miércoles, 24 de junio de 2015

Cavernada Ibitipoca, Minas Gerais, Brasil.

4 al 7 de junio de 2015

Participantes: Rebeca, SPEC, SEE

Vista desde el camping. Foto: Pablo.

Se acercaba el puente del Corpus y, con 4 días de fiesta, apetecía hacer algo de campo. Como siempre mi tendencia a dejar todo para última hora (mis amigos no se quedan atrás) propició el desastre, todos los sitios a los que queríamos ir estaban hasta arriba! Por casualidad vi en Facebook una publicación de la Sociedade Carioca de Pesquisas Espeleológicas (SPEC) en la que invitaban (o eso creía yo) a ir de cuevas ese puente a uno de los lugares donde estábamos pensando ir, así que les escribí. Su respuesta fue que no iban de paseo, que iban a topografiar una serie de cavidades en su zona de exploración,  que no era una actividad abierta, que había que ser del club y blabla. Inaccesible al desaliento les volví a escribir y les conté un poco mi vida cavernaria… tachán puertas abiertas. La actividad consistiría en terminar de topografiar una cueva horizontal, Martiniano, junto con un grupo de la Sociedade Excursionista Espeleológica (SEE) perteneciente a la Universidade Federal de Ouro Preto. 


Y eso que no llevamos cuerda

El jueves 4 de junio a las 8 am salimos de Río un grupo de 8 personas. Dormiríamos en las instalaciones del Parque gratis (!!!!). Durante el viaje me enteré de que las cuevas de esa zona están en cuarcitas y son de las más grandes del mundo, alrededor de 2 km de recorrido, mucho mejor entonces, no solo iba a volver bajo tierra sino que además iba a ver algo nuevo.  Después de veinte mil paradas por el camino (a los cariocas les encanta comer a todas horas, Isma este es tu sitio) llegamos a Conceição do Ibitipoca, el pueblo más cercano al Parque, sobre las 16. Este Parque tiene 1500 hectáreas y 3 ecosistemas diferentes, así que la variedad de fauna y flora es increíble aparte de las cascadas, barrancos y etc.


Aprovechamos la tarde del jueves para dar una vueltecilla hasta una de las cascadas. Grandes cortados de cuarcita, ríos rojos (con hierro), colibríes, rapaces, bromelias y orquídeas son lo más normal por esas tierras.

Orquídea. Foto: Luana.
Una de las muchas cascadas del parque

Sobre las 18 llegaron  los de la SEE, la idea era dar un minicurso de topo antes de cenar para estar preparados a la mañana siguiente, pero al final se nos hizo tarde, hacía mucho frío y mucho sueño y decidimos que el curso sería el viernes por la mañana antes de entrar en cueva.


5 de junio, primer día. Microcurso de topo + Martiniano

Nos levantamos muy temprano y nos disponemos a desayunar. A las 8:30 comienza el cursillo en el centro de visitantes. En realidad más que un curso es una explicación de cómo tomar datos en la planilla, la parte práctica la haríamos en la cueva. Para enseñar cómo queda una topo terminada pusieron la de La Higuera (Abismo ha estado allí!).

El cursillo duró media hora. Foto: Luana.


Boca de entrada
El pocillo



Después de repartirnos los puestos (me toca ser punta) salimos para nuestro destino. Debido a una serie de contratiempos y un poco también al el ritmo caribeño que se gastan, acabamos entrando a las 12:30 (mediodía y media como dicen aquí). Unos cuantos se quedaron fuera para ir a ver otra cueva y entramos 9 para acabar la topografía de una sala circular.








Nada más entrar hay que bajar un resalte de unos 5 metros que tiene una pinta muy chunga. Hay que destrepar unos bloques encajados pero la cuarcita no es caliza my friends, y cada saliente al que te agarras se deshace en arena, una maravilla. Me dicen que lo baje con la cara mirando a la pared, MECCCCC error, en los últimos metros hay que dejarse caer pero el cacho al que estaba agarrada se convirtió en polvo de hadas y me comí un bloque con la piñata. La primera en la frente.

Te quedas mirando esto con cara de tonto
 
Una de las bóvedas con escalones
La cueva continúa por un meandro por el que hay que gatear, pero excepto un par de pasos bastante estrechos es cómodo.  La cueva no tiene formaciones, solo se ven de vez en cuando algunos churretes de óxido. La estratificación se ve maravilha, incluso hay zonas con lajas a medio caer que son tablas perfectas. En los techos hay pequeñas bóvedas escalonadas por los estratos. Las salas grandes, en general, tienen gran cantidad de bloques acumulados y mucha arena, y es que este tipo de cuevas se desarrolla más por desmoronamiento que por disolución. Las galerías a mitad de pared siempre tienen un cono de sedimentos a la salida por el que se puede trepar fácilmente. Mirando en detalle las paredes, aparte de cuarzo vemos turmalinas pequeñitas, óxidos de hierro, alguna cosa que parece goetita… 

Los estratos se van cayendo según pierden apoyo debajo.

Entre todos hicimos la topografía de la sala. Están muy bien organizados y con la manera que tienen de hacerlo salen con la planta, el perfil y las secciones ya hechas. A las 18 comenzamos a salir. Otra vez en el resalte de la entrada hay problemas, un bloque está medio suelto y una de las chicas se tiene que quedar sujetándolo con el pie mientras los demás subimos.

Llegamos a las casas, ducha, cena y charla nocturna. Hace un frio del carajo, pero del bueno de verdad. No me imaginé que iba a pasar frio en Brasil.


6 de junio. Martiniano

Así nos amaneció el segundo día.

El segundo día fue mucho más organizado, entramos de 9 a 18. Esta vez bajamos el resalte con el culo medio en oposición, mucho mejor. La primera parte del meandro es la misma que ayer, pero después vamos a una zona nueva mucho más amplia. Llegados a un punto nos en 2 grupos de 5 y cada uno nos fuimos a terminar diferentes partes de la topo que estaban con interrogación. Primero verificar una cosa luego mapear otra.


Esta vez vamos mucho más deprisa. El chico que va con el trípode y yo nos vamos metiendo por todos los agujeros y cantando las medidas. El anotador (nombre real) no pierde una, y los dos dibujantes con su transformador de ángulos van haciendo la topo. Deberíamos adoptar esta técnica en Abismo, claro que igual para cavidades muy grandes no vale la pena dibujar en detalle dentro, pero la verdad es que así cualquier duda se resuelve allí mismo.

El grupo disertando. Foto: Pablo

Acabamos topografiando más de 100 metros y uniendo un par de galerías, el otro grupo hace casi otros 100 así que la cueva ya supera los 2km de recorrido, que para ser cuarcita es de las mayores del mundo y la tercera de Brasil (creo, mi memoria es frágil).

Chorretes de óxido. Foto: Pablo.
Microestalactitas de cuarzo

Primera cueva en cuarcitas y bien, me imaginaba paredes súper duras y todo más limpio, pero hay mucha arena y todo se está deshaciendo, la sensación dentro es de: Cómo *** se mantiene esto en pie? El clima no perdona, está claro.


7 de junio.

Vuelta a casa. Volvemos a las dos mil paradas y hacia las cinco llegamos a casa. Ha sido un puente divertido, nuevos contactos espeleológicos, comidas raras y paisajes impresionantes.

Y así nos despidió el día en Conceição do Ibitipoca


Desde Rio para Abismo,

Rebeca