toño iniciando la bajada, y una servidora novata
frente al fraccionamiento de inicio de la rampa con las cuerdas cosidas.
Poco a poco vamos saliendo todos de
la cavidad y nos reunimos en la boca para hacernos la “fotofinish” antes de
volver a los coches.
Antes de regresar a nuestros hogares
guadalajareños, decidimos parar a tomar unas cerves y unos cafés para despedir
la jornada. Como el bar de Villanueva de Alcorón está cerrado, decidimos ir a
Sacedón (aunque Aran ya no pueda acompañarnos), tierra de nuestro querido
compañero Javi Rejos. Así que, por supuesto, le llamamos para que se nos una y
contarle la experiencia. La verdad es que ha sido una espeleonavidad muy
divertida, llena de risas y de anécdotas. ¡Ya sólo queda despedir el año y
planificar la siguiente salida para inaugurar el que viene!
La verdad es que le he cogido el
gustillo a esto de instalar, así que habrá que ir eligiendo nueva sima…
¡Nos vemos en la siguiente!
Vir
Desde el Club
Abismo deseamos que hayáis pasado unas felices fiestas, ¡y que nunca os falte
una sonrisa! (ni una braga con nuestro logo, que son bien calentitas y
molonas).
TRAVESÍA
TONIO-CAÑUELA (23-Nov-2025
Marta,
Israel, Roberto, Juan Manuel, César, Jesús
Cuando oyes
Tonio-Cañuela es sinónimo de un mito de la espeleología cántabra. El paso de
los años le han quitado épica, pero mantiene su majestuosidad. Llevaba muchos
años queriéndola hacer. Así que cuando Sergio (Presi) me preguntó qué proponía
para esta salida, no lo dudé: si me das la oportunidad me gustaría hacer “El
Tonio”.
Tras
desayunar, vestirnos ya con el traje de exploración, nos dirigimos a Cañuela
a dejar uno de los coches. De ahí a las cabañas de Buzulucueva. Para mí,
fue una sorpresa saber que ya se podía ascender en coche, ahorrándonos la calcetinada
desde Socueva.
Hace
muchísimo viento, aunque la temperatura es muy superior a la esperada en esta
temporada. Nos refugiamos tras una de las cabañas para terminar de equiparnos y
nos dirigimos a buscar la boca. Vamos un poco despistados siguiendo el track
y el propietario de una de las cabañas nos indica el camino correcto por señas
desde la distancia.
Israel,
“Jota”, Marta, César y Rafa, justo antes de iniciar la travesía. Foto: Jesús
Guinea
La
planificación y el liderazgo de la actividad lo va a llevar Marta, que por
cierto lo hizo fantásticamente bien. Por otro lado, contamos con la espléndida
información de Pepe Serrano (Viana)
Ya en la
entrada, “Jota” y Marta van instalando la cuerda, en medio van Israel y Rafa y
cerrando César y yo desmontando y recogiendo cuerdas.
Israel
bajando el P15 de entrada. Foto: Jesús Guinea
Una vez
dentro se van sucediendo los pozos y pasamanos sin olvidarnos de la Diaclasa
Vertical que es el punto que a mí al menos, es el que más me preocupa.
Vamos tranquilos, pero sin perder tiempo. Vamos instalando y recogiendo en el
orden establecido. Tenemos que reservar la cuerda de 60 para el P13 (-55 m).
Rober
iniciando el descenso de la “diaclasa vertical” Foto: Jesús Guinea
En el P7
(-13 m) nos despistamos y la cuerda sube con el nudo final. Nos damos
cuenta de inmediato y con una pequeña trepada recuperamos la cuerda sin
problemas. Tomamos nota para que no nos vuelva a suceder.
Ya en la
diaclasa, “Jota” la supera el primero y Marta nos va indicando a los demás como
pasarla sin dificultad. En mi caso, con eso que confundo la derecha y la
izquierda, me quedo bloqueado en un punto que no me deja respirar. No me queda
otra que volver subir para arriba y volverlo a intentar siguiendo las
indicaciones de mis compañeros.
Ascendemos
el pequeño resalte que pasa y descendemos dos pequeños pozos que nos dejan en
la cabecera el P13 (-55 m) Para recuperar la cuerda nos quedamos sobre
el caballete “Jota” y yo que desmontamos sin problema.
