jueves, 2 de abril de 2015

Cueva del Asno, Soria

28 de marzo de 2015
Participantes: Jorge, Ana, Toño, Jesús, Montse, Nacho, Irene, Sergio y Paco.
Desde hace veinte años, Nacho y yo hemos esperado pacientemente a poder unirnos a algún grupo que nos llevasen a visitar esta cavidad soriana. Una cueva que ha sido muy visitada por abismeros de diferentes generaciones y que por una u otra razón nunca nos cuadraron las fechas de convocatoria.
Se trata de una cavidad prácticamente horizontal, con unos cuantos resaltes a superar que no requieren aparataje espeleológico. Desde su entrada se dirige hacia el Este hasta el final, saliéndole un brazo a mitad de cavidad en dirección Oeste.


Jesús que se la conocía como si se hubiese criado en ella (quien sabe) nos llevó hasta la boca de entrada, un agujero circular en la caliza y donde se podía apreciar el suelo a muy pocos metros. Yo lo dude un momento y cuando me decidía a bajar, oí las risas. Esta no es la entrada, decía Jesús riéndose. La verdadera entrada se encuentra a escasos metros y  es completamente horizontal. Que el cachondeo no falte….

Después de la foto de rigor en la boca de entrada, comenzamos a pasar por la Galería del Paseo de las Hormigas. Allí estábamos todos, andando de rodillas uno detrás de otro, con los frontales en el casco a modo de antenas  como las hormigas. Buen nombre al que se le ocurrió.

Sorteamos por un lateral la Sima del Perro y siguiendo en dirección Este, empezamos a ver un agujero a media altura y por el que entraba la luz del sol y que es otra salida de la cueva. Una terraza con unas vistas magnificas al Río Duero.

Seguimos hasta la siguiente salida, donde hay que superar una rampa de unos cuantos metros, muy inclinada y estrecha. Unos la pasamos bocarriba y otros bocabajo hasta salir a otra terraza. En este punto unos dimos la vuelta volviendo sobre nuestros pasos y otros decidieron ir a la salida 2 por la ladera del Duero, donde nos juntamos todos a comer.
Una vez con el buche lleno, recorrimos prácticamente toda la cavidad hasta llegar al paso estrecho del final de la galería Alto Duero, donde Jesús pasó el primero y nos iba dando indicaciones de cómo ponerte para pasarlo mejor. Varios intentos por parte de algunos y vuelta atrás, mientras otros pasaban raudos y veloces. Al final pasaron todos menos yo, por eso de que alguien tiene que quedarse al otro lado por si hay que tirar de alguno, je, je.

La pequeña galería que hay al otro lado de la gatera es la parte más conservada (más o menos)  de la cavidad, tiene  muchas formaciones entre las que se encuentran algunas excéntricas.

Después de un rato empezaron a salir uno a uno otra vez por la gatera y una vez todos juntos nos dirigimos hacia la salida, no sin antes hacer un intento de bajar a la Sima del Perro y que al poco desistimos. Antes de llegar a la salida bajamos una rampa que al entrar la habíamos dejado sobre nuestros pies y que un poco más adelante hay que subir por una formación en forma de órgano. En la sala que hay arriba nos hicimos la foto de grupo.

En total unas seis horitas en una cueva divertida y fácil en su recorrido. Una pena la cantidad de pintadas que tiene, jamás había visto una cavidad en este estado tan lamentable. Menos mal que quedan algunas formaciones sin tocar.


ÁLBUM DE FOTOS


Paco Cuesta