domingo, 24 de agosto de 2014

Crónica de la visita a La Gándara.

02 de agosto de 2014.
Realizamos una visita a La Gándara, Rebeca, Arturo, Rafa, Joaquín y Alfonso.
Nos levantamos por la mañana temprano y tras un desayuno generoso, para la larga jornada que nos esperaba ese día, nos pusimos en marcha desde el restaurante Coventosa. Subimos hacia el portillo de la Sía con un día despejado y disfrutando de las vistas de la cascada así como de todo el valle.
Ya en el alto aparcamos los coches junto a la carretera, nos cambiamos y a caminar hacia la boca de La Gándara. En la senda de subida coincidimos con otros espelólogos de Castellón que también iban a realizarla.


La entrada no tiene mucha pérdida, la senda te lleva directamente a ella y ya cerca de la misma se puede sentir el aire frío que sale de la cavidad, una vez en la estrecha boca, sopla bien, pero que muy bien.
Nos terminamos de equipar y al agujero, destrepamos y comenzamos la bajada por la inmensa galería de entrada, para los que entrábamos por primera vez estábamos impresionados.

Continuamos el descenso hasta llegar a un pasamanos que franquea el Puits de l’Ours (49 m), continuamos por las Galerie de Alizés donde nos encontramos con un sendero balizado para evitar que los espelólogos pisen otras zonas de la cueva y ayudar a conservarla lo mejor posible. En esta galerías tuvimos un momento pérdida ya que nos dirigimos hacia el paso llamado Le Jacousi. Deshecho el entuerto, no sin antes haber dado un par de vueltecitas por las galerías, encontramos el camino correcto por la Salle du Fisc que nos lleva a las galerías del delator.
El delator es una galería de techo bajo y muy larga. Es bastante incómoda de pasar ya que por la altura del techo no te permite ir de pie sino encorvado y arrastrando la saca ya que en la espalda no se puede llevar. Lo bueno es que se puede pasar bastante rápido y tras numerosos quiebros salimos hacia otras galerías donde la morfología de la cavidad cambia.

Las galerías siguientes al delator, hacia la Salie du Sorcier, están formadas por una variedad de pasos estrechos, destrepes, salas con bloques donde se empieza a apreciar que se continúa por una gran dialclasa, lo cual se ve claramente una vez hemos llegado al pozo de 40 m. En la topografía se observa la denominación a este tramo de galerías como: Fracture Méandrisée.

Una vez alcanzado la cabecera el pozo de 40 m, Rafa se dispone a la instalación, empezando por el pasamanos en aéreo que se hace así para evitar pisar la acumulación de rocas encajadas en la fractura y que caerían por la misma en caso de provocar en desprendimiento por pisar en ellas, con el evidente peligro para los espeleólogos.
Nuestros compañeros de Castellón aparecieron cuando estábamos instalando y nos acompañaron en la espera, nos echamos unas risas con ellos pero decidieron no continuar la cueva.
Tras la instalación, descendimos todos y continuando por las galerías con algún destrepe con cuerda, llegamos a la impresionante Sala del Ángel.
Una sala muy grande de dimensiones colosales que merece la pena visitar, con una cascada en su fondo que apenas llega a vislumbrarse, pero enfocando con nuestras luces llegamos a verla, tras abastecernos de agua y disfrutar de las hermosas formaciones de la sala, descendimos a otra sala donde el grado de humedad era menor y paramos a descansar y comer, compartiendo un buen rato de charla.

Tras descansar continuamos por la Grande Galerie de Cruzille, impresionantes galerías anchas, altas y con inmensos caos de bloques que han caído de las paredes y techo. Hay balcones en los cuales uno puede asomarse y ver las grandes galerías inferiores por donde circula el curso activo.
Aquí debíamos tomar una galería a la derecha que nos conduciría a la sala del vivac en el Río en Calma. Estuvimos un rato dando vueltas hasta encontrar el camino que nos permitía llegar el vivac. Al cabo de pocos minutos llegamos al mismo e hicimos una parada de descanso, beber y comentar que decidíamos hacer; seguir un poco más o regresar.

Como habíamos tardado unas 6 horas en llegar (teniendo en cuenta pérdidas, etc) y visto el enorme recorrido que nos quedaba de vuelta así como la desinstalación del pozo de 40 m, decidimos que era el momento de regresar hacia la salida, descansamos un poco más y regresamos.
Al conectar de nuevo con las grandes galerías (Grande Galerie de Cruzille) dejamos bien indicado con un hito además de hacerle una fotografía el punto donde se deben abandonar las grandes galerías para introducirse en los ramales que nos llevan al vivac.

Sin ninguna novedad y con un buen ritmo deshicimos el camino hasta la salida, desinstalamos el pozo de 40 m sin contratiempos y regresamos a la salida, estábamos en el exterior alrededor de las 21:00 h.


Alfonso Gutiérrez
Espeleo Minas

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