domingo, 21 de octubre de 2018

Tamajón, más metros arrastras por esas gateras...

Otra vez arrastras por aquellos gateros...

Hace unos días, una tarde de diario, acabé con unos buenos amigos volviendo a Tamajón, a nuestra zona de exploraciones, tan clásica, tan trabajada, donde tanto hemos disfrutado (y sufrido) las diversas generaciones de espeleólogos de Abismo...


Hacía ya tiempo que no andaba (más bien me arrastraba) por allí... la idea me pareció interesante, tenía libre una tarde y convocaban una salida a acabar "ñapeos", que casi es lo que queda pendiente por allí para acabar... alguna desobstrucción con pocas perspectivas, pero hay que ver más allá para decir "nada, acabado"... alguna medida y notas para acabar topos pendientes, en fin, esas cosillas...

Bueno, pues la cosa es esa, que me han vuelto a engañar y acabé arrastrao por agujeros que, si no es porque estuve al otro lado, nunca diría que por ahí se podía pasar... es que me estoy volviendo flojo para esas batallas. De hecho, en alguno dejé caer esas palabras de "Yo juraría que pasé por ahí hace tiempo, pero no entiendo cómo pude hacerlo...".


Bueno, pues eso, que al final me lo pasé pipa, aunque ahora me duele hasta el pelo. Cómo nos gusta eso de darnos caña por conejeras llenas de aristas, cantos y barro...

La tarde pintaba bien, arreamos cerca ya del atardecer (había llovido, estaba nublado y poca luz), y nos fuimos para uno de esos agujeros con escaso desarrollo, trabajado ya y a falta de cuatro cosillas. Había que acabar lo que pudiéramos en ese y algunos más... pocos quedan pero parece que se nos hace cuesta arriba terminarlos. Yo creo que, en el fondo de nuestro corazón, no queremos dar por finalizado el trabajo de zona... son más de 25 años y cuesta mucho...

Bueno, al agujero previsto que era el que se estimaba más tiempo de trabajo... todo previsto, vestidos de romano, bártulos topográficos, cámaras... agujero al frente, estrecho pero "no tan estrecho" (comparado con un "pasito" de dentro)... pues bien, los tres romanos, que tres éramos, nos encontramos con una guardia enemiga a la entrada, imposible el acceso, a ver qué valiente se arrastraba por allí...


No, compañeros, no era esta vez ni la araña gorda típica de la zona, que esa le soplas y sale corriendo a un lado, ni la conocida culebra de escalera haciendo guardia y bufando como demonio (como nos pasó en el Hornillo en una ocasión), ni zorro, ni tejones (ambos los hemos conocido bien de cerca en algún agujero, y no sé yo quién tuvo más miedo... diría que el espeleólogo que fue capaz de darse la vuelta en una gatera donde es, a mi juicio, imposible hacerlo... y siguió arrastrándose varios metros cuando ya estaba fuera de la entrada...). No, compañeros, no... había un AVISPERO, uno de esos de tierra, y protegido por una cohorte de zumbonas voladoras con más mala leche que la que se me pone a mí cuando veo que otra vez no me cabe el arnés... No eran de esas que se han instalado en el norte y que son foráneas tan grandes, no, eran de aquí, autóctonas y pequeñas, pero bien valientes.

En fin, a tomar por ...  el plan... para más inri, uno de nosotros es alérgico a las picaduras.


En fin, diversas ideas y alternativas planteadas: Trabajo pendiente para otro día (o año), en invierno ya no estarán (esperamos), vamos a otro agujero, a tomar cañas a Tamajón ya que estamos aquí... en fin, diversas posibilidades, todas lógicas.

Bueno, no diré cómo lo logramos, pero al final entramos al agujero, aunque tuvimos que esperar a que la noche y el fresco amansara las fieras, y andar con más ojo que yo que sé, uno con pasamontañas para cubrirse todo lo posible, otros atravesando la entrada como disparos y tapados todo lo posible... en fin, lástima no haber podido grabar un vídeo de la batalla.


Con todo, adentro... con el tiempo perdido, ya ni las fotos que queríamos haber hecho (más ilustrativo habría sido el grabar las maldiciones que alguno -¿quién sería?- soltó por aquellos conductos...), ni cuaderno y aparatos para topo (otro día habrá que ir, que ya se habrán ido los bichos)... en fin.

Como no tengo fotos, pues pongo una selección de las antiguas, alguna ya estará por ahí en crónicas previas... pero vamos, son todas de "ese tipo" ilustrativo sobre "esas inmensas galerías" revisadas.... y del trabajo hecho, bueno, pues diremos por lo menos que vimos casi todo lo que había que ver, resolvimos incógnitas pendientes, estimamos el nuevo recorrido (unos metrillos) y, sobre todo, echamos una tarde muy agradable con los compañeros, y de risas, muchas risas.


Así que, al margen de los sufrimientos, agradecerles los colegas que todavía se atrevan a meterme por esos agujeros... y decir finalmente que en cierto conducto, si no llega a ser por el que empujaba y el tiro de otro, todavía estoy allí intentando pasar, y ríanse, que para eso escribo estos párrafos.


Y extiendo mis comentarios y mi sentir a otras zonas y otros proyectos... qué buen material humano tenemos en el grupo. Encontrar grandes cuevas y simas, no encontraremos, pero nos lo pasamos bien y disfrutamos mucho. Y de paso, aunque sea humilde material, algo queda escrito por ahí para el que pueda interesar.


Javier Rejos

3 comentarios:

  1. como en la peli Casablanca
    "siempre nos quedará Tamajon"
    escuela y temple de espeleólogos tenaces

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  2. 25 años en la zona de Tamajón. Una buena escuela para empezar en la espeleo.

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  3. Cierto, que recuerdo que algunos abismeros empezamos, con más voluntad que medios, años 80, incluso antes de que naciera Abismo... primera topo en 1986 si no recuerdo mal...

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