Año 2024, comenzamos con la zona de Abismo en el Alto Tajo, y ya de paso, más cositas por allá

Empezamos 2024 con simitas, trabajos de zona, surgencias y artificiales, todo a la vez


El pasado día 3 de enero surgió la oportunidad de acercarnos a al zona a trastear un poco, en esencia a tomar el aire tras tanta celebración navideña, y poco más. Seríamos José Luis Arias y Javi Rejos los que pudimos salir.

Sólo la luz, botas y algunas notas de apoyo para intentar seguir buscando esas "Ces" perdidas.

El día, tal y como estaba previsto, amanece con nieblas y lluvia fina, el terreno está todo empapado y es seguro que nos vamos a calar, si no es por la lluvia será porque los arbustos y hierbas chorrean agua.

Primera visita: La Sima, en Peralveche


Fotografía amablemente "retocada" por Miguel. Gracias, compañero, por la  nota de humor


De camino hacia las parameras de Villanueva, José Luis plantea intentar acercarnos a esta cueva citada en el catálogo de cavidades de Guadalajara. Él vistió la cavidad hace mucho tiempo avanzando casi campo a través. Ahora hay algunos caminos que te acercan (creemos) más. No sabemos su localización exacta.

Al final acertamos de pleno y terminamos junto a una una depresión en cuyo borde se abre la boca.



La entrada a La Sima, que actúa como sumidero

La cavidad fue estudiada y topografiada por el grupo Onza en los años 70 (la topo es de 1975). Comprobamos que actúa como sumidero, y parece haber sido visitada con frecuencia por las gentes del lugar porque abajo había agua. Ya sabemos que es en las simas, en muchos casos, donde se puede encontrar agua en estas parameras, y las gentes del lugar las preparaban para bajar a por ella.


Copia de los datos y topografía del grupo ONZA, años 70 (de Fernández Tabera y Martín Yebra, 1982, Catálogo de cavidades de Guadalajara

Entramos únicamente con la iluminación para echar una ojeada al nivel del agua. Comenta José Luis que antaño estaba inundada en distintos sitios y ellos tiraron del neopreno para explorarla.

En la actualidad está prácticamente seca, no hay agua, al menos en su primera mitad. Más allá no fuimos porque no llevábamos equipo adecuado (por aquello de no ponernos perdidos de barro, vamos).

La entrada de agua debe ser importante durante las lluvias, quizá cuando se producen tormentas o eventos más torrenciales, pues todo el lecho de la cavidad está muy lavado y hay abundantes restos vegetales arrastrados al interior.

Parece que el agua inunda el fondo de la cavidad y con el tiempo se escapa por conductos del suelo, entre bloques.


El agua parece escapar por conductos impenetrables, entre bloques 

La cavidad consiste en un laminador, no muy bajo, todo el techo es prácticamente horizontal, es como si la cueva se hubiera desarrollado erosionando un estrato rocoso concreto y no lejano a la superficie. Se aprecia, no obstante, la fractura que posiblemente dio origen a la cavidad, en el techo, a veces penetrable en un pequeño conducto superior.

Avanzamos hasta una primera bifurcación. El ramal este lo desechamos rápidamente porque ya hay que tirarse al suelo y no vamos equipados. Retrocedemos al ramal occidental que nos lleva a lo que fue un lago de escasa profundidad, hoy seco, blanco por la calcificación, con varias coladas a favor de los aportes al mismo, y con abundantes perlas de roca en algunas partes de su fondo, especialmente allí donde por las coladas se aportaba agua al laguito.


En lo que hace no mucho fue un pequeño lago se formaron abundantes perlas de roca...


Los aportes procedentes de coladas fueron los que favorecieron la formación de las perlas

Según comenta José Luis, este lado estaba lleno de agua cuando estuvieron en la cavidad. Ahora seco, parece que se debe inundar en épocas de lluvia, pero no lo sabemos.

Vista esta parte, con alguna foto hecha con el móvil de José Luis, nos volvemos convencidos de que hay que volver con el mono para echar una ojeada más detallada y completa, la cueva es humilde, pero bastante curiosa y nos pica la curiosidad del otro lado, si habrá agua o estará igualmente seco.



