jueves, 13 de septiembre de 2018

Algo más de artificiales: ¿Otra yesera cerquita de Guadalajara?

Una yesera en la Cuesta de Lucena

Bueno, amigos, la exploración a veces no es tan emocionante como en las simitas del Alto Tajo, pero bueno, bien está ir dejando constancia de lo que vemos bajo tierra, aunque sea obra de la mano del hombre. Su interés histórico y etnográfico tendrá, creo yo.

Bien, recorriendo las cuestas del páramo cercano a Guadalajara, más allá de la Fuente de la Niña y rumbo a Lupiana por esos caminos que suben, hace algunos meses me encontré con algo bastante sorprendente.

La verdad es que no me lo esperaba, estaba echando una ojeada a la fuente que mana arriba y que puede considerarse el nacimiento del arroyo de la Culebra. Interesante mencionar que más abajo en el arroyo hay una mina de agua que tenemos todavía pendiente trabajar. De paso, quería ver también las antiguas trincheras y agujeros excavados en el borde superior de la cuesta (imagino que serán de la Guerra Civil) y el paraje denominado "Mirador del Santo Verde" (en algún lugar he visto denominarlo también "Los Banquitos").


Excavaciones en el borde del páramo
¿trincheras y refugios de la Guerra Civil?



Mirador de la Cruz Verde (Los Banquitos)
Es una curiosísima construcción. Además de asientos y barandillas incluye sus arbolillos y arbustos cuidados, y constituye un magnífico mirador hacia la ciudad de Guadalajara, la vega del Henares y la Sierra en el horizonte, impresionante paisaje, especialmente a la puesta de sol. Merece la pena el paseo, y podéis encontrar recomendaciones y detalles en la web Senderismoguadalajara.es, ruta SPG-12.
Vistas de Guadalajara desde el mirador
Al subir desde la fuente por la senda a su izquierda se me enciende la luz de alarma, pues los rellanos en la ladera me recuerdan, sugieren, la presencia de una escombrera. Al mirar hacia arriba y ascender, ya campo a través, hacia el mirador, mis sospechas se confirman.

Dos depresiones (hundimientos) en la cuesta

Y un hundimiento reciente:
debajo persiste una oquedad

Hay dos depresiones, a modo de pequeñas dolinas, que delatan la existencia de alguna oquedad por debajo, pues hacia algún lado han tenido que irse los derrubios de la ladera... al seguir subiendo encontramos, además, otro hundimiento mucho más reciente, un embudo de unos 2 x 2 m, que claramente da paso hacia alguna cavidad subyacente, si bien no es penetrable, y por otra parte la entrada sería en extremo arriesgada y peligrosa.



El hundimiento y el paisaje al fondo
La escombrera y la existencia de hundimientos que se tragan el suelo hacia el subsuelo me recuerdan inmediatamente a la yesera de El Carrisal, en el cercano Iriépal, que ya documentamos hace algún tiempo.


Detalle del hundimiento, se aprecia
el posible paso a un subterráneo
Realmente estamos más o menos en los mismos estratos del Mioceno donde, de cuando en cuando, se presentan masas de yesos. No pensemos en esos yesos masivos que encontramos en las laderas de los ríos Tajuña o Tajo (hablamos de su curso medio-bajo), Bujalaro o Aleas (donde existen sendas canteras de yeso y alabastro). No, se trata de bloques o pequeños estratos de yeso, de escasa continuidad, que aparecen entre las margas y arcillas del escarpe del Páramo, y que fueron objeto de explotación minera en el pasado.

Desde la perspectiva actual parece inverosímil que se dedicara tanto trabajo y esfuerzo a extraer esos bloques y fragmentos de yeso (el llamado aljez), fuera a cielo abierto abriendo canteras en las laderas (hay algunas entre Guadalajara e Iriépal, y también hacia la Peña Hueva), fuera excavando minas buscando el estrato de interés. Sin embargo, hasta los años 50 del pasado siglo era rentable extraer las piedras de aljez en las laderas de la vega del Henares y otras partes, y fabricar con ellas yeso. Para ello había que cocerlo en hornos, molerlo y cribarlo, para comercializarlo o usarlo a título particular.

Resulta muy ilustrativo, y recomiendo su lectura a los que tengan curiosidad, el librito escrito por mi buen amigo Benjamín Rebollo sobre las yeseras en Peñalver (1), donde se habla de su historia, usos y forma de explotación.

