martes, 22 de diciembre de 2009

Solviejo - Rayo de Sol

Gracias a la búsqueda de documentación, localización de los accesos a las bocas, previo recorrido de de las zonas laberínticas y realización de las travesías, que suele hacer Jesús Foguer varias veces al año, nos abre el camino para que poco a poco vayamos siguiendo sus pasos en estas cortas travesías pero de una belleza extraordinaria.
Es el caso de esta travesía, que además de divertida en el aspecto puramente deportivo, cuenta con un recorrido digno de visitar: La Sala de la Neurona con su diversidad y estado de conservación de las formaciones. Ver artículo: Solviejo de Jesús Foguer del 29 de octubre de 2005.

El 6 de diciembre de 2009 realizamos esta travesía y los participantes fuimos Julio García, Miguel Sanz, Rebeca Martín y Paco Cuesta.
El día comenzó muy tranquilo, esperamos pacientemente a que Julio se levantara. Después de los desayunos y siguiendo con la misma tranquilidad nos dirigimos en los vehículos a las cercanías del sistema y a las 11:30 comenzábamos a ponernos los trajes de faena. Nos acompaño hasta aquí, Ana, la colega de Miguel.
A las 12 del medio día, mientras Miguel y Rebeca instalaban la cabecera del primer resalte de Solviejo, Julio y yo nos dirigimos a comprobar el estado de las cuerdas de Rayo de Sol. En la última salida que realizó el grupo Abismo, a Carlos Heras le tocó subir por el último pozo por una cuerda con una flor en la que solo quedaba la mitad del alma.

Durante dos horas largas, visitamos las galerías de la zona de la Sala de la Neurona donde hay que destacar una formación en forma de bandera de un tamaño considerable y en un estado de conservación bastante bueno. Todas estas galerías y salas (fuera del recorrido de la travesía) están repletas de diversas formaciones. Paramos en la sala de entrada a picar algo y sobre todo beber.
A las cuatro de la tarde, estábamos bajando el primer pozo. Todos los instalamos en doble para poder recuperar la cuerda al tratarse de una travesía. En este primer pozo se nos rizó un poco la cuerda, pero por suerte fue sencillo desrizarla y recuperarla sin más problemas.

Pasamos por un curioso meandro que poco a poco se va desfondando, hasta tener que hacer oposición. Otros pozos más, que nos dan acceso a las inmediaciones de la Torca del Rayo de Sol, donde las galerías se estrechan hasta tener que pasar varías gateras pero sin llegar a ser demasiado pequeñas. Solo uno de pozos de bajada presenta una pequeña dificultad, al encontrarse en su paso más estrecho un desviador en la cuerda y justo donde debes cambiarte a un pozo paralelo y de las mismas dimensiones.
Ya al final de esta pequeña travesía, nos encontramos con un resalte que da acceso a los pozos de subida y en donde Rebeca se torció el pie, que sin ser grave le impidió realizar más actividades en este largo puente de la Constitución.

Después de superar los pozos de subida con algo de goteo, hay premio, una pequeña estrechez justo a la salida, es sencilla de pasar, pero te obliga a retorcerte un poco. Esta boca de Rayo de Sol da justo al borde de un arroyo seco, que no quiero imaginar cómo debe de entrar agua a esta cavidad en épocas de fuertes lluvias.
La travesía es apta para un nivel medio-bajo, ya se usó en el pasado curso de iniciación y creo que tanto por su atractivo recorrido, como contando que tiene un poco de todo (pozos, meandros, gateras, etc.) se seguirá utilizando en futuros cursos.

A las ocho de la noche ya nos encontrábamos haciéndonos la foto de rigor, llenos como no, de barro y un poco mojados de cintura para abajo. El tiempo total que dedicamos a esta actividad fue de 8 horas.


Paco Cuesta.