miércoles, 1 de agosto de 2018

Actividades en Cantabria 2018


De cuevas por la Infinita Cantabria

Del 20 al 23 de julio de 2018.

Participantes: Sergio Bravo, Rebeca Martín, Montse Camino, Arturo Navarro, Luis Jordá, Luis Valero, Jesús Fernández, Pablo Moreno, Toño Herreras, Ana Lacuna, Paz León, Juan Manuel López, Carmen Hermira, Ismael Navarro, Dani Fernández, Ángel y Paco Cuesta.


VIERNES

Cueva del Gándara
Carmen, Luis, Pablo y Montse.


Los primeros en llegar el viernes a Asón y una vez que dejaron los trastos en el Albergue, se fueron a hacer un pequeño recorrido por Gándara. Pasaron el pasamanos de entrada y una vez en la sala donde se bifurca en dos posibles recorridos, decidieron continuar por el Delator, llegando hasta la cabecera del P 40, donde decidieron no bajarlo y volver al albergue para estar con los que íbamos llegando con cuentagotas.




SÁBADO

Después de unos cuantos cambios para ver que cuevas eran las más apropiadas y contando que por un lado esta convocatoria era sobre todo para llevar a cavidades de Cantabria a los nuevos que hicieron el curso de iniciación en mayo y por otro aprovechar la ocasión para que monitores y cursillistas de perfeccionamiento llevaran a cabo las instalaciones que había que montar y desmontar en las diferentes cavidades que íbamos a visitar. La conclusión fue que haríamos tres grupos, uno visitarían el Mortero de Astrana y los otros dos Calaca-Mortero, entrando unos por una boca y los otros por la otra.
Paco Cuesta

Mortero de Astrana
Un año más, para ser fiel a las tradiciones, Abismo organiza en Cantabria, una salida multitudinaria para asomar a nuevos socios espeleólogos a las cavidades que tenemos de forma privilegiada en el Valle de Asón.
Como somos un montón se han de formar grupos de lo que esta vez he coincidido con los siguientes compañeros. Su Ilustrísima Eminencia Don Luis Jordá Boderhore

La muy activa Doña Carmen Hermira, el joven opositor Juan Manuel López, el autodidacta
Ángel, Ilustre habitante de Villarejo de Salvanés y El Amnésico  Toño.
Y la cavidad que me toco en suerte, Mortero de Astrana.

Esta magnífica cavidad cuenta con una de las más espectaculares entradas de las que por ahora conozco. De hecho creo que he estado aquí tres o cuatro veces y quiero volver.
Es tremendamente conocida en este sector llamado espeleología en España pero para los que no la conocen os lo intentare describir:
Un enorme agujero repleto de vegetación y algunos  árboles  muy altos crecen en su interior elevando las copas para buscar la luz. Para acceder dentro hay, dijéramos como 2 niveles, un primer nivel que empieza en un pequeño desfiladero al que se accede por una trocha un tanto escondida que baja paulatinamente en pendiente no muy pronunciada, pero no carente de algo de riesgo, pues a veces me he dado algún culetazo bajando. Tras la pendiente el suelo cae bruscamente al segundo nivel por lo que se hace necesario el uso de técnicas DED si quieres entrar a las galerías del sistema. No sé por qué razón en unos de los laterales del descomunal hoyo hay multitud de deposiciones, imagino que de herbívoros, que han elegido este lugar para dicho fin desde tiempos telúricos y cuya cantidad se estima en cientos de toneladas de dicho “guano” de cérvidos, cabras y demás “tragahiervas” y sus consiguientes orines.
En fin un enorme cráter que difícilmente pasaría desapercibido por los paseantes que por la zona se aventurasen.
El sábado 21 en el mes Julio del año 2018, efeméride señalada para mí en particular, nos dispusimos el equipo de espeleólogos, a visitar este precioso enclave y si se podía transitar por el interior de las galerías, de todos ellos ninguno sabia de la existencia de esta cavidad ni de su ubicación salvo yo,  que confiando en mi memoria prodigiosa, me atreví a enseñarles y sin más información marchamos para allí. Tomamos la carretera hasta Astrana, la pista que sube hasta el lugar donde habitualmente todo el mundo deja uno o dos coches, trasteamos con los aperos y uniformidad de espeleólogos. Contentos iniciamos el trayecto hacia la entrada, lo tenía muy claro  seguir el camino para evitar el pequeño barranco hasta un paso accesible, internarme en el lapiaz y de repente …¿Dónde está?, mi prodigiosa memoria falló y me paso de largo, no me preocupa seguro que la encuentro, pero si es enorme …..
Le enseñé a estos todo el terrible lapiaz de la zona, sin querer tuvimos 2 horas extra de actividad. He de reconocer mi frustración pero mis compañeros tuvieron una conducta ejemplar hacia a mí  que obcecado deje de pensar con lógica, siendo ellos los que finalmente solucionaron el entuerto, al fin respiro aliviado y enfadado pues todo mi error ha sido confiar en lo que recordaba y no en los datos de ocasiones anteriores.

