sábado, 24 de agosto de 2013

Rescate de 4 espeleólogos de Espeleo Minas ¿pero qué pasa? ¿Por qué no viene nadie?

Un numeroso grupo de Abismo estábamos en Cantabria en el Albergue de Coventosa y por allí aparecieron los de Espeleo Minas. Nos comentaron que iban a hacer la Travesía de Acebo-Rubicera el sábado 17 de agosto. Quedamos para ese día a cenar, si no llegaban nos dejarían una nota en uno de nuestros vehículos diciéndonos que habían salido de la travesía.
A las cuatro de la mañana, Manu se levantó para ir hasta su coche para ver si habían regresado, comprobando que no estaba la nota. Despertó a alguno más para ver si se daba la voz de alarma y entre ellos decidieron que había que dar un poco más de margen.
A las 8 de la mañana del domingo subieron al puerto del valle de Asón, donde comprobaron que el vehículo de los de Espeleo Minas aún se encontraba aparcado en el lateral de la carretera. Llamaron inmediatamente al 112 dando la voz de alarma.
Al 112 se les explicó que unos compañeros estaban haciendo esta travesía, en la que normalmente se tarda entre 9 y 12 horas,  que ya llevaban 24 horas y no se sabía nada de ellos. Desde este servicio de emergencia,  les dijeron que esperasen a que una unidad de la Guardia Civil llegara hasta ese lugar. Llegaron más o menos en una hora y se hicieron acompañar  hasta la boca de Rubicera, que es por donde deberían haber salido.
Como el acceso hasta la boca tiene dos escarpes que hay que escalar, Foguer y Paco pintor bajaron a tomar las coordenadas de GPS. Esto último no lo entendíamos, pues si venia un grupo de rescate sabrían perfectamente donde está localizada la entrada de esta cavidad. Aquí ya empezamos a notar que algo no iba bien.
Ya por la tarde, llegaron tres agentes del GREIM. La información inicial que les dieron fue de otra travesía, pues en la cadena de información alguien equivocó esta travesía por la de Cueto-Coventosa. Dos de ellos entraron por Rubicera llegando hasta un libro en el que se apunta el nombre del grupo de espeleología, la hora, cuantos componentes y hacia donde te diriges. Este se encuentra en la confluencia de la Sima del Acebo con El Mortero de Astrana. Por allí no habían pasado.
Este día se dio por concluida su búsqueda, no reanudándola hasta la mañana siguiente. Este hecho nos hizo darnos cuenta de que la cosa no marchaba como debería. Personalmente no sé como es el protocolo de actuación en estos casos, pero desde luego no se puede parar una búsqueda hasta el día siguiente. No entendíamos por que no se avisaba a los espeleólogos que conocen la cavidad y que viven en las cercanías.
Ángel aviso de lo que estaba sucediendo a espeleólogos de Ramales, se contactó con el grupo de rescate de la Federación de Madrid para que se interesasen del asunto y hablasen con los de emergencias de Cantabria.
Los atrapados se han encontrado con una gatera tan pequeña y retorcida (que los exploradores de este paso la bautizaron con el nombre de Bufidos) que piensan que no es por ese camino y no pueden darse la vuelta pues han ido recuperando la cuerda en cada pozo. Hacen un vivac en un punto seco y cerca de un lugar por donde hay agua. Intentan gastar las menos energías posibles, racionan la comida y solo usan la iluminación para acercarse al punto donde se encuentra el agua.
El lunes se reanudó la búsqueda con 12 agentes. Está vez volvieron a entrar a Rubicera y al Mortero de Astrana. Otro grupo empezó a instalar en fijo la Sima de Acebo, llegando hasta los 100 metros de profundidad. Una ardua tarea que obliga a que otro equipo esté preparado con cuerdas y equipos suficientes para llegar a la base de los pozos a -180. Pero no, de momento no hay equipo para sustituir a los que acaban de salir y la cosa vuelve a pararse. Los grupos de Rubicera y Mortero salen sin haberlos localizado.
Un equipo de cinco espeleólogos experimentados en la búsqueda y rescate, totalmente equipados, están en las inmediaciones a la espera de que les dejen unirse a estas tareas de búsqueda. Frustración para este grupo, cansados de esperar todo el día, deciden que se van.
No sé si debido a las presiones desde la Federación de Madrid o que la noticia ya empieza a verse en los medios de comunicación, se pone de nuevo en marcha el operativo de rescate.
