Simas de Comando y Cerro Sima II: Acabando trabajos en la zona de Abismo en el Alto Tajo

PEDRO, C-15, C-14 y CERRO SIMA II: CUATRO SIMAS ACABADAS, REMATANDO PENDIENTES EN LA ZONA


Viendo la agenda de pendientes para la zona, y con la autorización de Toño, el jefe, nos planteamos acabar con un puñado de cavidades que están, eso, a falta de cuatro detalles para  incorporarlas definitivamente al catálogo.

Preparamos una lista de ellas, son simitas muy pequeñas, ya exploradas, pero para las que falta alguna cosilla, como puede ser echar una ojeada, fotografías, la topo...

La sima Pedro, en Zaorejas, Miguel desde abajo

A principios de noviembre convoco la actividad, y seríamos Miguel A. Diego y yo los que podíamos el día elegido. En el plan, cerca de una decena de pendientes, y por si acaso una todavía inexplorada.

Tras cargar el material, partimos de Guadalajara y nos vamos directos a la zona. El día algo húmedo, nos llovería a ratos, pero al final nos dejaría hacer y sin mojarnos mucho.


Lo primero, tres simas perdidas de Comando

Aterrizamos en el corazón de la zona, término de Zaorejas, para empezar con las últimas simas de Comando que habíamos logrado reubicar.


Sima Pedro

Aunque barrosillo y divertido, logramos acercarnos con el coche por el camino, y sin tocar bajos.

Nos ponemos los hierros y demás, al hombro una saca cada uno, y para arriba a la boca, que es cerquita.

La sima Pedro, en Zaorejas, una boca grande en la ladera

 Aquí no había duda, vista desde fuera y por los datos que tenemos, es esta sima con seguridad, como habíamos asumido cuando la localizamos. Estudiamos la topo antigua y preparamos el descenso. Cabecera a árbol, desvío a otro en la rampa de descenso, y para abajo.


Se baja así hasta el resalte de 7 m, donde comprobamos que no hay anclajes, y tampoco natural fiable. Como es poco y el roce no es vivo, usamos un protector e iniciamos así el descenso.

Al poco, libre y baja Miguel. Nos ponemos a revisar el fondo, donde alcanza todavía la luz, y a hacer fotografías.


Anclajes naturales y desviadores resuelven la instalación

La topo de Comando ilustra perfectamente lo que es esta pequeña sima, así que con sus datos y los que hoy obtengamos, su plano y las fotografías que hagamos, quedará perfectamente documentada y se dará a conocer, 30 años después de la exploración original llevada a cabo por este grupo valenciano.

La sima Pedro posee bocha ancha, unos 4 metros y desciende en rampa hasta un resalte, alcanzando así su fondo a  unos 14,5 m.

Tras la rampa, un resalte de 7 m

Abajo hay muchos derrubios caídos de la entrada y del techo, y algunos huesos (al menos un par de cráneos de cabra o bicho parecido) y restos de madera.

Posee algunas formaciones parietales, algunas coladas bonitas de color amarillento. Por ellas chorrea hoy el agua de las últimas lluvias.




Posee algunas concreciones parietales

Entre los bloques y cantos del fondo se aprecia algún indicio de continuidad y, cómo no, dedicamos un rato a quitar piedras y bloques por si acaso. Pero no, se trata de los huecos que hay entre los sedimentos y las paredes, y nada más.

Bajo la entrada hay un área de rezumes, coladas y calcificaciones, y se aprecia la grieta que debió ser el origen de la cavidad. Presenta entrantes aquí y subiendo hacia el borde del resalte. Los miramos por si acaso, pero no poseen más continuidad.


Bajo el resalte de entrada


Se hicieron abundantes fotografías del fondo, las formaciones y otros detalles, y salimos de la cavidad desmontando todo.

A fotografiar y tomar notas...

Ya desinstalando, tras el trabajo



Volvemos al coche y nos desplazamos a por otras dos de las de Comando, dos “Ces” en este caso y que no están muy lejos una de otra.


Sima C-15

 

La entrada coincide con la de la sima C-15

Localizada hace algún tiempo , aunque las características de la entrada coincidían plenamente, estaba a falta de confirmar y documentar, por lo que había que bajar.

