martes, 19 de junio de 2012

Desobstrucción en la Cueva del Abadejo


Introducción

Bufo
El Domingo 27 de Mayo decidimos acercarnos de nuevo a nuestra zona en Tamajón esta vez a desobstruir una gatera en la cueva del Abadejo, para la que Javi había valorado anteriormente su posible continuidad.
Tras dejar el coche junto a la pista nos disponemos a buscar la entrada GPS en mano, fue fácil porque además Javi tuvo la precaución en su día de poner algunos hitos con piedras.

La entrada es algo vertical y consiste en un destrepe de algo más de 2 metros fácilmente superable sin cuerda tanto en descenso como en ascenso.






Columna
Una vez abajo nos damos cuenta que no estamos solos ya que hay varios sapos (que felizmente retratamos) en la base del pozo. Es curioso, como gracias a pequeños rayos de sol que entran por la boca a determinadas horas del día se desarrollan varias plantas en esta zona, entre ellas una seta allí sola y aislada, bueno eso solo como curiosidad. 

Formaciones
Tras estas observaciones avanzamos unos pocos metros dirección norte hasta una sala donde destaca una columna a la derecha, así como estalactitas, estalagmitas y varias coladas en las paredes, todas ellas muy fosilizadas, pero aun así curiosas pues como sabemos las cavidades de Tamajón no se distinguen por tener demasiadas formaciones.

Cabe destacar los diferentes signos que los distintos niveles de agua han dejado a lo largo del tiempo.

La sala acaba con una importante colmatación de sedimentos que obstruye por completo la sala, y es aquí donde se intuye que la cavidad podría continuar a 
través de un estrecho paso que queda a la derecha y que es el objeto de la desobstrucción.




La desobstrucción

Tras las primeras observaciones de la gatera nos damos cuenta que el trabajo se hará imposible si antes no quitamos una importante cantidad de tierra y rocas (alguna bastante grande) de la entrada, así que pico y palanca en mano nos ponemos al tajo. Tras unos tres cuartos de hora en los que nos vamos turnando conseguimos preparar la entrada para poder trabajar “cómodamente”. Puntualizar que a primera vista los sedimentos que obstruyen la gatera parecen simplemente piedras amontonadas (bastante afiladas por cierto) pero lo que realmente ocurre es que están prácticamente soldadas unas con otras al suelo por un proceso de calcificación lo que las hace realmente difíciles de quitar.
Así pues continuamos avanzando centímetro a centímetro en “cómodas posturas” que hacían cada martillazo un auténtico suplicio en algunos momentos.
Tras aproximadamente unas 3 horas habíamos conseguido avanzar casi 2 metros y quitando unas cuantas aristas más pudimos meter la cabeza “de aquella manera” y comprobar que aunque había hueco, este era únicamente de unos 30cm y en roca viva, lo que hizo que desistiéramos de nuestra tarea y que concluyéramos que la gatera no es penetrable.
Tras esto y ya un poco doloridos nos dispusimos a salir de la cavidad no sin antes visitar la sala que existe al sur que también contaba con algunas formaciones.







Javier Rejos y Manuel Fernández.