martes, 1 de abril de 2014

Travesía Vallina - Nospotentra con el grupo Espeleo Minas

15 de marzo de 2014
Alfonso de Espeleo Minas nos comentó a la salida del recate en agosto, de la travesía Acebo - Rubicera, que nos tendríamos que juntar  los dos grupos...  así lo hemos hecho.
La idea era hacer una corta travesía, para quitar el mal sabor de boca de los cuatro que estuvieron bajo tierra cuatro días y de los que estuvimos fuera intentando ayudar en el desastre del operativo de rescate que se montó. Pero ahora lo que tocaba era hacer una actividad divertida y tranquila, pero con la emoción que siempre lleva estar con los compañeros atravesando por su interior, un trozo de monte calizo.
Los cuatro protagonistas. Con la participación especial del Cojo Manteca.
Los demás participantes éramos  Santos, Cristina, Sergio, Fernando, Ángel  y Miguel del grupo de Espeleo Minas; y Rebeca, Montse, Isma, Marta y PacoQ del Club Abismo.
A pesar de ser un número cuantioso de participantes en esta actividad, nos lo tomamos con calma. Desayunamos tranquilamente, unos en el bar del Chichi y otros en el albergue. Alfonso,  tenía en una lista los participantes de cada grupo, preparamos las sacas con sus respectivas cuerdas y se les asignaron a los responsables de instalación. A las diez en punto nos pusimos en marcha, repartidos en cuatro vehículos.

Al llegar a la pista donde normalmente dejamos los coches, pensamos que no cabrían todos en esa curva que hay que dejar completamente libre para el giro de los tractores, pero no fue así, logramos aparcar todos los vehículos y dejar libre el camino.

Después de vestirnos y recorrer los pocos metros que nos separaban de la boca de entrada, nos hicimos todos juntos la foto de rigor. La boca de entrada aunque es amplia, si no sabes dónde está, cuesta un rato encontrarla. Íbamos con el horario pensado, entrando a las 11 de la mañana.

Bajamos por esta amplia sala hasta la entrada de la gatera inundada. Esta vez, a pesar del agua que ha caído en esta comarca durante los tres meses anteriores, la gatera estaba completamente seca. En Agosto del año pasado también estaba seca, pero esto puede ser normal en verano. Hemos pensado la posibilidad de que el agua se pierda por algún nuevo conducto y ya no llegue hasta esta zona.

Nos dividimos en dos grupos y abriendo camino va Rebeca e Isma le sigue de cerca, tiene que fijarse en las instalaciones pues pronto empezará con el curso de perfeccionamiento técnico. En total van siete y Bruno cerrando el grupo. Nos despedimos y quedamos en vernos al final de los pozos.

Van entrando uno a uno, el paso es estrecho pero no reviste dificultad pues el suelo es liso y la gatera es recta pero con un poco de subida. En media hora ya no se escucha ningún ruido de este numeroso grupo. Nosotros dejamos pasar otros veinte minutos y aprovechamos para contar los habituales chascarridos espeleológicos.

Rebeca instala el segundo pozo, que costa de dos tramos de 12 y 18 m, en medio hay una repisa para poder instalar el segundo tramo, pero solo caben tres. Esta repisa no tiene pasamanos, con lo que para poder bajar este pozo un grupo numeroso, obliga a instalar dos cuerdas en doble y mientras unos bajan el primer tramo otros tiene que bajar el segundo para dejar sitio en la repisa.

El segundo grupo de ocho nos ponemos en marcha y pasamos la gatera y antes de que termine de pasar el último, Alfonso ya está bajando el primer pozo. La cuerda está en fijo, un pasamanos da acceso a lo alto de la galería que más adelante recorreremos.

Como vemos que vamos a alcanzar al primer grupo nos dedicamos a tirar fotos tranquilamente mientras avanzamos por la Galería Vallina. Dejamos a nuestra izquierda una chimenea ciega, hacemos un destrepe de unos 4 metros, descendemos levemente por la galería, que en este punto los techos alcanzan una altura de 25 metros, para más adelante tener que remontar en altura, hasta que la galería da un giro a la derecha, donde nosotros seguimos de frente y tendremos que agacharnos en el Corredor de los Brillos hasta llegar al segundo pozo.