Montamos rápidamente una cabecera alta en un pino gordo justo sobre la entrada, que es pequeña (0,8 x 0,4 m), y desviando a otro conseguimos un descenso directo y cómodo al fondo, a unos 7 m.

Directamente desde el árbol

En el fondo ensancha un poco, y tiene troncos y ramas gruesas muy húmedas y resbaladizas, hay que tener cuidado para no tener algún percance al pisar por encima.



Aunque estrecha en su entrada, rápidamente se hace cómodo el descenso

Tras reunirnos los dos abajo, estudiamos la topo de Comando y las características de la cavidad, confirmando que estamos en la sima C-15. Fotos y anotaciones, y arriba.







Sima C-14


El orificio de entrada tras retirar los restos vegetales que lo camuflaban


Lo mismo que la anterior, localizada en otra ocasión y anotada a confirmar porque no habíamos acabado de prospectar el área donde estimábamos estaba, pudiendo tratarse de otra.

La entrada es muy estrecha y estaba repleta de ramas, restos vegetales y musgos, por lo que fue necesario limpiar bien el acceso, y agrandarlo a taconazos echando al fondo tierra y barro de los bordes.


La pinta del descenso no resulta atractiva para nada...

Se trata de un conducto bastante angosto, aparentemente nada cómodo, aunque hay salientes e irregularidades que pueden facilitar el impulsarse en salida, pero e resbaladizo por la tierra y el barro.

Desde la boca se aprecia el fondo a unos 5 m, y aparentemente amplía un poco allí. Esto, y las dimensiones de la boca, se ajustan a los datos de plano de Comando, pero conviene bajar a ver.


"Catando" la entrada a ver de qué manera...

Montamos una cuerda a un árbol cercano, reasegurada, y asumimos el roce en la entrada, es sobre un perfil redondeado y cubierto de musgo y tierra, utilizando además un protector antirroce.

La entrada es incómoda, por lo angosto. El orificio de entrada es quizá la parte más estrecha, entrando el cuerpo muy justo y con el rapelador en el vientre resulta casi imposible porque te bloquea contra la pared y además no hay manera de maniobrar.

Y a base de probar, te vas colando...

Dejamos la saca con la cuerda fuera, y echamos por el pozo unos metros de cuerda suelta. Llevar la saca por debajo puede ser mala idea y dar lugar a algún problema, pues no la alcanzaríamos con la mano e iría estorbando a los pies.

Optamos por cambiar el rapelador al cabo de anclaje corto, y utilizar un modelo Stop, el de Miguel, evitando así el necesario pato (Shunt) con el modelo tipo Dressler que llevo yo.

Fuera todo lo superfluo de los arneses, sólo dejamos la navaja en previsión de alguna cosa rara, e iniciamos el descenso con los brazos por encima de la cabeza.

Hay que ir contorneándose para entrar, y aunque más abajo se amplía ligeramente sigue siendo un descenso a roce con paredes. Al menos permite menearse algo e ir poniendo los pies en algunos resaltes de las paredes. No vemos el fondo, pero está a corta distancia.


Más abajo no es que mejore mucho...

Finalmente, dejándonos caer arrastras por el conducto, alcanzamos un pequeño ensanchamiento en el fondo, que viene reflejado en la topografía de Comando. Es la sima C-14 sin duda.

Al menos allí abajo se está algo más cómodo, pudiendo desmontar el rapelador y cambiar los aparatos con cierta comodidad.

Echamos un vistazo a sus características. La sima consiste en un estrecho conducto desarrollado a partir de una grieta en la roca, que se aprecia a ambos lados y que es lo que permite cierta maniobrabilidad en descenso y ascenso, es decir la sección a grosso modo es algo fusiforme, pero girar es muy difícil, o imposible, en casi todo el descenso. Acaba bruscamente en un plano de piedra y tierra que es el fondo, sedimentos.

La sensación allí dentro es bastante incómoda, estoy deseando salir cuanto antes, preveo que el ascenso del estrecho conducto va a ser complicado.

Valoramos la situación y el uso del aparataje, mejor evitar el Pantin, si diera algún problema sería muy difícil quitar la cuerda. Todo lo demás, al maillón ventral, debajo, para evitar impedimentos en el ascenso.

