domingo, 19 de agosto de 2012

Cueva Linar


11 agosto de 2012
Participantes: Paco Cuesta, Aránzazu Ilarduya y Nuria.
La cueva se encuentra en el pueblo de la Busta.
Buscamos una de las entradas de la cueva del Linar con la finalidad de localizar la zona donde se conectan las torcas que estamos estudiando. 
Aparcamos en el parking de la iglesia, al lado del lavadero, mirando en dirección norte vimos la boca de la cavidad al pie de Peñalinar en el monte Barbecha y el acceso a la cavidad la hicimos  bordeando la valla por la derecha. La boca tiene unas dimensiones de unos 2 m de alto por 6 m de ancho.
Una sala descendente en la que de frente nos encontramos una verja que en el interior de esa galería cerrada tiene restos arqueológicos. En esta sala hay catas arqueológicas.
A la izquierda descendiendo nos encontramos con el río y vimos la luz exterior que se reflejaba en el agua, siendo esta otra posible entrada a la cavidad. El techo bajo nos hizo pensar que no existe continuidad, pero siguiendo el curso del río nos encontramos una ventana a la derecha donde sopla aire muy frío (Paso del Viento). Una rampa inclinada nos dio acceso a una sala cuyo suelo está completamente recubierto por una colada, bajando por ella llegamos a una sala llamada La Playa. 
Por el margen derecho del río, subimos por un caos de bloques y bajando este nos encontraremos otra vez el río. Desde aquí el camino fue evidente siguiendo siempre dirección norte. Fuimos a veces por zonas secas y a veces por el río; para ir por las galerías secas fue necesario cruzar el río varias veces. No parece que en este tramo haya galerías explorables a los lados. Más adelante el río hace meandros hasta llegar a una placa en homenaje a J.R. Blasco, el espeleólogo que hizo las primeras exploraciones y su topografía. Esta sala es de grandes dimensiones y en ella se encuentra el acceso a los pisos superiores que pertenecen a la Torca del Palombal.
Un poco más adelante nos encontramos que los techos bajos nos impidieron continuar por el rio, retrocediendo unos pocos metros, entre el caos de bloques podremos encontrar tres o cuatro pasos para continuar por la galería principal. Este es un punto delicado pues es muy laberíntico y dificulta en extremo la localización de los pasos. Después de ir a derecha e izquierda y arriba y abajo, artos de dar vueltas, decidimos parar a comer.
En un principio pensamos que estábamos en un nivel superior y que podíamos continuar, pero la brújula nos indicaba que íbamos en dirección contraria. Un poco más adelante unos desfondes nos impidieron seguir y decidimos dar la vuelta y volver al dichoso caos de bloques.
Una vez en el nivel inferior volvimos al rio por si nos hubiésemos saltado algún posible paso, comprobando que no. Otra vez en el caos de bloques, Nuria localizó un paso elevado y un poco peligroso. Comprobó que de la galería iba en la dirección correcta y encontró unos mojones. Arantxa y yo subimos con mucho cuidado y todos juntos continuamos el camino por la galería principal hasta encontrarnos otra vez con el río.
En este punto había que hacer virguerías por los laterales, agarrándonos como podíamos a los salientes de las rocas para no caer al agua. El avance fue muy lento, con lo que me metí directamente en el agua, pensando que la profundidad de esta no superaría  más allá de las rodillas, iluso de mí, el agua supero con creces la altura de la cintura. Esto nos indicó que ya debíamos dar marcha atrás y dirigimos hacia la salida.
Otra vez en el caos de bloques, fue más evidente la salida de este, encontrando varios pasos más fáciles que el destrepe por el que habíamos pasado anteriormente. Colocamos un catadióptrico para indicar uno de éstos pasos. Éste, se encuentra agachándose a mano izquierda del catadióptrico. Por el caos de bloques hay que intentar avanzar siempre en dirección norte a pesar de la desorientación que este tipo de caos provoca. Hay una gran cantidad de mojones que no siempre nos indican el camino a seguir.
Lo que nos había costado 5 horas recorrer lo hicimos de vuelta en una hora.
Observamos que en las zonas más altas hay restos de basura derivada de productos higiénicos femeninos y plásticos sin origen conocido que han sido arrastrados por el agua quedando enganchados en las estalagmitas, por lo que entendemos que es una cavidad que puede tener crecidas peligrosas.
Paco Cuesta