martes, 13 de mayo de 2014

X Encuentro Castellano Manchego de Espeleología 2014

Otra vez más el Grupo Huesos y a la cabeza Emilio, organizan el X Encuentro Castellano Manchego de Espeleología. El último encuentro hacia ya ochos años que se organizó en Cuenca en el municipio de Tragacete. Este año se han organizado en Riópar, Albacete, del 1 al 4 de mayo de 2014. De Abismo hemos participado Montse Camino, Marta Arias, Isma Luengo, Mari Carmen Vázquez y Paco Cuesta.

1 de mayo
Llegamos a primera hora de la tarde al albergue donde Emilio y sus secuaces estaban para darnos la bienvenida y los regalitos por nuestra asistencia, junto a la documentación de los encuentros.
Lo primero fue una corta excursión al nacimiento de del Río Mundo. Sobre las ocho de la tarde visitamos la sala de exposiciones, donde también darían lugar las charlas de este encuentro.
La primera fue a cargo de Toni Pérez, presidente del Grupo de Espeleológia de Villacarrillo con la ponencia de los Trabajos Bioespeleológicos del Calar del Mundo. Una interesante charla sobre ese mundo cavernícola y que muchas veces pasa desapercibido por parte de los espeleólogos que visitamos las cavidades.
Quique Jávega nos da a conocer la estructura y funcionamiento del Espeleosocorro en nuestra comunidad y Rafa Serrano, coordinador sanitario, nos enseña el funcionamiento del equipo médico.
A última hora se organizan los grupos para las diferentes actividades previstas para el día siguiente.

2 de Mayo
A las ocho de la mañana en las inmediaciones del Albergue, es un hormiguero de espeleólogos organizando equipos y grupos. Sobre las nueve ya estamos todos distribuidos en los diferentes  vehículos. Nosotros hemos decidido en esta segunda jornada ir todos a la misma cavidad la M-100.