Olvidado el tema tras contemplar la grandiosidad del “anfiteatro” que forma El Mortero nos dispusimos a bajar. No decepciona nunca, vi el entusiasmo en los rostros de mis acompañantes e intente calcular el entusiasmo de los primeros que encontrasen esta entrada al karst sistema del Mortero de Astrana.
En segundos el ánimo nos invade e impacientes bajamos por un lateral un poco más abajo del camino normal. Luis que tiene muchas horas de vuelo baja acompañando a Carmen y Juanma para los que sería su primera gran experiencia en Cantabria, después Ángel que está aprendiendo a ser mas autónomo si cabe, se queda conmigo para poner en práctica las destrezas aprendidas unas semanas antes en Viana de Jadraque impartidas por La Federación Castellano-Manchega de Espeleología y Cañones.

Más tarde tras instalar la bajada desde el bloque paralela a la existente Ángel y yo entramos hacia las galerías para reunirnos con el resto, el río bajaba con bastante caudal que sin ser excesivo aumenta la espectacularidad del  recorrido, no queríamos mojarnos y transitábamos por el recorrido haciendo equilibrismos para no caer al agua. Llegamos a la salida que viene desde La Cuesta del Cuivo y decidimos seguirla hacia los pozos sin más remedio al final tuvimos que echarnos al agua que en tramos sube hasta la cintura. El entusiasmo de los compañeros al ver este meandro sube aún si cabe mi alegría, estos seguro volverán están atrapados, Cantabria ya no les soltará.

Continuamos avanzando, ¡no querían dejarlo! en un pequeño resalte, Carmen eufórica, pierde un pie y cae de espaldas en el agua sin daño alguno pero empapada entera, Luis la interroga, está bien y dice no tener frío pero dejamos aquí El Cuivo y retomamos por el Leolorna, no decrece el entusiasmo ya no nos importa el agua, avanzamos asombrados por el entorno llegando a los pasamanos de la Cascada del Leolorna donde se hace más evidente el considerable caudal que había. Intentamos progresar llegando a completar los pasamanos pero Juanma descubre que el agua ya es demasiada, ya está, damos la vuelta.

Es curioso como mágicamente cuando retornas por un sitio ya de vuelta el tiempo parece acortarse y antes de darte cuenta estás fuera, pero esta vez hay premio, en el exterior luce un espléndido día y el esplendor de la primavera tardía de Astrana nos enseña la asombrosa belleza del Mortero, quedará para siempre en el recuerdo de estos nuevos compañeros como a mí me sucedió.

Toño Herreras

Pd : ¡no olvidéis llevar al menos una cámara!

Calaca –Mortero del Crucero
Participantes: Por Calaca: Pablo instalando, Montse de control, Jesús revisando, Ismael, Arturo y yo que les tengo que llevar sin que nos perdamos. Por Crucero del Polaco: Luis como instalador, Rebeca de control, Dani, Sergio, Paz y Ana.

De nuevo me encontraba llevando a los compañeros del club a esta pequeña travesía. Lo cual me obligaba a entrar con el grupo de Calaca. La travesía es algo más complicada si se hace en este sentido, pues en una gran sala hay que encontrar el paso que da acceso a una pequeña galería y que nada más entrar en ella, hay que girar a la derecha y que parece que no es el paso más evidente.

