TORCA LA SIMA - GÁNDARA (06-06-2026)

 Participantes: Toño Herreras, Rafa Coronado, Juan Manuel López, Miguel A. Diego, Jesús Guinea Alberto Campanero e Israel.

Tras un auténtico tira y afloja con Toño durante los dos fines de semana anteriores, por fin conseguimos cuadrar una salida a Cantabria. Tenemos muchos proyectos pendientes, pero al disponer de menos tiempo para preparar algo de mayor envergadura, decidimos organizar una visita a Torca la Sima.

Son muchas las ocasiones en las que hemos recorrido el Sistema de la Gándara, explorando sus inmensas galerías e incluso descubriendo algunos rincones que ni siquiera aparecen reflejados en la topografía. ¿Serán zonas que dejaron sin topografiar deliberadamente por el valor de algunas de sus formaciones? Quién sabe...

Con la idea ya en la cabeza comenzamos a estudiar la cavidad y preparar la actividad. Poco a poco el grupo fue creciendo hasta reunir a siete participantes: Jesús Guinea, Miguel A. Diego, Israel, Alberto Campanero, Juanma López, Toño Herreras y yo, Rafa Coronado.

La espectacular boca de Torca la Sima se abre en la loma de Peña Becerral, a unos 950 metros de altitud. Su impresionante pozo de entrada, con aproximadamente 155 metros de caída libre, es una de esas verticales que no dejan indiferente a nadie.

Pozo de 155m desde la 2º Cabecera

El diámetro del pozo se mantiene prácticamente constante durante la primera mitad del descenso, ensanchándose progresivamente hasta convertirse en el techo de la impresionante Sala de los Espejos.

Las cabeceras, equipadas con anclajes químicos y cadenas, se encuentran en perfecto estado de conservación. Conviene, eso sí, prestar especial atención a la longitud de las cuerdas, ya que existe un rápel de aproximadamente 53 metros. Nosotros resolvimos la instalación sin ningún problema utilizando cuerdas de 60 metros más un cordino.

Apretados en las Cabeceras del P155

La Sala de los Espejos continúa siendo uno de los rincones más espectaculares de la Travesía. Los escalones invertidos y el extraordinario pulido de las paredes que conforman la falla ofrecen un espectáculo geológico difícil de olvidar.

Sala de los Espejos (Base del P155)

Desde este punto únicamente hay que seguir la dirección de la falla, superando varios resaltes y pequeñas trepadas, algunas de ellas equipadas con cuerda fija, hasta alcanzar el pozo de 65 metros.

Este se divide en dos verticales consecutivas: una primera de unos 17 metros, accesible mediante un pasamanos fijo, y una segunda de unos 44 metros que se desciende en dos rápeles.

La roca en este sector se encuentra algo descompuesta, por lo que es importante extremar la precaución para evitar la caída de piedras sobre los compañeros. Además, por esta zona discurre un pequeño aporte de agua que termina sumiéndose en el siguiente pocete, de unos 10 metros de profundidad. En este punto existe una cuerda fija que agiliza la progresión evitando así mojarte.

Recuperando la cuerda en la Base del P.65

Pocos metros después aparece un paso entre bloques algo estrecho e incómodo para los más corpulentos, aunque se supera sin excesiva dificultad. No puede considerarse un paso selectivo, ya que, en caso necesario, es posible instalar una cuerda por la parte superior de los bloques y evitar completamente el estrechamiento.

A partir de aquí el meandro cambia completamente de aspecto y nos recuerda que estamos en Gándara. Las paredes adquieren ese característico tono claro y amarillento, con ese aspecto arenoso tan propio del sistema.

Meandro de Acceso al Sistema del Gándara

En un pequeño cruce debemos ascender por el meandro de la izquierda. Una cuerda fija facilita la subida para, pocos metros más adelante, volver a descender hasta conectar con la gatera que da acceso al mítico Pozo de 40, puerta de entrada a la Sala del Ángel.

Cómo ha cambiado esta zona con el paso de los años... Nuevas instalaciones, un pasamanos aéreo y diferentes mejoras en el equipamiento hacen mucho más cómoda la progresión. Aun así, todavía puede verse por debajo el pequeño pasamanos equipado con spits que tantos de nosotros hemos instalado y recorrido en innumerables ocasiones.

La Sala del Ángel es, sencillamente, un espectáculo. Nunca defrauda.

El Sistema de la Gándara está repleto de rincones increíbles y siempre ofrece algo que sorprende, pero en esta ocasión emprendemos el camino de regreso con la idea de salir relativamente pronto de la cavidad.




Las galerías hasta El Delator son muy cómodas y permiten recorrer cientos de metros casi sin darse cuenta. Siguen conservando muchos detalles interesantes, aunque el intenso tránsito de visitantes ha dejado huella y algunas zonas presentan un deterioro evidente.

Tras superar El Delator aprovechamos para visitar algunos rincones de la gran galería principal antes de dirigirnos al pasamanos del Pozo del Oso. Desde allí únicamente queda superar una pequeña rampa ascendente para alcanzar la salida.

Jesus G. En el Pasamanos del Oso

Al llegar al exterior, alguno de nosotros no pudo evitar sorprenderse por el tamaño de la boca de la cueva. Hacía muchos años que algunos no visitábamos Gándara y todos recordábamos una pequeña salida entre bloques... Ahora casi podría entrar un todoterreno. Jaja.

Ya fuera de la cavidad, un corto tramo de sendero nos devuelve a la carretera, donde habíamos dejado el segundo vehículo.

Una actividad muy entretenida, en la que, como siempre, no faltaron las risas, el buen ambiente entre compañeros y esas conversaciones que terminan alargándose hasta altas horas de la madrugada.

¡Gracias a todos!

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