En principio pensábamos que ese lago seco en la galería occidental era el que figura en la topografía de Onza, pero cuando hemos visto la topografía, comprobamos que realmente no llegamos, está al final del otro ramal, donde no entramos. Por lo tanto no sabemos si sigue teniendo agua o no.


PeViZa, trabajos en la zona de Abismo.

Vista la cueva previa, poco conocida pero interesantísima a pesar de sus escasas dimensiones, nos dirigimos ahora a trabajar en el término de Zaorejas, ya en nuestra zona.

Habíamos preparado un área para entretenernos, esencialmente seguir prospectando el entorno donde deben estar algunas de las "C" de Comando, barriendo alrededor de lo que ya revisamos el año pasado.

Alcanzado el subsector "Hoyanco" nos preparamos y nos dirigimos hacia dos cuadrículas de 200 x 200 m al sur de la parte prospectada. Sabemos que en el entorno ha de estar al menos una de las "C" que buscamos (C-9 y C-10 creemos que ya las tenemos, pero C-11 todavía no), por lo que hay que rastrear alrededor para intentar localizarlas.



C-11, inconfundible, todavía pendiente de ubicar

 

Por fortuna ha dejado de llover, al menos desde el cielo, que sí llueve desde los árboles y los arbustos, y en consecuencia cuando acabamos el terreno previsto, vamos calados casi hasta la cintura. La temperatura, sin embargo, es muy agradable, no hace frío.

Tras barrer cuidadosamente las dos cuadrículas (unas 8 ha), no encontramos nada nuevo, pero al menos aprovechamos para tomar las coordenadas de una gran torca que se sitúa en el área barrida.

 

Área prospectada (400 x 200 m) en el subsector "Hoyanco" (Montaje sobre una imagen capturada de Google Earth)


Acabado el rato de prospección, con las botas y pies calados, nos vamos a comer al refugio de la Sima de Alcorón y replanteamos la tarde.

Con la documentación de las simas "C" que buscamos tenemos también la correspondiente a la Sima de Alcorón o de la Zapatilla, donde hay todavía una pequeña incógnita pendiente, un hipotético conducto que no hemos logrado encontrar todavía.

Por lo que sabemos es de poca importancia, pero sería interesante reexplorarlo, si aparece. Si no, pues habrá que asumir que se ha tapado con bloques o sedimentos, o quién sabe...

Por los datos que tenemos debe ser un pequeño pozo, como mucho de 4-5 m, posiblemente de boca muy estrecha, y abajo podría prolongarse algunos metros lateralmente.

Los compañeros lo han buscado en un par de ocasiones, pero no llevaban la documentación, las notas y croquis sobre su posible ubicación, y quizá por ello no lograron dar con él.

Hoy las llevamos y nos las hemos estudiado bien, aunque no está muy claro, las referencias son imprecisas, y la sima tiene mucho recoveco por ahí abajo.  Si en esta ocasión no aparece, lo daremos ya por perdido.

Pues bien, mira por donde miramos por donde "parecía" que debía estar, y ¡premio!, encontramos un conducto descendente entre bloques, que aprece "algo incómodo", pero factible. Parece que amplía debajo, pero no bajamos y por tanto no sabemos si será uno de los muchos agujeros que no llevan a ninguna parte, o el que buscábamos... ¿será?. Ya tenemos trabajo para otro día.

Además, como curiosidad, encontramos un disco metálico sucio y algo oxidado. Resultó ser lo que parecía, una peseta. Tras limpiarlo José Luis comprobamos que es una peseta de las primeras que se acuñaron con el busto del rey Juan Carlos I. Es singular porque en la cara va la imagen del rey, y en la cruz mantiene el escudo  antiguo de las pesetas del antiguo régimen. Estas monedas se acuñaron en 1975, posiblemente lleva en la sima más de cuatro décadas.

 



La moneda finalmente legible, tras la limpieza efectuada por José Luis

 

 Tercera visita: Los Ojos de la Higuera y los refugios del campo de aviación de Peralveche (el de la Guerra Civil).

