jueves, 11 de abril de 2019

La "Quebrada Negra" y su cueva, en Valdenoches

Valdenoches, cerquita de Guadalajara, en calizas del Pontiense

A mediados de marzo decidí echar una tarde en documentar una cavidad de la que había oído hablar hace mucho tiempo. Situándose en Valdenoches, a unos 10 km de Guadalajara ciudad, me daba tiempo a echar un ojo por allí.

Hace ya muchos años que un natural de Valdenoches me habló de la existencia de una cueva en las rocas, cantiles calcáreos, situados en el borde del páramo sobre el pueblo, en el margen oriental del valle del Arroyo de la Vega.


Cueva de la Quebrada Negra
Esos cantiles se presentan a la vista desde abajo de color rojizo oscuro, y me dijeron que aquello se llamaba la "Quebrada Negra", y por cierto en el otro lado del valle, al oeste del pueblo, hay otra quebrada, ésta de color claro, que debían llamar, si no recuerdo mal, la "Quebrada Blanca".


Bien, pues en la Quebrada Negra me aseguraban que había una cueva, la "Cueva de la Quebrada Negra", y de la Quebrada Blanca, también me daban a entender que había algo similar.


Situación de la Quebrada Negra sobre Valdenoches
Ya en aquellos años (los 80, quizá principios de los 90) dediqué un par de ratos a visitar esos cantiles que llamaban "quebradas", comprobando que en ambos casos se trata de colapsos del borde del páramo, hundimientos bastante espectaculares por deslizamiento del terreno bajo las calizas del páramo (del Pontiense). 


La quebrada y materiales "deslizados"
Bajo la capa calcárea, de potencia aparentemente variable, se presentan sustratos arcillosos, margosos o yesíferos, y a veces, quizá por fenómenos de deslizamiento asociados a la humedad freática, bloques enteros del borde del páramo fluyen o colapsan ladera abajo. No se trata exactamente del hundimiento por rotura de los roquedos, sino que aparentemente el conjunto entero se desliza, se hunde en la ladera... esa impresión me da, pero no soy geólogo ni tengo conocimientos suficientes para dar una explicación fiable. Pero diré que he observado esto en distintos lugares de La Alcarria, sitios donde la ladera entera o una parte de ella  se "desconcha" y hunde o desliza.

Vista lateral, véanse los bloques y
fracturas en las calizas del páramo
Esto suele permitirnos visualizar las rocas vivas tras el colapso, sin sedimentos modernos ni cambios de color debidos a la alteración por la meteorología. Es interesante entonces ver los conductos del karst Pontiense, en general de escasas dimensiones e impenetrables para el espeleólogo, y encontrar fósiles típicos de esas calizas, como los caracoles dulceacuícolas  del género Planorbis, y, muy interesantes y curiosas, las cristalizaciones fibrilares de calcita sobre núcleos o salientes en esos conductos cársticos, son formaciones que podrían denominarse "drusiformes" porque la calcita forma "fibras" radialmente desde el núcleo clacáreo desde el que crecieron los cristales, a modo de drusas.


Pequeños conductos en el roquedo, donde
encontramos cristalizaciones radiales ("drusiformes")

Detalle de una de esas "drusas", calcita
 fibrilar creciendo radialmente desde núcleos
Pero volvamos a Valdenoches y sus quebradas. Esa parte sobre Valdenoches, arriba en la margen izquierda del valle, se nombra en la cartografía como  Alto de las Quebradas, pero realmente la Quebrada Negra es la que se sitúa en la parte superior del escarpe del páramo, justo al este del pueblo y en un paraje que los mapas llaman La Hortezuela.

Anteriormente había visto en la Quebrada Negra entradas kársticas, pequeñas cavidades, de dudosa continuidad y penetrabilidad, pero no fueron descartadas hasta un estudio más completo, vamos, hasta meter la cabeza por allí.

Por otra parte en nuestra opinión, cara a completar el catálogo provincial, cualquier cavidad que posea nombre o sea conocida entre los habitantes del terreno, por humilde que resulte ser, merece cierta atención, aunque sea para que no se diluya en el olvido ese topónimo o referencia local.

Bien, pues en esta ocasión acudí a refrescar los datos de mis notas y valorar si realmente las cavidades revestían interés espeleológico.

Tras alcanzar los llanos subiendo por la pista que parte del pueblo bordeé la Quebrada Negra hasta su extremo septentrional y luego la fui recorriendo bajo el desplome rocoso. Se aprecian bien las fracturas en el conjunto rocoso del Pontiense, y bajo el cantil, una masa irregular de grandes bloques que, como comentaba antes, no parecen exactamente desprendidos, sino "deslizados", es como si una parte del borde del páramo se hubiera "rebajado" unos metros.

Pues bien, efectivamente hay en ese pequeño escarpe algunas entradas penetrables, y si bien sus dimensiones no son muy grandes ni lamativas, al menos sí merecen el apelativo de "cueva", especialmente una de ellas.



La mayor, que creemos será a la que se refería el informador cuando hablaba de la "Cueva de la Quebrada Negra", está situada en la base del cantil y penetra unos metros, pocos, haciéndose aparentemente impenetrable, si bien habría que "meter la cabeza" en el fondo, y quizá limpiar un poco la gatera que parece que puede dar alguna continuidad... sin embargo, la presencia de paja por allí, y algunas letrinas de excrementos de mamífero, sugieren que las dimensiones del conducto serán posiblemente imposibles, y que quizá tenga habitantes.



Vista del interior de la pequeña cueva
Al margen de esta pequeña cavidad, que habrá que estudiar más detalladamente, hay en la quebrada algunas oquedades más que convendrá también revisar, y alguna de ellas a media altura, por lo que preveo un poquito de aventura con escala, cuerda y mucho cuidado, porque la parece está muy descompuesta, y además me temo que habrá que anclar a algunas picas clavadas por encima, pues no parece haber nada adecuado para asegurar. En fin, más adelante veremos y ya os lo contaremos.


A la izquierda, a media altura, otra entrada...
Habrá que descolgarse desde arriba
Para acabar por hoy, de la Quebrada Blanca, al otro lado del valle y entre el Llano Serval y el Barranco del Mayorazgo, decir que en su momento revisamos aquel desplome, que andar bajo ella es peligroso por lo inestable de la pared, rota y descompuesta, y que por otra parte no encontramos nada que pudiera llamarse cueva.


Situación de la Quebrada Blanca, en la ladera
derecha del Arroyo de la Vega cerca de Valdenoches

Pero sí pudimos ver diversas cristalizaciones minerales, en calcita, sobre los antiguos conductos del karst Pontiense que quedaron al aire, y entre los grandes bloques blancos desprendidos, algunos fósiles de Planorbis bastante bien conservados.


Fósiles de caracoles dulceacuícolas
(calizas pontienses, género Planorbis)
Seguro que hay más cosas al ojo experto, pero nosotros poco más podemos decir. Sólo recomendar el extremar la prudencia si alguno se anima a pasear por allí pues, insistimos, la pared aparenta ser muy inestable y peligrosa.

Nota importante:
Las fotografías aéreas han sido capturadas desde Google Maps (© 2019 Google).

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