En este punto, nos encontramos con Bruno, pero prácticamente no tuvimos que esperar pues ya estaba bajando el primer tramo. Alfonso instala este pozo y poco a poco vamos bajando todos, cierra grupo Montse y Joaquín.

A la bajada de este pozo, contemplamos esa alta pared en forma piramidal y que pasando por su abertura nos da acceso a las galerías donde en ocasiones tenemos que agacharnos. Aquí también aprovechamos para tirar unas cuantas fotos en la Galería B Plana y seguir dejando distancia al grupo que va delante.

Este primer grupo ya estaba bajando el último pozo de 13 m. La cuerda también estaba en fijo. Para acceder a él, hay que trepar unos tres metros y en la bajada hay que pasar un desviador que se encuentra en la pared de enfrente .

Para cuando bajamos este pozo el segundo grupo, prácticamente los del primero ya habían comido. Por fin todos juntos. Comemos y decidimos meternos en la red laberíntica durante una hora y ver si somos capaces de encontrar el camino hacia la Sala Pin. Paco cree que a pesar de los años que han pasado desde la última vez y de no disponer de topografía de esta zona de la cavidad, dará con ella.

Un grupo nos adelantamos, dejando catadióptricos en los cruces múltiples para poder volver sin perdidas.  Una vez todos juntos, seguimos buscando en dirección Norte hasta que dimos con el paso a nuestra derecha. Una grieta que se abre en la pared y con muchos metros de recorrido. Es alta pero estrechísima y en algunos puntos hay que soltar aire para poder pasar.

Uno a uno vamos entrando. Rebeca que va primero llega a un destrepe y me llama para que valore si luego se podrá subir. El problema es que voy el cuarto, con lo que Marta y Montse se tienen que juntar en la parte un poco más amplia y yo pasar, "digamos roce profundo". Rebeca y yo necesitamos una voz más experta.  A grito pelado pedimos a los del fondo que un escalador venga a dar su opinión. Le toca a Alfonso, que está el último. Una verdadera odisea para llegar hasta la cabeza de esta larga línea de espeleólogos. Fue divertido verlo, unos encima de otros como podían y Alfonso pasando por encima de todos, los flases no paraban, parecía una discoteca.

Una vez a nuestro lado, decidió que se arriesgaba a bajar y le vimos marcha por el meandro. Mientras tanto me viene a la mente, una cuerda que subí la última vez que estuve aquí, Rebeca busca el taco un poco más atrás y lo encuentra. Lástima, hemos dejado el material en la base del último pozo para no tener que trasportarlo de ida y vuelta. Alfonso vuelve y por las indicaciones que nos da, sabemos que ha estado a un paso de la sala Pin.

Valoramos si nos merece la pena llegar a ella y decidimos que siendo 15 es un poco locura.
Media vuelta y a seguir los catadióptricos que habíamos colocado hasta llegar a la base de los pozos. Recogemos el material que habíamos dejado y continuamos nuestro camino. Una serie de galerías de techo bajo y con algunos tramos que tienen agua, nos conducen hacia la salida de Nospotentra. Antes de llegar a ella ya se nota un aire frio y olor a campo que nos indica claramente el camino. Es un conducto estrecho en subida pronunciada y con muchas piedras sueltas que nos obliga a dejar mucho espacio entre unos y otros. La foto de rigor y para los coches.

La subida la hicimos esta vez por un lugar más lógico. Observé una zona muy pisada y el instinto me dijo que iba a ser mejor camino. Así fue, tras saltar una alambrada y solo una, llegamos a una casuca de la que parte un camino que nos llevó directamente hasta los coches. Muy buen camino si sales de noche de la actividad.
A las siete de la tarde ya estábamos tomándonos unas cervecitas y contando las batallitas pertinentes.

Cenamos en una gran mesa y Alfonso en nombre de su grupo y del nuestro, le regalo a Marga dos fotografías enmarcadas por la atención prestada en agosto durante el rescate.

Quedamos en repetirlo más veces...
Paco Cuesta