lunes, 4 de marzo de 2013

Las Majadillas



23 de Febrero de 2013

Participantes: Paco Toquero, Arantza, Rebeca, Manuel, Marta y Mª Carmen

Marta junto a Manu y Rebeca en su primer día de cuevas.
La visita a las Majadillas fue consecuencia de una llamada Paco Toquero al grupo Mineralogista de Madrid porque iban a visitar la cueva y a lo mejor necesitaban ayuda de espeleólogos. Así que por una parte el objetivo era echarles una mano, si la necesitaban, y por otra parte hacer una visita en paralelo a la cueva sin interferir en su actividad.

Llegamos a la entrada de la cueva sin apenas dificultad. Manuel tuvo que dejar su coche a unos metros de la entrada por un charco grande pero no hubo mayor problema. Estaba todo precioso, había nevado, pero el espesor de nieve no era muy grande, lo que hacía que hubiera un bonito contraste entre el pardo de los matorrales y el suelo cubierto de blanco.

En la entrada de la cueva había una instalación preparada para que pudieran bajar los miembros del grupo mineralogista de Madrid, entre sus miembros había espeleólogos y además había unos espeleólogos de León que también habían ido a echar una mano por lo que cuando llegó el grupo de mineralogistas no tuvimos mucho que hacer, eso sí, ayudamos a colocar bien varios arneses.



Para no entorpecer la actividad del grupo de mineralogistas esperamos a que todos ellos descendieran, por lo que nos tomamos con calma lo de cambiarnos. Rebeca, Paco Toquero y Manuel se encargaron de realizar nuestra instalación, que quedó estupenda colgando de la reja que cierra la cueva de Las Majadillas (estaba asegurada también al árbol). Para cuando nos tocó bajar el frío acumulado ya se había hecho muy intenso y alguno de nosotros no sentíamos ya los pies. Bajaron primero Rebeca y Arantza y luego Marta, una amiga de Manuel, a la que para ser su primera vez se le dio muy bien.




Manu y Paco T. instalando


Rebeca y Manu con la cuerdecica.

 
Arantza descenciendo

Después nos mezclamos con un par de rezagados del grupo de mineralogistas y finalmente conseguimos bajar todos. Hay que decir que Rebeca lo pasó estupendo con los comentarios de Flequi en ese ratillo. Una vez dentro se agradeció tremendamente el cambio de temperatura. En una primera avanzadilla nos encontramos con el grupo de mineralogistas por lo que decidimos dar marcha atrás y dirigirnos a la sala el Tanque, una sala de tamaño considerable en la que nos hicimos la foto de rigor.
 


Foto de rigor en la sala del Tanque

Columna de la sala del Tanque

Luego intentamos hacer una foto retroiluminada en la que saliera Arantza pero el lamentable estado de la batería de mi cámara lo impidió. La batería revivía de vez en cuando lo que nos permitió seguir haciendo fotos dentro de la cueva pero con mesura, daba como para una o dos fotos en cada reencendido. Cuando estábamos terminado de ver la sala entró el grupo mineralogista por lo que decidimos encaminarnos a la gatera y al famoso paso del chumino. Mi opinión personal, y a pesar de quedarme trabada brevemente (a la vuelta) en el paso del chumino, es que son más duros los metros iniciales de la gatera que el paso en sí, algo en lo que creo que Rebeca está de acuerdo.

Foto en algún punto tras salir de la gatera.

Cerca de la sala de la Playa vistamos un pozo en el que había acumulado un charco de agua con una miniplaya alrededor, era un lugar muy reconfortante.



Alrededor de la "miniplaya"


Para llegar a la sala de las Geodas se podía realizar el camino a dos niveles, al del agua o como a un cuerpo de altura, hecho del que quiso dejar constancia Paco Toquero con la siguiente foto:



Paco T. por las alturas.

Después pasamos a la sala de las geodas en donde vimos un par de cristalizaciones que se podría decir que se asemejaban a geodas.


"Geoda"

De esta sala continuamos en dirección al Sifón, Manuel se había quedado cerca la última vez que fue y quería acercarse a ver si se podíamos continuar y llegar a los “gours maravillosos”, nombre que le atrae fuertemente. Sin embargo, una vez iniciado el camino la cantidad de agua se fue haciendo cada vez mayor lo que hizo desestimar la idea de continuar.


Rebeca examinando el camino a seguir y el nivel de agua.

Así pues emprendimos el camino de vuelta. Para cuando salimos el otro grupo ya se había marchado, subimos y nos cambiamos, esta vez sí rápidamente que estábamos mojados y hacía mucho frío! En total estuvimos como unas 4 horas. Finalmente nos fuimos a un bar de Cifuentes que nos permitió comer a cubierto nuestras viandas mientras nos ofrecía café y Cola-Cao calentito. En resumen un agradable domingo espeleológico.

                                                                     Mª Carmen

3 comentarios:

  1. Sip, estoy de acuerdo con Macamen, el chumino tiene peor fama que lo que es en realidad.
    Bonico domingo pasamos.
    Besos, churris.
    Rebeca

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  2. Bueno, tendríais que haber visto el paso hace 30 años... valor le echaron los exploradores, pero a espuertas.

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  3. Je, je. Mis felicitaciones a los intrépidos exploradores. Fíjate si se lo curraron que ahora nos parce menos el paso del chumino que el resto de la gatera.
    Lo que pasa es que el paso es complicado pero corto en comparación con el resto de la gatera, que al ser más larga pues se hace más costosa. Al menos eso fue lo que yo sentí. Supongo que como en todo cada uno tendrá su opinión.

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