jueves, 14 de septiembre de 2017

De cuevas por el Sureste Asiático. Cap. 2. Espeleología en Tailandia



A principios de abril de 2017, entramos desde Myanmar a Tailandia por la entretenida frontera terrestre de Mae Sot . Nuestro viaje por Tailandia sería hacia el norte, a la zona de Chiang Mai donde queríamos celebrar el año nuevo tailandés con su famosa fiesta del agua. También queríamos conocer las montañas del noroeste y probar alguna posible cavidad. Nada más entrar en el país empezamos nuestras investigaciones sobre las posibilidades espeleológicas. A través de la muy interesante y completa web Caves & Caving in Thailand supimos de la existencia de Cave Lodge. Este alojamiento de cabañas situado en la zona de Soppong (provincia de Mae Hong Son) es la referencia principal de turismo de cuevas en el país. El dueño, el espeleólogo australiano John Spies, montó hace más de 20 años una serie de cabañas para huéspedes y empezó a ofrecer actividades de aventura relacionadas con la espeleología, el piragüismo y el senderismo. Este australiano junto a otros espeleólogos foráneos y gente local, han explorado la zona durante más de 3 décadas localizando algunas de las cuevas más importantes del país (algunas de tipo “world class” como dicen los anglosajones).

Señalan que hay más de 200 cuevas 5 de las cuales tienen más de 4 km de longitud.

Cave Lodge ofrece diferentes actividades espeleológicas de diferente nivel a través de cuevas básicamente horizontales. No ofrecen actividades con progresión vertical, aunque si se lleva equipo propio podrán ofrecerte información de posibilidades verticales en la zona, algunas con desarrollos de más de 100 m.

A nosotros, ávidos de cuevas, nos costó decidir qué cuevas visitar dada que todas parecían interesantes. Por coste y tiempo no haríamos más de dos actividades guiadas. Las actividades incluyen almuerzo (arroz con algo) y un pequeño equipamiento en forma de casco (de piragüismo), frontal y si es necesario chaleco salvavidas. Los guías además llevan unas potentes lámparas LED que permiten hacer unas fotos muy buenas.

Cerca del propio alojamiento se sitúa la cueva de Tham Nam Lod. Se trata del principal río del valle (Mae Lang), que durante 1,7 km transcurre bajo la montaña a través de una enorme galería. La visita a esta cueva es llevada por guías locales y es obligatorio su acceso con ellos. Rebeca llegó hacer esta visita que se hace parcialmente con canoas de bambú. Las entradas a esta cueva son espectaculares. A parte de las dimensiones, la experiencia se completa con el sobrevuelo y ruido de miles de vencejos que anidan dentro de la cueva. Y si eres paciente, miles de murciélagos saliendo al anochecer. Aquí un video de youtube.

Entrada aguas abajo de Tham Nam Lod
La primera salida guiada fue a la cueva Tham Nam Hoo (1). Esta cueva activa es las que tiene las formaciones más interesantes de las que se ofertan. Está catalogada como santuario de fauna salvaje dada la existencia de dos géneros de peces troglobios. Es por ello que la visita se restringe a una zona donde la presencia de los peces es más improbable.

La aproximación es de media hora de viaje en coche y luego otra media hora (de bajada) a la boca de la cueva. La entrada a la cueva se hace a través de un pequeño caos de bloques por el que tienes que destrepar. Enseguida llegabas al río subterráneo en el que rápidamente te sumerges. La actividad contenía tramos secos con alguna trepadilla, así como tramos con agua hasta la rodilla e incluso otros que debían ser nadados.

(1) Este no es el nombre verdadero pero siguiendo el consejo de Cave Lodge para la protección de esta cueva vamos a respetar esta incógnita. Este es el nombre que ellos ponen a la cueva para la actividad. Si alguien desea más información podemos ofrecerla.
Sumergidos hasta el cuello en algunos tramos
Lo primero que nos sorprendió era la dimensión de la cueva y el gran caudal del río. La galería llega alcanzar los 70 m de altura y anchuras de hasta 20 m en algunos tramos. La longitud de la parte visitable se extiende hasta unos 3 km, hasta un punto que la cueva sifona.
A lo largo de la cueva aparecen formaciones de varios tipos en forma de espectaculares coladas, banderas y gours.

Impresionantes formaciones a lo largo de la cueva como esta colada.
Impresionantes formaciones a lo largo de la cueva como esta colada.
Más coladas y banderas
Gours
Banderas en formas de flor

