miércoles, 26 de septiembre de 2018

El Simarro, acabados los trabajos

Otro "cincuenta" terminado en nuestra zona del "Alto Tajo"


Pues sí, otra simita acabada de reexplorar y documentar, de ese puñadito que tenemos en la zona que bajan 50 o poco más.. van acabándose poquito a poco, aunque es una lástima, porque lo que esperamos siempre es que algún recoveco, desosbstrucción, escalada o pozo paralelo nos envíe hacia más pozos y continuidades, y podamos decir que es, al menos, un "cien", je je. Alguno hay por la zona, todo hay que decirlo, y no tardaremos mucho en publicar lo que tenemos.

Bien, en junio aprovechando una salida a trabajar en otra simita (la del Camponcillo), pues como había cundido bastante, decidimos atacar por la tarde El Simarro, esa dolina de dimensiones bastante apreciables (para lo que hay en la zona, esta mide más o menos 40 x 12 m) situada junto a un camino, no lejos de las Tres Marías.



Este hundimiento, que alcanza 9,5 m profundidad, lo conocíamos desde los años 90, pues alguna vez pasábamos por la pista y lo veíamos, y también habíamos estado en su borde comprobando (muy mal, como veréis) que abajo no se abría boca o pozo.

Bien, al tomar la zona de exploración en 2003 documentamos el hundimiento, que sabíamos se llamaba "El Simarro", con la idea de incluirlo como si de una cavidad más se tratara, dadas sus dimensiones, aunque no era una cavidad propiamente dicha. Como era bastante llamativo, pues pensábamos dejar constancia de su existencia, simplemente. Y no le hicimos mucho caso porque había por ahí un buen puñado de simas conocidas, y otras nuevas, pendientes de estudio y exploración.

En 2017 "tocaba" finiquitar el trabajo, así que allá que fueron algunos exploradores aprovechando una salida en la que éramos un buen porrón de gente. Y, la conversación posterior, cuando el coordinador (yo) les pidió informes al respecto, más o menos fue así:
  • Exploradores: "Javi, que en el fondo hay una entrada, aunque no muy grande..."
  • Yo: "Anda, fenomenal... ¿algún grieto cerca de las paredes, le veis buen color, hay que romper o desobstruir mucho...?"
  • Exploradores: "No, no, es perfectamente penetrable arrastrando..."
  • Yo: "¿Cómo?, Pero si allí no vi nada, es coña, ¿no?"
  • Exploradores: "Que no, que no... que dentro hay una sala chula con muchas formaciones, con pilones de madera..."
  • Yo: "¡Ostrás!, ¿sí? ¿no me tomáis el pelo?... Mira que yo he estado en el fondo haciendo fotos y eso, y no vi nada de nada..."
  • Exploradores: "Que sí, que sí... y una gatera se enfila a un pozo... calculamos que más de 30 claramente..."
  • Yo: "¿Cómoooo?"
  • Exploradores: "Y está equipado con spit, y hay una inscripción: <STD-1978>"
  • Yo: [Sin palabras, cara de estúpido según me dicen los presentes...]
Pilones tallados en madera (troncos),
en la rampa de entrada
Bueno, pues sí, es verdad que yo había estado documentando la torca, que anoté la posibilidad de mover bloques del fondo porque debajo parecía que algo podría abrirse.... pero de la entrada (que es bien evidente), nada de nada... pienso que es que estaba yo detrás de algún bloque y no la vi, porque tapada no ha estado nunca... y borracho no iba.


En el inicio de la cavidad abundan las coladas
Más tarde, iniciadas ya las exploraciones, nos volvimos un poco locos buscando documentación sobre la cavidad... si STD había estado allí, era muy probable que hubiera algo publicado, o quizá inédito. Sin embargo, no encontrábamos nada.

Tras diversos avatares (véase la ficha que queda ahora disponible en la web de Abismo), resultó estar la sima publicada en Exploracions. Fue el autor de la publicación, Carlos Puch, que que nos sacaría de dudas, mandándonos copia de la documentación y topografía.

Bueno, continuando con el trabajo de ese día, allá que fuimos dispuestos a resolver las últimas incógnitas, concretamente tres:

  1. Posible continuidad en cabecera del pozo (ventanas, por ejemplo), tras el acceso habitual (por detrás del saliente o bloque que hay).
  2. Revisión de una ventana a unos 10-15 m bajo la cabecera.
  3. Revisión de una repisa con potencial continuidad (¿pozo paralelo?) a unos 15 m del fondo, pero al otro lado de la línea de descenso.
Bueno, armados con la herramienta (taladro y demás bártulos), el material y todo lo necesario para completar la topo, si había algo que topografiar, nos colamos por la gatera descendente.

Impresionante la densidad de mosquitos, te los comes sí o sí, miles y miles en la entrada... menos mal que no parecen ser de los que pican, pero se meten en ojos, nariz, oídos y boca... 

