domingo, 5 de abril de 2015

Jornada de descubrimiento a la Espeleología

Con el fin de introducir en el medio subterráneo a cinco nuevos interesados en este deporte, se pensó en realizar una jornada de descubrimiento de dos días aprovechando las pequeñas vacaciones de Semana Santa.

La idea fue visitar varias cavidades con diferentes obstáculos, todos ellos sin dificultad técnica, así como mostrar las características kársticas y particularidades de los diferentes entornos por los que nos movimos.
Para ello pude contar con la ayuda de dos compañeros del Club: Rafa (buen conocedor de las cavidades y de la Geología de la zona), e Irene (experta en Biología y en la Conservación del medio).


Nuestra aventura comenzó el Jueves por la mañana en Patones (Madrid), donde tras desayunar en la localidad nos acercamos al sendero que sube a Patones de Arriba para visitar la primera cavidad, la Cueva del Aire o Teja, recorriendo todas sus galerías y entrando y saliendo por las diferentes bocas, allí hablamos del material aconsejable de vestimenta e iluminación en Espeleología así como de la mítica leyenda del Rey de Patones y la historia de la cueva...



Tras este primer contacto y sacudirnos el fino polvo que siempre se saca de esta cavidad seca, movimos los vehículos al aparcamiento del Pontón de la Oliva. Allí visitamos primero el pequeño cañón de Valdentales y sus tres pequeñas Cuevas de la Cabra, El Techo y Los Arqueólogos, un claro ejemplo de la evolución del Karst en el entorno del Cerro de la Oliva, donde se desarrolla la principal cavidad de Madrid, la Cueva del Reguerillo, y que nos explicó Rafa ya en la presa del Pontón, desde donde además pudimos contemplar el gran cañón desde la Pasarela.



Después volvimos a los vehículos para subir a ver el cañón desde la zona más alta, un gran mirador del Rio Lozoya ya en tierras Alcarreñas, un lugar de encuentro muy famoso de escalada deportiva y donde en esta época del año no está permitida ninguna práctica deportiva por el gran número de anidamientos de buitres leonados.



De ahí, nos fuimos a la cercana Cueva de la Bruja de unos 400 m de desarrollo y 40 m de profundidad, una de las cavidades que más gustó a los nuevos exploradores a pesar del barro que había en algunas zonas.

Para no utilizar equipo de verticales, en lugar de bajar rapelando, nos dividimos en dos grupos entrando desde los accesos superiores al nivel segundo y tercero de la cueva para encontrarnos en la sala de los fantasmas, realizando así una ruta circular cada grupo por los diferentes niveles.
El grupo que bajó por el segundo nivel se encargó de colocar una cuerda de apoyo de 6 m para facilitar el acceso de la rampa de conexión desde la sala de los fantasmas hasta el nivel inferior por donde subió luego el otro grupo.
Allí encontramos dos pequeñas ranitas, las cuales Irene en seguida reconoció y aprovechó el momento para contarnos como es la vida en el medio hipogeo.


La verdad que fue divertido ver como pasaron fácilmente todos la gatera superior del acceso al tercer nivel, ya que al principio no se creían capaces de atravesarla y al final salían pidiendo más...

El grupo de descubridores en la Sala de los Fantasmas
Una vez afuera y ya con apetito, fuimos a comer al cañón del Jarama a su paso por Valdesotos y conocer de paso un poco ese enclave pintoresco, donde se desarrollan además muchas pequeñas cavidades que son objeto de estudios arqueológicos, las cuales por ello no pudimos visitar.

Ya por la tarde, llegamos a Tamajón, localidad donde pasaríamos el resto de nuestra jornada.
Nos dirigimos a la zona de la Ciudad Encantada para visitar el particular entorno de formas kársticas y las cavidades más cercanas y fáciles como Los Torrejones y La Zángola.

Disfrutamos de la tarde por la localidad hasta acomodarnos en el lugar de pernocta, un gran vivac dentro de nuestra zona de trabajo de exploración que tiene el Club Abismo entre Tamajón y Almiruete. Una noche de anécdotas y risas con un tiempo primaveral fabuloso...

La mañana del Viernes la dedicamos entera guiando a los entusiasmados nuevos descubridores en el entorno de nuestra zona, realizando una ruta circular pasando por los lugares geológicos más importantes y bellos, visitando las cavidades TA-40, Trillo, Fliper 1, Mono, Hornillo, TA-12,
El Paso y TA-21.

Ya por la tarde realizamos otra pequeña ruta visitando las cuevas TA-22 y Turismo para finalizar, además de observar las torcas del Chorrillo, Espinos y de la TA 31, las cuales tienen un paisaje muy verdoso en esta época del año.

Pasamos dos días muy buenos donde todos aprendimos algo nuevo y donde los nuevos exploradores han salido muy satisfechos ya que además nos han pedido realizar con nosotros el próximo Curso de Iniciación que el Club Abismo impartirá a finales del mes de Mayo.
Jesús Fernández