viernes, 2 de septiembre de 2016

Cueva del Escalón

24 de julio de 2016
Participantes: Jesús, Alberto, Maricarmen, Irene, Parrilla, Ángel Luis, Rafi, Isma y Paco.
Ya tenía ganas de conocer esta cueva desde hace años y apunto estuve de no poder ir por tener que acompañar a un grupo a otra cueva. Al final Sergio accedió a ir con el grupo de Coventosa y eso hizo posible mi visita a la cueva del Escalón. Gracias Sergio.

Es una cavidad que se encuentra cerca de Conventosa, por lo que hay que ir hasta el mismo aparcamiento. Allí nos cambiamos a formato romano los de una y otra cavidad.
Se accede a la cueva por una gran boca de entrada y el suelo está lleno de bloques caídos que se sortean con facilidad. Al principio el suelo es resbaladizo y hay que tener cuidado para no terminar en el suelo.

Un poco más adelante tuvimos que trepar una rampa con la ayuda de una cuerda que previamente instalamos en una estalagmita.

Después de ver unas formaciones curiosas, que algún desalmado pintó con su firma de lado a lado y que alguien borró después, llegamos al lago.

Se inflaron los dos pirauchos y después de pequeñas dudas, Rafi y Parri se lanzaron a atravesarlo. Antes de perderlos de vista en el giro a la izquierda que da el lago, embarrancaron y tuvieron que meterse en el agua. Con el verano tan seco el lago se ha quedado reducido a menos de la mitad y por consiguiente la profundidad del mismo.

Irene le cogió los bastones que lleva Jesús por su pequeña lesión en la rodilla y se lanzó al agua sin barca. Con la ayuda de estos, consiguió pasar la parte más profunda. Lo difícil es andar sin hundirte demasiado en el lodo del fondo y así poder dar el siguiente paso sin que se te quede la bota dentro del barro o peor aún, caer de boca al quedar atrapada la bota en el fondo del agua.
Todos fuimos pasando poco a poco pero sin bastones, menos Alberto y Ángel Luis que lo pasaron en piraucho.

Una serie de tramos de cuerdas ya instaladas nos dio acceso hasta el final de esta cavidad que tiene premio. Una sala con formaciones que merece la pena visitar y conservar.

A la hora de comer ya estábamos todos en el restaurante de Coventosa y al poco tiempo empezaron a llegar los que habían visitado Coventosa. La tarde de este domingo lo dedicaríamos a volver a casa.



Paco Cuesta

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