Tras acabar en la zona de trabajo nos volvemos a casa, pero como es pronto, decidimos ir a ver uno de los refugios antiaéreos del antiguo campo de aviación republicano que hubo en Peralveche, uno de los dos que tenemos localizados. Según lo que sabemos, al menos hay tres o cuatro, y alguno que quedó en construcción.

Está pendiente revisar la documentación y publicaciones que tenemos para intentar aclararnos, localizarlos todos y poder así documentarlos y levantar los planos topográficos como estamos intentando hacer con otros en la provincia.



Fotografías de otro refugio, el del campo de aviación de Zaorejas, llamado frecuentemente "El Búnker"

 Se ubica este en el acceso a la pista que se dirige a los Ojos de la Higuera. Nos detenemos y el echamos un vistazo, esta al lado de la pista. Es un refugio singular en comparación de los conocidos de otros campos, porque es mucho más pequeño, con una entrada descendente y un corto conducto a la izquierda, sin más, es decir no hay segunda entrada como es habitual en la mayoría.




Uno de los refugios existentes en el antiguo campo de aviación de Peralveche

Sabemos que era frecuente la construcción de un refugio principal, más profundo y con varias entradas, y luego se contruían otros menores por el entorno del campo. De estos pequeños hemos localizado varios en el campo de Zaorejas, cerca del "Búnker" que se sitúa en la zona de exploraciones de Abismo.


Restos de un pequeño refugio auxiliar, la fotografía es del campo de Zaorejas, donde hemos localizado los restos de al menos 3 de estos refugios menores.

 Este pequeño refugio fue construido como un zanja y no túnel, por lo que vemos, y luego se techó en bóveda y se echaron sobre la galería los escombros, de modo que el montículo es lo que lo ubica con mayor facilidad.

Esto es frecuente en los que conocemos, aunque es verdad que el montículo de escombro ha sido retirado en ciertos casos, sobre todo cuando el campo se ubicaba en campos que hoy son cultivos.

Al salir, vemos muy cerca restos de una obra que bien podría ser otro que quedó a medias, quizá el que cita la bibliografía como inacabado. Se trata de una zanja de dimensiones similares a las del refugio, con el escombro a los lados de ella.

Efectivamente, es perfectamente posible que se tratara de la excavación de otro que quedó inacabado permaneciendo allí en la actualidad el hoyo principal y a los lados las piedras y escombros extraídos del mismo. No se nos ocurre otra hipótesis que explique la excavación con el aspecto que tiene.

Tras echarle una ojeada, nos dirigimos a los Ojos de la Higuera, para enseñarle a José Luis la surgencia. Se llega con el coche casi a ella, y hoy no sale agua, como era de esperar.



Los Ojos de la Higuera, fotografías de la surgencia en un momento de actividad hídrica


El arroyo de Vindel está cubierto de niebla, bajo nuestros pies, y no se aprecia mucho de las cascadas de toba bajo la surgencia. Merece la pena verlo un día claro, y si ha llovido lo suficiente podremos ver la surgencia y su arroyo de desagüe en pleno funcionamiento, y cómo se descuelga el agua en cascadas ladera abajo.

A la vuelta, ya en la carretera del desvío a Vindel, vamos ojeando los restos de edificaciones del antiguo campo, cerca del cruce a la carretera a Peralveche, y de pronto a nuestra derecha se levanta un montículo de tierra y piedras que resulta muy revelador.


La presencia de un montículo de escombros suele ser reveladora de la existencia de un refugio bajo el mismo

 Nos acercamos, y ahí está. Se trata de otro de los refugios, quizá el principal, este posee diseño en "Z" con dos entradas, pero su construcción es singular porque claramente se fabricó como zanja y luego se techó. Tanto es así, que sólo hay fábrica (hormigonado) en las rampas de descenso, y luego se colocaron gruesos travesaños de madera sobre la zanja practicada, y sobre ellos que se echó la tierra y sedimentos, bien apretados, formando todo ello el montículo que se aprecia desde el exterior.

