La verdad que íbamos con la intención de hacer Torca Juanin, pero como muy bien puntualiza nuestro amigo Toño, no era el momento mejor para poder realizarla. Así que decidimos por unanimidad realizar la "cueva de la Carrera". Por lo visto una gran desconocida para muchos pero que, después de haberla visitado, no deja indiferente a nadie.
Nos alojamos en Arredondo muy cerca del punto donde tendríamos que dejar los coches para poder hacer la aproximación a la cueva. A esta aventura fuimos Israel, Toño, Rafi, Esthela, Irene y yo (César).

Después de estar divagando durante un rato y viendo todas las posibilidades decidimos salir rumbo al punto de partida hacia esta nueva aventura... Y como muy bien dijo Jack "vayamos por partes"
Una vez dejados los coches en el punto de partida, nos tocaba la aproximación a la cueva por una subida un poco angosta y mas si le añadimos que nos estaba lloviendo. Menos mal que a medio camino mas o menos nos encontramos con una pequeña cueva, la 1849, que nos sirvió de refugio inesperado para poder seguir nuestro camino. Durante la subida pudimos observar que hay piedras marcadas en azul que nos van a ayudar a encontrar la boca de la cueva.
Cuando pensábamos que aun nos quedaba tramo para seguir subiendo se nos presento delante de nosotros la entrada a LA CARRERA. Es una gatera de unos 3 metros que se puede apreciar que fue desobstruida y donde corre bien de viento que da acceso a "el tubo del verano" al principio tienes que ir un poco agachado pero enseguida te incorporas. En breve te encuentras con el cruce de "la galería de los zarpazos". La galería es de unos 20 metros mas o menos y en ella podemos observar oseras y zarpazos de osos que nos pueden indicar que invernaban. Al fondo de la galería encontramos un pozete en el que hay que tener mucho cuidado en asomarse y por el cual se ve perfectamente como baja cauce.
De vuelta al "tubo del verano", no he comentado que estaba todo balizado, continuamos por la galería y nos encontramos con un desfonde que tendremos que ir con cuidado y que nos da a parar al "pozo de la nariz" (P23), el cual entre rampas y pasamanos termina en un pequeño volado de unos 12 metros. Hasta aquí es el único material que tendremos que usar en todo el recorrido.

En este punto y dejando la cuerda a nuestra espalda, seguimos de frente donde encontramos algún reflectante luminoso durante el resto de la cueva. Nos encontramos con "la galería del momento actual" es bastante cómoda si que en algún momento tienes que ir subiendo entre bloques y en algún momento gatear pero en general es muy cómoda.
Siguiendo la galería nos encontramos con una cuerda ya instalada por la que tendremos que subir, y que tras un pequeño meandro "Escalada en abanico", saldremos a "la sala del volcán"
Continuando por la galería y pasando por una pequeña diaclasa llegamos a una colada de color rojizo preciosa siendo muy difícil de subir por ella, ninguno probamos a hacerlo. La dejamos a la izquierda y continuamos por la galería que nos lleva a la formación del volcán... Aquí ya sabéis, fotos, fotos, fotos...
Seguimos por la galería hasta que no nos dejo continuar ya que hay un abismo y avanzar es imposible. Aquí es donde decidimos tomar un descanso y comer un poco para recuperar energías. De vuelta a la cuerda de subida y antes de pasar otra vez por el volcán nos encontramos con una cuerda que nos da acceso a "la galería de la viuda negra". Esta parte la dejamos para otra aventura.
Al llegar a la cuerda del pozo de 23 cogimos las indicaciones que nos dio Toño (compañero espeleólogo y amigo de nuestra gran amiga Arantxa) y dejando la cuerda a nuestras espaldas (otra vez) nos fuimos a la izquierda para poder encontrar una sala de paredes blancas. Pero antes de ello tendríamos que pasar por una sala bastante grande y un paso que no invita nada a pasar, pero NADA. Menos mal que investigando un poco y pasando entre bloques pudimos descenderlo y volver a subirlo para pasarlo de buena gana.
Pues ya de vuelta a "el tubo del verano" y a la gatera de salida, un poco encharcada debido a la llovida que nos había tocado sufrir durante la subida. Nos tocaba la bajada. Como os podéis imaginar habiendo llovido, con la vegetación de la zona, las super botas que llevamos, pues alguno dio con los huesos y el culo en el suelo (el menda),casi no viendo el momento de llegar al coche.
Ya cambiados y de camino al alojamiento, no se de quien fue la idea de parar en un bar en el que Irene, Toño y Rafi conocían de alguna ocasión anterior y del cual guardaban un buen recuerdo... Que mejor manera de terminar esta aventura que en compañía de una buena rubia y de gente maravillosa a tu lado.
TRAVESURA REALIZADA
César Juan Membrillas