Acceso al
P16(-33m). Foto: Jesús Guinea
Se suceden
los pozos y llegamos al P16 (33 m) sabemos que es difícil de recuperar
la cuerda pero en vez de fraccionarlo a -20, seguimos descendiendo hasta el
final. Se nos rizan un poco las cuerdas y pasamos un mal rato, hasta que
conseguimos recuperarla.
Se suceden
una serie de pequeños resaltes y el P19 (-22 m) que nos deja sobre el
Meandro de la Borrasca. Aquí cambiamos el orden pues Marta me lo ha reservado
para que lo instale y tenga el privilegio de ser el primero en descender a la
sala Olivier Gillaume. Es espectacular el rappel desde el techo y
contemplar una sala tan inmensa.
César
descendiendo desde la Sima de Tonio a la sala Oliver Guillaume.
Foto: Jesús Guinea
Tras
descender todos nosotros el último pozo, desmontamos y ensacamos la cuerda. Ya
se ha acabado la verticalidad, ahora el paisaje cambia por completo y nos
recorremos la cueva de Cañuela buscando su salida de la forma más cómoda
posible. Antes de proseguir, hacemos parada a comer algo y beber agua.
Desde arriba
se divisa perfectamente la sucesión de catadióptricos que indican el descenso y
salida de la sala hacia la Antesala. En algunos momentos tenemos que parar para
consultar la reseña y comprobar que vamos por el camino correcto. En la Sala
de la Encrucijada, no somos capaces de encontrar la galería de bulevar, así
que nos dirigimos a la salida por los conductos inferiores que nos lleva por
fin a la Galería Oeste, muy cerca de El Puente.
Esta galería
ya me resulta familiar de una visita anterior, por lo que la recorremos hasta
alcanzar el pasamanos, de ahí en pocos minutos alcanzamos la salida de la
cueva.
César contemplando
las magníficas formaciones de Cañuela. Foto: Jesús Guinea
Ya en el
exterior notamos el calor bochornoso que hace en el valle. Al descender nos
pasamos de largo el camino que conduce al puente lo que nos obliga a rectificar
y volver sobre nuestros pasos. Por fin llegamos a la carretera. Los conductores
van a buscar los coches, mientras Marta, Israel y yo hacemos amistad con perro
del lugar.
Marta e
Israel con nuestro amigo perruno esperando a los coches para volver al
albergue. Foto: Jesús Guinea
Una
actividad muy gratificante, de las que hacen afición. Esperemos que pronto
salga alguna más para seguir disfrutando del mundo subterráneo.
FECHA: 13-9-2025
DURACIÓN: 10 h
APROXIMACIÓN: 33 min desde Las Casucas (Asón)
Tras un pequeño y no tan grave
madrugón comienza, a las 9:48, con muchas ganas, la aproximación a la boca de Cueva Fresca
desde las Casucas, en Asón. Sabíamos que era corta, lo que nos alegraba aún
más, pero esa felicidad no duraría mucho... El día se presenta despejado, con
una temperatura agradable, 18 grados, para ser exactos, la cual ascendería,
rápidamente, unos grados más a lo largo del día. El comienzo de la ruta es
suave y agradable, por un ancho camino paralelo al cauce del río Asón. Vestidos
con los monos, pronto nos empezaron a entrar los calores. Al cabo de unos
minutos llegamos al punto donde nos hemos de desviar del camino: un ancho y
verde prao. Todo muy bonito, pero... ahí es cuando nos concienciamos de lo que
nos queda, una subida corta, pero lo suficientemente empinada como para
cagarnos en todo. Tras atravesar el prao, encontramos el senderito que nos
llevará a la boca de la cueva. Es un pequeño camino, entre avellanos y otros árboles,
sin mucha pérdida, dado que está muy pisado por, seguramente, muchos otros
espeleólogos. Es realmente empinado. Se puede observar cómo algunas zonas de
los troncos de los árboles están pulidas por el agarre de otras personas a lo
largo del tiempo. 169 m de desnivel, sudados como cerdos, llegamos, 33 minutos
después de la salida, a la boca de nuestro objetivo: Cueva Fresca.