Con los años, casi todos los travesaños están rotos, podridos, caidos o colgando del techo, en el túnel. Aunque entramos para salir por el otro lado, hay que andar con extremo cuidado de no tocar ningún madero colgante, porque se ve el techo de sedimento compactado, no está hormigonado ni empedrado, y  parece que podría venirse abajo en cuanto se toque.

Queda pendiente ir a documentarlo, pues no hicimos nada más que echar una ojeada. Conviene hacerlo cuanto antes porque por su estado de deterioro con gran probabilidad se vendrá abajo no tardando mucho.


 José Luis Arias y F. Javier Rejos

El refugio del campo de aviación de Leganiel-Illana (Leganiel) y la cueva de la Mora Encantada (Albalate de Zorita) - 13 de septiembre de 2023

De artificiales en septiembre de 2023: Refugio del campo de aviación de Leganiel-Illana, y la cueva de la Mora Encantada


En la entrada al subterráneo con ganas de explorar


Los que de vez en cuando ojeáis este blog ya sabéis que en Abismo hacemos diversas cosas además de espeleología, y que en espeleo no nos ceñimos a las cavidades naturales. A algunos nos atraen también los subterráneos artificiales.

Hay muchos tipos de cavidades artificiales, pero últimamente estamos bastante dedicados a los refugios de la Guerra Civil, concretamente a los asociados a los antiguos campos de aviación que hubo en la provincia de Guadalajara.

Diversas fuentes indican la presencia de bastantes campos en la provincia. Durante el conflicto se crearon numerosos campos y a ellos se asociaron algunas infraestructuras que en la actualidad suelen ser ruinas, cuando no han desaparecido completamente, como es el caso del que hubo en Aldeanueva de Guadalajara.

En algunos casos, de hecho, lo único que queda es el refugio subterráneo asociado, y en otros, ni siquiera eso porque sus accesos fueron tapados y no puede saberse dónde estaba exactamente.

Afortunadamente cada vez hay  más información y documentación, hay una tendencia en auge a preservar y dar a conocer los restos materiales asociados a la Guerra, y así, a base de buscar en la bibliografía y diversas páginas web hemos logrado confirmar la existencia de un puñado de campos que mantienen sus refugios (a veces varios en el mismo), algunos los hemos localizado e incluso hemos podido estudiarlos.

Otros, sabemos que existen pero todavía no conocemos dónde exactamente, y de algunos campos ni siquiera se sabe con precisión el área en el que fueron construidos. En un reciente artículo que hace referencia al campo de aviación que hubo en Yunquera de Henares, se comenta la escasa información sobre los campos de aviación en la provincia de Guadalajara, citando las palabras de Pablo Schnell, arqueólogo experto en fortificaciones y estructuras militares de la Guerra Civil.

 

El refugio del campo de aviación de Leganiel-Illana

Rastreando en publicaciones y la web habíamos encontrado referencia a un campo de aviación en Illana, y a la existencia de un refugio asociado y bien conservado. Había incluso fotografías de la entrada al refugio, pero la cartografía y foto aérea no nos permitía ubicarlo.

Finalmente, dimos con el lugar, que se sitúa realmente en las cercanías de Leganiel, ya en Cuenca. Luego hemos visto que hubo tropas e infraestructura para ellas en Illana, además del aeródromo propiamente dicho, y además se habla en alguna fuente del "Polvorín del Arma de Aviación" y se sugiere que era este subterráneo. Todo parece estar relacionado.


Las dos entradas al refugio, sur y norte, cubiertas por sendos montículos de tierra

Con la información en la mano, el pasado 13 de septiembre quedamos José Luis, César, Miguel y Javi Rejos para ir a echar una ojeada y documentarlo. Jesús Guinea también estaba interesado, pero finalmente no pudo venir.

Alcanzada la margen izquierda del Tajo y tras cruzar el límite provincial, llegamos al subterráneo. Como decimos, aunque alguna fuente cita el campo en Illana (Guadalajara), el subterráneo documentado se sitúa en término de Leganiel (Cuenca).

