miércoles, 12 de marzo de 2014

PERDIDOS II

SIMA PERDIDOS II

El pasado 1 de marzo de 2014 nos reunimos Arturo, Marta, Rafa, Jesús Canfrán, Jesús Fernández y Javi dispuestos a visitar esta pequeña sima que ninguno conocíamos.

El viaje hacia la sima

Tras los últimos preparativos en el local, pues estuvimos cogiendo material de última hora, salimos de Guadalajara hacia las 9 de la mañana rumbo al 103 donde recogeríamos a Jesús Canfrán. Un poco más tarde íbamos ya flechados hacia Villanueva de Alcorón, reuniéndonos con Arturo que ya estaba allí esperándonos.
Nos tomarnos un cafecito en La Pilarica, mientras valoramos las posibilidades. El tiempo amenaza, de hecho está que si llueve, que si no, pero más bien lloverá seguro según las previsiones...
Arreamos los tres coches rumbo al refugio de la torreta, a ver si logramos acercarnos al mismo y quedarnos a dormir cuando salgamos. Por el camino el tiempo empeora, llueve y nieva a rachas, y al llegar a la pista hacia el Campo de Aviación, hay una fina película de nieve en todo el paisaje. Los grandes baches de la pista están inundados, parece que pasamos con barca en vez de los coches, pero se pasan bien.
Aunque despacio, alcanzamos sin problemas el cruce hacia la torreta, y la pista está transitable aunque es todo charco y barro, especialmente en ciertos puntos. Sin embargo, alcanzamos sin problemas el refugio, comprobando que está libre y en buenas condiciones.

En el refugio de la torreta, nevando...


 Los preparativos y la sorpresa

Descargamos los equipos y material para preparar la visita a la cavidad. Queremos acceder e instalar en doble vía el pozo final desde sus dos accesos, el superior y el inferior, por lo que llevamos mucha cuerda y mucho hierro.
Al abrigo del refugio vamos vistiéndonos y equipándonos, mientras vemos que llueve sin parar. No es una lluvia gruesa, pero no para un momento y bajo ella te calas al poco rato.
Mientras compruebo las sacas de material, Rafa, Jesús Fernández y Jesús Canfrán terminan de equiparse en el interior del refugio, y finalmente salen El Zorro, Atila y un Bombero... y algunos por poco nos caemos al barro tronchados de risa. Nuestros amigos habían decidido traerse el carnaval a la sima, dicho y hecho, aquí están con antifaz, cuernos y traje ignífugo... bueno, al menos este último no se llevó el extintor a la sima.

El bombero, Atila, Marta y El Zorro

De esta guisa, hacia las 13 h cargamos las sacas y nos dirigimos hacia la sima por el camino, riéndonos bajo la lluvia que no nos deja ni un momento. Hay casi 800 m en línea recta desde el refugio, pero es preferible ir por la pista y luego entrar al pinar. Así, nos vamos rumbo a las Juanas hasta situarnos perpendicularmente a la cavidad, y luego con ayuda del GPS (para esto sí sirve, no van a ser todo maldiciones, algunos ya me entienden...) entramos en el bosque hasta encontrar la boca, situada a unos 350 m del camino.
Es curioso que realmente son dos simas lo que encontramos, Perdidos I y II, distando sus bocas tan sólo unos dos metros. Las que nos ocupa, Perdidos II, es la situada al suroeste, desarrollada a favor de una fractura con orientación NE-SW, conociéndola porque se cita en la web del Colectivo Piezo y en la del club Viana. La otra sima, sin embargo, parece haberse desarrollado a favor de una diaclasa perpendicular, pues es el sentido que toma la grieta, y nada sabemos de ella... algún día habrá que echarle una ojeada.
Junto a la boca hay una chapa grabada con su nombre y las siglas del GAEM, grupo que trabajó este territorio hace algunos años catalogando y explorando numerosas cavidades en el entorno.

La instalación

Algo más tarde de las 13.30 h estamos en la boca empezando a instalar. Además de visitar y conocer esta sima, que teníamos ganas desde la última actividad en la Sima Diana, la idea es practicar y ejercitar las técnicas de instalación, pues al haber dos accesos al pozo final podemos hacer dos equipos de trabajo y bajar luego en doble vía hasta el fondo.
Nos liamos a preparar la entrada. Aunque en cabecera hay un clavo de escalada y un spit, nos parece mejor anclar a dos buenos pinos, aprovechando así para entrenar las “técnicas de fortuna”, tan útiles cuando se trata de explorar simas no equipadas.
Tras analizar las posibilidades, se opta por tirar la cuerda principal desde un hermoso pino hasta la boca, anclando alto en el tronco para evitar los roces, y desviar con una cuerda alternativa desde otro al lado opuesto. Como los pinos no siempre nacen donde más nos interesa, sigue existiendo un ligero roce bajo el desviador, pero Jesús Canfrán lo resuelve desviando ligeramente, en triangulación, al spit instalado en cabecera, usando un anillo de acero y un cordino. El resultado es óptimo, el descenso es directo al fondo del pozo de entrada.