Tras ponernos los aparatos y un
pequeño avituallamiento nos disponemos a entrar a la cueva, nos sin antes
informar al 112. ¿Nuestra sorpresa? Nada de señal móvil, lo que, a priori, no
supondría un problema porque, teóricamente, no se necesita cobertura para
llamar a emergencias. El caso es que no llegaba señal ni para eso. Anduvimos un
rato de arriba abajo en las proximidades de la boca, probando incesantemente a
ver si en algún punto el móvil pillaba señal para llamar. Sin suerte, la mitad
del equipo decidimos ir bajando para ver si en algún punto podíamos hacer la
llamada. Llegamos al prao, una zona abierta, despejada de árboles y alejada de
las paredes del cañón. Mismo resultado. Tocó volver al punto de partida, las
Casucas, para coger WiFi y así pedir, en nuestro caso, a Sergio, el presi, que
llame a emergencias y les informe de nuestra entrada a la cueva... No podíamos
creernos que no funcionase ni una llamada a emergencias en todo el valle de
Asón...
Una vez solucionado el problema,
tocó subir otra vez. Esta vez con todo el equipo puesto. Terrible.
Finalmente, a las 12:18, comienza
nuestra entrada a Cueva Fresca. Una boca de morfología triangular, bastante
amplia, de la que soplaba una agradable y fresca brisilla. A unos pocos metros se abre ante nosotros una
cúpula de notables dimensiones notables, que da pie al inicio de los
laminadores. Durante este paso, el flujo de aire ha de atravesar un paso más
estrecho y, por ello, sopla con mayor intensidad hacia fuera de la cavidad. No
sin deslomarte un poco, atravesamos fácilmente los laminadores, y, tras una
pequeña trepada de unos 2-3 m con ayuda de una cuerda instalada, llegamos a una
alta galería que nos daba la bienvenida a las entrañas de la cueva. La cavidad
está bien señalizada, con numerosos hitos, catadióptricos y alguna flecha
pintada a lo largo de todo el recorrido. Relativamente fácil de seguir, pero
eso sí, siempre orientados, con topo en mano, y muy atentos. Mencionar,
también, que la cueva está instalada (al menos, el recorrido principal). Aún
así, llevamos material, por si acaso.
Siguiendo la galería llegamos al primer pasamanos, que superamos sin dificultades. Solamente comentar el estado de la cuerda de uno de los tramos del pasamanos que, aunque en este caso actuaba más como quitamiedos, la camisa estaba deshilachada dejando a la intemperie el alma de la cuerda. Por lo demás, salvo un poco de óxido en chapas y mosquetones (aspectos que se repetían en el resto de la instalación), parecía estar en condiciones aceptables.
| Primer pasamanos |
Pasado el pasamanos, sin
desviarnos de la galería principal, llegamos a un tramo dominado por el barro,
donde algún que otro hundimiento hasta la rodilla y resbalón hubo. Una zona
bastante incómoda, donde las botas de agua hubieran sido de agradecer. Continuamos
hasta llegar a otro pasamanos, en el Bloque 64, con muchos pies si tienes
cierta altura. Rápidamente llegamos a la Fuente de los Macarrones, aunque, no
sé, para mi son más espaguetis que otra cosa. Muy chula.
El trayecto principal de la cueva
no alberga formaciones espectaculares. Sin embargo, si te vas fijando más
detalladamente tiene algún que otro espeleotema curioso desarrollados a partir
de una caliza bioclástica masiva en la que no pasan desapercibidos los enormes
bioclastos de bivalvos. Es curioso cómo la pasta de esta caliza presenta varias coloraciones a lo largo del recorrido,
desde rojos intensos hasta grises azulados, según algunos.
Continuamos recto dejando a mano derecha el paso hacia el cañón de Eboulis, superamos el pasamanos de Tracastín, algo más complejo, que cruza una grieta de 2 m de anchura con una caída muy interesante, y llegamos a la Vira de la Araña. En este punto, Rafi y Esthela instalan una cuerda que da a una galería unos 10-15 m por debajo, por si a la vuelta la tuviésemos que usar. A mano izquierda cae una cuerda de unos 3 m que tenemos que ascender para llegar al pasamanos. Probablemente este sea el de mayor dificultad, con algunos volados, pero, con algo de maña, se supera fácilmente. La altura y elasticidad, desde luego, ayudan.