No es raro, a veces la referencia a un campo se hacía para otro municipio más o menos cercano y no exactamente para el que estaba verdaderamente ubicado. Esto puede supoer una dificultad importante para localizar el lugar. En este caso concreto, realmente no sabemos con exactitud dónde se ubicaban las pistas del campo, pero es presumible que estaban a corta distancia del refugio, y el límite provincial está a algo más de 2 km. Casi con seguridad toda la infraestructura estaba en Cuenca.

En superficie destacan las dos entradas al refugio, una abierta hacia el sur y la otra al norte, y además algunos muretes de hormigón muy cercanos y que entendemos serán restos de alguna edificación asociada. Todo lo demás son cultivos de secano y nada más haría pensar que allí pudieron despegar y aterrizar aviones.


Entrada sur... 


y entrada norte, ambas con su cúpula de hormigón


Restos de muros de hormigón, posiblemente restos de alguna edificación aneja al campo


Las entradas se abren en una cúpula de hormigón que luego fue cubierta parcialmente con los materiales extraídos al excavar el túnel, quedando así dos montículos de tierra en forma de lomo sobre ellas.



Por la entrada sur se desciende sin problemas, los escalones originales permanecen en la mayor parte de la bajada, aunque los sedimentos, tierra arrastrada desde la boca, los cubren parcialmente, y abajo por completo.


Descenso desde la entrada sur, el acceso más cómodo 

El diseño del túnel descendente es típico, con sección  de 2 x 1 m, con  techo en bóveda de medio punto con radio de 0,5 m, idéntico a lo observado en otros refugios que hemos visitado. Más o menos la mitad del túnel es de hormigón encofrado, pero más abajo la bóveda se hizo ya con ladrillo macizo.


Recorridos 20 m, habiendo descendido 9,5 m bajo tierra, se continúa en una galería horizontal desviada en ángulo recto al descenso (eje este-oeste) y sin ya sin enladrillar, permaneciendo tal y como fue excavada.



Aspecto del túnel que conecta las dos entradas

Este túnel horizontal, de unos 25 m, se dirige casi recto a la segunda entrada, que sale al exterior con rumbo opuesto a la primera, es decir, el diseño del subterráneo es típicamente en "Z".

En las paredes del túnel excavado se aprecian las marcas de la herramienta utilizada


Lamentablemente la segunda entrada, orientada al norte, ha sido utilizada como escombrera y basurero, un destino relativamente frecuente para estos subterráneos. Digamos que para algunos es un buen sitio para deshacerse de cosas inútiles y escombros... en este caso numerosas maderas y tablas, y algún mueble, acabaron en el descenso, haciendo un poco peligroso transitar por la rampa.






El acceso desde la entrada norte ha sido utilizado como vertedero, recorrerlo resulta difícil e incluso peligroso. Tablas, muebles y bloques.


La galería inferior entre entradas posee otro túnel transversal con rumbo norte, no parte justo del centro del túnel, sino un poco a un lado (a 15 y 10 m de los dos túneles de acceso).

Esta galería transversal avanza unos 10 m girando entonces en ángulo recto hacia el oeste, y a 2,5 m de nuevo al norte, y ahí se obstruye.


Galería transversal, al fondo, en el quiebro antes de su obstrucción

El quiebro en "Z" del final, y el hecho de que los materiales que obstruyen son tierra suelta que presenta algunos restos de ladrillos, sugiere que allí había otro acceso al exterior, lo más probable un pozo de ventilación hasta la superficie. Resulta lógico que ese hipotético pozo fuera tapado con tierra por constituir un obstáculo peligroso para las labores agrícolas. 


Obstrucción al final de la galería transversal, sedimentos aparentemente procedentes del exterior


Entre los sedimentos, restos de ladrillos macizos avalan la procedencia exterrior de la tierra y restos que obstruyen, posiblemente un pozo de ventilación


Visto el refugio, nos dedicamos a documentarlo haciendo numerosas fotografías y tomando las medidas necesarias para levantar un plano topográfico. Llevados los datos a limpio, presentamos a continuación los planos y ampliaciones correspondientes.











“Catas" y eremitorio del Arroyo de San Isidro (Albalate de Zorita, Gu).


