miércoles, 25 de julio de 2012

Exploraciones en la zona de Poveda de la Sierra


Nuevas simas en los altos de Poveda
(Poveda de la Sierra, Gu) - 25/03/2012

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El pasado mes de marzo estuvimos explorando algunas simas en la antigua zona que trabajamos con el G. E. Seguntino hace ya muchos años. Se trata de los altos de Poveda de la Sierra, allá por el Alto Tajo.
Se trata de la muela calcárea situada al SE del pueblo, justo sobre las canteras de caolín, con altitudes comprendidas entre 1400 y 1480 m.

 En una visita previa (véase un artículo previo en este mismo blog) habíamos localizado algunas bocas desconocidas, alguna aparentemente recién abierta. Además, en las libretas de notas originales del trabajo previo había información sobre algunas cavidades que todavía esperaban ser exploradas.
Con toda esta información nos dirigimos hacia la zona Toño, Manuel y Javi, armados con el GPS, la escala (tan amada por Manuel), y un puñado de hierros, herramientas y demás bártulos.
Tras alguna duda con las bifurcaciones de pistas al atravesar (más bien rodear) la cantera de caolín, alcanzamos los altos dispuestos a explorar tantas simas como nos diera tiempo.
Canteras de caolín, sobre ellas los altos y las simas

Nos detenemos junto a una de las pistas que cruzan los altos hacia la derecha, la que denominamos “segunda”, que está bastante mal para los turismos y pasa más desapercibida.
En esta parte nos encontramos con un grupo de personas que van recorriendo la pista principal con quads, y al vernos preparar se detienen a charlar con nosotros. Uno de ellos, Miguel, se mueve mucho por esos terrenos y le interesó mucho el trabajo que hacemos. Más tarde contactaría con nosotros y le pasamos copia de la documentación que tenemos de la zona de trabajo, y en fin, el resultado final es que de vez en cuando nos manda datos de simas y cosas que encuentra en sus salidas, lo cual siempre es de gran interés. Gracias, Miguel.
Después nos dirigimos a la primera sima, que hemos llamado PSI-51, y que parece claramente haberse abierto hace poco tiempo, pues la entrada se aprecia claramente que es un hundimiento en la tierra, dando paso a una grieta vertical, relativamente estrecha.
Junto a la entrada de la sima PSI-51...

Tras sujetar la escala a un árbol, Toño comienza la exploración. Lamentablemente, tras descender unos 11 m se vuelve una grieta impenetrable en ambos sentidos. Echamos la cinta métrica y se completa la topografía, trabajo acabado.
... Toño "al agujero" por la escala. 

Continuamos, justo al lado está la entrada a la PSI-52, repleta de pinchos. Esta vez es Manuel el que baja, y a unos 4 m la sima se convierte en una estrechísima e impenetrable grieta, que continúa, sí, pero para lagartijas y culebras. Tomamos los datos y algunas fotos, y acabada.
Manuel peleando con los pinchos (PSI-52) 

PSI-52, final impenetrable
 Nos adentramos ahora hacia la zona donde se ubican las PSI-4, 5, 8, 9, 10, etc. Por allá encontramos algunas de las mencionadas y cuya exploración se completó antaño con el G. E. Seguntino, y comprobamos que todavía queda algo de nieve en las entradas más umbrías.
Entrada a la sima PSI-8

PSI-8, los exploradores al fresco

Revisamos alguna entrada potencial que estaba pendiente, y que no ofreció ninguna posibilidad de exploración.
Una de las muchas que desechamos
Nos dirigimos ahora hacia la sima PSI-53, de nuevo junto a la pista principal, y que por lo menos requiere la escala para descender. Sin embargo, baja Manuel y comprueba que acaba prácticamente en el fondo de la entrada, descendiendo un poco más en rampa hasta los 8,5 m de profundidad, Lástima. De nuevo tomamos los datos y topo acabada.
PSI-53, en la entrada

