jueves, 20 de julio de 2017

La Gándara, grupo de apoyo

Participantes: Jesús Canfrán, Jesús Parrilla, Nacho G. y Pablo M.

Pues resulta que varios del club estaban organizando la travesía Calígrafos-La Gándara, y para realizarla en solo un fin de semana , pues les venía bien que alguien entrara a instalar un pocete que habría que subir a la vuelta. Al final seria Jesús Canfrán el encargado de instalar este pozo, ya que preveía que le faltaba tiempo para poder realizar él la travesía.

Pues que mejor oportunidad para conocer una pequeña parte de esta cueva de renombre!
La verdad que aunque solo fuera en el “grupo de apoyo” , ya me daba respeto la salida, ya que comentaban que estaríamos dentro alrededor de 12 horas, porque ya que entrabamos…pues aprovechábamos a ver más cosas y acompañar de vuelta durante más recorrido a aquellos que hicieran la travesía. Yo nunca había estado tanto tiempo en el subsuelo… 12 horas!… Qué barbaridad!.. Pero bueno...también decían que en realidad era un paseo…asique pá lante!

Llegamos ya  recién entrada la noche a la casa rural en la que dormiríamos ubicada en el mismo Valle de Soba. Una pena viajar de noche por esos sitios, ya que uno se pierde el paisaje… pero ya lo veríamos al día siguiente, eso sí, nos recibía en el puerto de la Sia un precioso mar de nubes cubriendo el valle.


En el refugio nos acabamos reuniendo todos, los del grupo de apoyo arriba nombrados y los compañeros que realizarían la gran travesía, una de las más largas de Europa, y me parece que la más larga de España hasta el momento (con alrededor de 12 km). Estos valientes eran Rafael Coronado, Toño Herreras, Arturo Navarro, Esthela Sánchez y Sergio Estringana. Allí estos últimos prepararon casi todo, para al día siguiente poder salir temprano.


Sábado 17 de Junio

Parri lavando el coche
El Equipo de la travesía sale a eso de las 8 y les acompañan Jesús C. y Nacho, ya que Jesús quiere quedarse bien con la hora a la que entran por Calígrafos, hasta allí les acompañan, llegando de nuevo  a comer al albergue ya casi a la 1 de la tarde (pues por lo visto les toca un camión de subida al puerto de la Sia), hacemos una muy buena barbacoa para coger fuerzas… Parri aprovecha a lavar el coche…ultimamos preparativos… y en marcha!!


Un gran momento de la salida
















Llegamos a la boca de la Gándara, después de la mini subida a pleno sol, pero el calor se va en un momento poniéndose delante del chorrazo de aire gélido que sale de la cueva…es una maravilla! . Son las 16:00 cuando nos sumergimos en la cueva.
terminando de vestirnos a la fresca


Qué decir de la galería que te encuentras nada más entrar… impresionante!  Consiste en una enorme galería descendente…  que parece no terminar. Abajo da un giro de 90º a la izquierda y en el giro justamente se salva un P50 por un pasamanos aéreo instalado en fijo con cuerdas y cable de acero, se pasa sin problemas y se continua por la gran galería hasta un desvío a la izquierda de grandes dimensiones también… ya por este un par de desvíos más y enseguida nos colamos por una pequeña entrada que da acceso a una galería en la que no te pones de pie en unos 150-200 metros, es el llamado “Delator”.

 Nada más pasar el Delator se ensancha de nuevo la galería siendo cómodo su recorrido,  hasta que damos con la gran diaclasa donde está el pozo que debemos instalar (objetivo principal que tenemos como grupo de apoyo),… la instalación se hace desde más abajo, así pues se baja ya por unos pasos más entretenidos y se avanza por lo que será la parte más estrecha que realizaremos (aunque para nada complicado)  hasta que llegamos al otro lado de la diaclasa, por aquí si instalará  Canfrán el pocete.

Canfrán instalando, el resto observando atentamente

 Primero pasamanos… y luego el pocillo con 4-5 fraccionamientos…. Sufrimos algún que otro atranque… pero sin problemas…aunque algo de tiempo perdemos… cuando llegamos abajo, ya nos tiene preparado Canfrán un merecido caldito... Unas cuantas calorías más para el cuerpo… y al lio.

Se sigue por la gran diaclasa superando algún trepe y destrepe… y al poco ya se empieza a oír el ruido que produce la cascada que hay en la famosa Sala del Ángel, llegamos por arriba de la sala, a una especie de balcón gigantesco, aunque acorde al tamaño de la sala. En este punto saco mi linterna de gran alcance…. Pero me resulta inútil… debido a la neblina que hay en toda la sala, es espectacular su  tamaño, únicamente se ve el vacío al frente y hacia abajo, y con el sonido de la cascada sonando en toda la sala (y eso que no lleva mucha  agua).

