Fría mañana de invierno la que elegimos para hacer nuestra tradicional salida navideña.
El grueso del grupo venía desde Guadalajara y yo salía desde la Olmeda que atajando por caminos en una hora y poco estoy.
En la antigua gasolinera de Villanueva de alcorón nos juntamos Toño, César, Irene, Marta, Carmen, Jesús Guinea y yo (Aran).
Este año la cueva elegida había sido la travesía Viana de la Juana dos, que algunos ya la habían hecho pero para otros era la primera vez.
Antes de llegar a las Juanas, paramos en el refugio de la torreta para saludar a integrantes del grupo Viana, que habían pasado la noche alli porque iban a hacer la Alfa 1 y otra que no recuerdo.
Sobre las once de la mañana y ya con todo el mundo equipado, empezamos a echarnos a suertes quien instalaba, al final me decidí a empezar yo, así que cogí la primera saca y con mi casco y su diadema de gorritos de navidad y con un público muy atento, empecé a poner los primeros mosquetones después de bajar anclada a la cuerda que até al primer pino.
Una vez acabada la primera cuerda continuaría Irene con la siguiente instalación, que usamos una cuerda nueva y madre cómo se rizaba abajo, casi costaba hacerse la llave de seguridad. Una vez en el bloque encajado, Marta instaló la cuerda para poder salir después de hacer la travesía.
Nos dirigimos hacia la diaclasa Alicia, el primer pasamanos del bloque cada uno lo hizo por donde quiso, unos por arriba, otros dejándonos colgar, que la verdad daba casi miedito, continuamos por otros pasamanos y cogimos la cuerda ascendente que nos llevaba a la famosa diaclasa Alicia, que hace ya muchos años tuvieron que ensanchar porque no debía ser apta para todos los públicos.
Una vez superamos dicha diaclasa, Marta montó el bonito pozo que hay de bajada al lago, que guapo se veía desde arriba con ese agua tan transparente. Toño, que iba con su casco y su gorro de papa Noel, se encargó de ir desinstalando este pozo que se montó en recuperable.
Una vez abajo, sacamos un traje navideño, comimos unas viandas y brindamos con unos benjamines que habíamos metido a la cueva.
El frío ya se notaba y tocaba remontar tramos de cuerda en fijo, pasando por la confluencia con la otra travesía que tiene la cueva, la Underground, y así llegamos a la base del p27 donde nos esperaba la cuerda y ese voladito.
Carmen tomó la iniciativa, y Jesús Guinea montó un fraccionamiento en un spit que había en el bloque y que la verdad, agilizó la subida.
Cuando todos subimos el volado, Irene desinstaló esa cuerda desde arriba, el siguiente pozo lo quitó Marta y el último lo desinstaló César.
Salimos a noche cerrada y fría, pero contentos de habernos juntado un año más.