A principios de verano Manolo Nieto y yo nos habíamos fijado este objetivo para el final del verano. Manolo dos semanas antes de la carrera se adentró en el parque para conocer el terreno, conoció un tercio del recorrido pasando por 3 refugios, de poco sirvió, porque 10 días antes Manolo se llevó la sorpresa de que el fin de semana de la carrera tenía que trabajar.Me encontraba sin compañero, no conocía el recorrido y además no tenía reserva en ningún refugio; pero sí tenía lo más: el permiso y el ánimo de mi familia para ir. Gracias a un foro de carreras de montaña conseguí contactar con un grupo de Granada que tenían una plaza libre por un compañero lesionado en el refugio de Amitges. El viernes 31 de Agosto me subí a Espot y de ahí con un taxi lleno de más corredores hasta el refugio dónde conocí tanto a la gente del grupo de Granada como a otra gente con la que inicie el recorrido.
Salimos un grupo de unos 15 marchadores a las 3h00 de la mañana guiados en la oscuridad por un corredor que había hecho la travesía en 7 ocasiones, él nos llevo a un fuerte ritmo hasta el refugio de Saboredo, luego a Colomers y por último a Restanca. El grupo que comenzamos en Amitges se fue deshaciendo para finalmente fragmentarse al completo hasta el siguiente refugio Ventosa i Cavell.
El siguiente tramo fue crítico, se trataba de la etapa reina y se subía el máximo desnivel. Sufrimos una perdida marchando hasta un collado equivocado, deshacer el error, desgasto al grupo que en el siguiente refugio sufrió 3 abandonos de los 5 granadinos que comenzaron, era el refugio de Estany Llong.
A partir de ese momento continuamos otros dos amigos de Granada y yo, superamos el segundo desnivel más importante para llegar al refugio de Colomina. Tras él otro par de subidas, conseguimos llegar al Estany Llong con luz. De ahí en adelante restaban 17 kilómetros de pista pasando por Mallafré y la subida final hasta Amitges, dónde llegamos a las 23h50. Finalmente tardamos 20h50 en completar la vuelta, llegamos a tiempo de una reparadora ducha y una cena con otros corredores.


.jpg)
Acabado éste, instalamos cuerda para bajar una pequeña rampa de unos 8 m., ya que la cuerda fija no daba mucha confianza y bajo nuestros pies se encuentra la Gran Sima. Después se encuentra un pasamanos que al principio es de cuerda y luego es de acero, que lleva hasta una amplia repisa que comunica con la galería de los Guantes. En esta repisa instalamos una cuerda de 52 + 18 metros (para que sobrase) para descender la rampa de 60 m de la Gran Sima, después nos dimos cuenta que con la primera cuerda era más que suficiente. Según íbamos bajando intentábamos buscar la continuación de esta circular, pero como a partir de la rampa todo era nuevo para el grupo, invertimos más tiempo de lo queríamos, deambulando por la Gran Sima. Eso sí, flipamos con la magnitud de la gran sala.

A las seis y media de la mañana el primer grupo comenzaba los preparativos para esta actividad. Sobre las nueve estaban entrando por la boca, que está muy cerca de la carretera del alto de Asón. Una hora mas tarde estaba entrando el segundo grupo.
Carlos propuso visitar una cueva muy cercana con una supuesta pintura rupestre, unos cuantos le acompañaron mientras los demás nos cambiábamos de ropa y nos tomábamos unas cervezas que el Pichi nos había traído.
En el camino encontramos a un grupo dando vueltas del club Abismos de Madrid, les dimos indicaciones de por donde seguir hacia el Mortero. Pensaban que les quedaban unas 5 horas y todavía estaban cerca de la sala de La Teta.
Más adelante coincidimos con otro grupo que andaban aun mas despistados que los anteriores, este grupo de Mallorca les quedaba más travesía y el grupo era muy numeroso y una espeleóloga llevaba el neopreno puesto, que locura, pues aunque la travesía tiene un par de ríos, la mayoría es seca.
La actividad la comenzamos a las 9 de la mañana, nos llevo una hora aproximarnos a la boca. A las siete de la tarde estábamos de vuelta otra vez en la boca y a las ocho estábamos cambiándonos de ropa en los coches. 
Este reto de andarines esta abierto a todos aquellos que os animéis y recuerdo como en el 1999 para preparar la travesía de Cueto-Coventosa tuvimos la genial idea como preparación aeróbica de hacer los 100 km en 24 horas. De aquel grupo de espeleólogos que meses después completaríamos la travesía sólo el fornido Manolo Nieto la acabo llegando hasta el estadio de la Peineta, el resto caímos como chinches antes o después. En esta ocasión espero que seamos un equipo triunfador como lo fuimos aquel mes de Julio de 1999.


