martes, 20 de junio de 2017

Travesía Calígrafos-La Gándara

Sábado 17 de junio de 2017
Rafael Coronado, Toño Herreras, Esthela Sánchez, Arturo Navarro y Sergio Estríngana

Todo empezó para el 2015, cuando Rafa preparó la salida a La Gándara. Ese día nos acompañó Miguel que ya se conocía muy bien la parte de La Gándara, íbamos a ver si de una vez conseguíamos dar con la conexión a la galería de la Myotte; que sabíamos bien que estaba por allí, pero que no había forma de encontrarla. Ese día yo iba con mucho miedo por el palizón que nos íbamos a dar, nunca antes hecho por mí.

Salida 2015

Desde aquel día, supe que la travesía la teníamos que hacer fuera como fuera, y nos pusimos manos a la obra. La verdad es que sin Rafa esto no lo hubiéramos conseguido, cómo se le da al tío la topo; siempre lo digo, es con el único que no me importaría perderme en un sistema.
Me tocó subir hasta 3 veces y pegarnos palizones para reconocer toda la parte de La Gándara. Es la segunda vez que subimos Jesús Canfran, Montse y yo, cuando por fin dimos con la conexión de la galería de la Myotte. ¡Que jodía!, en donde estaba, la primera vez que fui, pasaron por allí Miguel y Toño por encima, pero sin éxito. Ese día nos metimos un poco para reconocerla pero al ver lo que conllevaba nos dimos la vuelta, porque no íbamos concienciados a ese palizón; ya nos dábamos con un canto en los dientes por haberla encontrado. Hay que decir que, sin Pedrito, conocido de Montse y Jesús nos hubiera costado mucho.
Ya para noviembre 2016 nos picaba a Rafa y a mí el volver, pero esta vez a llegar al Vivac 3 y hacer un Vivac, cosa que nunca habíamos hecho. ¡Qué locura de preparativos! La idea era que si nos apetecía meternos a reconocer el rio Viscoso, que menos mal que no lo hicimos.
Ese día cuando acabamos después de 24 horas de duro trabajo, salimos diciendo “¿y para cuándo la travesía?”.

Salida 2016
Y al final llego el día que Rafa, me llama por teléfono diciéndome que le apetece hacer al gordo. Ya solo con decirme eso yo sabía lo que quería, La travesía Calígrafos-La Gándara. Al principio yo le decía que mejor nos metíamos a reconocer la parte de Calígrafos y salíamos por el mismo sitio, él me lo quito de la cabeza, y menos mal, solo de pensar ahora si hubiéramos tenido que darnos la vuelta…
Empezamos con los preparativos casi dos meses antes, lo primero el grupo. Pensamos que lo mejor es que fuéramos 5 personas: Rafa, Toño, Arturo, Jesús y yo. Jesús nos dijo que él no iba a poder subir desde el viernes para entrar el sábado temprano, y tuvimos que decidir quién iba a sustituirle, a mí se me vino a la cabeza Esthela, una compañera, se podría decir que novata, pero que no veas como aguanta la amiga. Lo siguiente fue preparar la documentación, topografías, etc., para que la gente se la fuera estudiando. Rafa y yo estuvimos hablando que sería bueno contar con un grupo de apoyo, ya que hay que dejar montada una cuerda para poder subir de la sala de Ángel; para ellos volvimos a hablar con Jesús, él se ofreció sin problemas, ¡cómo se portó el amigo de bien!
Ya con todo más o menos preparado, pedimos los permisos a la Federación Cántabra para el día 17 de junio. ¡Qué nervios...!


Ya el sábado 17, quedamos en levantarnos pronto, ya que desde donde dormimos hasta el Puerto de La Lunada hay casi una hora, y desde los coches a la boca de Calígrafos otros 40 minutos. La noche de antes intentamos dejar todo preparado y a eso de las 8 de la mañana estábamos saliendo para el puerto de La Lunada. Yo os tengo que decir que iba acoj……. de por donde nos íbamos a meter. A eso de las 10 llegábamos a la boca de Calígrafos, nos preparamos, bebimos agua y nos despedimos de dos compañeros que se vinieron para reconocer la boca de entrada por si acaso; y a eso de las 10:30 nos metimos para dentro sin dudar mucho. La entrada la verdad es que da mucho miedo, empiezas por una gatera estrecha que ya nos hace ir con la saca a rastra, lo que no sabíamos, es que iba a ser así casi todo el día.


