viernes, 7 de junio de 2019

I Curso de Descubrimiento de Abismo para niños y adultos - Una gran experiencia en Las Majadillas

26 de mayo de 2019 - Cueva de las Majadillas


MONITORES: Sergio (presi), Rafi (vicepresi), Juanma, Parri, Carmen Muñoz, Irene (secre) y Javi (ex-presi).

PARTICIPANTES: 

  • ADULTOS: Enrique , David , Raquel , Rocío , Sara, Maite y Alex.
  • NIÑOS: Enrique (6 años), Darío (2 años), Claudia  (11 años), Sergio (7 años), Lucas (6 años), Elena (9 años), Marcos (12 años), Víctor (12 años) y Laia (6 años).

Con anterioridad a la realización del curso generamos un grupo de Whatsapp con los adultos participantes o responsables de los niños que participaban, con el fin de resolver dudas, realizar las recomendaciones oportunas en relación con la vestimenta, calzado, seguridad, etc. y también para coordinar el lugar y horario de encuentro. Las conversaciones también sirvieron para poder ir entrando en materia y dar alguna información básica sobre la espeleología, las cavidades kársticas y la Cueva de las Majadillas en particular.

Como punto de encuentro principal, para evitar que alguno de los participantes se pudiera perder de camino a la boca de la cueva, nos citamos a las 9:30 en un área de servicio junto a la autovía A2. Tras reponer fuerzas con unos desayunos y realizadas las presentaciones oportunas entre monitores y alumnos, nos dirigimos a la cavidad.
Hay que decir que algunos monitores de Abismo se habían dirigido a la boca de acceso al menos una hora antes para ir preparando la instalación necesaria para descender el pozo de entrada, de unos 8 m de profundidad. La idea era poder bajar a los más pequeños con un sistema de poleas. Los adultos y algunos niños de mayor edad bajaron rapelando por sí mismos, si bien asegurados con un cordino. Para ello, antes de entrar a la cueva se impartieron unas primeras lecciones sobre el equipo personal de progresión por cuerda y su manejo básico.
A la llegada a la cueva, los monitores se vistieron y equiparon a toda prisa para pasar a atender a los alumnos, a quienes se distribuyó casco y frontal. Además, se pusieron todos los arneses de adultos y niños disponibles, ayudando a ajustar el equipo y explicando algunas normas básicas de seguridad. Cabe decir que no disponíamos de arneses para todos, por lo que hubo que ir turnándolos, según algunos iban descendiendo el pozo de entrada.

     
Durante la espera, algunos aprovecharon para realizar las primeras fotos sobre la cavidad, e ir echando un ojo a las topografías.


Tras un buen rato, conseguimos tener a todos los alumnos y monitores en el interior y, una vez desembarazados de los arneses y aparatos, nos dirigimos, todos juntos, a la Sala del Tanque, a través de la Galería de los Puentes. En todo momento, monitores y alumnos iban intercalados y se establecieron normas de trabajo en equipo y ayuda mutua, de modo que los más autónomos ayudaban a los más pequeños.
 
En la Sala del Tanque, Javier Rejos impartió la principal clase teórica sobre formación de cavidades y espeleotemas, así como sobre conservación y usos históricos y científicos de las mismas. Tras responder a unas cuantas preguntas de los más curiosos, organizamos tres equipos de avance, ya que el elevado número de participantes podía dificultar el progreso por las gateras que llevan a la Sala de la Playa.

Así pues, el primer grupo, integrado por tres monitores (Irene, Sergio y Carmen), tres adultos (Enrique, Raquel y David) y 6 niños (Enrique, Darío, Claudia, Sergio, Víctor y Laia), comenzó a avanzar directamente hacia la gatera y el famoso paso del Chumino. Hay que decir que algunos adultos lo pasaron mucho peor que los niños y cabe felicitar a los más pequeños por su aguante y alegría, y a los niños mayores por su ayuda y colaboración. En cabecera iba un monitor guiando con la topografía siempre a mano para explicar a los participantes el progreso. Los niños mostraban una curiosidad digna de admirar. Al llegar al paso del Chumino, uno de los adultos se agobió un poco y hubo de ser acompañada por un monitor de vuelta a la Sala del Tanque, donde se unió a los grupos que allí estaban.
        
En la Sala de la Playa, el grupo disfrutó de una merecida comida, mientras los monitores explicaban cómo superar algunas de las dificultades encontradas. Además, hicimos una experiencia de apagar todas las linternas para experimentar la oscuridad de las cavidades y hacerles conscientes de la importancia de la iluminación personal en las cuevas.



El resto de grupos, que habían quedado visitando las numerosas salas que, a modo de capillas, rodean la Sala del Tanque y visitando y fotografiándose en la Sala del Puente, no tardaron en llegar.

En primer lugar, el grupo integrado por un monitor (Jesús), un adulto (Rocío) y tres niños (Lucas, Elena y Marcos). Fue muy sorprendente para el grupo anterior oírles llegar y ver sus luces en la oscuridad. Poco después llegaron los del tercer grupo, con dos monitores (Rafa y Javi), y tres adultos (Maite, Sara y Alex). Mientras éstos comían, los primeros grupos iniciaron el camino de vuelta. No nos dilatamos mucho en reposar porque no pensábamos llegar tan lejos con los más pequeños y se nos había hecho un poco tarde.


Al llegar a la Sala del Tanque, los participantes estaban muy cansados y decidimos no detenernos en el Puente, los que no lo habíamos visto aún, ni volver al comienzo por las gateras, sino deshacer el camino de ida, poniendo a prueba la orientación de los participantes y recalcando la importancia de fijarse en los detalles y de mirar de vez en cuando hacia detrás.

El grupo de cola se apremió aún más en recorrer todo el camino de vuelta para ayudar en la salida, pues aún quedaba ascender el pozo de entrada. En este caso, todos los participantes fueron subidos, haciendo uso de una segunda polea móvil para rebajar el peso.

Una vez arriba, recopilamos todo el material y disfrutamos de unos refrescos y un piscolabis mientras se desinstalaba el pozo y cada cual organizaba sus pertenencias. Poco a poco, las distintas familias y grupos fueron despidiéndose y emprendieron el camino de vuelta.


Hay que decir que todos quedaron encantados con la experiencia y se mostraron muy agradecidos a todo el equipo personal de Abismo. La actividad fue gratuita y solo se cobraron las licencias federativas de un día de los adultos, financiando el Club las licencias de los niños y el piscolabis, y facilitando todo el material necesario.


2 comentarios:

  1. Qué bien me lo pasé con esos muchachinos, y con los mayores...
    Y sí, es verdad, una vez el caballo de arcilla se levantó y me dio un galope por la sala el Tanque, aunque en esta ocasión no quiso hacerlo...

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  2. gran dia os felicito

    toño

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