Pasado este trecho entramos en la amplia y alta galería de la 5ª Avenida para, unos minutos después, llegar a la imponente Sala Rabelais. Una cúpula enorme en la que casi ni a con la máxima potencia de nuestros frontales alcanzábamos a ver sus límites. Impresiona. Por si fuera poco, en uno de los laterales se encuentra, probablemente, el espeleotema más grande de este sistema cavernoso: una estalagmita grisácea gigantesca. Tristemente, ya que no era nuestro objetivo principal y dada la limitación de tiempo, no pudimos acercarnos más, pero merece mucho la pena.
| Rostros Tenebrosos a la entrada del Cañón Rojo |
Dejando al lado un profundo y
vertiginoso pozo de 70 m llegamos a la Zona Gaterosa. Para ello hay que
destrepar un repecho de unos 6 m de caída cuya primera impresión puede echarte
para atrás. Sin embargo, una vez te pones a ello, haciendo un poco de
“parkour”, se supera de forma más o menos sencilla. Parece más de lo que es.
Tras esto llegamos a una estrecha diaclasa la cual hay que pasar sin saca. Aquí
hay que ir de arriba abajo, por donde más fácilmente te resulte pasar, según
tamaño de la persona. Es un paso tedioso, sobre todo para los más corpulentos.
Superado el tramo, haciendo unos zig-zags, con cuidado de no equivocarnos de galería y lidiando de forma descendente con un par de pequeños pozos llegamos al que sería casi el fin del trayecto de ida. Un pozo de 15 m fraccionado que baja por una estrechez muy incómoda. La fatiga en este punto ya destacaba. Por ello, la mitad del grupo decidimos esperar, en el fondo de un alto pozo, mientras el resto acababa de estudiar el último tramo. En el último fraccionamiento del pozo en cuestión, la cuerda tenía un nudo porque había un empalme de cuerdas. Por ello decidieron instalar, en este último fraccionamiento, otra cuerda en buenas condiciones y dejarla instalada. Finalmente, el grupo llegó hasta unas marmitas de aguas cristalinas, correspondientes al río subterráneo de Tibia, donde, si querías continuar, necesitarías equipamiento para no calarte entero. Allí había montado otro pasamanos, el cual no pasaron, pero si observaron que estaba en buenas condiciones.
Rápidamente subieron de vuelta,
nos reagrupamos y, siguiendo el mismo trayecto que a la ida, pusimos rumbo al
exterior. Desinstalamos la cuerda que instalamos en el pozo de la Vira de la
Araña y, ágilmente, 10 horas exactas después, a las 22:18, salimos de la cueva.
El día amanece despejado en Alcaucín,
donde hemos pasado la noche los integrantes del Club Abismo que vamos a
realizar la actividad: Amparo, César, Aran, Irene, Vir y Txomin. Ha sido un mes
excepcionalmente lluvioso y es prácticamente el primer día soleado tras varias
semanas de precipitación casi ininterrumpida. Parece que tenemos una breve
ventana de buen tiempo para nuestra actividad, así que vamos a aprovecharla.
Eso sí, como la caliza de los sistemas kársticos es “una esponja”, damos por
hecho que en la cavidad nos caerá todo el agua retenida por la roca las semanas
anteriores.
El acceso por la pista hasta el lugar
donde dejaremos los vehículos se presenta mucho mejor de lo esperado, sin
apenas barro. Llegamos poco después de las 9:30 am, y comenzamos a preparar el
material y a ponernos el equipo necesario. Nos desplazamos a pie hasta la
entrada de la cavidad “Aguadero II” o PR-9, donde nos llama la atención que
justo en la boca, que está un poco por debajo del nivel el suelo, el aire es
bastante más cálido que el del exterior.
La cavidad es visitada con cierta
frecuencia por espeleólogos, y tiene ya chapas instaladas. La instalación de
las cuerdas la realiza Aran, que además ya conocía la sima, e Irene la ayuda a revisar un spit que
parecía no entrar bien en la cabecera. La primera parte de la cavidad es una
diaclasa estrecha. No puedo evitar observar que en las paredes de la zona
superficial de esta entrada corretean varios grillos del género Petaloptila,
un habitante frecuente en cavidades del sur y del litoral ibérico. Avanzamos
poco a poco descendiendo por la diaclasa, observando los espeleotemas de las
paredes, bajo el goteo incesante del agua en nuestros cascos. El descenso se
realiza en varios fraccionamientos y algún pasamanos corto, hasta la zona más
profunda de la cavidad (a unos -60 m). Aquí, la diaclasa se abre en una sala no
muy amplia, pero bastante alta, y con un suelo constituido por bloques caídos.
