Fecha: 26 de enero – 28 de enero
Para empezar un 2018 que promete bastante, decidimos
organizar una salida a nuestra admirada Cantabria. Hace ya tiempo comenzábamos a hablar de la travesía Rubicera – Mortero y de que Esthela y yo teníamos que
empezar a preparar alguna cosilla. Fue mi compañera la que decidió estrenarse
organizando esta salida. Nos fue algo complicado formar grupo pues para una
travesía medianamente larga no podíamos ser un grupo muy numeroso y además está
el factor de contar con alguien que conociera el sistema de antemano. Finalmente
se formó un grupo de 7 donde solo Toño había hecho la travesía y no
aseguraba acordarse de mucho. Por ello nos planteamos solo ir a conocer Rubicera para analizarla a
fondo y dejar la travesía para un futuro.
Fue entonces cuando nuestros planes
cambiaron por un último componente que se nos unió de una manera bastante
graciosa. Pepe, el presidente de la FCME, fue invitado este año a la comida de la
Asamblea del Club. A pesar de
ser una persona poco habladora acabamos contándole nuestros planes y cambios de
última hora. Él nos contó que sí conocía Rubicera y como comentario le propuse
unirse a nosotros, a lo que él contesto que tenía que pensarlo y que nos
contestaría el martes como tarde. Creo recordar que solo transcurrió media hora cuando de repente dijo “contar conmigo de seguro, que me apetece, tengo pendiente también hacer Rubicera, y hacemos la travesía”.
Así pues volvimos a nuestra idea inicial de hacer
Rubicera-Mortero. Esthela, la organizadora, principalmente y también el resto, dedicaron mucho tiempo en estudiársela para ir preparados. Así que empezamos a prepararlo todo. La
idea era ir algunos un día antes a ver si Mortero estaba instalado o instalarlo
en caso contrario; el resto se nos unirían el viernes lo más pronto que
pudieran para hacer la travesía el sábado. Pero para nuestra sorpresa nuestros
planes se vieron chafados una vez más, ya que el tiempo decidió no
acompañarnos. Estuvimos muy atentos de las predicciones y además decidimos ir a
ver la cascada de Ason para hacernos una idea según el caudal. Ni siquiera
conseguimos llegar a la cascada porque el granizo y el fuerte viento nos
invitaban a volver al coche sin pensarlo. Os aseguro que nos calamos de arriba
abajo en cuestión de segundos. Aun viendo que iba cargadita nos acercamos a
Mortero cada vez con menos esperanzas de hacer la travesía. Nuevamente el
tiempo no nos permitió llegar a nuestro objetivo. Pusimos rumbo a la casa
rural, vimos una peli y esperamos a nuestros compañeros para desfrutar de la
riquísima cena a cargo de Esthela y Nacho. También Nacho y yo aprovechamos para hacernos los cabos de una forma muy peculiar.
Y entonces nuevo percance en nuestra aventura. Sabíamos que
Pepe había salido antes y venia solo en su coche. No debía llegar más tarde de
las 21:00. Cuando vimos que pasaba el tiempo y no aparecía nos empezamos a
preocupar. Fuimos al pueblo a llamar puesto que en la casa no hay cobertura y
cuando conseguimos contactar con él nos cuenta que se había dado un susto con el coche al deslizar en el hielo. Por
suerte se quedó en eso, un susto y sobre las 24:00 se unió a nosotros. También
nos pusimos en contacto con los demás que venían juntos en un solo coche y
habían tenido que salir más tarde por temas laborales. A punto estuvieron de
quedarse atrapados teniendo que dormir en la furgoneta. Cambiando su ruta
consiguieron llegar, eso sí, no antes de las 4 de la mañana. Pese a todo nos
levantamos, no muy temprano, con muchas ganas de aventuras.
El día amanecía
muchísimo mejor así que preparamos todo, y nos pusimos manos a la obra. Ya equipados iniciamos una aproximación bastante dura.
Íbamos en busca de la boca de la cueva un poco a la aventura, esperando que
Toño recordara el camino. Siguiendo nuestra orientación abismera conseguimos
llegar en alrededor de una hora y media.
Para empezar bien teníamos una rampa embarrada que parecía un tobogán de lo que
escurría. Dicha rampa daba acceso a una sala con caos de bloques leopardo, este
nombre se debe a que la roca tiene unas manchas oscuras que le dan apariencia
de piel de leopardo. Nos llamaron mucho la atención y nos pareció un nombre muy
indicado. Andando llegamos a una sala impresionante de grandes dimensiones, característico de Cantabria, la Sala Rubicera. Seguido una rampa descendente
nuevamente por un caos de bloques (culpables de nuestras posteriores agujetas)
que da paso al famoso paso de la Licuadora. Se trata de una zona estrecha
aunque no tanto como dicen en las descripciones. Contaba con un aporte de agua
bastante llamativo debido a que no había parado de llover en todo el fin de
semana. A más de uno se nos coló esa agüilla fresquita por la espalda que te
espabilada en un segundo.
