domingo, 3 de noviembre de 2019

Campaña de Picos 2019

27 de julio/2 de agosto.

Cada año, a finales de julio, las emociones se me desatan: la Campaña de Picos se acerca. Esa sensación de entregarse al peligro, esa necesidad de disparar la adrenalina. A veces me pregunto ¿qué hacía yo antes en estas fechas?

Por supuesto que el párrafo anterior es una exageración forzada para introducir mi discurso, pero esconde una realidad que creo compartir con muchos de los que nos unimos a esta aventura.

Para mí, que soy una recién llegada a este mundo de las entrañas de la Tierra, el simple hecho de estar rodeada de tan expertas personalidades de la espeleología compensa el desgaste físico y las austeras condiciones del campamento. O tal vez, precisamente esas austeras condiciones sean las que nos llevan a disfrutar más intensamente de la compañía y del trabajo de equipo.

Mar de nubes en el campamento
Nuestro club estuvo presente este año por partida doble. En la primera fase yo me uní a los trabajos de exploración del GEG con Rocio y Paco,  apoyando también al equipo científico cántabro formado por Enrique y Manu y a Sanda.


Posteriormente se unieron Blanca y Honorio y colaboramos con ellos actuando como modelos en la toma de diversas fotografías profesionales, que se presentaron en un Congreso de espeleología celebrado en algún país del este europeo, en la zona del Karst.

A partir del 4 de agosto, el groso del club llegó a Picos para seguir con la hazaña de la exploración de la 5P, cuya instalación habíamos comenzado nosotros la semana anterior.

Por fin la boca de la P-13
Los logros de este año.

Encontrar la boca de la P-13 fue uno de los momentos cumbre de esta campaña. Intentos fallidos de búsqueda durante los últimos veranos habían sido motivo de bromas, chistes, supersticiones e incluso dudas de su existencia. "¿Y por qué no la nombraron 12+1 en lugar de trece?" Sin duda, esta cueva está gafada" Pensábamos algunos.

Paco y Gerard observando la topo: sabiduría de muy alta calidad.
Así que, me es difícil describir con palabras los momentos de euforia que se vivieron el día 28 de julio por la mañana cuando la primera avanzadilla, compuesta por Javier, Chema y demás miembros de solera del Club Alfa, nos comunicaron que la habían encontrado.
Solo nos faltaron la botellas de champán para el bien merecido descorche, porque ni la NASA, podría haber festejado mejor que nosotros lo hicimos la exitosa puesta en órbita de un satélite.

Después de serenarnos, el equipo se puso manos a la obra y se comenzó con el estudio de las antiguas topos, del 73, a lo que siguió la correspondiente instalación. No obstante, no se pudo avanzar demasiado en la exploración ya que la nieve cubría la vía de acceso a unos 20 metros por debajo de la boca de entrada.
La recogida de termómetros y de muestras de agua en Cabaña Verónica y Altaiz constituye la parte científica de la campaña. Parte del equipo de espeleólogos y espeleólogas acompaña cada año a Enrique, a Manu y a Sanda a realizar estas tareas. Posteriormente, los datos de temperaturas son estudiados exhaustivamente para hacer predicciones de deshielo en las cuevas.
Desfortunadamente no tenemos que esperar a los resultados científicos y objetivos, ya que las fotografías que Paco nos enseñó de las formaciones de hielo que existían en Altaiz hace unos diez años, hablaban por si mismas.
Prácticamente no queda nada de ellas. ¿Seremos capaces de destruir todo lo que nos rodea, hasta lo que está protegido en las entrañas de la Tierra? ¿De qué estamos hechos los humanos? 
Deberíamos avergonzarnos de lo que estamos haciendo con este planeta único que tenemos el honor de morar, sin embargo, más bien somos seguidores de la filosofía del "no ver, no oír, no decir". La Tierra necesita "árnica" y se la estamos negando con cada una de nuestras acciones diarias.
La buena fantástica noticia de este año ha sido que Sanda ha descubierto una nueva especie de crustáceo, una recompensa más que merecida.