Acabado el trabajo en el refugio, parte de los compañeros ya se vuelven a Guadalajara, pero como todavía hay luz, nos quedamos un rato más José Luis y Javi Rejos para echar un vistazo a una cueva que habíamos detectado hace muchos años  en un cantil de yeso, y nos pillaba de paso.

Antes de alcanzar el Tajo, tomamos una pista que sube por el Arroyo de San Isidro para buscar aquella cueva anotada en nuestra libreta de "pendientes".

Se sitúa en la ladera izquierda del valle, aproximadamente entre los parajes denominados Peña de la Greda y Mingote, y se ve desde el camino como un agujero oscuro en un cantil, un agujero que podría no ser nada, pero no podemos descartarlo hasta no asomarnos, y las cavidades en yeso son tan interesantes...




La localizamos el agujero a distancia, desde la pista y dejamos el coche, hay que cruzar el valle y el arroyo, canalizado, para llegar.

 

Cuevas "cata" en la ladera de la izquierda

Ya desde la pista lo primero que observamos es la presencia de cuevas en la parte baja de la ladera, cerca de la vega del arroyo. Se aprecian varias.



Ya a distancia se aprecian entradas al pie de ladera 



Más cerca parecen ser cuevas excavadas en la ladera

Al cruzar y llegar a ellas, constatamos que son pequeñas oquedades, algunas prácticamente un abrigo pequeño, excavadas en los sedimentos de la ladera. En una de ellas localizamos una vieja pala abandonada.





Por el aspecto que tienen, oquedades a modo de "mordisco" en la ladera, penetrando como mucho 2 o 3 metros, pensamos que pueden ser más bien "catas" a la busca de materiales de interés.


 Las apariencias engañan, no entran más de 2-3 m

Una hipótesis es la prospección en busca de yeso de calidad pues todo el territorio son sedimentos yesíferos miocenos, y en ciertos sitios afloran yesos masivos cristalinos, e incluso hay bloques o áreas de yeso alabastrino. En el territorio existen algunos restos de hornos de yeso tradicionales, por otra parte.

La otra posibilidad que se nos ocurre es que se "catara" la ladera a la busca de agua, es decir, pretendiendo excavar alguna mina de agua para regar cultivos o huertos en el entorno.

Localizamos 6 de estas "catas", algunas completamente obstruidas. Se tomaron fotografías para dejar constancia de ellas, y sería interesante indagar un poco sobre su origen y objeto.

 

Eremitorio en el cantil arriba de la ladera

Aquello que desde la pista parecía ser una cueva colgada en la pared del cantil de yeso era el objetivo principal a estudiar en este lugar, y tras echar un vistazo a las "catas", subimos al cortado de yesos, en el que afloran bloques de alabastro, y constatamos que hay varias entradas colgadas en el cortado, y que son claramente artificiales. Concretamente se aprecian cuatro bocas, situándose la más baja a unos dos metros sobre la base del roquedo.


Aspecto del del cantil desde su base

La cueva se abre en cuatro entradas en la vertical

Se accede a esta última con relativa facilidad, pues hay buenas presas para trepar. Una vez dentro comprobamos que se prolonga escasamente en el interior del roquedo, con varias habitaciones a distintos niveles, con conexiones entre ellas, alguna bastante estrecha. En una de las habitaciones hay una columna singular.




Se aprecia hollín en el techo y ciertas paredes, debió encenderse fuego en el interior, o quizá por el humo de candiles u otra fuente de luz de épocas pasadas, pues no apreciamos restos de hogueras.

A la izquierda de la entrada se accede a otra habitación y allí se prolonga dando salida al cantil en tres sitios, a más altura de la primera entrada.




En la cueva hay ciertos desniveles (resaltes) típicos que cambian el nivel del suelo entre distintos tramos.

Observamos en ciertos sitios marcas de un objeto punzante, tipo puntero, que debió usarse para excavar el yeso.





La cueva presenta abundantes inscripciones, relativamente modernas, grabadas en las paredes, y hay algún residuo abandonado (litrona de cerveza, por ejemplo), lo que indica que ocasionalmente se utiliza la cueva como lugar de ocio, seguramente por los jóvenes del entorno.