No sé qué pasa en esta cavidad, pero en anteriores visitas, que han sido muchas, casi siempre pasa algo. Grupos que dan y dan vueltas recorriendo prácticamente toda la cavidad antes de encontrar la salida, compañeros que se quedan sin fuerzas en los brazos y les toca hacer la travesía inflados a Ibuprofenos, falta de cuerda en la instalación, etc… Lo dicho, estamos gafados con esta cueva.

La entrada por Calaca la realizó Pablo con la supervisión de Montse. Tardó un poco más de la cuenta y pensé que llegaríamos más tarde que el otro grupo a la mitad del recorrido y que coincide más o menos con el paso de difícil localización.

Una vez todos en la base de la sima, nos dirigimos hacia el siguiente resalte que está instalado con cuerdas y que hay que descender. Después una zona de caos de bloques y encima en subida muy pronunciada. Una vez en lo más alto, se empieza a bajar por una zona de mucha arcilla en el suelo y con la posibilidad de desviarse a otras galerías de esta zona. Nos dirigimos en este caso hasta la sala inclinada llamada La Carbonera y donde hay que localizar el dichoso paso. Una vez allí, deje que buscasen por la infinidad de pasos, gateras y demás galerías que hay en el entorno, ninguno logró localizar el camino a seguir. Sugerí que aprovechando que el otro grupo no había llegado de momento hasta este encuentro, podíamos aprovechar y comer esos bocadillos que llevábamos en las sacas. Como seguían sin aparecer, decidimos hacer tiempo visitando la parte del Río Negro y las pequeñas galerías que se encuentran en esta zona.

Pasado un tiempo, intenté juntar a todo el grupo pues estamos desparramados por las diferentes galerías y empezaba a preocuparme de que el otro grupo se hubiese despistado o peor aún, que hubiese pasado algo, pues esta cavidad nos la tiene jurada.
Jesús ya tenía el paso localizado, pero hubiese tirado de frente nada más entrar en la galería y sin hacer el giro a la derecha, con lo cual hubiésemos dado unas cuantas vueltas y probablemente volviendo a la sala donde habíamos comido. Ya ha pasado en anteriores ocasiones. Lo malo de que te pase esto, es que descartas esta galería y entonces a dar más vueltas que una peonza.

Como esta vez no nos perdimos, seguimos por las galerías sin dificultad en la orientación, hasta que oímos unos gritos lejanos. Fue evidente, que algo pasaba. Montse se puso a tocar el silbato que casi me rompe los tímpanos. No identificábamos la voz que gritaba y a veces la perdíamos, con lo que el silbato volvía a sonar atronadoramente.

Conseguimos llegar hasta Dani, que era el que gritaba y se encontraba solo. Se había descolgado del resto del grupo y estaba un poco desesperado. Nos contó que lo primero que les pasó, fue que de nuevo las cuerdas que llevábamos no llegaban hasta el final del pozo de entrada y otra vez usaron una cuerda vieja que llevo en el coche. Esto ya nos pasó en una ocasión anterior, pero esta vez, para no poner una vieja cuerda desde el fraccionamiento que se encuentra a mucha altura, decidieron hacer el paso del nudo a unos seis metros del suelo. Buena experiencia para los que lo habían practicado en el curso y que les decíamos que en realidad nunca se usa.
Parece que los que iban delante de Dani, tiraron por una galería que lleva a otra zona de la travesía y allí dieron y dieron vueltas por el enrejado de galerías. Dani era el que estaba en el camino correcto. Al poco rato oímos el silbato de Luis (como se nota que hace cañones al igual que Montse). Teníamos el sonido de nuestro silbato y lo que parecía un eco del silbato del otro grupo.

En un rato estábamos todos juntos. Ahora había que decidir si ellos que estaban prácticamente en la entrada, se daban la vuelta y salían junto a nosotros por esta parte de la travesía. No parece que les gustase mucho la idea, pero ya era tarde y si volvían a perderse la cosa se complicaría, así que Jesús se ofreció a llevarles hasta la salida por Calaca.

