jueves, 21 de marzo de 2013

In memoriam Pedro Millana Coca


In memoriam

Pedro Millana Coca, conocido por todos como “Coca”, falleció en Teruel, su lugar de residencia desde hace unos años, el pasado 19 de marzo.

Aunque retirado desde hace años, cabe mencionar que fue uno de los fundadores del Club Abismo y no son raras las ocasiones en que se habla de alguna experiencia o anécdota relacionada con él, como activo espeleólogo que fue durante mucho tiempo.
Iniciado en la epeleología en el seno de GESGO (Grupo de Exploraciones Subterráneas Guadalajara Oje) hacia los años 80, alcanzaría rápidamente un elevado nivel técnico merced a su gran dedicación a la exploración, especialmente en las cavidades verticales de los karst del Guadiela y Alto Tajo. Esto le llevaría a convertirse en maestro de muchos nuevos espeleólogos.
Años después, en el año 1991, estaría entre los seis espeleólogos que constituimos el Club Abismo, retomando la espeleología con ánimos renovados.
Con Abismo su actividad se concentraría en la formación de nuevas generaciones de espeleólogos, labor que llevó más allá de los cursos impartidos, pues a la hora de equipar e instalar cualquier cavidad siempre fue extraordinariamente técnico y exigente, un purista, nos atrevemos a decir.
A la par, se implicó activamente el desarrollo de numerosos proyectos. Así, se dedicó intensamente a la prospección y exploración en los trabajos oficiales de zona del Club: En Tamajón, Poveda de la Sierra, la cueva de la Hoya del Castillo, sima del Bochorno, etc.
Visitaríamos con él, además, numerosas cavidades, y llevaríamos a cabo otros proyectos al margen de los oficiales, como fueron las exploraciones en la cueva del Tornero y el karst relacionado, y las simas de los llanos del entorno de Peñalén, Villanueva de Alcorón y Zaorejas, entre otros.
También extendería su actividad hacia otras regiones de la Península, siendo el primer miembro de Abismo que llevó a cabo la travesía Cueto-Coventosa, en colaboración con compañeros de la Comunidad Valenciana. Fue un hito que renovaría los ánimos y relanzaría la actividad del Club hacia las grandes cavidades del norte.
A finales de la década de los 90 fue abandonando paulatinamente la actividad, distanciándose del grupo. Más tarde eligió la ciudad de Teruel, que le vio nacer, como residencia definitiva, manteniendo relación tan sólo con unos pocos de nosotros, hasta el momento de la triste noticia de su fallecimiento.
Creemos que de algún modo parte de su espíritu permanece en aquellas cavidades que visitamos y trabajamos junto a él, y quizá podamos todavía oir el eco de su maza burilando cuando volvamos a visitarlas.
Descansa en paz, compañero.
Santiago Gutiérrez y Javier Rejos