Vamos descendiendo por una fuerte pendiente ayudados por una cuerda haciendo de pasamanos descendente, y cuando esta acaba se continúa descendiendo por grandes bloques, hasta que se llega al frente de la cascada, situada en la parte inferior de la inmensa sala.

 En este punto la verdad que empezábamos a estar algo cansados, pero lo bonito que es todo hace que el estar cansado pase a un segundo plano, desde aquí teníamos la cascada en frente y a nuestra espalda una serie de cascadillas, que caían por una zona plagada de preciosas coladas, en cuya parte inferior recogimos agua, pues ya empezaba a escasearnos. Los techos en esta zona de la sala se perdían en la oscuridad, es un sitio digno de ver.

Llegamos ya a la parte final de la sala, donde encontramos un techo repleto de increíbles excéntricas, según me dicen en esa zona hace años había que agacharse para pasar de la cantidad y tamaño de las formaciones, lamentablemente hoy en día pasas de pie sin problema, y ciertamente te encuentras el suelo lleno de pequeños fragmentos de esas curiosas estalactitas.

no tiene mucha calidad la foto... lástima

Bajamos por  la empinada rampa que nos da acceso a la galería de Cruzille, una gran galería de grandes dimensiones, que recorremos durante varios cientos de metros hasta abandonarla por un paso entre bloques a la derecha, cabe destacar la cantidad de huecos entre bloques y desfondamientos que encontramos a nuestro paso, los cuales nos quedamos con ganas de explorar… pero esto ya será en otra ocasión ( si hay oportunidad), aunque por lo que nos cuenta Canfrán seguramente conecten  con una galería inferior situada en planta, por la que discurre un rio subterráneo.

Siguiendo con el ramal que tomamos a la derecha… Sorteamos un gran caos de bloques que rápidamente desembocan en otra gran galería que nos permite avanzar cómodamente, donde nos encontramos con el vivac 1, o vivac de los franceses,  donde suele haber suministro de agua, pero que nosotros encontramos seco. En este lugar hacemos una buena parada de unos 15 minutos, donde a “algunos” (a mi concretamente) nos da la pájara, por el frio sumado al hecho de pensar que si nos diéramos la vuelta en ese momento, ya serian 12-13 horas dentro… y aun así, vamos a seguir alejándonos de la salida durante varias horas…. y realmente me planteo el si voy a poder con lo que me espera…. 

vivac 1
Finalmente decidimos ponernos en camino… y ver sobre la  marcha como vamos de fuerzas… Avanzamos un poco más y enseguida vemos a nuestra izquierda una cuerda en fijo que permite superar un resalte de unos 5 metros, a partir de aquí entramos en una zona laberíntica de meandros de muy bonita sección y que se hace bastante ameno, debido a la necesidad de tener que usar las manos en diversos sitios. Es increíble como Canfrán se conoce el camino a la perfección y no duda en ningún momento de que caminos escoger sin la necesidad de usar topografía alguna.

Finalizando esta zona laberíntica, llegamos a la conexión con la galería de la Proue, ya de mayor envergadura de toda la zona de meandros, y por la cual nos encontramos un pasaje llenos de “flores” de yeso, y formaciones (o depósitos) que parecen nieve, algo bastante curioso y bonito de ver, en alguna zona parecían auténticos neveros!; Aunque también es de destacar el grado de deterioro que inevitablemente se ha producido en el “sendero” de paso de los espeleólogos en ciertas zonas.

Para finalizar la galería, nos encontramos con la guinda del pastel… El Gran Pozo! Como su propio nombre indica, se trata de una grandísima sala, totalmente desfondada, hacia un gran pozancano que te deja sin aliento, de unos 90 metros de profundidad, por debajo del cual pasa un rio. Algo realmente espectacular, y que hace merecer la pena con creces  el haberse dado la paliza hasta allí. Pues bien, resulta que el sitio donde finalmente vamos a esperar  a los compañeros que vienen de hacer la travesía , es al otro lado de ese abismo.
Decidimos rodearlo por la derecha, pues se ve una cuerda a modo de pasamanos, pero que Jesús nos hacer observar la lamentable piedra (más bien barro) donde esta puesto el spit donde ancla la cuerda… Deberemos usarlo solo a modo de quitamiedos… caminamos constantemente al filo de la empinadísima rampa que desemboca en el pozo… nos toca una destrepada algo delicada… y para finalizar una trepadilla no muy difícil… pero toda de barro y muy expuesta. Aquí Canfrán nos saca las castañas del fuego de nuevo, subiendo él primero e instalando un pingajo en un spit en aquella “maravillosa” roca, así pues trepamos usando de nuevo la cuerda a modo de quitamiedos, sin apoyar el peso. Llegamos ya a una grandísima repisa entre el Gran Pozo  y otro pozo de dimensiones también a tener en cuenta, por el que cae una pequeña cascadilla, el sonido de la cual nos acompaña el tiempo que estaremos allí.

