lunes, 10 de febrero de 2020

Sima Diana en día de niebla y barro

Sala final, acceso al pozo paralelo
1 de febrero de 2020.
Un grupo quedamos para ir a hacer la Sima de la Raja y la Bustal III.
Luis y Pablo fueron el viernes y así podían ir instalando la Sima de la Raja a primera hora. Los demás iríamos llegando a lo largo del sábado.
Llegué a la zona sobre las 10:30 y me adentre en el camino que lleva al aparcamiento cercano a la sima. Allí no había nadie, con lo cual pensé que estaban en otro sitio. Me di la vuelta, pero con la niebla me despisté y empecé a ir por un camino que pronto se convirtió en un barrizal y qué hizo que el coche se me girase 180 grados con la mala suerte de que el retrovisor derecho se golpeó contra un árbol. La cosa podría haber sido peor.
Me costó un buen rato salir desde camino embarrado y como seguía perdido intenté llegar como fuese a la carretera. Una vez en ella retrocedí hacia Villanueva y volví a adentrarme por el camino que yo conocía y ahí vi la furgoneta blanca de Pablo y al fondo unos que empujaban una furgoneta para intentar sacarla del barrizal.
Bueno por fin había encontrado el lugar de aparcamiento de Pablo y de Luis. Lo que me extrañó era no ver el coche de Toño.

Barrizal a tutiplen
Me acerque a los de la furgoneta para preguntarles si eran espeleólogos y si sabían cómo llegar desde ese lugar a la sima de la Raja. Me indicaron el lugar por el que tenía que ir, pero me advirtieron de que seguro que me perdería si no conocía el camino. Les dije si quería que les ayudase con mi todoterreno a sacar la furgoneta. A todos se les encendieron los ojos de alegría pues llevaban un buen rato empujando el vehículo para intentar sacarlo del barro. No fue fácil pues aún con el todoterreno nos costó casi una hora sacarlo de aquel lodazal.
Una vez terminada esta aventura me propusieron ir con ellos a la sima Diana. Una sima que en anteriores ocasiones no la encontramos y en otro intento  vimos que los spits estaban en muy mal estado y decidimos no bajar. Así que este era el día en el que posiblemente visitaría esta sima.
Estos compañeros espeleólogos son del grupo GAEM y me comentaron que conocían al grupo Abismo desde hace tiempo.
Me avisaron de que el instalador era novato y que estaba aprendiendo, con lo que me solicitaron paciencia. Bueno eso no hay que decirlo en las cuevas, siempre hay que tener paciencia, sino lo pasas mal. Me toco de nuevo hacer de instructor con la compañera que llevaba delante, dándole los consejos necesarios para facilitarle los fraccionamientos.
Preparándonos para entrar
Justo antes de entrar volvían de la sima de la Raja, Pablo, Luis y Toño que se acercaron a saludar. Me comentaron que seguían con sus planes y que iban a comer y luego se iban a la sima Bustal III. Les comenté que lógicamente ya me quedaba con los de GAEM y así por fin conocer esta cavidad.
Es una sima sencilla de realizar en la que se bajan unos 60 metros hasta una sala de grandes dimensiones. Y luego hay un pequeño pozo que no visitamos.
Pozo de entrada
Una pequeña oquedad da acceso a esta sima. Se bajan unos 4 metros hasta llegar a una rampa que hay que bajar enganchados a la cuerda. Una vez terminada está, se baja un pozo de 14 metros y aunque al final de este se toca el suelo, hay que continuar enganchado a la cuerda hasta llegar a un resalte de unos 3 metros que da acceso a un pequeño pasamanos. Esta parte de la reequipación de la sima merece darle una vuelta y bajo mi opinión, cambiar algunos anclajes, para por un lado que la cuerda no roce y por otro facilitar la labor de instalación.
Antes del pasamanos
La cavidad se divide en dos, pudiendo ir a otro pozo paralelo que comunica la gran sala final. Nosotros bajamos por el más directo. Un pozo de 29 metros con unos cuantos fraccionamientos. Alguno muy divertido por encontrarse en volado.
Techo de la sala final
Abajo visitamos la sala, observando algunas de las formaciones en el techo alto de la sala. Decidimos no bajar los últimos 8 metros y nos hicimos la foto de grupo.
Foto del grupo GAEM
En la subida de los pozos y a la altura del pasamanos, mientras los que iban delante, descansaban un rato, les adelante y salí solo de la cavidad. Aun era de día con lo que no me costó encontrar el coche. Me comí un bocadillo, pues con todo el lio de la mañana, tan solo llevaba en el cuerpo un poco de frutos secos que había picado antes de entrar a la cavidad. Como los de Abismo no estaban y los del GAEM no terminaban de salir, decidí dar por concluida esta actividad y me volví a casa.


Mi agradecimiento a los compañeros del GAEM, por su amabilidad y por llevarme a conocer una sima que la tenía ganas.

Paco Cuesta

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