martes, 1 de enero de 2019

Día de los Inocentes: Otra vez a explorar al Alto Tajo

Día 28 de diciembre de 2018, ¡al ataqueeeee!

Pues sí, compañeros, colegas y amigos... tras la última salida a mediados de mes (véase la crónica), Pablo como aguerrido excavador y desobstructor, ante la necesidad incontrolable de romper, excavar, abrir hueco o lo que fuera, pero que hubiera algo más allá, convocó salida de exploración a la zona de Abismo en el Alto Tajo.



El 28 tiene día libre, y ahí, un viernes y en estas fechas, lanza convocatoria... van añadiéndose elementos colaboradores al tren, unos entran y otros salen conforme se acerca la cita, y finalmente estamos ahí Pablo, Luis Valero, Juan Carlos (Larri), Iván y el que firma esto.

El organizador de la salida tenía un objetivo en mente, en cierta simita de la zona nos quedaba un temita pendiente, había una ventanita en el fondo, imposible la entrada más allá de la cabeza, pero abajo se veía ampliación... la opción era, a distancia estudiada del fondo, taladrar un butrón para acceder a ese hueco que se veía... Sí, estoy diciendo que a partir de un agujero por arriba se estimaría la distancia a la que había que taladrar la pared rocosa debajo, accediendo a esa zona hipotéticamente con continuidad... un trabajito para animosos aguerridos dispuestos a asumir el fracaso o la decepción con la mejor cara, como casi siempre. 


El butrón practicado

Mi opinión personal de hace unos años hubiera sido negativa: Trabajo imposible, no merece la pena, matarnos pa ná, en fin, esas cosas... tras el rodaje por Tamajón y el Alto Tajo, mi postura cambió sensiblemente: "Bueno, vamos pallá a ver qué da eso, y además nos reímos un buen rato y rematamos esa cavidad". A estas alturas no le quito la idea a nadie, después de haber abierto buenas simas en sitios donde no había ni agujero de ratón que indicara nada (Barón, todavía no terminada de trabajar, es un buen ejemplo... se abre hoy donde no había más que tomillos).

Así que, alguno esperándonos que hizo noche por allí, otros acudimos a la cita el propio día, y para allá... el día siguiente, 29 de diciembre, había convocada una salida a la Juana II, y alguno delos que venía pretendía también acoplarse a esa.

Bueno, pues a la sima que vamos. Instalación de cordada, pocos fraccionamientos, y abajo. Bloques y pasos inmundos (cómo no), barrillo... se adelantan instalando Pablo y Luis. Mientras bajamos Iván, Juan Carlos y yo. Juan Carlos es todavía inexperto y acaba de hacerse con su equipo, hay que ir atentos a ayudarle y guiarle, así que baja entre Iván y yo, despacito y con buena letra, pero sin problemas.




Cuando llegamos a abajo, al sitio donde Pablo había puesto la "X" para taladrar, oímos las máquinas trabajando (Hilti, maceta, punteros... algún "cagoentoloquesemenea que me pilla el dedo...." -bueno eso último me lo invento yo-)... la cosa es que tienen chupao el trabajo, ya han hecho agujero, y ¿sabéis qué?

¡Pues que han dado paso a un conducto, tal y como habían previsto, éxito en la empresa!

Al otro lado había continuidad evidente (lo que no quiere decir cómoda, ni fácil), con agua abajo, en charcos bastante profundos, aunque no se detecta corriente aparente...



En fin, habrá que entrar ahí...

Como saben que veníamos detrás los "grandes" (lo digo por mí), pues el agujero bien hermoso y pulido... vamos que no me escapo, tengo que entrar... cómo me quieren estos compañeros (lo digo en serio, de verdad).

"Entra tú ahí a valorar eso, Javi", me dicen... Ya habían estado ellos, pero nuestra máxima en exploración es que los conductos dudosos deben valorarlos varios ojos y en distinto momento antes de abandonarlos como imposibles o "no rentables"...

Me meto por el agujero, ángulo recto a izquierda y derecha... a la izquierda baja al agua, echo al agua un bloque que estorbaba y así puedo meterme con las botas de agua sin que entre agua a los pies... por allí mal, me recuerda a otros conductos similares, aquello sigue y sigue, pero no entraría ni Esthela, que nos acordamos de ella, porque es uno de nuestros exploradores más finos (por su tamaño y perseverancia, quiero decir), y la desobstrucción, imposible, no hay "color" más allá....

Sin embargo, en sentido opuesto, tras darme la vuelta (que se puede, se puede...), hay color... gatero estrecho, sí, al menos 6-8 m de continuidad, lajas de piedra medio desprendidas que habría que romper o quitar porque si se desprenden cuando estás dentro harían de cuña y ya veríamos cómo salir de ahí... pero posibilidad, evidente, abierta nueva alarma de continuidad.... vamos, que hay que volver de nuevo a intentar avanzar hasta ver más allá...

Salgo como buenamente puedo, pero entero... expongo mi opinión y coincido con la de los demás. No hay más que decir, pero ya llevamos varias horas y decidimos irnos despacito para el exterior, a comer fuera.

Bueno, y así, despacito y con cuidado, subimos el pozo... Juan Carlos lleva el equipo desregulado y le cuesta salir, pero ahí estamos para ir ayudándole... y por cierto, no puedo evitar confesarlo, toda la sima le estuve diciendo que cuidado con los bloqueadores de ascenso, que no los pegara NUNCA al nudo de fraccionamiento, porque le daría problemas desbloquearlos... bueno, pues llego yo, 30 años de experiencia y meto el basic bien apretadito al nudo... media hora para salir de allí, tuve que deshacer el nudo para escapar, que alguno abajo me decía que cortara... la m... que me parió, eso por listo.

Aprended todos de ello, que me costó salir ni se sabe los esfuerzos para deshacer el nudo bien embarradito y apretado... hay que jod... En fin, estoy pensando en diseñar algún sistema de tope o algo así, je je.

Bueno, la jornada no acabó ahí... salimos, comemos, nos cambiamos de ropa (mejor no daré detalles aquí en público), y todas esas cosas... pero claro, ya que estamos a 28 de diciembre, pues en vez de enviar al grupo el mensaje tradicional de "Estamos fuera, todo bien", no pudimos evitar la bromilla:

<<Fuera, todo bien... butrón acabado, acceso a charquitos, hay que volver con neopreno y vadeador... topo avanzada, monos irreconocibles>>

Y claro, las reacciones del personal, jaja, imaginadlas....
Al final, ya volviendo, tuvimos que recordarles a todos la fecha: ¡Inocentes!


Pero bien, bien. Buen día pasamos, y, en fin, hay que volver otra vez a ver ese gatero. Quien sabe, quizá más allá, si logramos pasar, esté ese lago o río donde haya que llevar neopreno y piraucho... de momento, martillo, paleta y barro.

Feliz año nuevo a todos, y que el 2019 nos de alegrías espeleológicas y también personales.

Javier Rejos

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