Nada más pasar las gateras de la entrada damos con la galería de Lézard, Galería del Lagarto, os podéis imaginar porque los franceses la llamaron así. Vas todo el rato arrastrándote por la galería, lo único bueno es que la galería tiende a tener una inclinación que viene muy bien. Ya os digo, todo el rato laminadores que te lo hacen pasar realmente mal. Pasadas 3 horas más o menos, llegábamos al primer punto de control, que es la Jonction.


De aquí salimos dirección río de la Conjugaison, que es el que viene de la cueva de Bustalveinte, para enseguida coger dirección norte y pasar por la galería du Bouillon, que la dejamos a mano izquierda hasta llegar al Río du Tigre. Aquí tenemos otro punto de control.


Continuamos por el Río du Tigre siguiendo todos los catadióptricos que vemos con la G de Gándara y flechas negras que vamos viendo. Llegamos a una sala de grandes dimensiones con dunas de tierra, es impresionante la de arena que hay en esa sala, vamos, montañas de arena. De esta sala a la Sala Sardine llegamos en un momento. En esta última hay otro punto de control, en el que ya aprovechamos para comer algo y coger fuerzas. Por ahora todos vamos muy bien.


Salimos del Vivac de la sala Sardine, que hay que decir que lo tienen un poco guarrete, dirección la Galería du Vieux Fusil. Ésta es la parte que más miedo nos daba, pero no tiene ninguna complicación. En esta galería vamos buscando siempre un paso que sale a mano izquierda, por una galería que es un poco locura, con muchas trepadas y destrepadas un poco expuestos. En poco tiempo llegamos a la Galería du Scooter en donde nos pusimos a buscar el paso que da con la Sala Catalane, que, si no fuese por los catadióptricos, costaría mucho encontrarla.



Ya en la sala Catalane, decidimos hacer la parada de la comida grande, debían de ser la sobre las 16 de la tarde. La sensación que teníamos es que lo llevábamos muy bien. Aquí nos comimos unos macarrones que se curraron Esthela y Nacho, que tengo que decir que me sentaron de maravilla.


Ya terminada la comida y un poco de reposo nos metimos dirección el Río Viscoso, la verdad es que la cosa no pintaba nada bien. Ya la entrada fue buena, pero la galería laminador del río es una tortura. Techo bajo, suelo irregular que te deja las rodillas a flor de piel, pasos desfondados de 15 metros con agua. Después de todo ese suplicio llegamos al Vivac 3, que por fin ya era zona muy conocida por nosotros. Aquí ya las fuerzas iban haciendo mella.


Continuamos sin parar hasta llegar al pozo de 50 que está instalado en fijo, hay que decir que esta cuerda está en buenas condiciones pero tiene un chicleo, que es un infierno. Ya todos en la cabecera del pozo nos pusimos otra vez en marcha. La galería de la Myotte la recorrimos bastante bien. Llegando a los pasamanos de salida de la galería oímos como una voz celestial, era Jesús Canfran que se había metido con el equipo de apoyo hasta allí. En la sala del gran pozo nos hizo una sopita calentita que nos sentó de maravilla, ahí nos quedamos un poco de charla con los compañeros de apoyo, Jesús Parrilla, Pablo y Nacho, que por cierto, muchas gracias. Y nos pusimos otra vez en marcha. Las fuerzas nos estaban abandonando a marchas agigantadas.
A diferencia de la descripción de la travesía, nosotros vamos al vivac de los franceses por la Galería de la Proue, creemos que es más rápida, sin tener que hacer nada de cuerdas. Ya en el vivac de los franceses, hicimos una mini parada, íbamos muertos, ya eran la 4 de la madrugada del domingo. Poco a poco fueron cayendo todas las galerías de la Gándara, galería de la Cruziller, que a mí en concreto se me hizo interminable, Sala de Ángel, pozo de salida, El Delator; que tengo que decir, que no tiene nada que ver con la parte de Calígrafos, vamos, que es un paseo, pasamanos de la Sima del Oso… y por fin a lo lejos, arriba de la sala, LUZ DEL DÍA. ¡Qué placer después de estar 24 horas bajo tierra andando! Salíamos a eso de la 10 de la mañana.


Dar las gracias a los compañeros y a los del equipo de apoyo, que sin ellos no lo podríamos haber hecho.

Sergio Estríngana Echegaray

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