 Posee varias "ventanas" que se abren al cantil

Se tomaron numerosas fotografías, pero no se levantó plano topográfico, siendo quizá interesante el volver para realizarlo y documentar completamente la pequeña cavidad.

Nos marchamos con la idea de indagar entre las gentes del lugar para saber cuál es la historia de esta singular cavidad, que denominamos "eremitorio" porque se asemeja a alguno similar que hemos podido estudiar en el pasado, y podría efectivamente haber sido un lugar de retiro espiritual, extraordinariamente austero, para algún devoto creyente.

Ya nos marchamos, no sin antes percatarnos de que tenemos compañía, afortunadamente a cierta distancia... en efecto, José Luis que tiene ojos de lince, me detiene y me lo señala sonriente... ¡Un toro negro baja tranquilamente por el camino hacia el coche!.

Apretamos el paso "`por si acaso", no sabemos qué hace el pedazo de bicho por ahí, lo mismo se ha escapado o algo... Así que arreamos hacia el coche sin perder ojo a ver qué hace, aunque todavía lejano.

Finalmente el animal se quedó más arriba en el valle pastando tranquilamente, seguro que pensando en aquellos otros "bichos de dos patas" que salieron de la tierra. Y así, finalmente nosotros pudimos marcharnos sin prisas ni sobresaltos.

 

Más información sobre el eremitorio visitado: La Cueva de la Mora Encantada, antaño Cueva de Varches 

Efectivamente, en cuanto nos pusimos a buscar datos encontramos información entre los materiales del Dr. Herrera Casado, en su web y en su libro "Cuevas Eremíticas de Guadalajara", donde profundiza en el estudio de este singular tipo de cavidades artificiales, tan escasamente conocidas por la mayoría y sin embargo tan interesantes e importantes desde el punto de vista histórico y patrimonial.

Se siente algo especial cuando se visita una de estas cavidades sabiendo de su construcción y que fueron habitación de aquellos eremitas, hace ya siglos.

 

Ocurre muchas veces que no sabemos lo que tenemos en nuestro entorno, y aún sabiéndolo, no lo valoramos, y lo que es peor, parece que tampoco lo valoran ni intervienen en su defensa y conservación quienes deberían.

No sólo me refiero a estos eremitorios, tantos y tan interesantes por toda la provincia, sino también de los refugios y otras infraestructuras ligadas a la Guerra Civil y que son patrimonio bélico que no debería perderse.

Por nuestra parte, documentaremos lo que podamos dejando nuestra humilde aportación a disposición de investigadores y estudiosos, y de cualquier interesado, esperando que pueda ser de alguna utilidad.

  

F. Javier Rejos

ASALTO AL CASTILLO PARTE II 9 JULIO A 12 NOVIEMBRE 2023

AFORTUNADAMENTE............


Sabemos que el destino es incierto y que nunca se sabe donde espera la desgracia y aún así todos los días salimos al Mundo con la esperanza de continuar un día más y hacer de ésta una vida llena y plena de emociones.





 

SEPTIEMBRE 2023, MÁS PROSPECCIONES EN EL ALTO TAJO

 

Recortando flecos pendientes

Salimos en solitario aprovechando la posibilidad de acercarnos a la zona y así continuar revisando trocitos sueltos ciertos sectores, de modo que lo que reste sean partes coherentes y bien delimitada.

El objetivo principal era dejar acabado el sector E, del que faltaba sólo un trocito (unas 5,8 ha) en la parte de El Puntal (subsector Puntal Cerro Oeste).



Tras barrer el pequeño trocito que quedaba, sólo localizamos algunos hundimientos, pequeñas torcas y depresiones, que anotamos. No existen muchos indicios en toda esta parte, al margen de estas pequeñas depresiones, a veces asociadas a grietas, pero que no ofrecen continuidad.

Localizamos, eso sí, una posible entrada cuidadosamente cubierta con piedras. Se aprecia bien que fue tapada. No resulta evidente, un estrecho paso que fue en el pasado cuidadosamente tapado con piedras y bloques. Debajo parece que se abre un hueco, pero cómo no, exige desobstrucción laboriosa.