Peleando con la escala, ¿quién será?
Tras acabar con esta exploración, nos ponemos a comer tranquilamente, pues ya es hora, confiando en que la tarde nos ofrezca algún resultado más interesante.
Por la tarde miramos varias entradas potenciales más, pero ninguna ofrece continuidad ni merece la pena ni siquiera levantar un croquis. Un poco más hacia el interior de la zona, entre masas densas de boj y bajo un pinar bastante frondoso, reubicamos una vieja entrada pendiente, que denominamos ahora PSI-54.
El entorno es espectacular, todo lleno de grietas más o menos perpendiculares, aflorando la roca caliza por todas partes, dando la impresión de que aquello está todo hueco.
Zona de entrada a la PSI-54
De nuevo le toca a Toño, que baja por una rampa lateral, asegurado. Y de nuevo, desilusión, a unos 7 m no ofrece continuidad. Otra pequeña topo más.
Continuamos, algún agujerucho más que no merece la pena mencionar, pero dejando clara la potencialidad del territorio. Alcanzamos otro de nuestros objetivos, la sima PSI-55, bien vertical y con pinta buenísima.
Junto a la entrada a la PSI-55

Hasta ahora Javi se había librado de la escala, con la escusa de las fotos, pero aquí ya no se escapa, así que, abajo. Desciende unos 7 metros y luego se prolonga en direcciones opuestas. Hacia el sur desciende en rampa y acaba, y en dirección contraria se desfonda en un resalte de unos 2 m. Tras sondearlo, se desciende a oposición y comprobamos una escasa continuidad, convirtiéndose en una fisura impenetrable a unos 11 metros bajo la entrada.
PSI-55, vista desde abajo
Seguimos buscando, ahora otra boca que sabemos está muy tapada por los matorrales, pero como tenemos datos GPS aproximados, finalmente la encontramos, no sin haber mirado varias posibilidades más, sin éxito.
PSI-56, oculta por la maleza
Esta cavidad, que llamamos PSI-56, consiste en una entrada en rampa que rápidamente se obstruye tras 7-8 m, alcanzando tan sólo 4 metros de profundidad.
Nos dirigimos a buscar un par de entradas más, en una zona más boscosa y llena de matorral, lo cual dificulta un poco localizar las bocas. Encontramos una primera, que descartamos tras un primer vistazo, pues no hay nada que explorar.
Un poco más allá encontramos la sima que llamamos PSI-57, que se abre muy vertical. Es ahora Manuel el encargado de bajar, retronchando los matorrales mientras comienza a descender, pues la entrada está bastante cubierta de vegetación. El pozo rápidamente se hace completamente vertical, bajando algo más de 6 m, haciendo fondo.
PSI-57, la entrada llena de maleza 

Sin embargo, esta sima sí posee una continuidad interesante, en su extremo sur, pues allí se abre una entrada estrecha y alta, tras la cual se aprecia un nuevo pozo, que estimamos en 6 m más, aunque no se ve el fondo.
Pozo de entrada

Al otro lado del estrecho se desfonda...
Como se hace ya tarde y debemos volver, nos dedicamos a estudiar el paso y evaluar cómo debe acometerse. Localizamos un buen puente de roca desde el que podría partir la cuerda, y con ese seguro se podrá burilar una cabecera al otro lado de la grieta, que es estrecha y habrá que forzar por arriba, de costado... en fin, que promete algunos sufrimientos futuros.
Aquí dejamos ya las exploraciones, y como curiosidad, comentar que en el ascenso por la escala, casi arriba ya, nos tuvo intrigados un extraño silbido, un chillido muy tenue cuya procedencia no fuimos capaces de localizar.
Buscando el extraño sonido: ¿sería un fantasma?
La hipótesis es que debía ser el nido de algún pajarillo, posiblemente un carbonero garrapinos (ese es su nombre, en serio), que normalmente hacen los nidos en huecos de árboles, pero como no hay muchos en la zona, pues se vuelven un poco espeleólogos y hacen sus nidos en agujeros de las paredes simas, bien a salvo de depredadores. Si los espeleólogos pudiéramos volar...
En fin, queda pendiente animarse a acabar la exploración de ese pozo en la PSI-57, y ya de paso podríamos echar un vistazo a alguna sima más del territorio, aparte que seguro encontramos nuevas. De hecho, Miguel, nuestro amigo del terreno, nos ha proporcionado ya datos de alguna nueva que ha localizado en sus correrías por el terreno.
Toño Herreras, Manuel Fernández Catalán y F. Javier Rejos