Nos alojaron en un hotel en San Vicente de la Barquera. Para asistir a las conferencias nos trasladaban todos los días en autobús hasta Celtis-Rionansa donde está ubicada la Cueva El Soplao.
Fueron muchas y variadas las ponencias, pero hay que destacar la de Paolo Forti, Director del Instituto Italiano de Espeleología de Boloña, que a pesar de dar su charla en italiano, fue una de las más interesantes, hablándonos de las cristalizaciones en las cavernas. Otra de las charlas más destacadas bajo mi criterio fue la de José María Calaforra, Profesor de la Universidad de Almería y Presidente de SEDECK, que nos habló de la Protección ambiental de las cavernas. Roberto Ontañón, Jefe del Servicio de Arqueología, nos habló sobre el arte rupestre y arqueología Kárstica en España. En esto tengo que decir que no es habitual encontrarte con ponencias de arqueología en los congresos de Espeleología. Hubo muchos mas temas como: la importancia del turismo subterráneo (Juan José Durán, Director Adjunto de Hidrología y Aguas Subterráneas); Cristalización en la Cueva del Soplao (Paco Fernández y María del Carmen Vall, Comité Científico de la Cueva del Soplao); patrimonio paleontológico de las cavernas en peligro (Trinidad de Torres, Catedrático de la Escuela de Minas de Madrid); Kars y medio ambiente (Juan Carlos Baquero, Profesor de la Escuela de Ingenieros y Minas de Madrid); recurso de la geodiversidad y riesgo en el Kars (Antonio Cendrero, Catedrático de la Universidad de Cantabria); Karst y minería (Rafael Fernández, Catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros y Minas y Director de estas jornadas); y por último la espeleología en España en el siglo XXI (Juan Carlos López, Presidente de la Federación Española de Espeleología). El cierre de las jornadas fue a cargo de Francisco López, Consejero de Cultura, Turismo y Deporte de Cantabria.
También hicimos una excursión, visitando unas galerías a la entrada de la cueva de Coventosa en el valle de Asón donde contemplamos algunos espeleotemas significativos; y el inmenso hoyo cerrado con su complejidad del drenaje del agua del valle de Matienzo, la salida del agua por la surgencia del Comellante que es el punto más bajo del Sistema de la Vega y el rio Epigeo que tras recorrer un kilometro se sumerge en la cueva del Molino.
El último día de estas jornadas visitamos la cueva El Soplao tanto la parte turística como lo que llaman la parte de aventura, donde además de contemplar con detalle la aglomeración de excéntricas, aprendimos de la mano de José María Calaforra la multitud de teorías que hay sobre cómo se producen este tipo de formaciones.







A las 7 de la mañana del sábado 16 habíamos quedado en la sede del club en Guadalajara con los cursillistas y a las once se empezó a realizar las entradas a todas las simas. Se organizaron 4 grupos en total dos monitores y de cuatro cursillistas.
Lo malo de esta jornada fue la lluvia, no paro en todo el día, y hubo que montar una lona para poder tomar un bocado debajo de ella.
En la Juana II se bajó hasta los 120 metros, y pasando las gateras se visito el pozo con lago incluido que Abismo había estado explorando durante más de cinco años.
A las 8 de la tarde se dio por finalizado el curso, a la espera de organizar una salida para este verano a Cantabria con los cursillistas que se animen.