A última hora de la tarde otro grupo del GREIM se desplaza en helicóptero para terminar de instalar los últimos pozos. La niebla existente en las inmediaciones de la sima, obliga al helicóptero a dejar al grupo de rescate un poco lejos y para desgracia de todos, los dejan en un lapiaz, donde prácticamente es imposible moverse, decidiendo hacer un vivac para poder pasar la noche a la intemperie.
Otro día perdido. Y otra noche que pasarían nuestros compañeros en la cavidad. Todos estábamos preguntándonos por qué los pocos recursos que veíamos, no se destinaban a hacer el mismo recorrido que los desaparecidos hasta dar con ellos.
El martes 12 de agosto, dos espeleólogos del AER junto con dos del GREIM, bajan haciendo por fin el mismo recorrido y otro grupo le sigue, montando en fijo los pozos por si fuera necesario sacarles por allí.
Se desplazan hasta la zona un grupo muy numeroso de militares de la UME, donde empiezan a instalar un campamento en el alto de Asón.
Mientras tanto los atrapados, que por suerte se encuentran bien gracias a su experiencia como espeleólogos, deciden que hay que pasar la gatera como sea, pues piensan que nadie a estas alturas les va a rescatar. Dos de ellos que se encuentran con fuerzas, se dirigen por sus medios hacia la salida siguiendo la ruta hacia la Rubicera. Se encuentran de frente con el equipo de rescate a mas o menos una hora de la salida, exactamente en la Sala del Tanque. Salen de la cavidad a las 8 de la tarde.
A los otros dos los encuentran los que han bajado por la Sima del Acebo, les dan comida y les hidratan, para que poco a poco repongan fuerzas y salgan por sus medios. Según nos han contado, les ayudaron en todo, incluso les subieron con poleas el pozo del chocolate de 31 metros. Chapó para los integrantes de este grupo de rescatadores. Salieron a las 2 y media del miércoles 21 de agosto.
Final feliz y alegría general entre todos los participantes en las labores de búsqueda, familiares, amigos y demás que nos encontrábamos por allí.
Si, final feliz, pero podría no haber sido así.
Desde aquí quiero dejar claro que hubo fallos por parte de él, o los coordinadores de este operativo de rescate.
Falló la cadena de transmisión de información a la hora de dar los datos al grupo GREIM, confundiendo una cavidad con otra, error imperdonable.
La falta de medios los primeros días fue más que evidente.
No se pidió hasta última hora la colaboración de los espeleólogos que se conocen al dedillo esa travesía. Y eso que muchos de ellos se encontraban allí.
Esperemos que desde la Dirección General de Protección Civil se depuren responsabilidades y que el protocolo de actuación en rescates cambie corrigiendo los errores cometidos.
Hasta ahora por lo que se, un rescate como este era cuestión de horas o un día como mucho. Suerte que no había ningún accidentado con una lesión grave, que no se encontraban atascados en los pozos donde hace un frío que pela y que tenían agua, comida y experiencia. Todo esto podría haber causado un accidente sobrevenido.
Desconozco lo que ha llevado a las autoridades cántabras a desmontar el grupo de rescate ESOCAN, que era el encargado de sacar de las cavidades a espeleólogos perdidos o con graves accidentes. Un grupo profesional y ejemplar en el mundo de la espeleología.
Agradecer la labor que llevaron a cabo los agentes del GREIM, que en todas estas horas estuvieron dando todo lo que podían.
Y por supuesto agradecer a los espeleólogos, que al final les dejaron participar, su colaboración para encontrar y ayudar a salir de la cavidad a los de Espeleo Minas. No hubo reconocimiento oficial por parte de las autoridades, que si que corrieron a salir en los medios.
Un agradecimiento a los dueños del Albergue de Coventosa, que en todo momento nos ayudaron a pasar esas horas interminables. Incluso abrieron el restaurante a las dos y media de la madrugada a los del grupo de rescate para darles de cenar.
Alfonso, Bruno, Joaquín e Isabel, ya estáis fuera y junto a vuestras familias, pero ahora quizás entenderéis esa pregunta que os hacíais en las entrañas de la tierra, ¿pero qué pasa? ¿Por qué no viene nadie?......

Paco Cuesta