lunes, 18 de agosto de 2014

Rubicera, 2 de agosto

Afrontábamos el día, Alberto, Anatolie, Estrella, Jesús y el que escribe, el día nublado, ideal para que engañarnos, y el personal con un gran potencial, con lo cual a pesar de hacer de guía iba bastante relajado.



Subía la cuesta de aproximación con sentimientos de respeto y de cariño, es una cavidad que a mí me encanta, pero al mismo tiempo no deja de ser bastante laberíntica, o más bien digamos en la que no te puedes permitir el más mínimo despiste.

No hubo ninguna desorientación digna de mención, alguna pequeña duda en un par de puntos que te hacen tirar de topo, pero nada destacable. Tres horas para llegar al rio Rubicera, más otra para ver la sala de la teta, los pelos y comer algo por el camino, y otras dos horas y pico para desandar el camino.

 
Salimos con la claridad del día, recogimos las cuerdas que instalamos horas antes para bajar a la cornisa de entrada, y volvimos algo cansados pero contentos hacia los coches. 

Hacer mención tan sólo a dos cosillas, la cuerda del P.31, aunque estaba mal peinada y al rehacer el nudo crujió un par de veces cuando bajábamos, está en fijo y en bastante buen estado.
Y dos, chapó a la última incorporación de compañeros, sois una verdadera máquina, ojalá os termine de enganchar esta actividad tanto como a mí, es realmente un placer teneros cerca.


Isma Luengo