viernes, 17 de octubre de 2008

Cueva de Bustalveinte

Fecha: 3, 4 y 5 de octubre de 2008
Asistentes: Paco Cuesta, Montse Camino, Paco Toquero, Miguel Sanz, Paco Mínguez, Jesús Foguer, Carlos Heras y Ángel Sánchez.
Cavidad: Sistema de El Gándara
Después de un año sin oler ese aroma característico y por todos conocido de las cavidades, he vuelto a esta actividad que tanto me apasiona.
En esta ocasión y como viene siendo habitual este ultimo año la salida se plantea a Cantabria, concretamente al Sistema de El Gándara, esa espina que Jesús Foguer tiene clavada y a la que arrastra al resto del Club.

El objetivo de esta salida, aprovechando que éramos ocho personas, fue entrar por la entrada inferior y por la boca superior de Bustalveinte, de forma que se avanzara en los dos sentidos para algún día tener la claridad suficiente que permita que hagamos la travesía completa.
Yo tuve la suerte de entrar por la boca superior junto a Jesús, Paco y Carlos con la intención de llegar hasta la Sala de la Sardina, donde “los franceses” han ubicado uno de sus campamentos.
Después de levantarnos a eso de las 6:00 y desayunar un poco, estábamos llegando al Portillo de la Lunada un poco antes de las 8:00, todavía con poca luz pero pudiendo apreciar un poco de nieve en las cumbres. El acceso a la boca fue muy bonito, coincidiendo con el amanecer, por lo que pudimos disfrutar de las siluetas de las montañas que nos rodeaban. A eso de las 9:30 estábamos reptando por la gatera de entrada a Bustalveinte, a partir de ahí la cavidad se desarrolla por un laminador formado por la erosión y disolución de una capa de calcarenita entre dos de dolomia, buzando (inclinada) unos 20º hacia el este.
Así que la cavidad, desde su entrada hasta llegar a la galería denominada Tangente Verde, es una sucesión de zonas que obligan a ir agachado e incluso tumbado, caos de bloques, pasos estrechos, etc., etc., todo eso amenizado por el agua del río de la Conjugacio, que a veces aparece. Vamos, un recorrido nada cómodo en el que la saca va más tiempo arrastras o de la mano que colgada a la espalda, lo que hace que sea bastante duro en la bajada, pero sobretodo en la subida cuando el cansancio acumulado y la pendiente ascendente lo hacen interminable.
La Tangente Verde es una galería fósil, perpendicular a la dirección de drenaje en el interior de la cueva y que cruza varios de los ríos de esta cavidad. Conjugacio, Tigre…Esta seca y llama mucho la atención el silencio y la paz que se percibe, primero porque ya hay mas tramos en los que ir de pie y porque se acaba el continuo ruido de agua de las galerías anteriores. En este sector de la cavidad, siguiendo siempre la dirección norte de referencia, con la gran ayuda de las indicaciones dejadas por los exploradores de la cavidad, y por supuesto con un montón de dudas y dando alguna que otra vuelta extra, pudimos llegar a una sala que creemos no es todavía la Sala de la Sardina, pero si muy cercana a la misma, donde paramos a descansar y comer un poco después de unas 7 horas de exploración y bajar un desnivel cercano a 300 m. sin ningún tramo vertical.
Iniciamos el regreso a las 5 de la tarde teniendo en la cabeza los largos tramos de estrechos laminadores que nos quedaban. A la vuelta tomamos una galería que Jesús y Paco habían descubierto antes, y tras unas dudas en un cruce, pero confiando en el magnifico sentido de la orientación de Jesús avanzamos por una galería con la esperanza de haber acertado y ahorrarnos un buen tramo, menos más que por fortuna fue así, como comprobamos cuando empezamos a descubrir sitios, pasos, etc. que nos sonaban de la bajada, de forma que en poco menos de una hora habíamos llegado al río de la Conjugacio, quedándonos la parte más dura de la cavidad, dos horas y media subiendo por ese laminador, cuando no arrastrándonos… realmente fue duro, pero conseguimos salir a las 8:30 de la tarde, con un poquito de claridad. Un total de 3 horas y media, mientras que el grupo francés sale en 2 horas y media desde un lugar más lejano…no esta mal teniendo en cuenta que todos están alrededor de la cincuentena. Ya sólo quedaba llegar a la furgo del Pintor, lo que nos llevo otras dos horas… no hay duda que estábamos jodidos, algunos más que otros, como siempre.
En resumen, una jornada de espeleología de la buena, en la que a pesar del cansancio disfrutamos un montón y más que desilusionarnos nos ha llenado de esperanzas y ganas de seguir avanzando y desentrañando ese montón de galerías que llaman Sistema de El Gándara, que algún día lograremos hacer en travesía.
En lo personal, después de un año en blanco, el regreso no podría haber sido mejor… gracias Jesús, Paco, Carlos y demás compañeros de la salida.



Ángel Sánchez