Esta cavidad fue descubierta y desobstruida en el verano 2007 y se le puso una puerta para preservarla y así poder hacer estudios sin la contaminación inevitable que los espeleólogos producimos cuando la visitamos. Una verdadera joya que tuvimos la ocasión de ver gracias a estos encuentros.
Es una cavidad que se encuentra muy cerca de la Hinneni, donde hace ya más de diez años, los miembros de Abismo ayudamos a llevar botellas de oxigeno al grupo que en aquel entonces estaba explorando esta zona sumergida del Calar. Ahora es más fácil pues por la M-100 se llega al mítico sifón Terminal para tener acceso a esta zona de la red de galerías inundadas.
Nos organizan en dos grupos, uno de siete y el otro de seis. No se dispone de momento de topografía así que tenemos que fiarnos de nuestros guías Jesús López y  Vicente Guardiola del grupo Hinnani. Los de Abismo vamos todos juntos en el primer grupo y nos acompañaron Tania y Leo, a Montse le toca en el segundo, junto a Bego Fernández y Paco García del GAEM y Marisa y Manolo del Grupo Espeleológico Mediterráneo.
La entrada a esta cavidad es un pequeña rendija que picaron manualmente hasta conseguir el ancho suficiente para que entrase un espeleólogo. Dejándose resbalar, los pies llegan a una escalera de aluminio que tienen colocada para facilitar la entrada en su interior. Tras recorrer unas pequeñas galerías de techo bajo y horizontales, se llega a los primeros resaltes en los que hay que empezar a utilizar el equipo personal.
Bajamos una escala con los peldaños muy separados y un poco más adelante las primeras cuerdas que nos hacen empezar a utilizar el descendedor. Tras un corto recorrido horizontal llegamos a un pasamanos que en su final se desfonda un pozo de unos ocho metros y en el que hay que pasar un desviador.
En la base de este pozo empieza a estar presente el agua. Seguimos por pequeñas galerías, teniendo que bajar pequeños pozos y resaltes de vez en cuando hasta llegar a un último pozo en el que tienes que hacer virguerías para no terminar con los pies en el agua.
A partir de aquí, la cavidad es prácticamente horizontal. Lo que más sorprende es la cantidad de gours, activos la mayoría y que tenemos que sortear para no pisarlos. En algunas galerías hay colocada una cita para indicarnos el camino y dejar intactos estos gours, algunos de ellos de gran tamaño. El agua está presente prácticamente en casi todo el recorrido de estas galerías.
Más adelante entramos en una zona más seca donde empiezan a aparecer los primeros espelotemas. Hay que destacar unas formaciones en yeso que debido al efecto de capilaridad han salido desde el suelo hacia arriba, rompiendo las leyes de la gravedad.
Seguimos por galerías más amplias hasta encontrarnos de nuevo con agua y más gours. De vez en cuando encontramos huesos de diferentes animales, que los tienen marcados para no pisarlos.
Por fin llegamos al Lago Tica que da acceso al Sifón Terminal, las aguas son completamente transparentes. Nos enseñan el campamento donde los buceadores podían descasar y que les servía para explorar esta cavidad. La verdad, poder ver este lugar después de haber oído hablar tanto de él, es una maravilla. Actualmente las exploraciones se llevan a cabo desde este lago en dirección al Sifón Tiñoso por ser más fácil transportar por esta cavidad el material necesario para los buzos. Se ha logrado comunicar con cable guía hasta la Sima de la Hinneni I y con la Cueva de los Chorros, convirtiéndose en el 4º sector de esta red.
De vuelta hacia la salida el guía se desvió por otras galerías para enseñarnos los huesos de un lince. Pero antes de llegar, tuvimos que superar un salto de una orilla a otra del meandro por el que íbamos. Un momento de duda por parte de todos (el segundo grupo no lo pasó, gallinas) por lo que Leo se colocó en medio para ayudarnos a pasar y no caer al agua. Es un paso más sicológico de dificultoso. Aun nos quedaba superar un resalte en subida un poco resbaladizo y que cada uno lo superó por donde pudo. Vimos lo que queda del lince y antes de volver por nuestros pasos, visitamos un pequeño lago donde metiéndote por un pequeño conducto puedes observar la salida de agua a borbotones de uno de los sifones.
Para no volver por el mismo camino, había que encontrar un pequeño paso que nos daba acceso a un nivel superior, pero Jesús no se acordaba. Más de media hora de búsqueda infructuosa nos hizo decidir dar la vuelta, el problema residía en ese salto en el meandro, que en sentido contrario tenias que caer justo en una pequeñísima repisa que además esta inclinada. Otra vez a dudar hasta que Leo decidió hacer un último intento de encontrar el dichoso paso. Al cabo de un rato vino y nos dio la buena noticia, lo había encontrado.
Una pequeña gatera difícil de ver, que parte de un techo y en la que tuvimos que hacer una cadena humana para pasar las sacas. En el nivel superior nos encontramos con el segundo grupo y todos juntos nos dirigimos hacia la salida.
Una cavidad digna de visitar, pero nos dijeron que aunque está cerrada, el que quiera ir, solo tiene que ayudar a pasar material de buceo o ayudar a la futura topografía o diferentes trabajos que se están realizando. Solo es cuestión de acoplarse a los diferentes grupos para ayudar al estudio de esta cavidad.
La actividad la realizamos en 7 horas.
A las ocho de la tarde proyectaron el documental El misterio de los cristales gigantes, documental de Javier Trueba. Documental ganador hace unos años del Festival de Cine del Ocejón en los municipios de Majaelrayo y Campillo de Ranas en Gaudalajara.
Después la siguiente ponencia corrió a cargo de Antonio Cid, médico del SUMMA 112 y del Espeleosocorro de la FCME. Nos explicó el síndrome del mal del arnés, la horizontalidad de la camilla y la hipotermia. Una interesantísima charla de como hay que actuar con el herido en caso de accidente dentro de una cavidad.