Sala de la cerveza |
Entonces pasamos al 2º nivel, que comienza con la sala del
balcón; y con ella comenzaron nuestras dudas pues no nos cuadraba la topografía
con la realidad. Creemos que algunas secciones no están bien orientadas hacia
el norte. Por ello creyendo estar en otra zona nos paramos a buscar un paso a mano izquierda. Obviamente no lo encontramos.
A pesar de todo, fuimos avanzando y reconociendo las distintas zonas. Rafa
apuntando todo en sus hojas, tan trabajador como siempre y echando de menos una
goma de borrar.
Continuamos andando hasta llegar a la sala de la Muela. Algunos
de nosotros no llevábamos puestos los hierros todavía pues hasta el momento
solo había que andar, aunque sí cargábamos con ellos a la espalda para cuando
llegáramos al pozo. Pero tenemos que admitir que en un pasamanos quita miedos
que había en dicha sala echamos de menos poner algún cabo de seguridad. Queda
aprendida la lección de que siempre se deben llevar por precaución, pues nunca
sabes cuando los vas a necesitar. Con el corazón a mil pasamos ese
quita miedos llegando a la Sala de la Cerveza. Ya solo por el nombre nos
gustaba. Decidimos parar a comer pues eran alrededor de las 3 y media. Después de
reponer energías y echarnos unas buenas risas decidimos continuar para ver la
sala de la teta y otras formaciones. Sinceramente me impresionaron tan hermosas
y diversas formaciones. En primer lugar la gran teta, cuyo nombre le va al
pelo; luego una llamada el huevo frito que daban ganas de tocarlo y finalmente formaciones en forma de pelo. Nunca había visto nada parecido. Eran tan finos que
costaba distinguirlos y por desgracia quedan pocos, pues según nos contaron
antes estaba toda la sala llena. Sin embargo nosotros solo pudimos ver 2 o 3
pequeñas zonas bien marcadas para evitar más accidentes. Por esa zona hay un túnel que
sigue bastante pero que no está topografiado.
![]() |
Teta y huevo frito |
Formaciones en forma de pelos. |
Nuestra idea era llegar hasta el pozo de chocolate y
regresar, pero por la indisposición de uno de los componentes decidimos darnos
la vuelta todos como buen equipo que somos; y dar por finalizada la aventura. No
nos pesó mucho la decisión porque estamos convencidos de que vamos a volver a
hacer la travesía completa no dentro de mucho. Del regreso solo destacar que
nos llevamos un pequeño susto cuando 2 componente se quedaron atrás y nos costó
dar con ellos temiendo que se habían perdido (cosa que en Rubicera es muy
peligroso). Pero todo se quedó en un susto. A la salida montamos una cuerda en
la rampa de entrada pues escurría casi más que antes y nos pusimos de barro hasta las cejas. Regresamos a los coches
por un camino distinto aunque también algo complicado y duro; acompañados de la
luz de la luna y una agradable oscuridad combinada con nuestros frontales.
Terminamos la aventura con una ricas hamburguesas acompañadas de una cremita de orujo de parte de Sergio el cumpleañero y la promesa de volver pronto.
Nuevamente agradecida a este Club por todo lo que me aporta y me enseña. Aunque físicamente eramos 8, llevábamos uno más en el corazón; hoy y siempre.
Marta Gutiérrez Alonso
Por suerte "Los Pelillos" siguen donde estaban y casi la misma cantidad que cuando estuvimos con los de Industriales en las exploraciones de La Rubicera en los años 90.
ResponderEliminarLo que si que ha cambiado mucho, son las galerías por las que se pasan para hacer la travesía. Nacho y yo las conocimos con los suelos llenos de arcilla. Pasábamos unos detrás de otros pisando las huellas del anterior. Ahora por desgracia esta todo pisado y no queda ni vestigio de lo que fue.
Como siempre buena crónica....
Paco Cuesta
Es algo que sabemos que pasa por eso hay que sentirse orgulloso de lo que llegamos a poder ver.
EliminarMuchas gracias Paco.
Un saludo!!
Bien Marta .
ResponderEliminarme hubiese gustado que avanzaseis mas.
no sois los unicos que habeis tenido que volveros
por mi causa en este mismo punto a Isma tambien le ocurrio
en fin lo siento.
saludos
TOÑO
Pero bueno Toño!! Te vuelvo a repetir que no tienes que pedir perdón, como he dicho no fue un problema para nosotros, y además hubo más percances; así que ni se te ocurre echarte la culpa!!
EliminarBuena crónica Marta :)
ResponderEliminarCreo que algo muy importante que nos habéis enseñado en el club es que las cuevas siempre estarán ahí... Lo más importantes somos los compañeros :)
Saludos y un abrazo fuerte