21 y 22 de junio de 2014.
Esta vez saldríamos desde diferentes puntos, pero el destino
iba a ser el mismo. Parada obligatoria en Tous para coger agua, comprar pan y
plantear la situación. Cabe destacar que ya en el pueblo, se nos acercó un
grupo de espeleólogos de Valencia, muy majetes por cierto, para preguntar por nuestras intenciones, lo
que sin duda nos daba una idea de lo que posiblemente nos íbamos a encontrar en
las bocas, y de que por supuesto, teníamos que estar abiertos a cualquier
variación sobre que Sima abordar primero.
Después de acercarnos a la boca de la Sima del Campillo, y
ver la cantidad de personal que nos habíamos juntado con la intención de bajar,
optamos por dejarla para el domingo e irnos a la Sima de la Llenca del Serrano.
Llegados aquí y volviendo a coincidir con el mismo grupo de antes, nos
decantamos por montar una tercera vía, a pesar de la aparatosidad y el lio de
cuerdas, Estrella se desenvuelve sin ningún tipo de complicaciones a la hora de
instalar. No tarda en cruzar el tubo y descender a la base de la gran sala,
reconozco que me embelesé de tal manera viendo la instalación, que cuando me
quise dar cuenta ya había desaparecido del objetivo.
Poco a poco fuimos bajando todos, allí nos fuimos
encontrando con el resto de compañeros del otro grupo. El pie de la vertical es
el fondo de un embudo, remontado este y siguiendo la pared, encontramos
enseguida unas coladas y unas enormes estalagmitas.
En dicha pared, entre las formaciones, encontramos un
orificio ligeramente forzado, este paso da acceso a una preciosa sala llena
de formaciones.
Amaneció el domingo, pronto quizás demasiado, y eso que no
trasnochamos en exceso, dulce sabor de desfiles y batucadas de la noche
anterior, chapó, desde luego Arturo lo mismo vale para un roto que un
descosido.
Sima del Campillo, instala el que escribe. Ay señor!!!, 56
metros de volado y una boca de 5 metros de diámetro y yo que tengo vértigo.
Dame pozos de 200 metros pero que estén oscuros leches, que entra un chorro de
luz hasta abajo que prácticamente no hace falta ni flash en la cámara. Bueno
supongo que buena Sima para tener claro lo aprendido en el curso de instalador,
por la cuenta que te tiene, porque al tercer nudo ya estas con el culo al aire.
Rafi, mil gracias por estar al lado, cuatro ojos ven más que dos, y dos cabezas
dan más confianza que una sola.
Bueno y como dicen que una imagen habla por si sola, pues no
me alargo.
La sala enorme por cierto, 8500 m2, 300000 m3, tiene un
montón de coladas, estalactitas y estalagmitas. Bloques de grandes dimensiones
provenientes de desprendimientos cubren parte del suelo.
Desde luego son sin duda unas Simas preciosas. Nos vamos, pero
nos llevamos estas imágenes, y nos quedamos muy agradecidos con Arturo por
hacer posible esta salida. Le acompañan por cierto, Montse, Marta, Estrella,
Rafi, Jesus y uno mismo.
Isma Luengo
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