jueves, 20 de abril de 2017

Travesía Tonio-Cañuela 8 de abril de 2017

SALIDA 8 DE ABRIL: TONIO – CAÑUELA

Tras proponer salida para este fin de semana, somos once los que nos animamos a poner rumbo a Cantabria. Cinco de nuestros compañeros probarían suerte con Txomin, y otros seis, grupo numeroso, ponemos destino a una de las famosas travesías que se realizan en esta zona: Tonio-Cañuela.


Los integrantes somos Montse, Luis Valero, Parri, Canfrán, Nacho y yo. Después de cenar el viernes todos juntos y preparar parte del material, decidimos sincronizar despertadores a las 7:30 de la mañana y madrugar para coger los coches rumbo a Tonio!! Amanecimos con un día buenísimo, de estos que da pereza ponerse el mono y los cacharros... pero toda la expectativa a lo largo de la semana hacía que nos muriésemos de ganas por ver que es lo que había dentro de esta cueva, tan hablada y nombrada (ya que tres de los participantes, Luis, Nacho y yo, no habíamos visitado nunca esta cavidad). Así que, desayuno de campeones y al lío!! Dejamos un coche en Cañuela, dos en Tonio, y a subir a la boca (buena idea la de Luis la de llevar una botella de agua extra para el camino, porque la solana que caía todo el camino secaba las gargantas).

Llegamos y, tras comer algo rápido y ligero, Montse comienza a instalar... yo no la volví a ver hasta que bajé a la sala Olivier, aunque alguna vez si que la escuché... jeje. Tras ella bajaba Luis, después Nacho, yo la cuarta, y recuperando cuerda Canfrán y Parri.

Pozo, pozo, pozo, otro pozo, unos más estrechos, otros más amplios, unos más largos, otros cortitos, arañita por aquí, arañaca por allá, de repente un resalte, para que no se nos olvide lo que es el puño y el croll... Nacho espera que te paso cuerda, que a los que instalan no les falte de nada... Y de repente se oía a Luis vocear “CUERDAAAAAA!!!”, desde luego que no hay tregua!

Para mi cabe destacar:
  • Espacio patrocinado por mibotadevino.com
    La diaclasa, aunque a mi me resultó más complejo el momento de cruzar el pasamanos que el descenso en sí, sobre todo por las patadas que hay que darle a la saca cuando se queda enganchada (resultado: el puré de bocadillo que me comí en la sala Oliver). Unos lo llevamos mejor que otros... Canfrán tuvo un pequeño momento de agobio porque bajó demasiado por la izquierda (vale... alomejor Nacho y yo fuimos un poco culpables en las indicaciones...) pero con cuatro palabras bonitas (@#%&, _ _ _ _ _, @#$%&, _ _ _ _ ) y un “Dejarme tranquilo solo!!” al estilo torero se solucionó el problema. Probablemente a él se le haría más largo que a nosotros, porque en realidad fueron muy pocos minutos lo que tardó en reubicarse y bajar.
  • La repisa antes de bajar el P55... es pequeñita y tuvimos que estar esperando Nacho, Canfrán y yo... aún se me atraganta un poco esto de las alturas, que pozaco!... (en estos momentos es cuando te planteas... pero como me he engañado a mi misma para estar aquí...) y en la misma línea, si mal no recuerdo, el pozo/rampa R8 en el que hay que hacer cambio de aparatos... Me dio respetillo también.
  • La recuperación de las cuerdas... La verdad que todo salió bien pero vivimos algún momento de tensión... En este aspecto consolaba pensar que llevábamos un grupo de siete espeleologos de Barcelona detrás (suerte haber madrugado un poquito) y más consuela pensar que los seguntinos fuesen detrás de mi controlando la situación, muy organizados desde el minuto 0

Así, cuando me quise dar cuenta estaba con Nacho delante de mi preparado para bajar a la sala Olivier. Aún se ven las cadenas de la instalación antigua y la verdad que tenía que dar bastante respeto colgarse desde ahí, pero como la nueva es estupenda, uno se siente muy seguro antes de empezar a descolgarse y... Una gozada, las dimensiones de la sala impresionan muchísimo! Y tras descender 20 metros... ya tienes tus pies en Cañuela.




Tras esto, la cueva toma otra orografia: salas amplísimas, muchos bloques que sortear, catadióptricos que orientan bastante (aunque ir con gente que conoce la cueva ayuda más aun) formaciones de diferentes estilos, y yo... cada vez más muerta muertísima de subir y bajar bloques, las horas de cueva se van notando en las piernas ya.

Bajan Luis y Montse el P15 instalado en fijo y detrás yo, ellos deciden tirar para delante y ya no les volvimos a ver hasta que llegamos al coche. Así que Parri, Nacho, Canfrán y yo, continuamos el camino, pasamos el último pasamanos y... se nota el aire de la calle, aunque fuera es de noche, así que nada de luz. La bajada de Cañuela hacia el coche, muy animada, yo decidí que lo mejor para mi seguridad era poner culo en el cesped, Nacho también y fiummmm tobogán para abajo! Estuvo gracioso, este chico siempre consigue que me ría jaja! Después ya sabéis, a tirar para la izquierda cuanto antes, cruzar vallas, vacas, lo que sueltan las vacas, puente y por fin, llegamos al coche.


Agradecer a mis compañeros su paciencia, la tranquilidad que transmiten y que hacen que te sientas muy agusto (y, porque no decirlo, que cada día me desenvuelva mejor y tenga más confianza en mi misma jeje) y sobre todo, disfrutando siempre de la cueva! Si hay algo que hace que cada día me guste más este deporte, sois vosotros.

Ahora sólo nos queda esperar a la próxima!


Carmen Muñoz