Doble desvío en la cabecera del P.11

Mientras Jesús continúa la instalación en la base el pozo, nosotros seguimos a remojo arriba, pues no cesa de llover.
Finalmente la cuerda queda libre y todos vamos bajando hasta el fondo del pozo. Hay que mencionar que El Zorro dejó la espada clavada arriba, no fuera a cortar la cuerda accidentalmente...

Rafa (El Zorro) en la base del P.11

Arturo en la cabecera del P.6

En el fondo del P.11 encontramos numerosas concreciones redondeadas, a veces casi esféricas, como perlas pero adheridas a la pared, a veces encadenadas como lágrimas que descienden por las antiguas coladas. Merece la pena entretenerse en observarlas, son muy interesantes y hermosas.


"Perlas" y "lágrimas", base del P.11

Mientras tanto la instalación continúa en el siguiente pozo (P.6), que ya nos lleva al meandro que dará paso al pozo final.

Fraccionando en el P.6

Allí la instalación se duplica. Los molareños y Marta avanzan por el la base del meandro hasta el pozo, instalando un corto pasamanos rumbo a la cabecera, mientras Canfrán, Arturo y yo ascendemos, montando otro pasamanos, por el superior, siempre sobre nuestros compañeros de abajo, a los que vemos por algunas partes donde el meandro se desfonda conectando las dos partes.

Pasamanos inferior desde arriba

En la cabecera del acceso inferior

Cada grupo por su lugar, poco a poco se van completando ambas instalaciones, resolviendo los problemas con paciencia, y merece la pena comentar el buen trabajo de las chapas AS con Dyneema, pues se ajustan muy bien a tacos situados en lugares inadecuados, al prolongar el anclaje con el cordino hasta donde se evite el roce de la cuerda. Dimos uso a todos los que teníamos…


En el pasamanos del acceso superior

Instalando la cabecera superior, 40 m por debajo

Finalmente Canfrán y Jesús coinciden uno junto a otro en la cabecera del meandro inferior, y en el fraccionamiento pocos metros más abajo, y juntos descienden ya hasta el fondo del pozo.

Instalando la cabecera inferior, 35 m por debajo

Es un pozo bastante bonito, desde la cabecera superior se pueden ver cómo se descuelgan coladas por las paredes. Poco a poco vamos bajando todos hasta reunirnos abajo, en un espacio de unos 10 m2, donde una buena parte es un charco sucio, pero por lo menos no cubre mucho. En los últimos 10 m nos acompaña una especie de columna de colada adosada a la pared, muy gruesa y bonita, hasta el fondo del pozo.

Arriba del pozo se descuelgan grandes coladas

Gruesa colada que desciende por el pozo adosada a la pared

Vamos bajando por una y otra vía, hasta reunirnos en el fondo.

Descendiendo en paralelo por las dos vías

Allí abajo nos hacemos algunas fotos, apretándonos un poco para salir todos, y dejando la cámara en equilibrio en una pequeña repisa de la pared.



En la base del pozo, haciendo el ...

Finalmente comenzamos el ascenso, eligiendo cada uno la vía que más le gusta. Saldrán los últimos Jesús Canfrán y Rafa, charlando y charlando mientras van desmontando a la par. Yo estoy con la cámara preparada en la cabecera de arriba, para fotografiar todo lo que pueda de sus maniobras.



Ascenso por las distintas vías

Al respecto, cabe comentar algunos detallitos y problemas en relación con las fotografías… así, por ejemplo:

  • Las fotos hechas al bombero instalador han salido bastante mal, debido principalmente a que los refractantes del traje engañan al fotómetro y el flash no da buen resultado… la próxima vez hay que rebozar bien al bombero en el charco barroso de abajo, y así no fallará. 
  • De El Zorro, hemos de matizar que en casi ninguna foto de la sima figura con el obligado antifaz, al parecer por no sé qué en relación con la necesaria visibilidad a la hora de instalar y desinstalar (parece ser que sólo veía la mitad…), y la temida posibilidad de que algún extremo del pañuelo fuera atrapado por el rapelador durante el descenso…
  • Y finalmente, decir que nuestro Atila resultó ser el más pacífico de cuantos hemos podido conocer, y la única pega que ofrecía era el conseguir que los cuernos salieran bien encuadrados y enfocados en las fotos…


Un Atila pensativo bajo el P.6...

 Marta y Arturo salen por delante y se vuelven hacia el refugio de la torreta. Los demás vamos detrás, más despacio, desmontando todo y tirando las últimas fotografías… y por cierto, sigue lloviendo pero bien.

Desde el fondo del P.6 se ve la calle...