Pero sobre la explotación del yeso desde tiempos lejanos hay bastante bibliografía, por ejemplo, se habla de los hornos morunos en Pezuela, ya en la provincia de Madrid, en otro trabajo del que es coautor, como buen minero, otro amigo, Luis Jordá (2). Y llama también la atención, como ejemplo más cercano, la referencia que hace  Herrera Casado al uso del yeso de Iriépal para obras en el propio ayuntamiento de Guadalajara ya en el siglo XVI (3).

No era nada excepcional en tiempos pretéritos el aprovechamiento de cualquier yacimiento de yeso en lugares donde este escaseaba, excavando allí para ir extrayendo las piedras y cristales y fabricar, a veces de modo muy artesanal, yeso que sería luego utilizado particularmente o comercializado para obtener unas perrillas con las que vivir.

Al respecto, ya hemos publicado datos en el pasado de varias minas más además de la del Carrisal, como la de Torija o la del Sotillo, pero muy probablemente también fue el origen de la cueva del Clavín, que albergó antaño un conocido y famoso restaurante, o la de los Gigantones en Alcalá de Henares. El tipo de excavación es, en las que hemos podido estudiar, casi idéntico, grandes salas en las que se dejaban gruesas columnas sin tocar para que apuntalaran el techo, y se aprecia en algunas el uso de barrenos, explosivos, para la extracción del producto, tal y como Benjamín explica en su obra (1).

Sobre la explotación ancestral y local de aljez, la toponimia a veces nos sorprende. Puedo contar el caso de un paraje llamado "Barranco de los Yesares" (creo recordar), situado en el río Dulce aguas abajo el pueblo de Aragosa. Hace ya muchos años estuve por allí, me habían dicho que había yeso. Algo incrédulo busqué el paraje y allí localicé un talud fruto de la excavación y, para mi sorpresa, cristales y pequeños bloques de yeso... no lo esperaba en un terreno a caballo entre el período Oligoceno y el Mesozoico donde las calizas son el elemento principal... pero sí, por algún misterioso suceso geológico, allí se había depositado en su día un lentejón de arcillas y margas yesíferas, con aljez, y allí lo explotaron las gentes del entorno.


Vista de la escombrera en la ladera
(Google Earth, © 2018 Google)
Pero volvamos a la yesera de la Cuesta de Lucena. Diré que mi sorpresa fue efímera, pues recordé inmediatamente el nombre que recibe en los mapas el camino que sube hacia ella. Figura allí con la denominación de ¡"Camino de los Yeseros"! ¿curioso, verdad?


La escombrera y el Camino de los Yeseros
(Google Earth, © 2018 Google)
Sobre esa yesera, ahora hundida y tapada, ha de haber documentación en los archivos, pero su búsqueda y estudio se nos escapa. Al fin y al cabo, somos  humildes espeleólogos con interés en dejar constancia y cuantos datos sea posible sobre estas cavidades artificiales de nuestro entorno. Dejaremos estas notas y las correspondientes memorias de trabajo para que puedan servir a aquellos estudiosos, o simplemente curiosos, que quieran bucear en el pasado para averiguar cuál fue su origen, quién la explotó, dónde fue a parar el producto final... por lo menos ahora sabéis que ahí se extraía aljez, ahí se excavó una mina subterránea buscando yeso.

F. J. Rejos

Nota importante: Las fotografías aéreas han sido capturadas desde Google Earth (© 2018 Google).

Bibliografía mencionada

(1) Rebollo (2012) ·"El yeso en Peñalver". Ed. Excmo. Ayto. de Peñalver, 44 p.
(2) Puche, Mazadiego y Jordá (2006), "Los hornos morunos para yeso de Pezuela de las Torres, Madrid", Actas III Simposio sobre Mineraçao e Metalurgia históricas no Sudoeste Europeu, p. 431-440.
(3) Herrera Casado, "Algunos datos para la historia de la Casa del Ayuntamiento de Guadalajara" [Página web del autor: "Los Escritos de Herrera Casado. Artículos y comentarios sobre Guadalajara", publicado el 19/09/1986, 
http://www.herreracasado.com/1986/09/19/algunos-datos-para-la-historia-de-la-casa-ayuntamiento-de-guadalajara/]

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