Dentro ya, alcanzado el saliente o bloque de la cabecera del pozo, ya no hay bichos de estos... se concentran con enorme actividad, como enjambres, en las bocas de las cavidades.

Lo primero es trepar sobre al saliente rocoso y mirar con buena luz el otro lado del pozo... aunque bajamos por el orificio estrecho de delante, tras el saliente el pozo se abre majestuosamente. Malos resultados, allí no hay entradas laterales ni nada, no hay trabajo que hacer arriba.

Acceso al pozo tras el saliente rocoso
(o bloque, lo de la derecha)
Para bajar habitualmente usamos un anillo de cuerda a todo el saliente o bloque sobre el pozo, y reaseguramos a un buen spit por encima. Pero para facilitarlo y evitar líos de cuerda, reequipamos la cabecera. Montamos un nuevo spit en un buen sitio bajo el anterior, y ahora se desciende desde este de manera más cómoda.

Baja Javi delante. La instalación se hizo con tornillos Multi Monti de 10, pero la última vez los retiramos, eso sí con mucho cuidadito para no dañar las roscas grabadas en los agujeros...

Ahora, cada vez que localizamos uno de los agujeros (llevamos el plano parcial con indicaciones), se enrosca el tornillo otra vez, muy suavemente, hasta apretar en el fondo. Los anclajes quedan perfectos, si bien esta reutilización no es eterna, tras varios usos al agujero se habrá deteriorado y habrá que rehacerlo para parabolt M10 o anclaje químico...


Alcanza Javi la ventana que se sitúa bajo la cabecera, más o menos (en ese extremo del pozo). Avanza y comienza a meterse dentro, con la saca por delante. Aquello parece tirar, aunque muy estrecho e incómodo, pero a unos 4 m la pared se suelda... por encima parece ascender. Finalmente, tras lograr desenganchar algún trasto que se quedó atrás, llegamos al fondo y miramos arriba.

Nada, también se sella por ahí, por lo que la ventana sólo da paso a unos 4 m de gatera y una prolongación vertical similar. Lástima.

Sale como buenamente puede, tensando cuerda poco a poco, pues se sale a unos 40 m de pozo... y abajo reinstalando los tornillos y spit conforme van siendo localizados.


Hay que progresar por la pared hasta el fondo,
donde parece haber cierta continuidad...

De este modo alcanzamos la repisa a unos 8-10 m del fondo. Mientras tanto bajan Luis y Toño hasta el fraccionamiento previo, es allí donde hay que iniciar un pasamanos para acceder al otro lado, donde parece haber continuidad.

Se ponen manos a la obra y a base de tornillos y naturales alcanzan el otro lado, donde un entrante penetra dos o tres metros y se continúa descendentemente, pero obstruido por un bloque.

Mientas Luis ya va subiendo para no quedarse frío y ganar tiempo, valoramos lo que hay tras el bloque, y tras ponernos encima y mirar y remirar detrás, la conclusión es que sí, desciende (posiblemente a conectar con la grieta abajo), pero es demasiado estrecho, tras el bloque no cabe nadie.

Bueno enfilamos para arriba desmontando y tomando alguna nota para completar el dibujo previo de la topo, que ya la daremos por acabada.


Alcanzamos el exterior hacia las 22 horas, ya casi oscuro, y contentos al menos de haber acabado los trabajos, nos volvemos ya para Guadalajara.


No nos dio ninguna sorpresa especial, pero es una satisfacción dar por concluidos los trabajos y poder presentar ahora la memoria definitiva para El Simarro, esta sorprendente simita tan cercana al paraje de las Tres Marías.

Agradecimientos

Como comentaba antes, inconscientes de que se había publicado la cavidad y en uno de los trabajos más clásicos para estas parameras (la revista estaba en la biblioteca del club), llevamos a cabo una serie de consultas y rastreos a la busca de documentación.

Queremos agradecer sinceramente su ayuda a todos los que de un modo u otro se implicaron en esa búsqueda y/o nos dieron información. Del propio Abismo, merecen especial mención Pablo Moreno y Santiago Gutiérrez por las pesquisas realizadas y rastreos en internet...

Compañeros del club Viana nos proporcionaron también algunos datos y contactos y merecen igualmente nuestro reconocimiento.

Asimismo a Fernando García, del Grupo de Montaña Standard, y José Luis Barrera, del Grupo de Espeleología Geológicas, que resolvieron nuestras dudas y ofrecieron valiosas sugerencias.

Y por supuesto, a Carlos Puch, que fue miembro del grupo STD y es autor del trabajo donde se describe la cavidad. Amablemente atendió nuestra consulta y nos proporcionó datos precisos, copia del trabajo y la topografía, así como autorización para reproducirla en la ficha descriptiva de la cavidad.


F. Javier Rejos

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Javi se te ve hecho un chaval. Muchísimas gracias por tus aportes se te sigue desde la sombra. Abrazos y besos de Mari Carmen e Ismael para todos.

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