 

Tras acabar esta parte, nos dirigimos al sector C, subsector Camarera Sur para rematar alguna parte con límites no precisos y así no dejar partes sueltas dispersas.

Se completó una cuadrícula de 200 x 200 m, entrando en alguna parte más, que está a caballo entre los sectores C y F, con un total estimado de 4,85 ha.

Existen frecuentes indicios de karstificación (grietas, hundimientos, depresiones, etc.), pero todo colmatado y sin acceso. La densidad del matorral por allí (enebros) dificulta bastante la prospección, que debe llevarse a cabo despacio e intentando revisar cada recoveco entre los arbustos y pinchos en los que se van quedando restos de la ropa y, a veces, también de la piel. Los agracejos son incómodos de narices

En el extremo noroeste de la cuadrícula nos acercamos al borde del desnivel que discurre paralelo al camino que viene del campo de aviación de Zaorejas hacia la Fuente de la Gitana. Se descuelga con fuerte pendiente, con un desnivel bien apreciable e incluso parece que hay escarpes rocosos verticales, aunque desde arriba no se aprecia bien.

No se localizó ninguna cavidad ni posible entrada en el área prospectada.

 


Finalmente, acudimos al sector A, ya en el término de Peñalén, para avanzar con lo que falta de prospectar en el subsector Alto Navazo, ya muy avanzado.

Se recorrió aquí un fragmento en el extremo occidental del trocito que resta de ese subsector, completando 6,36 ha. Tan sólo localizamos alguna pequeña torca, que fue anotada, y algunos indicios y vaguadas típicas que sugieren carstificación bajo la superficie, pero ninguna nueva cavidad ni posibilidad.



 

Cueva del Alto Navazo IV (hundimiento con escasa continuidad)

Aprovechando el lugar, nos dirigimos a la cavidad denominada Alto Navazo IV, ya explorada y que consiste en una toca por hundimiento de un hueco subterráneo, con una exigua continuidad bajo la cornisa rocosa. Podría desecharse como cavidad, pero que por situase en un área con algunas otras cavidades ya conocidas, y por su aspecto y dimensiones, fue catalogada como nueva cavidad y ahora completamos su documentación.

Se procedió a la toma de datos para levantar la topografía, acabando los trabajos y dejando finalizado lo pendiente para esta humilde cavidad o hundimiento.

Se trata de un hundimiento de paredes más o menos verticales salvo en su extremo norte, donde se desciende en una suave rampa hasta el final.




Es continuidad de una vaguada relacionada con otras cavidades cercanas y ya catalogables como verdaderas simas, aunque todas de escasas dimensiones (Alto Navazo I, II y III).

Como decimos, se desciende por la rampa hasta una cota máxima de -3,8 m, más o menos hacia el fondo, y sin situarse bajo techo alguno. La distancia desde la rampa al fondo es de unos 12 m, y allí la cornisa rocosa se prolonga 1,5 m en una grieta (rumbo sur), impenetrable pero apreciable en superficie en el borde de la torca. La anchura del hundimiento (escarpe vertical) oscila entre 4 y 5 m, y los bordes de la depresión más o menos entre 6 y 7 m.

Abajo, a la derecha (al este del extremo final del hundimiento), se abre bajo la cornisa, una oquedad que penetra bajo la roca como 1,5 m, con techo a menos de 1 m, y obstruyéndose completamente enseguida. Es lo único que queda bajo techo de toda esta cavidad o más bien hundimiento.

Quiero destacar que el fondo está poblado de zarzas lo cual hace difícil acercarse al fondo, debiendo hacerlo pegados a los bordes rocosos y aun así inevitablemente quedaremos enganchados a las espinas en más de una ocasión.

 

Javi Rejos

Entrada destacada

Cambiamos el día de apertura de nuestro local al JUEVES!!

Os comunicamos que, a partir del 13 de febrero, nuestro local pasará a abrirse los jueves de 20:30 a 21:30 , en lugar de los martes como ve...