El Basic (bloqueador de puño más pequeño) es más maniobrable en estas condiciones. Nos aseguramos de que el pedal queda bien sujeto al pie, si se sale puede que nos cueste volver a encontrarlo.

Montamos el bloqueador ventral y tras unos instantes de concentración buscando ánimo, paciencia y la tranquilidad necesaria para superar los metros hasta el exterior, nos disponemos a ascender. Por fortuna, allí arriba vemos a Miguel dando ánimos, lo cual es una gran suerte.


La salida, a base de paciencia...

Se trata de un ascenso medido al centímetro, impulsándonos suave y delicadamente con el pie derecho y meneando el cuerpo para ir desatascándolo y superando los roces y salientes. El Basic lo subimos a la par que subimos pie y rodilla, no más de 10 cm cada vez, a veces sólo 2-3, tensando la pierna y llevando el bloqueador ventral a su lado.

Bueno, pues con todos esos cuidados, en uno de los movimientos para ir avanzando, el cordón del pedal entró junto con la cuerda en el bloqueador ventral, una cosa nada buena considerando que no hay casi maniobrabilidad. Llevamos la navaja, lo cual lo resolvería rápidamente, si es que podemos llegar con la mano a cogerla.

Por fortuna, mediante movimientos laterales logramos abrir el bloquedador subidos sobre el pedal, y sacar el cordón, cerrando otra vez y pudiendo volver a retomar el lento ascenso. No ha hecho falta recurrir a la navaja, menos mal.

Hemos aprendido la lección, ahora además de subir con cuidado el bloqueador de mano, nos aseguramos de que el cordón del pedal esté controlado al menearnos para superarnos.


... y más paciencia, y revolverse...


Este detalle será bueno que lo tengamos todos en cuenta en cualquier situación similar que podamos experimentar.

Así alcanzamos el último tramo, quizá menos de un metro, pero el más estrecho. Por fortuna aquí hay algunos buenos apoyos para los pies, está Miguel que puede dejar su trabajo con la cámara y echarnos una mano, y además enseguida podremos sacar los brazos fuera y conseguir utilizar su fuerza para ayudar en la salida.

Y así logramos salir al exterior dando por acabado el estudio y documentación de esta sima. Miguel ya no baja, no merece la pena pasar penurias y ensuciarse de barro.


¡Por fin! A esta no volvemos más.

Realmente, lo que destacamos es el temple y voluntad de los primeros exploradores, dado que ellos no tenían idea de lo que había abajo. Nosotros, al menos, sabíamos que ya había pasado algún compañero por ahí, lo cual siempre es una tranquilidad en estos casos. Chapó por ellos.

Recogemos todo, tapamos bien la boca con ramajes y palos para evitar algún accidente, y nos dirigimos al siguiente trabajo. Queda claramente confirmado que es la sima C-14, a la que esperamos no tener que bajar nunca más.



 

Al coche otra vez y seguimos por la pista, ahora a buscar una de las simas nuevas que localizamos hace tiempo, a falta de fotografiar y topografiar.


Sima de Cerro-Sima II

Esta pequeña sima ya fue explorada, pero nos faltan fotos y la topo.

Entrada en una torca alargada

Cabecera a un árbol reasegurada a otro y desviador a un tercero enfrente, y directos al fondo sin ningún problema.

Lío de cuerda y desvíos, y abajo

La entrada es bastante aparente, se abre en el fondo de una depresión o dolina relativamente amplia, alargada en el sentido de la fisura principal sobre la que se desarrolló la cavidad.

Hay una boca principal casi circular de unos 2 x 2 m, y a un lado un segundo orificio de acceso, este mucho más humilde, de unos 0.5 x 0.4 m, y que se separa del principal por un gran bloque empotrado en superficie. Abajo finaliza rápidamente, a 6,4 m de profundidad.


Miguel, tomando fotos, tan dispuesto como siempre

Se hicieron numerosas fotografías y se tomaron los datos para elaborar la topografía correspondiente.

Y tomando notas, medidas... cómo no.

Una vez fuera, casi anochece ya, así que damos por finalizada la jornada dejando un puñado de pequeñas cavidades todavía pendientes de rematar.




Otra vez será, pero por hoy basta y estamos bastante satisfechos de la labor acabada.

Javier Rejos