Nuestro grupo siguió por ese meandro hasta la salida sin más complicaciones que una saca que se enganchó a la subida y que dio un poco de guerra.

El otro grupo, cuando se dirigían hacia la salida hubo un tropezón de Paz cayendo de morros contra el suelo y haciéndose una herida en el labio, por suerte solo fue eso pues podía haberse caído unos 9 metros por la rampa. Aquí no terminó la cosa, cuando estaban en la base del pozo de salida, Jesús se dio cuenta de que había perdido la batería de repuesto (y que cuesta una pasta). Mientras los demás subían el pozo, Dani y él se fueron en su búsqueda hasta el lugar donde comimos y allí estaba.
A la salida estaba a ratos lloviznando y a ratos lloviendo, con lo que nos cambiamos lo más rápido que pudimos, a la ducha del Albergue y la cenita.
Lo dicho, nos tiene manía……

Coventosa
Jordá hizo el  primer intento de llegar a la Sala de los Fantasmas, le acompañaba Carmen y alguien más que no recuerdo. Hicieron una instalación en otros anclajes en una sala anterior y comprobaron que la cuerda no llegaba. Claro no era por ahí. Volvieron a tiempo de la cena en el restaurante de Marga y aprovechamos para organizar los grupos del día siguiente.

DOMINGO

Cuevamur

Se organizaron tres grupos, pero el primero ya salió con retraso de media hora, además algunos nos fuimos descolgando de esta visita, pues no se la de veces que la hemos hecho.

Al final creo que fueron solo dos grupos, pero como yo me fui de regreso a casa, no sé muy bien como transcurrió la jornada. A lo mejor alguno se anima a subir una crónica de la visita a esta cueva.
Paco Cuesta

Cuevamur y Coventosa 


Participantes: Dani, Rebeca, Sergio Bravo, Carmen Hermira, Luis Valero y Jesús Fernández


Llegado el Domingo, día caluroso que se sintió en la pequeña aproximación de ida y vuelta de la actividad de la mañana… Cuevamur. Disfrutamos mucho de esta cavidad, relativamente rápida, de bellas formaciones y donde alguno llegó hasta a sudar en el paso de los Retales…

Parte del grupo teníamos pensado salir pronto de Cuevamur con la idea de completar el día con una segunda actividad. Se habían valorado y estudiado varias opciones donde la más acertada parecía ser el sistema de Vallina llegando hasta Sala Pin. La mente y el cuerpo estaba preparado para una larga batalla reservándonos fuerzas y autonomía de las baterías pero a medida que pasaban las horas y seguíamos en Cuevamur, el interés iba cambiando. Plan que se vio poco factible al ver las caras acaloradas de la gente cuando llegaban a los coches…
Decidimos valorar qué hacer en las horas de la tarde que nos quedaban (eran las 18h) y para ello nos fuimos a tomar unas cervezas bien frías a Ramales de la Victoria con la intención de que quizás nos pudiésemos animar algo más… En ese momento ya algunos confirmaban su baja ¿?
Bueno, ¿entonces algo rápido y fácil? ¿Una ducha, ir a la playa, Coventosa, Escalón,…? …algunos ya se conformaban solo con una buena cena...



Llegamos al albergue y cada uno sacó sus latas de conserva para reponer fuerzas porque animados ya estábamos algunos y dispuestos a la batalla que fuese para concluir el fin de semana en la zona. Se optó por visitar la cavidad más cercana al albergue (Coventosa) y ya sobre la marcha con reloj y topo en mano decidiríamos el recorrido a seguir… Sala de los Fantasmas, Los Gours, El primer Lago, Cuvera… Algunos ya dijeron que no se iban a poner el mono de nuevo ni aunque le trajesen la boca de la cueva al albergue… Pablo, Ángel y Montse habían tenido suficiente y optaron por visitar la base de la cascada del Asón, buena opción también.
La verdad que el grupo que nos animamos, no tardamos mucho en vestirnos de nuevo de romanos, la canción “todos mirando” que todos conocíamos sonaba en uno de los maleteros abiertos en el aparcamiento (momento que aprovechamos para grabarnos un video, animando el ambiente saltando como si no arrastrásemos cansancio ninguno…), alguna conversación interesante con un vecino de Val de Asón sobre las vacas limusinas de la zona y sobre la Sima del Mosquetero (…de las más conocidas… ¿Alguien se anima pronto a hacerla?) y pronto echamos a andar… Yo sabía que podía ser suficiente con visitar la Sala de los Fantasmas sin prisa, ya que la mayoría del grupo no había estado nunca…