Más banderas
Respecto a la espeleofauna pudimos ver grillos y aracnidos, e incluso una serpiente. El río arrastra desde tramos superficiales especies no propiamente troglobias (cavernícolas que pueden reproducirse en la cueva).
Después de unas 2h subiendo aguas arriba y habiendo recorrido más de 2 km, los guías decidieron que era momento de volver. La actividad con aproximación incluida nos llevaría unas 7h en total.
Al día siguiente hicimos la segunda visita guiada, el auténtico plato fuerte. En este caso se trataba de Tham Nam Lang, una de las cuevas más grandes de Tailandia (8,5 km). La actividad se anunciaba mucho más dura y con algo más de dificultad técnica. Ciertamente desde el principio vimos que la actividad iba a tener más enjundia. Sólo la aproximación suponía más de 1 hora cuesta arriba, con grandes pendientes y un sol implacable desde el principio, todo ello por un terreno arbolado pero bastante seco en esta época del año.
La aparición de la entrada de Than Nam Lang no deja a nadie indiferente, una de las más impresionantes que hemos tenido el placer de disfrutar, una boca brutal. Unos 50 m anchura, 40 m de altura y unos 80 m de profundidad son las dimensiones de su entrada.
Panorámica de la entrada con el grupo con el que vistamos la cueva.
Rebeca en la gran boca
Fuimos destrepando unas decenas de metros hasta llegar al nivel de base de la galería, donde el río corría con buen caudal (estábamos en época seca cuando la cueva es visitable). Desde el inicio de la andadura fluvial subterránea pudimos ver las tremendas dimensiones de la cueva. La cueva supera los 100 m de altura en algunos pasajes de la galería mientras que su anchura va más allá de los 20 m.
Siendo menos acuática que la cueva del día anterior, el trayecto resulto ser mucho más técnico con algunas zonas expuestas y resbaladizas, así como trepes y destrepes varios. Mayormente se combinan vadeos y travesías por cantos rodados y arenas de las orillas a través de un trayecto meandriforme con las típicas zonas de deposición y erosión fluvial. También es común encontrarse con caos de bloques de hasta 8 m de altura.
Descendiendo al río por el caos de bloques
La Santa Compaña a través de la galería meandriforme
Esta cueva no nos dejó indiferentes, la comparación con las dimensiones acostumbradas (por ejemplo Cantabria) nos daba cuenta de la escala espeleológica de esta subregión asiática. Aunque con formaciones menos vistosas que el día anterior, Tham Nam Lang presenta coladas y gours impresionantes de hasta 10 m de altura por encima del río. Estas formaciones son alimentadas por entradas laterales que algunos casos han podido ser exploradas.
Rebeca alucinada ante una de las coladas de la cueva
Llamativo bloque con matriz rosa
Observando los estratos oblicuos
En cuanto a la espeleo fauna, aparte de los grillos y arañas, pudimos observar ciempiés y colonias de quirópteros en los altos techos de la cueva. En un momento dado, creímos observar la presencia de uno de los peces endémicos de estas cuevas, peces ciegos de color blanco.
Ciempiés de unos 15 cm
Después de unas 3h recorriendo la cueva aguas arriba (unos 2,5 km) los guías decidieron que era momento de volver. Es posible seguir el río durante más distancia (según bibliografía hasta 8,5 km). 
La vuelta fue más cansada que el día anterior pero la sensación de haber hecho algo más serio satisfacía cualquier fatiga. La vuelta a los coches por el bosque al atardecer fue fantástica pese a las pendientes pedregosas y resbaladizas.
En busca de la luz

Felices no, lo siguiente (algo de postureo también)
Al quinto día de estar en Cave Lodge nos decidimos por montarnos nuestra propia aventura, la que sería la última actividad en estas montañas. Con la ayuda de un plano sencillo nos dispusimos a realizar un espeleotrekking, o así es como definimos a andar por el monte buscando cavidades. La primera zona objetivo se situaba cerca del “lodge”. Se trataba localizar una de las Coffin Cave o necrópolis rupestres de la zona. Muchas cavidades en esta región han sido utilizadas antiguamente como zonas de enterramiento. Se estiman que pertenecen a culturas de entre 1000 y 2000 años de antigüedad. Allí pueden encontrarse los restos de ataúdes y otros restos funerarios. 
Desgraciadamente, pese a realizar varios trepes por zonas complicadas no pudimos encontrar ninguna de ellas. Pequeña decepción después del esfuerzo y el calor. Aquí va el video de un tipo que si las localizó. Y aquí otro enlace con fotos de otro tipo.
Desanimados y un poco acalorados no cesamos en nuestro empeño para seguir la ruta prevista. El próximo objetivo era la XMas Cave, o lo que es lo mismo, la Cueva de Navidad. Después de unas buenas rampas entre secas parcelas de arroz y monte arbolado, localizamos la cueva. Se trataba de una gran sala de unos 50 m de ancho y 20 m de largo, con enormes estalactitas y una importante colonia de murciélagos. La sala disponía de varias entradas de luz, lo cual daban un brillo especial a la misma.
Aspecto de la XMas cave
Colonias de murciélagos en XMas cave
Después de Xmas cave nos dispusimos a buscar un lugar donde acampar. La tercera zona objetivo (Waterfall cave) sería suspendida.
En definitiva, la zona de Mae Hong Son nos sorprendió pero aún queríamos más. Y así fue como el viaje continuó teniendo grandes experiencias cueveras, aunque ya no en Tailandia. 

Referencias:
Caves & Caving in Thailand Web desarrollada por el espeleólogo británico Martin Ellis y su club Shepton Mallet Caving Club (SMCC). Se trata de una extraordinaria recopilación de las cavidades tailandesas. 
The caves of Mae Hong Son Documento completo sobre las cuevas y cavidades de la región. En la página 60 tenéis una buena descripción de Tham Nam Lang.

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