domingo, 2 de agosto de 2009

La Gándara

27 de junio de 2009.
Participantes: Manuel Fuentes, Ana Ballesteros, Luis Jordá, Rebeca Martín, Daniel González y Paco Cuesta.

En esta salida a Cantabria, como inicio a las grades cavidades de los participantes en el último curso que organizó Abismo, se visitaron unas cuantas cavidades de las inmediaciones del Asón; Una de estas visitas fue a la cueva de La Gándara, donde estos nuevos espeleólogos pudieron contemplar la grandiosidad de estas cavidades y conocer además de la espeleología vertical (muy practicada durante el curso), el desarrollo horizontal y aprender a moverse entre grandes caos de bloques, meandros interminables, gateras y zonas de agua.

El recorrido que hicimos fue el habitual: pasando el pasamanos que se encuentra cerca de la entrada y dirigiéndonos casi siempre en dirección oeste a través de esos 5 meandros en zigzag, bajando el pozo de 40 metros con un único fraccionamiento pero con dos desviadores en cada uno de sus dos tramos y después de bajar pequeños resaltes, llegamos a la Sala del Ángel, que a pesar del poco agua que había en la cavidad en esta época del año, la cascada estaba activa.

En total tardamos ocho horas en hacer todo el recorrido entre la ida y la vuelta. Los nuevos espeleólogos se movieron con soltura tanto en los tramos verticales, como en los recorridos horizontales. Y destacar lo que se aprende con Rebeca y Luis, que a lo largo del recorrido nos contaban los aspectos más significativos tanto de los espeleotemas como de la formación geológica de la cavidad.

Solo hay que lamentar de esta visita el expolio de excéntricas que ha sufrido la Sala del Ángel. No sé cómo calificar lo que vimos (o lo que no vimos), faltaban la mayoría de estas bellas formaciones, casi todas las que están al alcance de las manos. No había restos por el suelo; esto lamentablemente es un saqueo en toda regla.

Una reflexión sobre si las cavidades con un alto interés científico deberían cerrarse, dando permisos solo a grupos de espeleólogos e investigadores del mundo del Karst, con un control riguroso de los que accedan a este tipo de cavidades.