3 de Mayo
Montse decide apuntarse al grupo de las prácticas de espeleosocorro, los demás nos vamos a la Cueva de los Chorros.
AÑO 1997 - Nacho, Juan, Salva, Edu, Manolo y Paco
Vuelvo a estar después de años con Alberto Lozano, cuando llevé a unos cuantos de Grupo Huesos a La Rubicera en Cantabria, esta vez es él que nos  guía por esta cavidad. Mirando fotos en papel, consigo saber que la última vez que estuve el esta cueva fue en 1997. Nos acompaña Javier del Viana, un grupo de Guadalajara.
Después de la obligada caminata en subida llegamos a la gran boca que se abre en este paraje y donde nace el Río Mundo. Una foto de grupo y nos metemos por este río subterráneo. Lo primero que vemos es un tubo de PVC colocado en sentido vertical que va desde el río hasta una repisa colgada a gran altura y que allí se encuentran los aparatos para medir el caudal de agua. Un poco más adelante subimos por unas cuerdas que están colocadas en la colada que nos dará acceso a una pequeña galería.
Más adelante tendremos que pasar por unos cuantos pasamanos y resaltes con cuerdas que nos obligan a usar el croll y el puño. Vemos muy por debajo de nosotros a otro grupo que enfundados en sus neoprenos van nadando por el agua.
A partir de aquí entramos en unas galerías de techo bajo que nos conducen a un paso estrecho, algunos de nosotros tenemos que quitarnos el arnés para poder pasar. Un poco más adelante una serie de gours de arcilla blanca nos obliga a mojarnos por encima de la cintura. Subiendo una diaclasa estrecha nos adentramos en un laminador en el que nos movemos muy despacio debido a que el suelo está lleno de agujeros en la roca por la erosión del agua. A pesar de que hace 17 años que no visitaba esta cavidad, esta zona no me suena nada.
Llegamos al Lago Verde, o eso creíamos, justo cuando vemos venir a los que iban con los neoprenos por el agua, que casualidad, llegar a este punto a la vez. Todos juntos comimos y le preguntamos a uno de ellos que mirase si estábamos donde creíamos. No reconoció nada y cuando se marchaban por el agua nos gritaron, el Lago Verde esta a vuestra derecha. Efectivamente, nos habíamos metido anteriormente por una galería paralela a la de los gours y tendríamos que habernos desviado justo un poco antes.
Vuelta hacia la salida, otra vez a quitarse el arnés en el paso estrecho, bajar por las cuerdas y pasamanos. Antes de bajar la colada le digo a Alberto si podemos desviarnos y salir por la Cascada Rosa, por eso de divertirnos un poco con el agua. Una bajada por una cuerda en estado lamentable y que debido a que han acortado para hacer un nudo en la parte más deteriorada, no llega hasta el suelo. Por suerte hay unas cadenas en las que puedes poner los cabos de seguro y con mucho cuidado bajar trepando hasta la base.
Alberto me grita que vaya para ver lo que nos vamos a encontrar, pero yo estoy atascado, un mosquetón lo he metido entre las aldabas de la cadena y no puedo sacarlo. Saco el cabo del mosquetón y lo doy por perdido. Menos mal que Isma baja el último y consigue recuperarlo.
Llego hasta Alberto y entiendo porque me decía que fuese para allá. Tenemos dos posibilidades, unas dar un salto y llegar hasta el otro lado del río y caminar por una cornisa inclinada o descender hasta el río e ir por un lateral. Valoro la situación y hago una prueba bajando hasta el agua. Me cubre hasta la cintura, pero ya qué más da, si vamos empapados.
Uno a uno me siguen hasta llegar a la Cascada Rosa. Unos bajamos por su lado derecho y pegados a la cascada, pero los más listos van por el izquierdo, se mojan algo menos. Los que hemos decidido bajar al lado del agua nos toca atravesar de nuevo el rio a la otra orilla para acceder a un paso seco por unas galerías paralelas.
En unos minutos ya estamos viendo la espectacular salida, la luz del atardecer entra por la gran boca y se refleja en el agua.  Ya fuera algunos aprovechan para lavar los monos y el equipo.
Ya en Riópar nos encontramos con Montse que nos cuenta que el simulacro, casi se convierte en rescate, pero eso es otra historia de la que solo se detalles.
Tenemos el tiempo justo para duchamos e ir al lugar de las charlas.
Una interesante conferencia sobre la historia de la Cueva de los Chorros que desde hace 50 años se viene explorando por numerosos grupos de espeleólogos. Juan Melero y Juan Antonio Martínez del Colectivo Extopocien, nos hacen un recorrido a través del tiempo en orden cronológico, contándonos los descubrimientos y las dificultades de la exploración de este gran sistema del Calar del Mundo.
Por la noche un concierto acústico el albergue donde se respiraba el buen ambiente de los que allí nos encontrábamos.

4 de mayo
Marta fue la única valiente que madrugó y que se apuntó a visitar la Cueva del Farallón, se trata de una cavidad horizontal en todo su recorrido. Tuvo que ir con ropa de calle, pues había lavado el mono el día anterior en Los Chorros.
El acto de clausura se celebró en un restaurante y al final de la comida se hicieron entrega a todos los grupos asistentes, de un recuerdo de la participación de estos X Encuentros Castellanos Manchegos de Espeleología. Javier Cañada el secretario de nuestra Federación y Emilio de Huesos dejaron caer una piedra por el Abismo para ver si los de Guadalajara recogíamos el testigo para organizar unos encuentros en nuestra tierra. Creo que la piedra se desplomó por una Grieta y le dio a uno del Viana creo que los del Seguntino andaban por allí (los otros tres grupos de Guadalajara). Espero que también se den por aludidos y podamos en un futuro cercano organizar los próximos encuentros.
Despedidas múltiples y a los coches, que para algunos nos esperan carreteras con trafico muy intenso.


No me quiero despedir sin dar las gracias en nombre de Abismo, al Grupo Huesos que se volcó en tenernos en palmitas, a los guías de los diferentes grupos que nos llevaron a las cavidades, a los ponentes que nos enseñaron muchas cosas del mundo subterráneo y en especial a Emilio por estar en todo momento informando y organizando todo para que estos encuentros tuviesen el éxito que han tenido. Dejáis el listón muy alto.....

Paco Cuesta