viernes, 30 de diciembre de 2011

CUEVA DEL HORNILLO y entorno


Tamajón-Almiruete (Gu), 18/12/2011
Habíamos quedado para visitar la Cueva del Hornillo, aprovechando para resolver algunas incógnitas y valorar el trabajo de topografía que queda pendiente.
Al final, tras distintas circunstancias, nos reunimos en la Ermita de los Enebrales Juan Carlos, Sira, Manuel y los dos Javis (peque y grande). Además, Juan Carlos trae a Elisa y Jeremías, dos colaboradores que hicieron muy feliz al Javi peque, que le encanta todo lo que tiene cuatro patas y pelo.
Entrada horizontal, al fondo Elisa y Jeremías, algo remisos a la exploración
Como Juan Carlos trae el todoterreno, optamos por acercarnos a la cueva, pero no por la pista de la ermita a Almiruete, que tiene un par de charcos enormes y con grandes piedras ocultas, sino por la pista que rodea la zona desde la Raya.
Alcanzamos el terreno y nos vestimos para faena. En primer lugar nos dirigimos hacia las posibilidades 5 y 6, para echar una ojeada con Sira, a ver si trabajar en ellas pudiera ofrecer riesgos para algún potencial yacimiento arqueológico.
Volvemos a valorar la gatera en la roca (posibilidad 6), comprobando cómo caen las piedras por el hueco vertical que hay más allá del paso estrecho. Entra Sira, tanto como puede, y confirma que es inviable atravesar el estrecho. Teniendo en cuenta que Sira es una auténtica anguila, más pequeña y ágil que la mayoría de nosotros, podemos considerar que esta posibilidad queda definitivamente desechada. Una lástima porque hay conexión con algo más amplio tras el paso infranqueable.
Estudiamos otra vez la desobstrucción el embudo de piedras y tierra (posibilidad 5). Se mira el terreno con cuidado para hacer una valoración inicial de su potencial arqueológico.
No obstante, nos metemos de cabeza en el embudo pudiendo confirmar que la cornisa rocosa es parte de la pared de la torca, que llega hasta allí. A la izquierda parece casi colmatado de piedras hasta el techo, y a la derecha no está tan claro. Sin embargo, la potencial desobstrucción debería replantearse, quitando las piedras del otro lado al hueco abierto, a ver si desde allí logramos ver bien o, con suerte, deslizarnos bajo la cornisa.
El trabajo es bastante duro y difícil, con un bloque enorme que nada fácil de mover (habría que romperlo, probablemente, o usar un trácter). Por ello, decidimos abandonar provisionalmente esta desobstrucción, pues hay muchos otros trabajos pendientes en la zona, y que consideramos prioritarios.
CUEVA DEL HORNILLO
Entramos por la entrada horizontal. La primera parte no es muy amplia, y mengua paulatinamente hasta encontrar un paso donde debemos arrastrarnos cuesta abajo para ya alcanzar galerías más amplias. El paso también franquearse por encima, a través de otro conducto, también estrecho. Realmente se trata de la misma galería partida arriba y abajo por un falso suelo.
Luego se amplía considerablemente y empiezan a aparecer algunos espeleotemas que, aunque están algo secos, son bastante bonitos e interesantes. Predominan las pequeñas estalactitas, y algunas banderas también de tamaño modesto que suelen aparecer radialmente desde oquedades del techo, lugares donde estimamos que la superficie ha de estar muy cerca.
Un ratón atravesando el paso inferior, el más estrecho, bajo un falso suelo
En la galería corre bastante aire, especialmente en los estrechos, evidentemente porque se establece corriente entre sus dos entradas.
Donde la galería se amplía
En la parte más amplia dedicamos algún tiempo a explorar las gateras que estaban pendientes de revisión, a la izquierda. A la primera se asoma Javi pero no entra en el estrecho agujero, y antes de ponernos a quitar tierra del suelo para pasar, prueba Manuel, que lo consigue asomándose a una curva y comprobar así que allí se hace impenetrable. Cerca de la rampa hacia la entrada vertical hay otra gatera, más bien laminador, hacia la izquierda. También se explora comprobando que no resulta penetrable, con lo que las incógnitas de esta parte de la cueva quedan resueltas y finalizada la exploración.
Pasamos de largo la entrada vertical y entramos en el tramo final. A través de un descenso más estrecho accedemos a una gran galería, en la que nos entretenemos mirando los techos, pues en un punto de ellos hace años encontramos una continuidad a favor de una grieta transversal.
La última incógnita la resolvemos subiendo a Sira a hombros para que pueda valorar un agujero cerca del techo (está bien esto de contar con exploradores tan livianos). Al acercarse comprueba que no hay paso, y aquí queda acabada la exploración definitiva de la cueva, a falta de completar la topografía.
Toda la cavidad posee restos de falsos suelos, como este de su final
En el final la cavidad se obstruye por piedras, en un punto donde aparece un falso suelo de concreción, muy interesante e ilustrativo.
Esta parte de la cavidad también presenta algunas formaciones curiosas, bastante bonitas. Merece la pena visitarla. Es bastante parecida al tramo amplio al otro lado del hundimiento de la entrada vertical.
Encontramos una cabra ya descompuesta, quedando sólo el esqueleto y algunos restos.
Banderas rodeando oquedades del techo, por las que filtra el agua desde la superficie
De toda la cavidad, el grupo y algunos detalles, se tomaron abundantes topografías que depositamos en el archivo del club Abismo.
Es interesante que prácticamente en toda la cueva haya indicadores claros de que hubo mucho sedimento colmatando las galerías (tierra, gravas con cantos de cuarcita y de pizarra, arcillas, etc.), sobre el que se depositaron coladas y suelos calcificados. Más tarde algún proceso de reactivación erosionó los suelos, o se llevó los sedimentos subyacentes a las contras calcificadas, dejando los falsos suelos (fragmentos, aunque en algunos puntos son bien patentes) o cornisas pegadas a la paredes por toda la cavidad. Es muy interesante.
Además, el diseño general de las grandes galerías, en sección, presenta una parte amplia abajo (hasta los 2-2.5 m de altura), y se continúa más angostamente en altura (todo a favor de una diaclasa). Parece que un régimen erosivo inicial originó un meandro más o menos estrecho, y que más tarde variarían las condiciones ensanchando la galería en la base. También pudiera ser que las características de los estratos superiores e inferiores sean bien distintas y que por eso la erosión lateral haya sido mayor en la parte inferior.
Restos de calcificaciones que originalmente cubrieron los sedimentos que colmataban la cueva. Más tarde los sedimentos serían retirados dejando costras calcáreas (falsos suelos). En muchos puntos permanecen cornisas y restos pegados a las paredes.
En algún momento la cavidad se colmató bastante, y sobre los sedimentos se formaron espeleotemas. Luego hubo una reactivación posterior, retirando sedimentos y cortando los suelos calcificados, hasta la cavidad tal y como la vemos en la actualidad, bastante seca.
F. Javier Rejos