domingo, 2 de septiembre de 2007

Visita a Cuevamur

Como estaba previsto, el domingo 26 de agosto nos dirigimos Paco Cuesta, Nacho, Paco Toquero, Diana, Juan Carlos y yo (Miguel), hacía Cuevamur para intentar completar su circular. Par la mayoría era la primera vez que entraban, mientras que para Paco Cuesta y para mí, era la segunda vez que lo intentábamos.
A eso de la 11.30 de la mañana empezamos a subir la cuesta que lleva hacía la gran boca de la cueva .Tras pasar el primer pasamanos y discurrir por la sala del los termómetros, llegamos a una rampa de unos 5 m. que conduce al laminador. Acabado éste, instalamos cuerda para bajar una pequeña rampa de unos 8 m., ya que la cuerda fija no daba mucha confianza y bajo nuestros pies se encuentra la Gran Sima. Después se encuentra un pasamanos que al principio es de cuerda y luego es de acero, que lleva hasta una amplia repisa que comunica con la galería de los Guantes. En esta repisa instalamos una cuerda de 52 + 18 metros (para que sobrase) para descender la rampa de 60 m de la Gran Sima, después nos dimos cuenta que con la primera cuerda era más que suficiente. Según íbamos bajando intentábamos buscar la continuación de esta circular, pero como a partir de la rampa todo era nuevo para el grupo, invertimos más tiempo de lo queríamos, deambulando por la Gran Sima. Eso sí, flipamos con la magnitud de la gran sala.
Pasado un gran rato, Paco Toquero encontró la cuerda mimetizada en la rampa resbaladiza que terminaba en la sala del campamento. Así pues todos subimos por ella y pasamos por las Salas del Campamento, Sala de la Cascada, Sala del Caos, Galería de los Meandros y la Galería del Lago. A partir de aquí nos liamos un poco, y decidimos seguir el camino evidente que se veía, marcado por algún que otro hito, los cuales nos dirigían a la entrada de un paso estrecho vertical de unos 4 m. de arcilla arenosa muy descompuesta. Al final del paso vertical no había continuidad por lo que dimos media vuelta y tocó rehacer nuestros pasos. Ahí eran las 2:30, comimos un poco y ya barruntábamos lo peor, volver por donde habíamos venido. Empezaba a ser tarde y nos quedaba la vuelta a casa.
Del retorno destacar la bajada de la rampa a la Gran Sima, muy resbaladiza, menos mal que llevábamos un pingajo de cuerda de unos 12 m. que sirvió de quitamiedos par algunos de nosotros… otros le echaron hue.. y bajaron a pelo. Al final, salida a eso de las 5 de la tarde, limpieza de todos los achiperres, y pa casa. Algunos repusimos fuerzas en Sotopalacios.
Miguel Sanz
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