miércoles, 1 de mayo de 2019

De esas tardes primaverales en las que hay ganas... (I): Artificiales cerca de Guadalajara.

De esas tardes primaverales (I, 30/04/2019).
La primavera nos ofrece algo más que estas
cuevas polvorientas, en superficie también hay
muchas cosas hermosas...
Sí, hablemos de esas tardes primaverales. Esas en las que hay ganas de ir un rato a ver alguna cosa, alguna cuevecilla pendiente de documentar, que suelen ser conocidas ya pero a falta de "dejar ahí", es decir de perpetuar en algún informe, algún plano o croquis...

Claro, no puede ser muy lejos, aunque las tardes son ya largas, no como para irse a los carst donde encontramos esas simitas y cuevas que dan más de sí. Y por otra parte, esas tardes primaverales suelen ser improvisadas, decididas en el último momento, no da tiempo a organizar grupo, a convocar a colegas y demás... en fin, humildes trabajos en solitario, evitando, eso sí, cualquier riesgo. No vale cualquier cavidad, hay que estar seguro de que en solitario no habrá problemas.

Bueno, pues esta es una ocasión, nos vamos a documentar artificiales del entorno de Guadalajara, cerquita de casa. Fácil, un saco con los cacharros de topo, lápiz y papel, la cámara, un casco con algo que dé luz y adelante.


Antes de nada, diremos que entre la documentación de mis archivos personales había una marca roja (entre otras muchas) señalando un trabajo empezado hace ya años, y por esa marca abrí las carpetas y documentos, y extraje el dosier correspondiente. El objetivo sería ir completando aquellos trabajos, así que al comentado saco iría también el cuaderno antiguo para continuar donde nos quedamos la última vez, que si no recuerdo mal fue en 2015.
Hay un montón de cuevas por esta parte
En 20 minutos hemos aparcado cerca del objetivo, una serie de cavidades artificiales que debieron ser cuevas-vivienda y que se sitúa en un barranquillo cercano a La Limpia, y muy cerca de los abrigos de La Riberica que alguna vez he comentado antes.


Adelante con la mochila, hace calor, el campo empieza a estar en flor. Caminito, bajamos al barranco pasando junto a un par de bocas que habrá que trabajar también (están en otra carpeta del archivo, ya os contaré...). La senda y acceso están un poco deteriorados, hay zarzas que se están haciendo con el terreno... echar machete o la hoz en la próxima.

Alcanzamos las cuevas, las entradas en la margen izquierda del barranquillo, bajo un talud margoso y arenoso de unos pocos metros de altura. No recordaba las pintadas que afean las entradas, pero sí los miles de pequeños orificios de esas abejillas que taladran la marga arenosa para hacer el nido y poner sus huevos, está repleto de ellas y entre sus zumbidos entramos a la cueva (que no hacen nada, cobardicas).
Entrada número 2, acceso a nuetro objetivo
La serie tiene unas 11 entradas, quizá hubo más en el pasado, pero la erosión y arrastre desde encima del talud ha debido sepultar algunas. Esto nos es conocido, ya hemos trabajado alguna cavidad aparecida tras trabajos de desmonte o explanación, que nadie sabía que estaba ahí debajo.
Algunas están ahí, pero habrá que cavar
De esas nos consta que en la ciudad de Guadalajara, y en el entorno cercano, hay un buen puñado. En alguna ya jugábamos cuando niños, otras incluso las topografiamos cuando aprendíamos a hacer esas cosas (años 80) y luego quedó bajo los sedimentos cuaternarios, o quizá mejor definirlos como sedimentos antropocenos, sí, concretamente esos que echaban con camiones y que los traían de la ciudad, fruto de su crecimiento imparable durante aquellas décadas... sin embargo, sus habitaciones y galerías estarán ahí debajo.
El tiempo y los agentes erosivos no perdonan
Y, bueno, qué más contar, pues adentro con instrumentos y todo, ir y venir, primero dibujar el croquis y las secciones, anotar todo lo relevante, luego marcar los puntos topográficos que nos ofrecerán el esqueleto a "vestir" más tarde, y finalmente toma de datos, distancias, rumbos, pendientes. Acabado, retiramos los puntos, y aquí no ha pasado nada, y sólo nos llevamos medio centenar de fotos y varias páginas de cuaderno repletas de notas, dibujos, medidas...




Sólo agachado se entra...
Hace un calor algo asfixiante por allí, hay mucha humedad en el ambiente y el sudor arrastra el polvo de la cara, chorretes inevitables... estas cuevas son muy, muy secas, y polvorientas, acabas cubierto de polvo y arena, ojo con la cámara.
El abandono, y el "interés" por parte
de algunos, es evidente... que lástima
Acabamos casi todo, pero hay en la cueva 1 una gatera semiobstruída con rumbo hacia una hipotética "cueva 0" más allá, sin conexión al exterior por haberse tapado la entrada. No entramos, estamos solos y parece que no es conveniente, habrá que "liar" a algún colega (digamos "engañar") para que venga y podamos ver lo que hay más allá, no sea que haya sorpresas y la cueva sea "un poco más grande". Eso queda pendiente para otra.
Esa gatera... ¿qué habrá más allá?
Acabados los trabajos en este primer complejo con tres bocas (hay que ver esa gatera...), como todavía nos da tiempo, pues marcamos las entradas hasta la número 9 y desde una poligonal externa medimos radialmente a todas ellas, de forma que podremos plasmar su situación aproximada sobre un plano y así encadenarlas en una topografía completa del conjunto.

Ojo el trabajo de los excavadores...
Esto ya lo hemos hecho antes y es bastante ilustrativo, se aprecian bien las distancias bajo tierra entre unas y otras, y permite estimar el trabajo de excavación por parte de sus primeros propietarios, algo de lo que nada sabemos, por cierto. Al respecto, véase lo ya publicado en el pasado en relación con las bodegas de San Martín, un trabajito asociado que además quedó como material descargable en la web de Abismo.

En fin, finalmente recogemos y nos vamos, que hoy es martes y hay cosas que hacer en el local del Club, donde hay una buena parva de material procedente de las prácticas en exteriores del último curso de Abismo. Además, sabemos que algún alma caritativa rellenó la nevera... antes de salir del barranco, una selfie con las cuevecillas detrás y lo envío a los colegas del club para que vean por dónde me ando.

Hasta la próxima tarde de primavera...

Pta. Si alguno se quiere enganchar a estas "nimiedades" espeleológicas de un rato en las cercanías de Guada, sabed que hay para varias primaveras, veranos y demás estaciones, y que estaré encantado de contar con el que se enganche... quizá podremos llevar, siendo dos o más, la nevera, o el caldito si es invierno.

Javier Rejos 
(ya sabéis, uno de Abismo algo pirao que topografía con igual interés simas y alcantarillas).

1 comentario:

  1. Que no pare la música!!
    Como siempre interesante
    No sabes la envidia que me das.
    Un saludo del " condenao"

    Toño

    ResponderEliminar