Retomar la exploración de la 5-P, esa cueva de más de 800 metros de profundidad que está ahí, aletargada desde hace más de cuarenta años, casi nada. Pues sí, coraje no faltó par romper el hielo y empezar con la instalación y el equipamiento de la emblemática cueva. Por cierto, 5-P y no P-5, la nomenclatura es estricta en esta idea de colocación de las letras y números: si el número va en primer lugar, la cueva así denominada fue conquistada por el equipo español de espeleólogos y no por el francés. ¡Cuantas satisfacciones vividas y cuanto sufrimiento escondido en los muy, muy estrechos pasos de esta cavidad! Más que suficiente como para seguir con la lucha el próximo año.

La fotografía profesional hizo su presencia este año en la campaña de la mano de Honorio y Blanca. Pasamos mucho tiempo posando delante de las formaciones heladas de las cuevas de Altaiz y de Cabaña Verónica. No obstante, los resultados sobrepasaron las expectativas, especialmente la aportación espontanea y creativa de la que Paco fue protagonista. ¿cual hubiera sido el destino de esa foto si Paco, ese diminuto punto rojo, no hubiera estado allí? Desafortunadamente nunca lo sabremos, como en muchas otras cuestiones de la vida,  la duda quedará sin resolver, pero esa pequeña "fatalidad" del destino hizo que la instantánea no pudiera ser presentada a concurso. Así de estrictas son las reglas.




Y el último día nos dedicamos a explorar. La exploración en Picos requiere ciertas cualidades.
Para empezar, tener algo de cabra en los genes ayuda mucho ya que los agujeros externos de las cavidades se encuentran en lugares intransitables para un humano cualquiera.
Después, y una vez localizada la entrada, comienza el proceso de asegurar la cuerda a los naturales, pues en este caso no se lleva equipo de taladro. A veces surgen interesantes y profundas discusiones de cuál es la roca elegida para tan importante función (los cambios de opinión dilatan el comienzo, lo cual está más que justificado pues la decisión tiene que ser la correcta). Por último, se toman medidas de la cavidad explorada, normalmente profundidad, anchura, cota de nieve...
Y si los medios tecnológicos fallan, el espeleólogo siempre encuentra una solución.

Haciendo de tope-techo durante las mediciones.
Comprobando cota de nieve  en las simas N2, N3 y reposicionamiento de las anteriores y de las N4T y NZ

Algunos detalles del campamento:
¿Qué necesitamos para los que vendrán? (El plátano no está ahí por casualidad, fundamental para todo espeleólogo que se precie))
Los logros son importantes pero mucho más las vivencias del día a día y lo que allí aprendemos: información de primera mano con la que nuestros compañeros nos iluminan continuamente.

Quiero destacar la siguiente aclaración que Enrique nos regaló.

El estante para cargar los móviles.
¿Y por qué se denominan Picos de Europa?

Supuestamente esta denominación se debe al hecho de que estas inigualables montañas cántabras eran la primera tierra europea que los navegantes divisaban cuando venían de América. Sin embargo, mientras contemplábamos el valle de Liordes, desde la cima de la Padiorna (2319 m), tuvimos el privilegio de que Enrique nos deleitase con una explicación que nada tenía que ver con ese supuesto. Según Enrique, eminente geógrafo de la universidad Cántabra, el origen del nombre tiene una explicación muy distinta. "Picos de Europa" fue una degeneración progresiva de la pronunciación del nombre original del macizo, Macizo de los Urrieles. Así que, poco a poco, de la misma manera que las palabras se desdibujan en el juego del "teléfono escacharrao", la palabra "Urrieles" degeneró en "Europa".
 
Vega de Liordes
Son muchas las anécdotas como esta que cada año vivimos en Picos. Considero que es mejor vivirlas que leerlas, incluso que contarlas, así que animo a todos los abismeros y abismeras que colaboren en el futuro en esta aventura a la que muy generosamente cada año se nos invita.

Más aún, os animo a que nos vayamos convirtiendo en parte del proyecto desde el origen, más que ser simplemente invitados.

Carmen Hermira

2 comentarios:

  1. Como siempre muy buena crónica.
    Excelente ese empiece en tu relato, para hacernos seguir leyendo todo.

    Paco Cuesta

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