Llevamos la cuerda de 40m que utilizamos en Cuevamur por no ensuciar más y llegó justa para bajar el resalte de 8m con un largo pasamanos de aproximación… Rebeca, que llevaba mucho tiempo de monitora se animó a instalar. Una vez abajo, yo que era el único que recordaba el paso de entrada a la Sala de los Fantasmas me puse en cabeza tras haber prometido al grupo que no se iban a arrastrar… De repente me ven desaparecer por una entrada en forma de laminador y ya se empezaron a escuchar las primeras quejas… -Tranquilos que os he prometido que no os ibais arrastrar pero no que no os fueseis a agachar bastante!-
Las quejas de no querer revivir el paso de los Retales se trasformaron en un silencio con las bocas abiertas roto por el comentario de Luis -Que pasada! …y me lo quería perder- (la verdad que con Luis se vivió mucho más la cueva cada vez que expresaba su asombro, alucine y sorpresa por lo que íbamos encontrando según avanzábamos más adentro). Entre la potente luz de Sergio y la de los demás en niveles máximos, vislumbrábamos de sobra cada detalle de todas esas grandes columnas, estalactitas y sobre todo estalagmitas que dan nombre a la sala… recorrimos cada rincón observando lugares merecedores de una buena foto… (suerte de que con las prisas, ni cámara, ni móvil, ni nada que retratase el momento llevábamos, así disfrutaron nuestros ojos más sin perder el tiempo posando…). Las figuras que nos imaginábamos con las formaciones pasaban desde la virgen con el niño Jesús en brazo a veces y otras paseándole, alguna mujer trasformada en sal…hasta algún neandertal petrificado con mochila altus… ¿Pero que cerveza nos han dado en Ramales? La verdad que todo aquel que conozca este lugar sabrá a que nos referimos… Si has hecho la travesía de Mosquetero-Coventosa tienes delito si nunca has parado a observar esta Sala de Fantasmas y demás figuras imaginativas….

Llegamos al último rincón del fondo, una pequeña salita con el suelo cubierto por 5cm de agua que le dio un toque final a la visita… A la vuelta, fuimos estudiando las posibilidades y maneras en las que podría realizarse una boda espeleológica en esa Sala… (reconozco que se nos fue de las manos) No se por qué Dani de repente desapareció mientras Rebeca comentaba ilusionada la magnífica idea… En fin, por un momento fuimos testigos de nuestra propia imaginación y hasta lo vimos factible jejejej. Necesitábamos descansar…
Pregunté si había ganas de ir hasta el Gours y Carmen que era la que en tod la tarde tenía más ganas de cueva me contestó con la pregunta, -¿Estará abierto el restaurante Coventosa cuando salgamos?- Vale, ¿Gours o Huevos con patatas? no hizo falta decir más, se nos había hecho tarde y aún estábamos  a tiempo de llegar sin que cerrasen la cocina y juntarnos con los demás…
Bonita despedida del fin de semana con una visita relajada a una de las Salas más bellas de la zona y una buena cena entre amigos. Deseando volver a Cantabria!
Jesús Fernández


3 comentarios:

  1. he visto mi legendaria foto con cresta de gallo de barro.... y claro la gente se puede confundir y querer hacerla en Mortero de Astrana...
    la foto es de hace 8 años en Cuevamur... y alli el barro es diferente,
    abstenerse imitadores, la cresta de gallo es inimitable

    ResponderEliminar
  2. Me encanta lo bien que os expresáis los espeleólogos por escrito.
    Es un regalo leer esta crónica pues los textos consiguen revivir con vividez los fantásticos momentos disfrutados.

    ResponderEliminar
  3. Queeeeeeeé!! ojo cuidao, de ilusionada nada, que yo no me caso ni a rastras, jajaja.

    ResponderEliminar