Salvando el desvío ya en el exterior

Tras el paseo de vuelta nos reunimos todos en el refugio, donde tomamos la decisión de irnos al otro de la sima de Alcorón, dado que la hoguera echa todo el humo fuera y no va a haber manera de estar allí por la noche… salimos a escape por el camino embarrado antes de que se haga de noche, con disfraces, monos y todos los hierros colgando, hasta la carretera y la Sima de Alcorón.
Tras recoger algo de leña de los alrededores, y no sin esfuerzo, gracias a la habilidad como pirómano de nuestro bombero, logramos que el fuego arda adecuadamente durante la velada y parte de la noche, que dedicamos a reírnos recordando la experiencia.

"Catando" al calorcillo del hogar

Cabe decir, además, que gracias a Arturo estuvimos aprendiendo cosas sobre el arte de hacer vino y su crianza, y mientras nos instruía íbamos catando distintas "razas" que había traído para la ocasión...
Además nos enseñó unas estalactitas de su cueva particular, que se forman desde el vino. Estos rarísimos espeleotemas se generan en los depósitos donde el vino se va haciendo, y no son de carbonato cálcico, sino de bitartrato potásico (o algo así, casi "na"...). En fin, todo un sabio nuestro compañero.

Concreciones de bitartrato potásico"espeleotemas" del vino.

Javier Rejos

Notas sobre la instalación de la sima Perdidos II (OJO, la nuestra...)

P-11: Cuerda 36 m. Seguro y reaseguro a árbol (al SE), desvío a árbol en dirección contraria (cuerda de 20 m). Hay un clavo en la boca (peligroso) y un spit a su derecha. Anilla a ese spit y desvía lateralmente la cuerda, muy ligeramente, triangulando, de modo que el descenso ya es directo.
Spit bajo el pozo en colada y aproximación al P-6. Se puede estar en la base del P-11 desanclado sin poblemas (sin riesgo).

P-6: Misma cuerda. Cabecera rara, reaseguro (Dª) 1,5 m sobre el seguro (Iª). Spit del reaseguro algo fuera. Bajo la cabecera hay spit a 2 m, no es necesario.

** Nota: Creemos que el P-6 podría resolverse con descenso directo desde la cabecea del P-11 fraccionando a un saliente rocoso grande justo en entrada al P-6, aparentermente trabajaría bien con un anillo de cuerda o cinta (no lo probamos).

En la base del P-6 avanzamos:

Por debajo (paso estrecho): Corto meandro, pasamanos con dos spit (derecha) y acceso a cabecera para descender (lado izquierdo, P-35 desde aquí). Cabecera en “Y”, ofrece roce de cuerda-nudo bajo los spit, las chapas AS con Dyneema lo resuelven y trabajan estupendamente.
** Inicio desde primer spit del pasamanos usando una cuerda de 53 m, sobran varios metros.

Por arriba (subiendo sobre el paso estrecho): Meandro algo más largo, desfondado (se ve el de abajo a tramos), pero con escaso riesgo. Varios spit en la derecha, pasamanos suavemente ascendente. Curva a la izquierda y spit más alto (1.5 m sobre la línea normal: instalar nudo de mariposa con gaza larga para evitar el factor, o usar cinta o cordino auxiliar). Desde pasamanos acceso a cabecera en la izquierda, pozo ahora de 40 m. Ofrece roces de nudo-cuerda, las chapas AS con Dyneema de nuevo resuelven el problema.

Cabecera (P.40), uso del Dyneema

Roce 1,5 m bajo cabecera (saliente), se desvía a spit en lado derecho (saliente), desviar poco desde la pared (1 palmo), evitando tensiones en el desviador.

Suave desvío bajo la cabecera (mínimo imprescindible)

** La cuerda de 36 se quedó al inicio del meandro superior, enlazando aquí una de 53 m con la que se hizo fondo muy justo, pero sin problemas. El meandro de acceso posee más spit por encima y en algún lateral, que no consideramos necesarios en nuestra instalación.

A 5 m bajo cabecera del acceso inferior (10 m el superior), dos spit en saliente, fraccionamiento. Permite instalar las dos vías paralelas. Si sólo una vía, doble seguridad utilizando un anclaje en "Y". Desde ahí, se hace fondo sin roces descendiendo 30 m cómodamente, con los pies en la pared.

1 comentario:

  1. Lo del cómic de Toño se ha hecho realidad (https://www.youtube.com/watch?v=Iadn6OpB9T0), unos seres fantasmagóricos se adueñaron del espíritu de los abismeros convirtiéndolos en especímenes raros: un zorro, un bombero y un señor con cuernos.
    Después de haber sido abducidos, la sima les vomitó a las pocas horas. Empapados se dirigieron al refugio, pero allí se dieron cuenta de que ese espíritu maligno en forma de humo les estaba diciendo que esa noche deberían dormir en otro sitio. Menos mal que le hicisteis caso.
    Unos de los abducidos os convenció para tomar vino, pero en realidad eran diferentes tipos de sangre de vírgenes espeleólogas que habían sido arrojadas en las diferentes simas de Valsalobre para calmar a esos seres.
    ¿no notasteis esa noche una especie de alucine en el interior de vuestra cabeza? pues fue debido a los efluvios de esa pócima extraordinaria.
    PacoQ

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