De aquí pasamos a la siguiente sala, pero para llegar a ella hay que realizar
una última bajada de unos tres metros. En esta zona profunda cabe destacar la
impresionante cantidad de espeleotemas (banderas, coladas y estalagmitas, entre
otras), además de una de las formaciones más emblemáticas de la cavidad, una
columna inclinada como resultado de un fractura sufrida en un terremoto datado
en 1884.
Realizamos una parada en la actividad
para comer, hidratarnos y reponer fuerzas en la zona de los bloques caídos. Por
un descuido, cayó parte de nuestra comida y otro material importante
(cantimplora, botiquín y un frontal de repuesto) en un hueco entre los bloques,
lo que nos obligó a invertir cierta cantidad de tiempo en mover, y levantar
algunos bloques para poder recuperarlas. Tras no poco esfuerzo por parte de
todos los miembros del equipo, finalmente pudimos recuperarlo todo, pero la
demora con respecto a la planificación inicial nos impidió realizar la segunda
cavidad planificada para el día, la sima “Aguadero I”. Al salir de nuevo a la
superficie, empapados por todo el goteo, el frío del exterior hizo que nos
refugiáramos en la entrada hasta que todos los miembros del equipo estuvieran
fuera, y comenzamos la vuelta a los coches sin demora.
La valoración del estado de la
instalación y la conservación de la cavidad es muy positiva. No encontramos
basura ni otros restos de actividad humana reseñables y, además de los grillos
antes mencionados, se pudieron observar otros invertebrados en la cueva como un
himenóptero (posiblemente un bracónido), un coleóptero leiódido, varios
colémbolos, y varias arañas posiblemente de la familia Linyphiidae. Los
espeleotemas encontrados no parecían sufrir más degradación que la sufrida por
causas naturales como la actividad sísmica de la zona y el paso del tiempo.
Imágenes de la salida a la Sima Aguadero II (PR-9): 1) Equipo completo antes de la entrada en la sima, al fondo: Txomin, Aran, Vir e Irene; abajo: Amparo; derecha: César. 2) Irene repasando el anclaje para asegurar que el spit entrara bien. 3) Vir tras la columna caida. 4) De izquierda a derecha: Irene, César, Amparo, Vir y Txomin. 5) Aran, Irene y Amparo. 6-8) Diversos espeleotemas observados
Como cada año en Abismo hacemos curso y este año toca.... CURSO DE BARRANCOS. Este año nos apuntamos como cursillistas Andrea, Alejandro, Carolina y un servidor. A esta primera aventura nos acompañaban Sergio, Marta, Amparo, Olga, Rafa, Carlos, Santi y Toño como veréis muy bien acompañados y aconsejado.
Todo esto comienza un bonito día de Junio, concretamente el día 6 con unas clases teóricas impartidas entre otros por Sergio (presi de Club) y Santi, en la sede donde nos empiezan a mostrar un poco el terreno por donde nos vamos a mover próximamente...
Fin de semana completo el que íbamos a tener, ya que después de las teóricas vendrían las prácticas en el barranco de Viana donde ya empezaríamos a practicar todo lo aprendido el día anterior.
El Prusik es un nudo autobloqueante bidireccional, esto quiere decir que se bloquea con una tracción que proviene tanto desde arriba como desde abajo y requiere un mínimo de experiencia para su ejecución. Además de su uso para el ascenso en cuerda doble, es utilizado también para las subidas en cuerda estática y para maniobras de rescate. Su efecto bloqueante es tan potente que es más difícil aflojarlo una vez que lo ponemos bajo la tensión del peso de nuestro cuerpo, pero es justo por esto, que es el más seguro.
Pasamos todo el día del sábado, algunos se quedaron a dormir allí y otros nos volvimos a casa para a la mañana siguiente volver a darle caña a las cuerdas. Aun así nos tenían guardada una sorpresita por cortesía de Toño y Rafi: nos pusieron un rapel guiado en el cual a mas de uno se le llevo una pequeña regañina.... RAFAEL POR FAVOR!!!!
Bueno hasta aquí os puedo contar lo que fue ese fin de semana. Siempre maravilloso y en muy buena compañía.
La travesura no ha hecho mas que comenzar.....
Os comunicamos que, a partir del 13 de febrero, nuestro local pasará a abrirse los jueves de 20:30 a 21:30 , en lugar de los martes como ve...