lunes, 6 de julio de 2015

Bodegas de San Martín

Las Bodegas de San Martín, otro grupo de cavidades artificiales junto al arroyo Dueñas (Marchamalo, Gu)



Introducción

Continuamos documentando las cavidades que fueron excavadas por el hombre en nuestro entorno. Presentamos ahora algunos datos de un grupo peculiar que se sitúa junto al arroyo Zaide, también conocido como Dueñas, muy cerca de la Finca San Martín y en un paraje conocido precisamente como Las Bodegas.

Se trata de un conjunto de cuevas excavadas en la margen derecha del arroyo, a distintos niveles sobre el mismo. Se sitúan justo junto a la carretera de Marchamalo a Yunquera, cuya construcción debió destruir alguna cueva más.




Cuevas de la orilla del río

Existe un primer nivel de cuevas junto a la orilla del arroyo. Se trata de dos cavidades independientes, si bien una de ellas consiste en la conexión de dos, habiéndose tapiado la entrada original de la segunda. Su desarrollo se sitúa casi bajo las cuevas del nivel superior.



Son las más grandes. La primera (aguas abajo) consiste en un túnel de 16 m de longitud con unos 2 de ancho y cerca de 2,5 de altura. A los lados se excavaron diez grandes nichos, con su base elevada en un escalón sobre el suelo de la galería, y secciones de rectangulares a fusiformes, típicas para albergar tinajas o grandes recipientes.



La segunda se abre a pocos metros. En su entrada hay dos muretes que sostendrían originalmente una puerta. Da paso a una galería amplia (hasta 4 m de anchura y casi 3 de alto), con fondo a 16 m de distancia, pero con la peculiaridad de que al fondo conecta con otra cueva a su derecha, también de grandes dimensiones, y que se sitúa paralela a la galería de entrada dirigiéndose hacia el arroyo.



Ocurre que esta última posee en el fondo un muro bloqueando la entrada original, es decir en principio poseería su correspondiente entrada en el arroyo, pero posteriormente fue cerrada por alguna razón.



Esta galería ciega y oscura posee incluso mayores dimensiones que la de entrada, con anchuras de hasta 5 metros. Existen algunos grupos de bloques desprendidos de los techos en toda esta parte.

Destaca en esta segunda cavidad la inexistencia de nichos y oquedades laterales evidentes, lo que sugiere que esta cueva, con sus amplitudes, pudo utilizarse más bien como almacén. La presencia de una puerta en el pasado avalaría esta idea.


Cuevas de la plataforma superior

Casi encima de las del río encontramos cinco cuevas. De ellas cuatro se sitúan dentro de un recinto cerrado por un muro, hoy casi destruido. Quizá este cerramiento se efectuó posteriormente para crear un espacio donde se guardarían caballerías o ganado, sirviendo entonces las cuevas como refugio.



En general de trazado linear, con considerable altura y presentando nichos laterales en los que debían situarse las tinajas y que suelen estar elevados sobre el nivel del suelo, a veces con una línea de ladrillo o un madero en su borde. Parece que durante un tiempo fueron utilizadas como bodegas, con sus tinajas, y en su interior se fermentaría el mosto para producir vino.



La última de esta serie posee en su entrada restos de un muro de piedra que en algún momento debieron sostener una puerta.



La tercera es la cueva más grande, penetra unos 15 metros en la ladera y presenta numerosos nichos de buen tamaño, cuya sección tiende a ser fusiforme y que claramente debieron albergar las tinajas.



La conservación es relativamente buena, pero en algunas se ha desplomado la entrada y los techos en algún punto están bastante rotos, apreciándose el desprendimiento de bloques.

Cueva colgada en el cantil

Existe una última cueva por encima del puente, en este caso colgada sobre el cantil terroso de unos 10 m, resultando imposible el acceso si no es descolgándonos desde arriba o escalando hasta la boca.



Para poder acceder recurrimos a dos largas picas clavadas sobre el cortado, anclando a ellas una escala por la que pudimos subir desde abajo.



Es corta, con 7 m, pero muy interesante por sus secciones talladas en la roca margosa, muy cuidadas y regulares. Presenta también tres nichos a cada lado que debieron albergar tinajas, enfrentados y con forma de oval fusiforme, también bastante regulares y elevados sobre el nivel del suelo.



En la entrada se dejó durante la excavación una pared de roca cubriendo parcialmente el túnel por arriba, lo que le da un aspecto muy curioso. Da la impresión de que los fabricantes tuvieron clara intención de tallar la roca con gran cuidado y esmero.



Suponemos que en origen habría alguna repisa de acceso a la cueva, pero en cualquier caso no deja de ser sorprendente esta cavidad, puesto que no parece muy funcional para albergar tinajas u otros recipientes, por lo incómodo de acarrear los productos y materiales hasta la entrada.

Javier Rejos y Toño Herreras