Ya desde hace un rato antes de llegar allí, contemplábamos la posibilidad de encontrarnos con los compañeros, así pues, cuando llegamos y no estaban… pues la verdad que se te pasan bastantes cosas por la cabeza, como bien nos anticipó Jesús, y los nervios andan a flor de piel. Al poco de quedarnos parados, el frio nos va calando los huesos, sobre todo a Nacho y a mí, menos mal que llevábamos repuesto de ropa interior seca, pues vamos algo mojados y obviamente eso no ayuda… Nos cambiamos de ropa… un caldito caliente (especialidad de Canfrán), manta térmica por encima, algo de comer… y para cuando nos damos cuenta Jesús Parrilla nos había preparado un “acogedor” refugio  hecho con mantas térmicas, al momento nos acurrucamos hay Nacho, Canfrán y servidor, y Jesús Parrilla se preparó su hamaca, anclándola a unos naturales…que resultaron no ser de buena calidad…obligándole a levantarse del suelo y volver a colocarlos.

Nacho creo recordar que empezó a roncar antes de tumbarse, y al cabo de 10 minutos escasos… Parri grito ¡Luz chicos!  Hay Luz!

Nos levantamos todos de un salto, y fuimos recibiendo a los del grupo de la travesía que  fueron apareciendo uno tras otro, que alegría verlos! Es increíble lo larga que se hace la espera y lo mal que se pasa solo de pensar que puede haberles pasado cualquier cosa. No nos entretuvimos mucho, les preparó nuestro cocinero un caldito calentito, y al poco empezaron a desfilar siguiendo el camino de vuelta. El encuentro con los compañeros y el volver todos juntos nos subió de nuevo la moral y nos dio fuerzas para emprender la vuelta.

Nos equipamos aparatos (los que nos los habíamos quitado), y de vuelta. Esta vez bordeamos el inmenso pozo por el otro lado, siguiendo a los que nos precedían, la verdad que es mas cómodo, a excepción de un paso de unos 2-3 metros que se hace por un sendero de escasos 30cm y pegados a la pared  que te hace subir la adrenalina, no estaría de más poner hay una cuerda  a modo de quitamiedos (de hecho vi al menos un spit).

Ya la vuelta la hicimos en modo zombi, recorriendo las mismas galerías de vuelta. Los comentarios empezaban a escasear, e íbamos usando las fuerzas de reserva, a excepción de Jesús Parrilla, que daba la impresión de estar dando un paseo por la sima de Alcorón.

En determinados sitios alcanzábamos a los que cerraban por detrás el grupo de la travesía,  y en el vivac 1 nos reunimos todos de nuevo, pero enseguida retomamos camino, finalmente llegamos a los pies del pozo instalado, donde la espera nos hizo mella a muchos, nos quedaba el consuelo de estar ya casi con un pie fuera, a parte de una lata de etanol( algo que se hará imprescindible en futuras salidas) y un saco-manta térmica que nos prestó Rafa, unos tras otro fuimos subiendo, primero los de la travesía y para finalizar el grupo de apoyo. Parri fue el encargado de desinstalar el pozo con su pasamano en cabecera, que por lo que tengo entendido se le dio bastante bien.

Parri desinstalando el pasamanos
A partir de ahí ya no nos quedaba casi nada, casi se podía oler la luz del sol, el delator (que se hizo hasta cómodo) unas galerías más...pasamano aéreo sobre p50 y recta final hasta la salida… ¡Qué maravilla cuando sales! Es una sensación indescriptible, POR FIN FUERA! El momento que llevamos casi toda la vuelta esperando… La verdad que yo al menos tuve momentos muy malos… llevar 9 horas alejándote de la salida… estando hecho polvo... y sabiendo que cada vez se hace más largo el camino de vuelta… es difícil evitar pensarlo.

Salimos nosotros entre las 11:30-12 del domingo… casi 20 horazas hay metidos.
Nos fuimos a tomar nuestro merecidísimo descanso al albergue antes de volver al hogar.

Se pasan malos ratos debido al agotamiento, pero desde luego ganan los buenísimos momentos ahí pasados, compartidos con tan buena compañía, poder ver esas hermosísimas galerías y formaciones, ver esos pozos….Espectacular!   Has sido una experiencia única, de esas que no se viven a menudo, ni se olvidan nunca.

Y quién sabe!? Quizás algún día me toque realizar la travesía a mí!

Enhorabuena a los que habéis realizado la gran travesía, y gracias a los que me habéis dado oportunidad de participar de alguna manera en ella.

¡Nos vemos en las profundidades!

Pablo Moreno

No hay comentarios:

Publicar un comentario